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La guerra en el Continente Africano

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Mensaje por Schwerpunkt » Sab Oct 23, 2010 9:40 pm

La caída de Tobruk
El 5 de enero de 1941 Wawell propuso a la Junta de Estado Mayor el inicio de operaciones contra Bengasi con carácter urgente. Desgraciadamente la campaña de Grecia comenzaba a interferir en el desarrollo de la exitosa operación británica en el norte de Africa. Al día siguiente Churchill pidió que se enviaran cuatro o cinco escuadrones de aviones a Grecia y confirmó los peores temores de Wawell informandole que tenía que adaptar sus planes a "intereses de mayor calado". A pesar del éxito de O´Connor el primer ministro estaba decidido a abrir un segundo frente en el sudeste europeo y todos los efectivos posibles debían enviarse para cumplir tal prioridad.

Entretanto la RAF había estado bombardeando los aeródromos de Gazala, Derna y Timini y había mantenido patrullas de cazas Hurricanes para asegurar la victoria en la batalla de Bardia. La Regia Aeronautica se encontraba sumida en el caos y no había podido efectuar una oposición efectiva hasta que la batalla de Bardia concluyó en otra debâcle italiana.

El día 5 de enero por la tarde la 7 Brig. Blindada ocupó el aeródromo de El Adem a tan sólo 8 millas al sur de Tobruk y al día siguiente avanzó hacia el oeste aislando a guarnición italiana de Tobruk mientras la 4 Brig. Blindada llegaba hacia la zona este del perimetro fortificado. El aérodromo de Bir el Gubi fue hallado abandonado y sembrado de aviones italianos destruídos y sin reparar. La estrategia aérea británica había sido un éxito clamoroso a pesar de operar en una relativa inferioridad numérica. Pero la RAF iba a enviar varios escuadrones a Grecia con lo que la superioridad aérea podía evaporarse rápidamente. El único respiro provino de los griegos que rechazaron la ayuda británica por inadecuada y provocativa frente a los alemanes que ya se encontraban de turistas en Bulgaria el día 21 de enero.

Wawell propuso a O´Connor ocupar Tobruk y luego lanzar una incursión a Bengasi. O´Connor ya estaba dispuesto para el primer objetivo que además era vital para la estirada y sobrecargada logística británica. En efecto, el puerto de Tobruk era bastante mayor que el de Bardia y era fundamental para hacer llegar los suministros.

El 6 de enero la 16 Brig. Australiana relevó a la 4 Brigada Blindada en la parte del perimetro y también se recibieron dos regimientos de artillería.

Los defensores estaban integrados por la 61 Div. Infantería "Sirte", unos 7.000 hombres de la guarnición, escalones administrativos y numerosos fugitivos desmoralizados huídos de Bardia integrados en el XXII Cuerpo de Ejército mandado por el general Petassi Manella que asumiría la defensa junto al general Bergonzoli “Barba Eléctrica”. En total unos 25.000 hombres dotados de 220 piezas de artillería, 45 carros ligeros y 20 medios.

Las defensas de la plaza eran dos perímetros concéntricos con 128 puestos semisubterráneos de hormigón, una alambrada y una zanja antitanque, aunque esta última estaba incompleta. La longitud de las defensas era de nada menos que 30 millas. Por tanto el perímetro era mayor y los defensores menor en número que en la plaza de Bardia. Los defensores se encontraban muy desmoralizados incluidos los 7.000 huídos de la zona de Bardia aterrados por la aparente invulnerabilidad de los Matildas.

Mientras tanto la otra brigada de infantería (la 19 Brig.) de la 6 Div. Australiana fue llegando en los días sucesivos y se aplicó en explorar el terreno y los puntos débiles de las defensas italianas. El avance hacia Bengasi vía Mechili por parte de la 7 Div. Blindada fue cancelado ante la escasez de combustible y piezas de recambio. En rigor se imponía una pausa operacional motivada por la logística y O´Connor comprendió que no se iba a poder resolver ese apartado sin la captura de Tobruk. Las bajas operativas de carros y vehículos en las unidades británicas y australianas eran tan importantes por el desgaste que varias unidades fueron reequipadas con carros M11 y M13 capturados como muestra la fotografía de abajo.

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El plan de conquista iba a recaer fundamentalmente en la 6 Div. australiana con sus dos brigadas de infantería desde el sudeste mientras la 7 Div. Blindada proporcionaría cobertura en el sur y este así como asistencia con los escasísimos Matildas aún disponibles y que sumaban un total de 18 unidades. Incluso este número sólo fue conseguido después de posponer el ataque hasta el 21 de enero para poder utilizar las piezas y motores operativos y concentrar unos cuantos vehículos acorazados en disposición de operar. El resto de Matildas fue evacuado hacia Egipto para proceder a una reparación completa mientras la RAF efectuaba bombardeos aéreos y cañoneros de la Royal Navy desmoralizaban con su cañoneo al enemigo. Iba a ser una repetición casi exacta de la operación de conquista de Bardia…

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A las 05.40 de la mañana la artillería abrió fuego y la infantería australiana dotada de torpedos Bangalore avanzó para abrir brechas en la alambrada. Además en el sector escogido la zanja antitanque tenía muy poca profundidad. Como se había puesto de manifiesto en Bardia, lo esencial era la velocidad por lo que las tropas australianas asaltantes llevaban tan sólo armas y munición. Los puestos 54 y 56 fueron asaltados con gran rapidez, el 55 costó bastante mas pera al cabo de una hora había caído. Una de las compañías se encontró con trampas explosivas que causaron varias bajas. El puesto 62 se mantenía firme a pesar del bombardeo artillero y fuego de los carros y los australianos tuvieron que reducirlo con una especie de cócteles Molotov. Los australianos ya habían penetrado en todo el sector escogido del perímetro exterior ayudados por una docena de carros italianos pintados con canguros para prevenir confusiones. En general se repetía la tónica de la campaña, algunas unidades italianas presentaban una resistencia furiosa pero el grueso de la tropa una vez veía que habían sido desbordada la posición defensiva se rendían en grandes números.

