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Los aliados y el Holocausto

El genocidio nazi contra los judíos

Moderador: José Luis

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mont
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Los aliados y el Holocausto

Mensajepor mont » Dom Sep 12, 2010 6:16 pm

Hola Eckart, gracias a tu aportación adquiero una nueva dimensión mas concreta al hacer como señalas la incapacidad de las potencias aliadas para valorar a priori la intención potencial/criminal del nazismo antes de llegara Treblinka. así me he puesto a indagar sobre la posibilidad de que otras instituciones , grupos o personas si tuvieran esa capacidad, - acaso tuvieran la advertencia necesaria ó valoración , juzgando y opinando sobre el nazismo- encontrandome con la figura ( gracias a mi ignorancia pseudo desconocida en cuanto a vida y obra ) de wily brandt que combatió ( junto con miles otras de personas indivuales grupos e instituciones de todo el mundo ) al nazismo y otros regimenes de corte fascista de idiosincrasias y contextos totalmente diferentes sin saber nada antes de que pasara , antes de que llegara lo de Treblinka

Es cuanto menos curiosa esa apuesta a priori.

Saludos

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fermat
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Los aliados y el Holocausto

Mensajepor fermat » Dom Sep 12, 2010 8:11 pm

José Luis escribió:Este es un punto realmente interesante. Me gustaría saber cómo imaginaba Howard Zinn (o cualquiera de los que aquí debaten) esas medidas de Roosevelt que, según él, podían haber salvado millones de vidas. Decidme: ¿Cómo iba a evitar Roosevelt (o Churchill) que los nazis continuasen asesinando a judíos en los campos de exterminio?


Yo no diría que Roosevelt o Churchill hubieran podido salvar millones de vidas, eso me parece una exageración. Ahora bien decir que no hubieran podido hacer nada en absoluto, tal vez no sea del todo cierto. Esto trae a colación el conocido debate sobre el posible bombardeo de Auschwitz, y sobre si se pudo, se debió o se quiso llevar a cabo.
Lo cierto es que a partir de mayo de 1944 se enviaron mensajes a representantes de organizaciones judías norteamericanas en los que se pedía el bombardeo de las lineas férreas que comunicaban Hungría con Polonia (recordemos que por aquel entonces estaban en marcha las deportaciones de los judíos húngaros a Auschwitz). Por la misma época llegaron otras cartas pidiendo el bombardeo de las propias instalaciones de gaseado de Auschwitz. Las cartas llegaron al Subsecretario de Guerra John J. McCloy el cual desestimó, mediante carta de 4 de julio dirigida al presidente del Comité de Refugiados de Guerra, las peticiones anteriores. La carta decía entre otras cosas lo siguiente:

"Me refiero a su carta del 29 de junio en la que incluye un telegrama de su representante en Berna, Suiza, proponiendo que determinados tramos de las líneas de ferrocarril entre Hungría y Polonia sean bombardeados para interrumpir el transporte de judíos desde Hungría. El Departamento de Guerra es de la opinión de que la operación aérea sugerida es impracticable. Podría ejecutarse solo mediante la desviación de considerable apoyo aéreo esencial para el éxito de nuestras fuerzas, ahora comprometidas en operaciones decisivas, y en cualquier caso resultaría de una eficacia muy dudosa y no supondría ningún resultado práctico". (Fuente: Saul Friedlander, El Tercer Reich y los judíos).

Es decir que la razón principal para no llevar a cabo el ataque era la necesidad de disponer de las fuerzas necesarias para las operaciones en curso. En ese momento los aliados occidentales estaban de lleno implicados en consolidar sus posiciones en Francia tras el desembarco de Normandía.
Sin embargo poco después si se produjeron bombardeos aliados en las instalaciones industriales asociadas al campo de Auschwitz. En agosto y septiembre de 1944 se bombardearon las plantas de combustible sintético de Monowitz, situadas a apenas 5 millas de Birkenau, y la línea férrea que llevaba a Auschwitz se sobrevoló en muchas ocasiones sin que se llegara a arrojar ninguna bomba sobre ella.

Puesto que el bombardeo de Auschwitz nunca se produjo queda la duda, y quedará siempre, de si dicha acción hubiera podido contribuir a salvar vidas. No cabe duda por otro lado que la mejor forma de poner fin al exterminio de los judíos era ganando la guerra y derrocando al régimen nazi. Los aliados adoptaron esa decisión y le dieron prioridad absoluta. ¿Hubiera valido la plena un retraso de algunas semanas en el final de la guerra a cambio de un ataque decisivo sobre Auschwitz?
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Robert H. Jackson
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Mensajepor Robert H. Jackson » Lun Sep 13, 2010 5:44 am

José Luis escribió:
Este es un punto realmente interesante. Me gustaría saber cómo imaginaba Howard Zinn (o cualquiera de los que aquí debaten) esas medidas de Roosevelt que, según él, podían haber salvado millones de vidas. Decidme: ¿Cómo iba a evitar Roosevelt (o Churchill) que los nazis continuasen asesinando a judíos en los campos de exterminio?



