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Anécdotas: la otra cara de la guerra en el Desierto

La guerra en el Continente Africano

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José Luis
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Anécdotas: la otra cara de la guerra en el Desierto

Mensajepor José Luis » Vie Jul 14, 2006 5:14 pm

¡Hola a todos!

La guerra en el Desierto Occidental estuvo repleta de grandes y pequeñas anécdotas de diversa naturaleza, unas muy conocidas, otras no tanto. Este topic pretende abrir un lugar para recopilar las anécdotas que conozcamos.

Como introducción rescato una anécdota realmente curiosa que comenta el coronel Hans von Luck en su libro Panzer Commander: The Memoirs of Colonel Hans von Luck, libro que de paso recomiendo a los que gustan de la lectura bélica acompañada del lado humano de la guerra.

Cuando tenía lugar la retirada de Rommel de El Alamein, las unidades de reconocimiento del entonces mayor von Luck (que en esos momentos tenía a su mando cuatro batallones de reconocimiento, uno de ellos italiano) estaban avanzadas al flanco izquierdo del ejército en retirada de Rommel, para impedir que los británicos pudieran realizar una maniobra de flanqueo y cortar o cercar a las formaciones del Eje. Durante varias semanas el sector de Luck permaneció más o menos tranquilo, con pequeñas acciones esporádicas contra el 11º de Húsares y los Royal Dragoons, y en busca de las unidades del Long Range Desert Group, quienes, bajo mando del mayor Stirling, buscaban una ruta de entrada para una toda una división acorazada.

Este tipo de operaciones fue adquiriendo un perfil regular hasta convertirse en rutina. A partir de las cinco de la tarde se detenían las operaciones por uno y otro bando, por lo que alguien cercano a Luck comentó que podían establecer una especie de acuerdo de cese el fuego con los británicos a partir de las 17:00 horas. A Luck no le pareció mala la idea, y fue apoyado por el teniente Wenzel Luedecke, un oficial de la reserva que había trabajado como ayudante de director para la UFA Film Studios. El problema era encontrar la oportunidad adecuada, que llegó, sin embargo, a los pocos días. A partir de entonces comenzaron a tener lugar contactos radiales realmente curiosos entre británicos y alemanes. Uno de los primeros, si no el primero, fue como sigue.

Un atardecer Luck recibió la visita de su oficial de inteligencia, quien le comunicó que tenía al habla en la radio a los Royal Dragoons, que deseaban hablar con él:

Hola, aquí los Royal Dragoons. Sé que no es habitual contactar por radio con usted, pero desde esta tarde no tenemos noticias del teniente Smith y su grupo de exploración. ¿Está con ustedes, y si es así cómo están las cosas con él y sus hombres?”.

Luck les contestó que, efectivamente, Smith y sus hombres habían caído prisioneros, que no había nadie herido y que mandaban saludos a sus familias y amigos. Luego les preguntó si los Dragones o los Húsares habían capturado a algún alemán perdido.

En otro contacto que siguió, los británicos comentaban a los alemanes que escuchaban la canción Lilí Marlene en versión inglesa todas las noches, a pesar de la prohibición de Montgomery. Les dijeron que también la escuchaban franceses y americanos.

Bien, mi anécdota favorita, en esta serie, la voy a traducir tal como la cuenta Luck:

[Una tarde-noche regresó una patrulla con dos hombres y un jeep capturados en el desierto. Un joven teniente, alto y rubio, y su conductor fueron traídos junto a mí. El teniente era el arrogante snob de tipo inglés. Muy correctamente, sólo me dio su número de servicio, sin más detalles.

Intenté entrar en conversación con él y le hablé de mis visitas a Londres, de mis amigos, incluyendo un capitán de los guardias granaderos. Comenzó gradualmente a relajarse y resultó ser un sobrino de uno de los propietarios de los cigarrillos Player. Tuve que reírme ante la sugerencia que entre susurros hicieron mis oficiales.

Teniente, ¿qué tiene que decirnos si lo cambiamos a usted y a su conductor por cigarrillos? Nosotros tenemos una gran escasez en estos momentos

Buena idea”, respondió.

“¿Cuántos cigarrillos cree que vale, qué debería sugerirle a su comandante?”

Respondió sin vacilación alguna: “Un millón de cigarrillos, esto es 100.000 paquetes

Mi oficial de radio contactó con los Royal Dragoons, y les pasé nuestra oferta.