Ahora los australianos marchaban contra el perímetro interior, en aquel momento recibieron el fuego combinado de varias piezas artilleras italianas, tanquetas italianas enterradas y el contraataque de 9 carros italianos apoyados por infantería. Por un momento el avance italiano reculó hasta que la intervención de dos carros Matildas y la barrera artillera australiana comenzó a golpear a los italianos y éstos comenzaron a retroceder. Por la tarde se intentó pactar la rendición italiana aunque el mando italiano recibió una llamada directa del propio Mussolini prohibiendo la rendición. No obstante, las tropas australianas habían capturado hacia el atardecer casi 8.000 hombres y la situación italiana era desesperada con todo el dispositivo defensivo deshecho y tan sólo algunos puntos fortificados en sus manos. El general Penella fue capturado pero se negó a rendir los efectivos a su mando.

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Nota: El M11/39 era uno de los carros medios principales en el arsenal italiano. El cañón de 37 mm se encontraba encastrado en el casco del vehículo lo que limitaba el campo de fuego. Tenía un blindaje bastante escaso y por si fuera poco era mecánicamente muy poco fiable, con una suspensíón bastante mala que limitaba la velocidad a unos 30 km/h campo a través.

Para mayor inri varios bombarderos italianos SM.79 bombardearon a sus propios compatriotras cuando varias bombas cayeron sobre un cercado que albergaba a los 8.000 hombres hechos prisioneros durante el día matando e hiriendo a varios centenares. La noche trajo una obligada pausa en el combate pero la llegada del nuevo día supuso la reanudación del combate y la toma de los últimos puestos fortificados italianos mientras la 7 Div. Blindada entraba en el perímetro fortificado por la carretera de Derna aunque en general no fue necesaria su ayuda. El general Vincezo della Mura, comandante de la 61 Div. de infantería Sirte rindió a los restos de la guarnición italiana, unos 17.000 hombres. Tan sólo algunos italianos entre ellos el tenaz general Bergonzoli escaparon a la capitulación. Los italianos habían perdido 25.000 hombres junto a todo el material. Dentro de la ciudad los australianos encontraron un puerto muy necesario para futuras operaciones y grandes reservas de munición, agua y pertrechos. El crucero italiano San Giorgio que había dado algo de apoyo artillero durante el asalto australiano fue dinamitado junto a un submarino y dos mercantes italianos. Las pérdidas australianas no pasaban de los 400 hombres…

Fuente:
John Latimer: Operation Compass 1940. Wavell´s Whirlwind Offensive (pág. 54-65) Osprey Publishing Ltd. 2000.
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Battle of Tobruk 1941.jpg
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Mensaje por Schwerpunkt » Mié Oct 27, 2010 1:14 am

Explotación posterior a la caída de Tobruk
El día 22 de enero coincidiendo con la caída de Tobruk, O´Connor fue informado por Wawell que Bengasi era un objetivo de la máxima importancia. Una vez caída se convertiría en una excelente base aérea y naval que sería suministrada fundamentalmente por mar para evitar la larguísima y dificultosa ruta terrestre desde Egipto. Con ese fin se cursaron las ordenes de marcha hacia Mechili y Derna para la 7 Div. Blindada y 6 Div. Australiana inmediatamente. Aunque había elementos del X Ejército italiano en la zona y la defensa estaba asignada al XX Cuerpo de Ejército, la realidad es que después de tantos desastres las unidades disponibles para la defensa eran la 60 Div. de infantería “Sabratha”, algunos elementos trasladados apresuradamente desde Tripolitania y una unidad “ad hoc” blindada que había sido constituida en diciembre y que no había podido tomar parte en la batalla de Sidi Barrani ni en las defensas de Bardia y Tobruk. La unidad en cuestión era un grupo o brigada blindada llamada Babini y que había sido formada por varios batallones blindados y un batallón mociclista de Bersaglieri junto a un complemento de artillería. Veamos la estructura que tenía:

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Nota: La brigada o agrupación acorazada Babini según el nombre del general al mando, Valentino Babini, estaba pues formada por un batallón de carros M11, otro de M13 y dos batallones de tanquetas así como un batallón motociclista y dos grupos o batallones de artillería de 75 mm y 100 mm de doce piezas cada uno (1)

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Fuente del mapa: John Latimer: Operation Compass 1940. Wavell´s Whirlwind Offensive (pág. 66) Osprey Publishing Ltd. 2000.

El día 24 de enero la 4 Brig. Blindada de la 7 Div. Blindada encontró la pista de Derna a Mechili bloqueada por medio centenar de carros del grupo o brigada blindada Babini. En el combate que siguió se logró abrir paso destruyendo 9 carros italianos y perdiendo 1 carro crucero y 6 ligeros. Entretanto la 7 Brig. Blindada de la 7 Div. Blindada seguida por la 6 Div. Australiana encontraron fuerzas de bloqueo italianas en Maturba a unas 10 millas de Derna. Tras una serie de escaramuzas los australianos relevaron a los británicos de la 7 Div. Blindada y poco a poco fueron ocupando las alturas que rodeaban Derna. En aquel momento el mando británico llegó a la conclusión que era posible cercar a las fuerzas italianas que se encontraban en la zona de Mechili mediante un rápido movimiento en dirección norte y oeste mientras la 4 Brigada Blindada entretenía a lo que parecía el grueso de los efectivos italianos en Mechili.

Sin embargo los planes británicos no salieron como esperaban; las fuerzas italianas se escabullieron en dirección noroeste y las fuerzas blindadas británicas no lograron mantener un ritmo de persecución adecuado. Los jefes de las unidades replicaron a O´Connor que la combinación de falta de combustible, mapas, etc, habían causado los retrasos que impidieron el cerco de los italianos. O´Connor sin embargo replicó que “Si los italianos han sido capaces de mover sus tanques por la noche no veo razón por la que no hemos sido capaces de operar los nuestros” En esta comentario reflejaba la crítica hacia algunas dificultades de coordinación de las unidades móviles británicas además del hecho que la 7 Div. Blindada estaba muy desgastada y reducida a un 50% de vehículos blindados por efecto del desgaste (50 carros de crucero y 95 ligeros)

Un intento de la 4 Brig. Blindada para recuperar el tiempo perdido fue abortado por las copiosas lluvias que llenaron de barro las pistas. El 29 de enero fue suspendida la persecución. Entretanto los australianos se enfrentaban a una oposición italiana en los alrededores de Derna con fuerte fuego artillero entre el 27 y el 29 de enero y con algún contraataque local. En rigor la artillería italiana había sido hasta la fecha el arma mas eficaz hasta la fecha.