José Luis plantea una pregunta interesante ¿qué medidas podrían haber adoptado Roosevelt y/o Churchill?

He aquí algunas ideas:

“En junio de 1942 la BBC transmitió desde Londres la noticia del exterminio de los judíos de Polonia. La información que llegaba al mundo libre era correcta y confiable. Lo que hacía falta era demostrar empatía, hacer un llamado a la ayuda inmediata y ejercer presión sobre el régimen nazi que actuaba impunemente y sin darse pausa. Si bien a fines de 1942 el presidente Roosevelt y el primer ministro Churchill hicieron una advertencia pública en la que señalaron que los alemanes serían responsables crímenes contra la humanidad, la concepción política que privaba entre los estadistas y militares era de que se debía poner el énfasis en la victoria militar puesto que sólo ella solucionaría el problema de la persecución de los judíos.

Un argumento similar fue expresado ante quienes suplicaban bombardear las instalaciones de exterminio de Auschwitz - Birkenau y las vías férreas que conducían a ese campo. Esos pedidos fueron rechazados por los gobiernos británico y norteamericano con el argumento de que el bombardeo de las cámaras de gas iba a insumir medios indispensables ("protección aérea vital para el éxito de nuestras fuerzas ocupadas en operaciones decisivas") y que su efectividad era dudosa y podría tener resultados contrarios a los deseados: Alemania podría arreciar el trato hacia los judíos.

En junio de 1944, en una misión aérea destinada a fotografiar fábricas alemanas, aviones americanos tomaron una serie de fotografías de Auschwitz en las cuales se ven claramente las instalaciones letales. Sin embargo en los bombardeos que se realizaron el 20 de agosto las bombas cayeron únicamente sobre las plantas fabriles anexas. Ninguna fue arrojada sobre las cámaras de gas.

Las noticias sobre el asesinato de los judíos llegaron al Vaticano ya a fines de 1941. Y en marzo de 1942 se solicitó al Papa intervenir para impedir la deportación de los judíos eslovacos a Auschwitz. Aparentemente su presión sobre el clero eslovaco influyó sobre la decisión de interrumpir temporariamente las deportaciones. Los Aliados imploraron varias veces al Papa emitir una declaración de condena a las acciones de Alemania, pero el Vaticano se conformó con un comunicado general contra "las atrocidades de la guerra".


Tomado de la página http://www1.yadvashem.org/es/chapter_7/ ... action.asp

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José Luis
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Mensajepor José Luis » Lun Sep 13, 2010 4:36 pm

¡Hola a todos!

Las respuestas de mis compañeros fermat y Jackson a las posibles acciones abiertas a Roosevelt (o, de manera genérica, a los aliados) para intentar salvar "millones de vidas" del horror nazi vienen a confluir en la típica posibilidad de haber bombardeado Auschwitz, tema que, como ha dicho fermat, ha suscitado no pocos debates populares y académicos desde hace muchos años.

Antes de comentar la viabilidad práctica de esa posibilidad, me gustaría subrayar las únicas dos vías de actuación que, a mi modo de ver, tenían los aliados para intentar dificultar y, en consecuencia, retrasar la carnicería nazi, pues creo que salvar "millones de vidas" era pura utopía. Quizá podían "dificultar" el funcionamiento de la máquina asesina nazi y, con ello, tal vez retrasar el fatídico destino (e incluso librar de él) de un número indeterminado de vidas. Esas dos vías eran la acción armada (caso bombardeo de Auschwitz) y la completa publicidad de todo lo que sabían con certeza sobre el genocidio nazi contra los judíos. Una tercera vía era ganar la guerra cuanto antes, pero creo estaremos de acuerdo que sobre esta vía los aliados no escatimaron esfuerzos.

De las dos vías, es mi opinión que la segunda era la que más probabilidades tenía de conseguir entorpecer la maquinaria criminal nazi, sobre todo si la divulgación de esas atrocidades alcanzaba la sociedad alemana y las de los países satélites o aliados de Alemania. Romper el secreto de los campos de exterminio y dar cuerpo a los rumores que pululaban entre las poblaciones de esos países podría haber puesto en un brete a los dirigentes nazis. Y si esa amplia y continuada publicidad venía refrendada por la condena contundente e inequívoca de Pío XII, sin duda que el intento tendría todavía más probabilidades de éxito, pues difícilmente, como ya he dicho, la gente y las autoridades (especialmente militares) podrían excusarse, como hicieron en la inmediata posguerra, del desconocimiento o falta de claridad sobre esas atrocidades sistemáticas. Quizás pueda servir de referencia, a pequeña escala, lo que supuso para la cúpula nazi la denuncia y publicidad que desde los púlpitos y otros medios a su alcance dieron obispos y sacerdotes alemanes al genocidio nazi contra los “bocas inútiles”, lo que provocó la detención o postergación del “programa de eutanasia” (Aktion-T4).