Espere, por favor, regresaré inmediatamente”, fue la respuesta. Luego, tras unos minutos, “Disculpe, estamos bastante cortos nosotros mismos, pero podemos ofrecerles 600.000 cigarrillos. Acepte, por favor

Para mi gran asombro, recibí de plano el rechazo del joven teniente.

Ni un cigarrillo menos de un millón, esto es definitivo”, fue su respuesta. Así que el joven tuvo que pagar por el alto valor que se estipuló a sí mismo con la cautividad.]

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Mensajepor Antonio » Lun Jul 17, 2006 2:10 am

La anécdota es fabulosa ... y muy propia de una guerra cuyas formas ya han pasado a la historia, para lo bueno y para lo malo.

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Mensajepor José Luis » Lun Jul 17, 2006 4:25 pm

¡Hola a todos!

Hans von Luck relata en sus memorias otras anécdotas que vienen a realzar el fair play que dominó generalmente la guerra en el desierto. Y alguna de ellas es auténtica evidencia de la guerra de caballeros. Por ejemplo, en enero de 1943 un avión de reconocimiento británico sobrevoló a Luck y a varios de sus vehículos de reconocimiento blindados cuando se preparaban para realizar una misión (la toma de Fort Foum Tataouine, una guarnición francesa). Estaba claro que no tardarían en aparecer aviones de combate de la RAF para dar cuenta de la unidad alemana. Previendo esto, Luck pidió ayuda a la Luftwaffe.

Cuando aparecieron los aviones de la RAF (varios Hurricanes escoltados por Spitfires), los alemanes, Luck incluido, abandonaron sus vehículos de reconocimiento blindados para ponerse a cubierto de las bombas, la metralla o los cohetes británicos, que dieron cuenta de la sección antiaérea de Luck. Al cabo de una hora volvieron los Hurricanes para dar cuenta del resto de los vehículos blindados alemanes mediante el lanzamiento de cohetes. Sólo un hombre permaneció en su vehículo, el operador de radio de Luck que estaba dando cuenta al CG alemán del ataque de la RAF. Era una actitud más temeraria que valiente; cerca del vehículo estaba el oficial de inteligencia de Luck, quien le comunicaba al operador las órdenes que le gritaba Luck. Dejemos que siga Luck:

[Entonces una máquina -creo que reconocí el emblema canadiense- se acercó para un ataque a bajo vuelo sobre la estación de radio blindada. A 20 yardas pude ver claramente el rostro del piloto bajo su casco de vuelo. Pero en vez de disparar indicó con su mano que se largara de allí el oficial de radio, y luego elevó su aparato en una gran curva.

"¡Saca al operador del vehículo y cubriros ambos!", grité.

El aparato había virado y se dirigía ahora hacia nosotros en una segunda pasada. Esta vez lanzó sus cohetes e impactó el radio-coche, afortunadamente, sin hacerle demasiado daño.

Esta actitud del piloto, fuera canadiense o británico, se convirtió para mí en el* ejemplo de juego limpio de esta guerra despiadada. Jamás olvidaré el rostro del piloto o el gesto de su mano.] * (Cursiva en el original)

Ya al final de esa guerra, cuando Luck ya no estaba en el desierto (había sido enviado al Führer para intentar convencerlo de que evacuara el DAK), hay otro ejemplo de fair play que cuenta Winfried von St. Paul, un sobrino de un amigo de Luck, que había sido destinado (a petición de Luck) a su batallón a finales de 1942. Después de la guerra contó a Luck los días finales de su batallón en Túnez:

[Una vez, cuando estábamos operando todavía en el sur de Tunicia, nuestra patrulla consiguió escapar de los británicos, aunque ellos capturaron nuestro pequeño vehículo-taller. Al siguiente día, el vehículo regresó de nuevo. La tripulación informó que el comandante británico había dicho: "Realmente no podemos dejarles en el desierto sin recambios o agua. Aquí tienen algo de agua, regresen a su batallón."].

Como veis, sólo estoy reportando muestras de caballerosidad de los británicos, pero los alemanes no se quedaban atrás en estas muestras de fair play. Rommel era el caballero por excelencia, y era tal el grado de admiración que sentían por él sus oponentes británicos que en todas mis lecturas sobre capturas de oficiales británicos por los alemanes sobresale una misma petición de los primeros: saludar a Rommel.

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Re: Anécdotas: la otra cara de la guerra en el Desierto

Mensajepor kalsbad » Lun Jul 17, 2006 5:48 pm

José Luis escribió:
Ni un cigarrillo menos de un millón, esto es definitivo”, fue su respuesta. Así que el joven tuvo que pagar por el alto valor que se estipuló a sí mismo con la cautividad.]