El 30 de enero se observaron fuegos en Derna y cuando se realizó una descubierta se descubrió que los italianos se habían retirado y sólo quedaban algunos árabes dedicados al pillaje. Se ocupó pues la ciudad acto seguido capturandose en el proceso aparatos italianos destrozados o inoperativos debido a la falta de repuestos y mantenimiento como muestra la foto de este Caproni Ca 309 "Ghibli" abandonado. (2)

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O´Connor no había logrado cercar a los italianos en Mechili. Por otra parte esperaba en breve dos regimientos blindados de la nueva 2 Div. Blindada y si se le daban algunos días de respiro y comenzaban a llegar los suministros desde Tobruk se podrían reponer las reservas de munición, carburante y agua.

Pero O´Connor no tenía intención de detenerse a descansar y repostar pues su mente maquinaba la destrucción de nada menos que los restos del X Ejército italiano mediante una audaz operación…

(1) Jack Greene, Alessandro Masignani & Ulrich Blenemann: Mare Nostrum: The War in the Mediterranean (Pág. 18) 1990.
(2) John Latimer: Operation Compass 1940. Wavell´s Whirlwind Offensive (pág. 65-68) Osprey Publishing Ltd. 2000.
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Italian Ghibli.jpg
Map Tobruk-Derna-Mechili.jpg
Armour Brigade Babini.jpg

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Mensaje por Schwerpunkt » Vie Nov 19, 2010 9:39 pm

La culminación de la campaña de O´Connor
Veamos pues la última fase de esta increíble campaña...

El plan pergueñado por O´Connor era sencillo pero audaz. La 6 Div. Australiana marcharía por la carretera costera que era donde los italianos esperaban el avance principal mientras que la 7 Div. Blindada marcharía por una pista de la que casi no había ni mapas por el interior hacia Bengazhi. Era una marcha difícil por una pista endiablada de 150 millas y sólo se contaba con el combustible, munición y agua que se pudiera portar. Tras las brigadas blindadas marcharía un convoy con dos cargas de munición y agua para dos días mas. Eso era todo.

Tras la evacuación de Derna la oposición italiana se estaba disolviendo. El único pensamiento de Graziani era huir a Trípoli y parecía que el de sus tropas también. O´Connor se daba cuenta que si esperaba a recibir mas suministros la posibilidad de cercar a las tropas italianas que se retiraban del norte de Bengazhi se esfumaría. Había que actuar rápido y sin dilación con los escasos suministros y fuerzas que se tenía a mano. Eso equivalía también a olvidarse de dos regimientos de carros que estaban en camino para reforzar a sus cansadas fuerzas y de unas 3.000 t de suministros que tardarían unos 12 días en llegar.

El 4 de febrero se dió la orden de marcha con los coches blindados de exploración precediendo a la brigada blindada. Pronto se vió que el camino era infernal, lleno de bloques de piedra y arena blanda que dificultaban el tránsito y provocaban un consumo de combustible mayor del normal. Los camiones que les seguían tenían verdaderas dificultades para mantener el rítmo de marcha y perdiendo muchos bidones de agua y combustible, los famosos por su fragilidad “flimsies”.

Mientras se luchaba por avanzar, un Hurricane de exploración reportó una gran columna de italianos retirándose en dirección a Bengazhi. En realidad eran tropas de servicios administrativos y de retaguardia en su mayoría pero el jefe de la brigada blindada inglesa tomó dos decisiones claves que fueron sancionadas por O´Connor después. Por un lado en vez de avanzar de Msus a Solluch se dirigió hacia el suroeste en dirección Beda Fomm y segundo viendo que la velocidad era esencial a despecho de la escasez de suministros, se formó un grupo de combate, el grupo Combe con un escuadrón de coches blindados del 11 de Húsares, un grupo de artillería de piezas de 25 libras, un grupo antitanque transportado en camiones y un batallón de infantería motorizada. El grupo Combe, llamado así por el teniente coronel Combe del 11 de Húsares, compuesto por 2.000 hombres avanzó en dirección Beda Fomm por una pista que no estaba en mapas y guiándose por la brújula. A mediodía del 5 de febrero habían alcanzado la carretera principal en Sidi Saleh al sur de Beda Fomm y formaron una unidad de bloqueo. La trampa se había cerrado…

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Pronto apareció una columna de unos 5.000 militares y civiles. Desgraciadamente para ellos las fuerzas principales se encontraban al norte, en la retaguardia de la columna supuestamente para enfrentarse a los australianos que avanzaban por la costa. Se produjeron dos pequeños ataques descoordinados por parte de la infantería italiana que marchaba con la columna que fueron rechazados por los británicos. Muchos italianos comenzaron a rendirse aunque comenzaban a llegar tropas italianas procedentes del norte que aumentaban la presión. El día 5 por la tarde arribó la 4 Brig. Blindada y reforzó la posición de bloqueo mientras los australianos al norte tomaban Barce, donde los italianos hicieron saltar sus depósitos de municiones.

Preso de la desesperación, Tellera, comandante del X Ejército ordenó a Bergonzoli, “Barba Eléctrica” perforar el dispositivo y huir de la trampa. El problema es que las tropas italianas incluyendo la brigada blindada Babini estaba dispersa y estirada a lo largo de toda la carretera en una longitud de 11 millas. Mientras tanto un grupo motorizado británico se lanzaba hacia el oeste en dirección a Sceleidima y Soluch. La 7 Brig. Blindada británica o mas bien lo que quedaba de ella al estar reducida a un puñado de vehículos, quedó en reserva. El dispositivo de bloqueo era pues el grupo Combe en Sidi Saleh y la 4 Brig. Blindada en Beda Fomm. El día 6 se producirían pues dos pequeñas batallas en ambos sectores pero con poca coordinación entre las mismas.

Ya habían llegado los carros M13 que atacaron descoordinamente las posiciones británicas en descubierta. Los carros británicos se hallaban parcialmente ocultos y en posiciones preparadas y fueron abortando uno a uno los ataques italianos. Uno efectuado por 10 carros M13 fue totalmente desbaratado y la mayoría de carros destruídos, poco después otro efectuado por 8 M13 sufrió idéntica suerte. A la noche un total de 40 carros italianos estaba destruido en una serie de ataques valerosos pero sin coordinación.

Por la noche Bergonzoli se dio cuenta que su plan no iba a funcionar: sólo le quedaban 30 carros operativos pero la situación era desesperada. A las 06.30 del día 7 de febrero se efectuó un ataque frontal con todos los carros que quedaban. Los M13 disparando sobre la marcha y apoyados por la artillería nada pudieron hacer contra los cañones antitanque y carros semienterrados británicos. Cuando los carros italianos fueron destruidos, la moral italiana simplemente se derrumbó y todo terminó a media mañana. Las fuerzas británicas y australianas desde el norte se dedicaron a hacer redada de prisioneros. Se capturaron entre 20 y 25.000 prisioneros, 216 piezas de artillería, 1.500 vehículos y unos 100 carros que quedaron en gran medida destruidos sobre el campo de batalla.

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Bajas en la campaña
La campaña había terminado a efectos prácticos. Las fuerzas de la Commonwealth habían perdido tan sólo 500 muertos, 1.373 heridos y 55 desaparecidos, o sea un total de 1.928 bajas. La RAF perdió unos 15 aparatos incluyendo 3 bombarderos.

Por su parte el ejército italiano perdió unos 130.000 hombres, en su inmensa totalidad hechos prisioneros, 180 carros medios y 200 ligeros así como 845 cañones capturados así como miles de vehículos a motor. Además la Regia Aeronautica sufrió unas bajas de las que no se recuperaría nunca: 58 aviones derribados, 91 capturados intactos y casi un millar mas de aparatos abandonados o averiados.

Como dijo un oficial australiano a uno de los oficiales británicos del estado mayor de O´Connor: “¿Sabe como llamamos a su general, señor? El pequeño terrier, porque nunca te deja ir…”

Fuente del mapa y foto
: John Latimer: Operation Compass 1940. Wavell´s Whirlwind Offensive.Osprey Publishing Ltd. 2000.
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War booty Operation Compass.jpg
Map Beda Fomm.jpg

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Re: Operación Compás

Mensaje por Kurt_Steiner » Sab May 10, 2014 11:43 am

Una pequeña nota

Como bien comenta José Luis, la posición de Buq Buq estaba defendida por la 64ª Divisione di Fantería “Catanzaro”. Su posición más fuerte eran dos baterías de artillería de 20 piezas de artillería, posicionadas en el este y desplegadas de norte a sur, y 33 al sur, desplegadas de este a oeste haciendo ángulo con las anteriores (las fuentes varían al respecto: se mencionan 20, 25 y hasta 35 piezas). Estas piezas habían sido bien fortificadas entre las dunas, con unos pantanos salados cubriendo su frente (este) y su retaguardia (el interior del ángulo).

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fuente http://www.gehm.es/segunda-guerra-mundi ... -italiana/

El 10 de diciembre de 1940, el 11º de Húsares, la unidad de reconocimiento divisionaria de la 7ª División Acorazada, informa que “si el 3º de Húsares avanza hacia el oeste de Buq Buq, entre la pista de invierno y la de verano, entrará en contacto con una posición enemiga y podrá capturar prisioneros, pues están oponiendo muy poca resistencia”. Fue un error. Se debía de cruzar los pantanos salados con rapidez, sin detenerse; pero el escuadrón C del 3º de Húsares, equipado con carros ligeros Vickers VI B, no lo hizo y pronto se encontró atascado a un kilómetro de la posición italiana.

Mientra, el escuadrón A avanzó por el pantano, encontrándose repentinamente bajo el fuego de los cañones de campaña y las piezas Breda de doble uso de los italianos. Los británicos se dieron cuenta de que no podían detenerse, con lo cual no podían invertir la marcha para retirarse, así que se lanzaron a la carga. Los que más se acercaron a las posiciones italianas llegaron hasta a 300m, pero de allí no pasó ninguno; los 10 Vickers VIB fueron destruidos, el mayor Rickson, comandante del escuadrón, murió, así como otros dos oficiales y nueve hombres, a los que hay que sumar otros cuatro oficiales y doce hombres heridos.
Última edición por Kurt_Steiner el Sab May 10, 2014 11:48 am, editado 1 vez en total.

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Re: Operación Compás

Mensaje por Kurt_Steiner » Sab May 10, 2014 11:46 am

En ese momento el capitán Marsh, jefe del 3º de Húsares, decidió detener la masacre haciendo entrar en combate su escuadrón B, equipado con carros Cruiser Mk I. Fue entonces cuando sucedió unos de esos giros extraños que tiene a veces la guerra, pues de un error nació una victoria. Cuando el carro de Marsh surgió de la nube artificial desplegada para cubrir el despliegue de su último escuadrón se encontró solo ante los artilleros italianos, que se lo quedaron mirando pasmados. El propio capitán británico debió llevarse también su parte de sorpresa porque cuando pudo darse cuenta de donde estaba se dio cuenta de que se hallaba en lo alto de una colina en pleno centro del dispositivo italiano.

El Cruiser empezó a disparar ar en todas direcciones, y antes de escapar a toda prisa hacia sus líneas creó tal confusión en la barrera de artillería que cuando finalmente entró en combate su escuadrón B, con el 5º y el 8º pelotón atacando desde el este y el 6º y el 7º desde el sur, los italianos perdieron los nervios y se rindieron en masa.

Al final los británicos capturaron entre 2.000 y 3.000 hombres y más de un centenar de oficiales, pero la resistencia de los artilleros italianos, sobre todo frente al segundo ataque, fue un preaviso de otras situaciones similares que tendrían lugar en el futuro. El 3º de Húsares perdió 10 carros ligeros y 3 medios, y el 8º de Húsares otros cuatro carros ligeros y uno medio.