¿Está documentado y comprobado que esa anécdota es cierta? No es por dudar de su veracidad, pero es que hay una anécdota sobre Julio Cesar que es prácticamente calcada, excepto porque en el caso de CEsar, hubo algo más. Copio un fragmento de la Wikipedia:

http://es.wikipedia.org/wiki/Julio_C%C3%A9sar


[Cesar] viajó a Rodas para estudiar filosofía y retórica con el gramático Apolonio Molón. Pero durante el viaje, su barco fue abordado por piratas que lo raptaron. Cuando exigieron un rescate de 20 talentos de oro (un talento equivalía a 26 kilos), César los desafió a pedir 50. 38 días después, el rescate llegó y César fue liberado después de un cautiverio bastante cómodo donde hizo amistad con algunos de los secuestradores. Recuperada su libertad, organizó una fuerza naval, capturó el refugio de los piratas y ordenó su crucifixión.


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Mensajepor José Luis » Lun Jul 17, 2006 6:09 pm

Estimado Kalsbad,

La anécdota de los cigarrillos tiene la autoridad de quien la relata, el entonces mayor Hans von Luck, protagonista del hecho que detalla en sus memorias. Yo no estaba allí para verificarla, y por tanto no te puedo decir si fue real o no, si fue tal como cuenta Luck o no. Personalmente no tengo duda sobre la veracidad del relato de Luck, por varias razones. Entre ellas, no fue un caso aislado: hay muchas anécdotas de naturaleza similar sobre la guerra en el Desierto Occidental. Y ésta que cuenta Luck tiene muchos testigos (alemanes y británicos, incluido el propio prisionero). Por otra parte, si fuera falsa, no tengo duda que ya habría sido desmentida por cualquiera de los testigos, o de los estudiosos de estos hechos. Por último, Luck era un caballero bregado en la guerra desde su comienzo en Polonia: no creo que tuviera necesidad de inventar historias, estaría sobrado de ellas.

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Mensajepor jesus2 » Mar Jul 18, 2006 5:30 am

La guerra en África da para muchas anécdotas. Por ejemplo, que elementos de la División Brandenburgo, de incógnito en la zona, lograron que los ingleses suministraran de provisiones a los propios comandos durante un mes. Haciéndose pasar por ingleses, y usando equipamiento británico ( gracias a una exitosa operación previa ) los británicos llegaron a suministrar, entre otras cosas, "té para los beduinos", el cual los comandos alemanes se bebieron con gran placer.

kalsbad escribió:José Luis escribió:


“Ni un cigarrillo menos de un millón, esto es definitivo”, fue su respuesta. Así que el joven tuvo que pagar por el alto valor que se estipuló a sí mismo con la cautividad.]




¿Está documentado y comprobado que esa anécdota es cierta? No es por dudar de su veracidad, pero es que hay una anécdota sobre Julio Cesar que es prácticamente calcada, excepto porque en el caso de CEsar, hubo algo más. Copio un fragmento de la Wikipedia:

http://es.wikipedia.org/wiki/Julio_C%C3%A9sar
Cita:


[Cesar] viajó a Rodas para estudiar filosofía y retórica con el gramático Apolonio Molón. Pero durante el viaje, su barco fue abordado por piratas que lo raptaron. Cuando exigieron un rescate de 20 talentos de oro (un talento equivalía a 26 kilos), César los desafió a pedir 50. 38 días después, el rescate llegó y César fue liberado después de un cautiverio bastante cómodo donde hizo amistad con algunos de los secuestradores. Recuperada su libertad, organizó una fuerza naval, capturó el refugio de los piratas y ordenó su crucifixión.


Yo sí me la creo. Es extraña, pero por eso mismo, muy propia de los ingleses.

Si yo fuera Von Luck, les habría mandado al prisionero de vuelta. Un individuo tan "del culo tonto" ( que no necesariamente tonto del culo, jeje ) merece ser devuelto a los británicos. Es un desperdicio tener como prisionero de guerra a semejante individuo. Los alemanes le sacarían más provecho si era entregado a los británicos, para que éstos le dieran un cargo militar.... y que hiciera carrera. Y además, para que el cachondeíto fuera mayor, con una carta de recomendación del propio Von Luck, jejeje. Y con 100.000 cigarrillos de regalo. Los británicos podían ser capaces de devolverlo a los alemanes..... O peor aún, a los italianos, para que se sintiera "como en casa", entre los suyos. :D :D :D

Los buenos militares, prisioneros de guerra. Los malos, de vuelta a su ejército de procedencia.