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Re: Operación Compás

Mensaje por Juan M. Parada C. » Mar May 13, 2014 4:59 pm

El plan de ataque británico de la operación "Compás" se inicia,según como yo tengo entendido,con una sólida protección aérea y naval para infiltrar así una fuerza acorazada por el hueco de las defensas italianas que se extendían de Bir Sofafi a las fortificaciones del norte y cortar Sidi Barrani de Sollum.Esta fuerza debía ser seguida por una división motorizada que atacaría por la retaguardia a las fortificaciones italianas.
Por la noche del 7 de dieciembre la fuerza acorazada,en orden disperso para disminuir las probabilidades de observación,avanzó hacia el oeste como para atacar Bir Sofafi.En cuanto cayó la noche ambas rodaron hacia el norte,y por la mañana del día 9,mientras la fuerza acorazada se movía hacia Buq-Buq,desde donde giró al este para atacarSidi Barrani por a espalda,la división motorizada,reforzada con un grupo de carros,atacaba los alrededores de los campos atrincherados.Sidi Barrani capituló el día 10,por lo que la fuerza acorazada se volvió hacia el oeste,y al día siguiente tuvo la buena fortuna de tropezarse de manos a boca con la 64 división italiana,que se dirigía a liberar Sidi Barrani y que,al encontrarse con una fuerza mayor,se rindió.
El mariscal Graziani atribuyó,con razón,esta derrota a la aplastante superioridad de los carros ingleses,superioridad que se hace bien patente comparando las bajas respectivas.Mientras los italianos perdieron unos 40.000 hombres entre muertos,heridos y prisioneros,las pérdidas inglesas fueron de 72 muertos y 738 heridos.
Toda una victoria aplastante que los británicos se anotarían en el primer asalto de la lucha,la cual se prolongaría casi dos años, que se iniciaría en el teatro noráfricano.
Saludos y bendiciones a granel.
"¡Ay,señor! Tú sabes lo ocupado que tendré que estar hoy.Si acaso te olvido por un instante,tu no te olvides de mi". Sir Jacob Astley antes de la batalla de Edge Hill el 23 de octubre del año de nuestro señor de 1642

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Re:

Mensaje por Audie Murphy » Mar Abr 18, 2017 7:16 pm

José Luis escribió:
Para Richard Nugent O'Connor la guerra en África del Norte acabaría en la noche del 7 de abril de 1941, cuando una patrulla de reconocimiento alemana lo capturó junto al teniente general Sir Philip Neame. Pasaría los siguientes dos años y medio como prisionero de guerra en Italia. Pero al principiar el otoño de 1940, O'Connor ya llevaba bastante tiempo en Egipto.

Había nacido en la India, en Srinigar (Cachemira) el 21 de agosto de 1889;....
como complemento y ampliación de la información, reportaje de 19 páginas editado en 2 números de la revista Britain at War, con el historial bélico de O'Connor durante las dos Guerras Mundiales y en Palestina
https://www.docdroid.net/d0eoLMN/genera ... r.pdf.html

Imagen
fuente http://www.theegyptianchronicles.com/Hi ... connor.jpg
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Re: Operación Compás

Mensaje por Schwerpunkt » Mié Oct 24, 2018 12:34 am

Saludos a tod@s:

Una de las razones primordiales del desastre italiano en 1940-41 fue el incompetente mando italiano. Aunque hubiera razones de orden tecnológico como la inferioridad de los carros blindados, una artillería antitanque y de campaña obsoleta, la falta de un mando efectivo, entrenamiento y una doctrina eficaz fueron tan importantes como la anterior para explicar el desplome italiano.

Son de sobras conocidas las evidentes limitaciones estratégicas, militares y de liderazgo de Mussolini. Su mayor error fue la falta de una estrategia clara y coherente así como la dispersión de sus limitados recursos. Pero a un nivel ya no estratégico sino puramente operativo su estilo dilettante, disperso y poco profesional fue absolutamente desastroso en toda la cadena de mando y en las decisiones operacionales.

Sería no obstante injusto echar toda la culpa a Mussolini. Afirmar que el cuerpo de oficiales italiano no estuvo a la altura de las circunstancias sería muy benevolente. La realidad es que la oficialidad italiana era tremendamente mediocre a todos los niveles. Había algunas razones profundas sobre varias de las disfuncionalidades del cuerpo de oficiales. La primera es que la carrera militar nunca había sido prestigiosa en la sociedad italiana al contrario que en Gran Bretaña o Alemania. Las clases superiores o medias educadas nunca se sintieron atraídas y la vasta corruptela de un vasto sistema de sobornos para conseguir exenciones o evasión del servicio militar impidió conseguir cuadros de buen nivel intelectual y formación. A pesar de toda la retórica fascista sobre el sacrificio y el servicio, en la práctica Mussolini no pudo revertir esta tendencia social.

Seguramente esta razón junto a otras fue la que motivó el inmovilismo de la oficialidad y la doctrina militar italiana. Al contrario que los británicos y especialmente que los alemanes que extrajeron conclusiones opuestas de la I Guerra Mundial, los mandos italianos apoyaban unos conceptos de defensa lineales, campos atrincherados y una fe en los números de infantería relegando la potencia de fuego y la guerra de movimiento a un papel secundario. La famosa afirmación de Mussolini de que Italia era capaz de movilizar 8 millones de bayonetas era usada alegremente para convertir ese número de infantes en potencia militar. En realidad esa doctrina era inconsistente con el hecho de que incluso en la guerra de trincheras hubiera sido la potencia de fuego y la adopción de una cierta movilidad la que había dado la victoria. Algunos de los altos oficiales italianos advertían de los peligros de “de la idolatría al tanque a costa del infante y la mula.”

El impacto de esa doctrina donde todo giraba alrededor de la infantería fue profundo. No se penetró en la necesidad de dotar a la infantería con más potencia de fuego y en combinar las diversas armas. A pesar de la experiencia de la guerra civil española, el carro de combate se concebía como un mero apoyo a la infantería. Había una profunda división entre las tropas administrativas, servicios de intendencia, cuarteles, apoyo y la infantería. Los primeros no debían combatir en ninguna circunstancia y no tenían apenas ningún entrenamiento en el combate de infantería. Todo lo contrario que sus oponentes australianos y británicos donde un comandante de batallón australiano recordaba a sus tropas la víspera del ataque a Bardia que todos los hombres “sin importar su especialidad debían de estar en condiciones de servir como combatientes y usar las armas de infantería con eficacia”.

Volviendo al alto mando italiano, fue una desgracia que el servicio estuviera plagado de disputas, rencillas e intrigas políticas. Al más alto nivel Mussolini celoso de la popularidad del Jefe del Alto Mando italiano, mariscal Pietro Badoglio, logró cesarlo en diciembre de 1940 en vísperas de la ofensiva británica usando como excusa el fracaso en Albania contra los griegos. Su sustituto, el mariscal Ugo Cavallero había estado muchos años en el consejo de administración de Ansaldo y envuelto en un escándalo de favorecer a esta empresa a pesar de que fabricaba artículos militares inferiores sin desdeñar el uso de tests falsificados. Era criticado por muchos mandos por su falta de dotes militares, sus conexiones con el mando fascista y su evidente enriquecimiento. De igual manera el general Ubaldo Soddu se dedicó a intrigar contra su superior Badoglio para obtener el puesto en Albania del cesado Sebastiano Prasca siendo a su vez cesado a las pocas semanas por incompetencia. El propio Ciano decía que “para él la estrategia importante no era la dirigida contra los griegos sino la que emanaba del Palazzo Venezia”, o sea la sede del poder político.

En cuanto a los altos mandos sobre el terreno, la realidad es que oscilaban entre la mediocridad a la más absoluta incompetencia. Rodolfo Graziani, el general que comandaba las fuerzas italianas en el norte de Africa y gobernador de Libia era un general que a pesar de su prestigio, no había desempeñado más que campañas de castigo y conquista contra tribus y pueblos africanos sin armas modernas con un gran despliegue de brutalidad, ganándose los epítetos de “carnicero de Fezzan” contra los senussis o “carnicero de Etiopía” durante la campaña contra los desgraciados etíopes. Un curriculum escaso para afrontar una guerra mecanizada contra un adversario moderno, profesional, bien entrenado y pertrechado como el británico.

En un próximo capítulo ahondaré en este apartado sobre la ineptitud de los mandos italianos…

Fuente:
Dr. Craig Stockings: Command, Leadership & Italian Military Failure in the First Libyan Campaign, 1940-41. Journal of Military and Strategic Studies. Vol. 14, 2011.

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Re: Operación Compás

Mensaje por Schwerpunkt » Mié Oct 24, 2018 11:05 pm

¡ Saludos a tod@s !

Continuemos pues con la descripción de las carencias de la oficialidad italiana...

El cuerpo de oficiales italiano además de dado a la intriga era en general compuesto de hombres demasiado mayores, con poca resistencia física y sobre todo con escasa formación intelectual para acometer los retos que se avecinaban. Los propios británicos notaban en un informe que los cuatro comandantes en jefe del norte de Africa eran oficiales nombrados como recompensa política. Además de dar zanahorias políticas se nombraba a los oficiales en virtud del escalafón y con independencia de sus capacidades, experiencia y conocimientos. En fechas tan tardías como septiembre de 1942 el propio mariscal Ugo Cavallero recordaba a sus subordinados la necesidad de nombrar reemplazos en función de su eficacia y con independencia del puesto en el escalafón.

En general el cuerpo de oficiales era letárgico, pasivos y con escasa curiosidad intelectual. Una de las consecuencias de estas carencias fue que cuando Mussolini declaró la guerra y a pesar de su insistencia en una pronta acción, el Alto Estado Mayor (Comando Supremo en italiano) no contaba con ningún plan operativo sobre que hacer. A las exigencias de Mussolini se respondió con pasividad e inercia. Es cierto que había limitaciones materiales importantes en el terreno que se usaron para retrasar cualquier operación, pero tampoco se realizaron medidas para corregirlas. En septiembre de 1940 se realizó de mala gana y sólo ante la presión política mussoliniana un tímido avance unos 100 km en Egipto pero no había un plan operativo sólido de que hacer a continuación.

La segunda carencia era la falta de una integración de los tres servicios en la estrategia y planes operacionales. Sencillamente no existía la estructura que los integrara. Los tres servicios librarían campañas cada por su lado. Hasta muy entrado 1941 no habría por parte de la Fuerza Aérea ningún esfuerzo en la conducción y coordinación del apoyo aéreo a las tropas de tierra así como vuelos de abastecimiento, transporte aéreo, etc. La Fuerza Aérea rechazaba la idea del apoyo a tierra como una posible subordinación al Ejército de Tierra a evitar a todo trance.

Y finalmente nos encontramos con un cuerpo de oficiales con una larga tradición de eludir cualquier responsabilidad y descargarla sobre subordinados y superiores. Gran parte de la energía se disipaba en intrigas o recolectar información y escribir memorándums que les exoneraran de responsabilidad. Graziani por ejemplo ante las acusaciones de su tardía incursión en Egipto envió las minutas de sus reuniones y conferencias a Roma. Mientras el 10º Ejército italiano se deshacía, sus comandantes de cuerpo libraban una guerra entre sí casi peor que contra los británicos. Este comportamiento engendraba un rechazo natural a tomar decisiones que supusieran un riesgo, a exagerar los éxitos propios y negar los reveses. El control total de los subordinados para evitar situaciones o decisiones de riesgo, en suma una serie de comportamientos destructivos que permeaban toda la escala de mando. El corolario era la negación de la iniciativa individual, todo lo contrario de la “Auftragstaktik” germana y un pernicioso sesgo en las comunicaciones y la descripción de la realidad.

Así por ejemplo el general Annibale Bergonzoli, defensor de Bardia y donde los italianos perdieron casi 40.000 hombres en tan sólo dos días emitió una serie de pomposos comunicados afirmando su decisión y confianza en una larga resistencia. En lugar de transmitir la información de manera realista, se transmitían unos reportes sesgados y adornados para disimular las carencias propias y complacer al mando político en Roma. A veces este comportamiento se quebraba y los mandos italianos perdían el nervio por completo. Así por ejemplo, Graziani a los pocos días comenzó a enviar despachos a Roma, proponiendo el abandono de Cirenaica. Además de no tomar en general ninguna decisión la actitud de Graziani sólo se puede catalogar como una crisis nerviosa histérica que lo inutilizó en la práctica para el mando.

Una cuestión que llamó la atención de los australianos y británicos en su avance fue la absoluta separación entre oficiales y tropa italianos. Al contrario que los germanos y tropas de la Commonwealth, los oficiales italianos disfrutaban de unos lujos que a sus enemigos les parecían ofensivos y ridículos. Al margen de lo anecdótico de las capturas de ropas finas, vinos, perfumes y otros lujos en los equipajes de los mandos italianos, la triste realidad es que los mandos disfrutaban de ranchos diferentes y obviamente mejores. Las unidades no se nutrían de regiones específicas lo que en el caso de los alemanes y británicos llevaba a una mejor cohesión sino que para evitar problemas se amalgamaban levas del sur o del norte del país. Para los oficiales era vital mantener las distancias y los privilegios. Al margen de la colonia o las botellas de vino, el resultado es que el corporativismo de la oficialidad impedía o al menos dificultaba la promoción de hombres de valía provenientes de otras esferas de la vida civil. El escaso desarrollo industrial limitaba el acceso de hombres con conocimientos técnicos de gran valor en una guerra de máquinas. El contraste con los anglosajones era muy acusado: en los batallones muchos de los oficiales eran abogados, ingenieros o personas con carrera en general provenientes de una clase media educada.