Por otro lado, las memorias de Von Luck son una de las mejores memorias, junto a las de Von Senger und Etterling ( Fridolin ) que me he leído. Quizás por ser menos famoso que otros y llegar a ser un simple Coronel en la guerra. Más sincero, menos endiosado y autoendiosado que otros, son una buena lectura.

Saludos.
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Mensajepor platoon » Vie Jul 28, 2006 7:36 pm

por cierto, el libro memorias de Hans Von Luck, no lo habrá en español, no? porque si no, me lo compré en inglés, y claro, hay bastantes cosas que no me entero,,, :x
GEORGE S. PATTON: Agárralo por la nariz, para darle una buena patada en el culo.
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Mensajepor Untergefreiter » Sab Jul 29, 2006 12:15 am

Si no te importa la barrera idiomática ( y no te da culpa el no pagar por un libro tan bueno) lo puedes buscar en la mula que allí lo vas a encontrar. No te esperes un formato comodo o atractivo, es un txt (puede estar zipeado).
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Mensajepor beltzo » Jue Abr 12, 2007 7:45 pm

Al respecto de la guerra sin odio, unas líneas (no textuales pero casi) sacadas del libro de David Fraser “Rommel, el zorro del desierto” Ed. Planeta DeAgostini 2006.

El conocimiento que tenían ambos bandos de que el enemigo estaba inevitable e invariablemente a la escucha en la línea fue utilizado en ocasiones para fines humanitarios. Un teniente británico gravemente herido y capturado en la Cirenaica estaba ansioso porque su esposa en el Cairo recibiese la información de que estaba vivo. Los alemanes mandaron un mensaje sin codificar con su nombre y los británicos a su vez enviaron acuse de recibo.

A veces se producían comunicaciones directas por radio entre las patrullas. Otras veces se capturaba una patrulla y se recibía una comunicación del enemigo preguntando por el paradero del teniente mengano o el cabo fulano. Se enviaba respuesta y se podía producir un intercambio de prisioneros e incluso de cigarrillos por prisioneros. Estos intercambios eran considerados compatibles en una guerra entre caballeros, produciéndose en ocasiones acuerdos explícitos de no emprender acciones hostiles entre determinadas horas. Cuando Rommel se enteró de estas irregularidades, no solo las aprobó, sino que además se sintió satisfecho. Para él, el odio hacia el enemigo o incluso la conducta poco amistosa era un anatema.

Saludos
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"Si mi teoría de la relatividad es exacta, los alemanes dirán que soy alemán y los franceses que soy ciudadano del mundo. Pero sino, los franceses dirán que soy alemán, y los alemanes que soy judío". Albert Einstein

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Mensajepor Rommel42 » Jue Abr 12, 2007 11:53 pm

"En Túnez, en el muelle de la Goulette, se hallaba en los primeros días de mayo (1943) el transporte italiano Beluno, con setecientos prisioneros de guerra ingleses y americanos a bordo. De pronto atacaron al buque bombarderos británicos. La tripulación italiana salió de a bordo. El capitán del puerto, Keller, llamó por teléfono al cuerpo de mando del ejército Africa, pidiendo protección de aviones de caza para el Beluno. Pero ¿por qué había de emplear aviones para la protección de prisioneros de guerra aliados contra sus propios bombarderos, cuando no existía ninguno para proteger a las tropas propias? El capitán Keller exigió al coronel Pomtow que hiciera algo, y Pontow expuso a Von Arnim la lamentable situación.
-Telegrafíe a Alexander; es preciso que detenga los bombardeos contra su propia gente- ordenó Arnim a su jefe de oficina, mayor Moll.
Inmediatamente partió un mensaje abierto del grupo Africa al jefe supremo británico en Túnez y representante de Eisenhower, general Alexander:
-Detengan el bombardeo al puerto de Túnez. El buque atacado lleva a bordo setecientos prisioneros de guerra anglo-americanos.
Alexander reaccionó con prontitud. Los bombarderos británicos fueron llamados por radio.
Más tarde, cuando Von Arnim se dirigía al cautiverio, le recibió Alexander -el general Eisenhower rehusó ver al jefe del ejército alemán- y le preguntó:
-General, ¿tiene usted algún deseo especial?
Arnim tenía uno y dijo:
-Deme usted una compensación`por los setecientos ingleses salvados entonces del bombardeo y mande trasladar a talia a setecientos heridosgraves germano-italianos en buques-hospitales.
El general Alexander dudó un momento, pero después asintió:
-Cumpliré su deseo
Y lo cumplió"


Texto sacado de LOS ZORROS DEL DESIERTO, de Paul Carell

Que os ha parecido?