Los oficiales italianos tenían en líneas generales más edad que sus contrarios anglosajones; peor aún la formación era esquemática, basada en doctrinas más propias de 1914 que de 1940. Los propios italianos la tachaban de previsibles e insatisfactorias con una carencia generalizada del entrenamiento y empleo de armas combinadas, tácticas de infantería modernas, comunicaciones y conocimientos sobre la capacidad de fuego propias o enemigas.

El caso de los suboficiales era paradigmático: había una carencia generalizada de los mismos: a mediados de 1940 había tan sólo 41.200 comparados a 51.600 oficiales. Peor aún, muchos de los hombres con experiencia se encontraban en puestos administrativos dejando a las unidades de combate con conscriptos con una educación superficial comparada con los anglosajones. La falta de entrenamiento y formación hacía el resto, creando una suboficialidad carente de iniciativa y que lastraría enormemente el desempeño de las unidades italianas.

Estas observaciones vienen pues a matizar la visión extendida del soldado italiano cobarde y de la lamentable actuación de las tropas en la campaña de 1940-1941.

Fuente:
Dr. Craig Stockings: Command, Leadership & Italian Military Failure in the First Libyan Campaign, 1940-41. Journal of Military and Strategic Studies. Vol. 14, 2011.

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Re: Operación Compás

Mensaje por José Luis » Jue Oct 25, 2018 9:54 am

¡Hola a todos!
Schwerpunkt escribió: Estas observaciones vienen pues a matizar la visión extendida del soldado italiano cobarde y de la lamentable actuación de las tropas en la campaña de 1940-1941.
Quisiera comentar que esta visión de la supuesta cobardía del soldado italiano tiene su dos raíces principales en un desconocimiento del contexto militar y político bajo el que se desempeñó y en una grosera generalización y falta de rigor en las fuentes primarias de la abrumadora mayoría de la historiografía militar anglosajona sobre el desempeño del ejército italiano durante la IIGM. En realidad, no existió cobardía (y para el caso, valentía) en el soldado italiano en general, más allá de acciones individuales y esporádicas. El caso del soldado italiano, en cuestión de cobardía o valentía, no es diferente del caso del soldado de cualquier otra nacionalidad. Lo que es diferente, y determina el resultado, son las circunstancias en las que luchó. Porque estaremos de acuerdo en que cobardía y valentía no son rasgos genéticos o características hereditarias. Ni se sostiene la opinión del que fue jefe del estado mayor del Ejército Blindado Germano-Italiano en África del Norte, Siegfried Westphal, quien dijo que la falta del espíritu agresivo entre los italianos, oficiales y soldados por igual, se explicaba pos sus “tendencias meridionales” que “los convertían en demasiado emocionales e inestables para ser buenos soldados”. O la todavía más insolvente opinión de Kesselring, quien consideraba que el soldado italiano no estaba capacitado ni siquiera para llevar un arma y que era “engreído e imbuido de una vívida imaginación que le dificultaba distinguir la realidad de la fantasía, y se contentaba fácilmente con cafés, cigarros y mujeres” (James J. Sadkovich (1991) Of Myths and Men : Rommel and the Italians in North Africa, 1940–1942, The International History Review, 13:2, pp. 311-312). Vamos, lo que subyace en el fondo de las opiniones de estos dos oficiales alemanes es puro desprecio racial hacia el soldado italiano. Lo increíble es que la mayoría de los historiadores anglosajones (con Macgregor Knox en cabeza y formando escuela) aceptaran acríticamente esta visión irreal, con no pocos parodiándola burlonamente (como Kenneth Macksey). Para comprender estas deficiencias y mitos de la historiografía anglosajona sobre el ejército italiano recomiendo la lectura del artículo ya citado de Sadkovich junto con su previo Understanding Defeat: Reappraising Italy's Role in World War II. Journal of Contemporary History, Vol. 24 (1989), 27-61. En su defecto, el artículo de Simon Gonsalves(2017) "The Italian Army in the Second World War: A Historiographical Analysis”. The Great Lakes Journal of Undergraduate History: Vol. 5 : Iss. 1 , Article 2, bebe de esos dos artículos de Sadkovich. Se puede descargar en https://scholar.uwindsor.ca/cgi/viewcon ... text=gljuh

Dicho lo anterior, todo lo que ha resumido Schwerpunkt sobre los defectos y carencias en la organización y entrenamiento del ejército italiano, sobre los privilegios indecentes de su oficialidad, y la distinción y separación brutales entre esta última y sus tropas, todo eso es cierto, pero no sirve enteramente para explicar el desastre militar italiano en la campaña libia de 1940-41 ni el desempeño del ejército italiano en la IIGM. Porque esos factores negativos, que persistieron a lo largo de toda la guerra en similar escala, no sirven para explicar, en cambio, los extraordinarios episodios de coraje y fiereza militares que demostraron algunas formaciones y unidades italianas en el curso posterior de la guerra al desastre libio de principios de 1941.

Hay dos factores más que, junto con los que ha señalado, explican el desastre militar italiano de 1940-41: la motivación y el equipamiento. Son precisamente estos dos últimos factores los que principalmente, aunque no únicamente, explican los episodios de valentía o cobardía, cuando los hubo.

El soldado italiano normal, a diferencia de su homólogo alemán, no se había dejado adoctrinar por la ideología fascista de su gobierno, y, pragmático como era, sabía y sentía que no se le había perdido nada en Libia ni en Egipto (ni en la guerra declarada por Mussolini en junio de 1940 contra Francia y Gran Bretaña). Y para empeorar este sentimiento, el armamento con el que estaban equipadas sus unidades era probablemente el peor armamento desplegado en la guerra por cualquier nación beligerante. Y claro, si a esto unimos los defectos y carencias señalados por el compañero Schwerpunkt, que vejaban la vida diaria del soldado italiano diluyendo todo rastro de motivación para el combate, entonces se comprenderá mucho mejor por qué esa visión de la supuesta cobardía del soldado italiano nada tiene que ver con la realidad.

Cuando Mussolini declaró la guerra a Francia y Gran Bretaña, Italia entró en una guerra para la que no estaba preparada, y esto dicho en esa misma época por su propio liderazgo político y militar. Los planes de rearme del ejército italiano preveían completarse en 1943, como muy pronto. La incompetencia estratégica y operacional de Mussolini y su EMG, respectivamente, en sus decisiones de ordenar ofensivas contra Grecia y Egipto llevaron en poco más de seis meses a los desastres militares de principios de 1941, y en ellos el soldado italiano no tuvo responsabilidad alguna. Como no la tuvo el soldado soviético en los desastres militares del verano de 1941, ni antes el soldado francés y el soldado británico en el desastre militar de mayo-junio de 1940. Sólo que el caso del soldado italiano fue todavía mucho peor, por las circunstancias que se han apuntado arriba. Sin embargo, cuando el soldado italiano luchó motivado, respetado, bajo un liderazgo competente y razonablemente bien equipado, entonces demostró ser tan bravo como el que más, y de ello sobran ejemplos en África del Norte en 1941-1943 (y en la Unión Soviética).

Saludos cordiales
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Re: Operación Compás

Mensaje por Schwerpunkt » Vie Oct 26, 2018 9:58 am

¡ Saludos a tod@s !
José Luis escribió:
Jue Oct 25, 2018 9:54 am
Dicho lo anterior, todo lo que ha resumido Schwerpunkt sobre los defectos y carencias en la organización y entrenamiento del ejército italiano, sobre los privilegios indecentes de su oficialidad, y la distinción y separación brutales entre esta última y sus tropas, todo eso es cierto, pero no sirve enteramente para explicar el desastre militar italiano en la campaña libia de 1940-41 ni el desempeño del ejército italiano en la IIGM.
Ya había comentado que no pretendía ser la razón única del desastre italiano. Pero si quería hacer hincapié en un factor del que se habla menos como eran las carencias en el cuerpo de oficiales italiano. Se ha hablado hasta la saciedad de las carencias "tecnológicas" o sea de las limitaciones del material italiano, en especial de sus carros de combate. Curiosamente se habla menos de las limitaciones de la artillería por ejemplo. Esta, compuesta en gran medida por piezas de la I Guerra Mundial tenía algunas limitaciones peores, las comunicaciones, su escaso alcance, el control de tiro y sobre todo la parquedad con que estaban equipadas las divisiones de infantería italianas. En otro artículo comenté como la potencia de fuego de las divisiones italianas era de media la mitad de las británicas o germanas (proporcionalmente al número de hombres) en especial las divisiones de Camisas Negras o Líbicas:

viewtopic.php?f=64&t=4882&start=15

Es obvio que la guerra declarada por Mussolini no era la guerra del italiano medio, ni tan siquiera de los oficiales italianos, que se sentían en gran medida ajenos a la misma. Pero quería insistir en un aspecto que me parece importante como eran las tremendas limitaciones de la oficialidad italiana y sus repercusiones en el campo de batalla. Su falta de responsabilidad era asombrosa, no hay más que ver como muchos oficiales superiores se escabulleron en el Armisticio de septiembre de 1943 dejando a sus hombres en la estacada.

Es de reseñar que con unos mandos mejores y una cierta integración de armas el soldado italiano dió pruebas de ser un contrincante temible incluso con material muy mediocre como los británicos descubrirían en 1942-43.

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Re: Operación Compás

Mensaje por José Luis » Vie Oct 26, 2018 11:08 am

¡Hola a todos!

Estoy con tus argumentos, Schwerpunkt, pero hay muchos matices. Había en el ejército italiano comandantes muy competentes en su trabajo, pero la mayoría de las veces las misiones que les fueron encomendadas eran inviables. Yo creo que el mayor obstáculo que tuvieron -al margen del enemigo- fue la sinrazón política que gobernó las decisiones estratégicas de Mussolini y sus ministros. Especialmente, al inicio de la guerra.

Por ejemplo, analiza la orden de Mussolini a Graziani de comenzar la ofensiva de septiembre de 1940 y no ratrasarla ni un día más. Y no olvides las promesas (que resultaron falsas) de refuerzos de Mussolini. El Mariscal de Italia Rodolfo Graziani advirtió a Mussolini que las condiciones de su ejército y las limitaciones logísticas condicionaban el límite máximo de la ofensiva a Sidi-el-Barrani. Una vez capturada esta plaza, la ofensiva no podía continuar hasta Marsa Matruth porque los medios que necesitaba, prometidos por Mussolini, no habían llegado salvo en parte; las tropas, especialmente las divisiones libias, tenían que reorganizarse, y debía iniciarse de forma regular el flujo de suministros porque en Sidi-el-Barrani no había absolutamente nada, ni siquiera agua para las tropas porque los británicos habían saboteado los pozos antes de retirarse. Logísticamente, era del todo imposible continuar la ofensiva. Ante esta situación, Graziani no tuvo más remedio que poner a trabajar a sus tropas durante septiembre-noviembre para mejorar la situación logística. A principios de diciembre se había completado el tramo de carretera Bardia–Sollum–Sidi el Barrani, así como la construcción de un acueducto. que abastecía de agua a las tropas que operaban en el desierto egipcio. Si Mussolini hubiera enviado los refuerzos solicitados por Graziani, habría sido posible avanzar con esperanzas reales de éxito hasta Marsa Matruth. Sin embargo, Mussolini ya se había embarcado a finales de octubre en la desastrosa aventura griega, lo que dejó en un segundo plano el escenario egipcio.

En vez de concentrarse en reforzar a Graziani para una buena oportunidad contra Marsa Matruth, Mussolini se lió en Grecia y dejó a Graziani con el culo al aire, pues la captura de Sidi-el-Barrani se había convertido ahora en una trampa logística para la X armata italiana, con sus líneas de comunicaciones sobreextendidas y un ejército carente de medios motorizados. Todos los refuerzos italianos fueron a Grecia, no a Egipto. O'Connor tenía ahora una buena oportunidad y no la desaprovechó, diezmando al ejército de Graziani en Beda Fomm. En este proceso, qué duda cabe, entraron en juego todas las circunstancias que hemos señalado en nuestras anteriores intervenciones. Pero la situación estratégica de Graziani en diciembre de 1940 era consecuencia de una absoluta insensatez política del Duce. Y ten en cuenta que los suministros solicitados para Libia, y nunca despachados en su totalidad, datan de antes de la declaración de guerra por parte de Mussolini a Francia y Gran Bretaña, viniendo las solicitudes de parte del Mariscal del Aire Italo Balbo.

Irónicamente, la causa del desastre militar de Beda Fomm en febrero de 1941 yace en la decisión política de Mussolini de invadir Egipto en septiembre de 1940.

Saludos cordiales
JL
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