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Mensajepor Agustin R.A. » Vie Abr 13, 2007 6:20 pm

Me encantan este tipo de historias, me reafirma en que la caballerosidad y la educacion prevalecen sobre muchas cosas, y hoy desgraciadamente ninguna de las dos cosas son tomadas en cuenta, mas bien al contrario.
Saludos, seguir contandonos mas anecdotas, GRACIAS.

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Anécdotas: la otra cara de la guerra en el Desierto

Mensajepor Tupolev » Lun May 25, 2009 7:55 am

Muy buen tema muchachos! Acá cito tal cual dos cortas (que supongo serán conocidas por muchos), del libro La guerra en el desierto I, Ed Folio, 1995.
"El sargento Walter Tuit, un camillero británico, en busca de víctimas en tierra de nadie tras un combate en el perímetro, fue ayudado por alemanes que le entregaron heridos y muertos británicos y le dijeron que otros británicos habían sido enviados al hospital de campaña alemán. Luego le ofrecieron una limonada fría antes de que ambas fuerzas se retirasen a sus líneas".
Y continúa:
" Y cada noche, a las 9.57 p.m., los británicos y los alemanes sintonizaban Radio Belgrado para oír a Lale Andersen cantar (en alemán) el triste y sensual lamento acerca de la chica que aguardaba bajo la farola junto a la entrada del cuartel: "Lili Marlene". Se había convertido en el himno extraoficial de todos los soldados del desierto".

Según la obra, esto transcurría durante la ofensiva de Rommel en Tobruk, en abril de 1941.
Quizá el hecho de que ningún bando actuara de "local" (sumado a un escenario desolado) permitía que el conflicto se desarrollase con ciertos códigos caballerescos. Un abrazo

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Anécdotas: la otra cara de la guerra en el Desierto

Mensajepor kalvera » Mié May 27, 2009 6:55 pm

Realmente, son todas ellas anècdotas extraordinarias y hacen honor a ambos contendientes.Hay una anécdota también curiosa que se dió en el ataque que los italianos hicieron en el puerto de Alejandria, cuando fue atacado con torpedos magnéticos el acorazado Valiant y el Queen Elisabeth. El Conde Luigi de la Penne y su segundo Teniente Bianchi el 18 de Diciembre de 1941 consiguieron entrar en la rada del puerto de Alejandría y colocar tres torpedos en la quilla del Valiant, el Qeen Elizabeth y en un petrolero respectivamente. Pese a ser capturados en la operación, y tras ser encerrados por orden del capitán del Quen Elisabeth en un compartimento previsiblemente próximo a la posible zona de ubicación del torpedo. Nada revelaron a sus captores sobre el lugar exacto donde los habian colocado hasta que faltando 5 minutos para la explosión hicieron llamar al marinero que les custodiaba para informar del citado lugar , y con el único fin de salvar a la marineria de los buques atacados.
Los ingleses pudieron evacuar todos los buques y tuvieron también la caballerosidad suficiente como para evacuar también a los dos saboteadores italianos. Pese a los daños enormes causados en ambos acorazados, el Conde Luigi de la Penne y el teniente Bianchi fueron tratados con gran respeto y admiración por el valor demostrado.

Saludos.

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Anécdotas: la otra cara de la guerra en el Desierto

Mensajepor Eriol » Mié May 27, 2009 7:04 pm

No solo eso camarada sino que creo(hablo de memoria por no tener encima ellibro)que entre el citado comando y el capitan del navio en cuestion se forjo una buena amistad.Todo ello viene mui bien explicado en el libro de Time life folio dedicado a laguerra en el mediterraneo
Saludos!
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Anécdotas: la otra cara de la guerra en el Desierto

Mensajepor kenubal » Jue May 28, 2009 12:39 am

Si no recuerdo mal fue en el Valiant donde encerraron a los dos italianos y no en el Queen Elisabeth.
El Capitán del Valiant impuso una medalla al Connde Luigi de la Penne al final de la guerra, y tras el armisticio italiano, despues de que este participará con los británicos en la lucha contra los alemanes. Efectivamente creo que conservaron una buena amistad el resto de su vida.

Un saludo


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