Según James H. Kitchens (1), la inspiración original para bombardear campos de concentración o vías ferroviarias para contrarrestar el Holocausto se puede remontar a principios del verano de 1944, "cuando las dimensiones e importancia de la Solución Final de Adolf Hitler comenzaron a ser apreciadas por primera vez en el Occidente" (2). A mediados de mayo de 1944, el rabino ortodoxo eslovaco Dov Weissmandel, horrorizado por las deportaciones de cientos de miles de judíos húngaros a Auschwitz, rogó a los aliados que bloquearan, por medio de bombardeos, el movimiento de la línea ferroviaria Kosice-Presov. El mensaje de Weissmandel, vía Bratislava-Suiza-Nueva York, llegó a la Junta de Refugiados de Guerra (WRB en sus siglas en inglés, War Refugee Board) estadounidense el 18 de junio de 1944. Independientemente, el 2 de junio de 1944, el presidente del Comité de Rescate de la Agencia Judía, Yitzak Gruenbaum, envió una petición similar a la WRB. Más tarde, en el mismo mes de junio, el Congreso Judío Mundial en Suiza propuso el bombardeo de los campos de Auschwitz y Birkenau y especialmente varias de sus instalaciones (cámaras de gas y crematorios)*. A finales de junio de 1944, el Departamento de Guerra estadounidense rechazó la petición de bombardeo de la línea ferroviaria Kosice-Presov en base a que era poco práctico y requeriría el desvío de demasiados recursos esenciales. En agosto, el Ministerio del Aire británico también rechazó las operaciones de rescate aéreo en base a una deficiente información de inteligencia, riesgos y altas bajas, y dudosos resultados.

Ahora bien, ¿era viable el solicitado bombardeo de Auschwitz? Y de serlo, ¿daría resultados que realmente merecieran el esfuerzo?

En el ensayo de Kitchens abajo referenciado, el autor refuta, convincentemente en mi opinión, la creencia de los defensores del bombardeo según la cual el liderazgo aliado poseía suficiente información de inteligencia, y suficientemente exacta, sobre las cinco edificaciones de Auschwitz (que Kitchens describe previamente) para permitir montar el tipo de ataque necesario para destruirlas. Léase su argumentación, pp. 191-203.

Kitchens concluye:

Looking back from 1995, the bombing of Auschwitz emerges as a peculiar and peculiarly difficult, historical conundrum. No bombing took place, and asking why decades later has as yet produced only conjecture. The Wyman thesis attributes the Allied avoidance of death-camp bombing to callousness, insensitivity, and even anti-Semitic prejudice in high circles. These attitudes were, Wyman believes, evident in prewar America and persisted after 1941, ultimately producing the abandonment of the Jews to their fate. Clearly, a major part of any historian's task is to find and describe meaningful patterns in the chaos of events and, if possible, to establish causative links between possible motives and observed facts. The writer is not expert in refugee and immigration policy, modern anti-Semitism, or Holocaust studies: It is in nowise his purpose here to debate Abandonment of the Jew's overall thesis. To date, however, the Wyman school has adduced only inferential and circumstantial evidence that Auschwitz remained inviolate because of indifference or outright antipathy for the plight of European Jews. Corollary proof derived from social attitudes, refugee policy, or diplomatic posturing is wholly insufficient to establish the contentions in Abandonment of the Jew's Chapter 15 and of the bombing school in general. This is especially true considering the poverty of documentation offered in Abandonment of the Jews, as well as that of subsequent commentators. More-much more- than inference is required. It is incumbent upon bombing advocates to describe precisely how Auschwitz might have successfully been attacked, given the capabilities of aircraft and airmen in mid-1944; their availability for the mission(s); the anticipated losses; the probable results; and the implications for conduct of the war. The most convincing pro-attack argument would be a hypothetical raid scenario analogous to operations that actually occurred, or a credible model based on operational realities. No bombing advocate has yet constructed such a paradigm, and available evidence indicates that one cannot be.

The author suggest that whatever was said or not said, felt or not felt, about camp bombing among Allied politicians and bureaucratic organs in 1944 was, and is, largely irrelevant to what happened, or could have happened. In the instance of Auschwitz, military policy was driven by availability of intelligence, operational possibilities, asset allocation, the rules of war, and conventional morality. Any Allied option to frustrate the Holocaust from the air was illusory, a fact so unmistakably obvious to contemporary commanders that it was taken for granted and warranted little policy discussion. Inaction may have been colored by ethnic attitudes, but it was ultimately dictated by the immutable exigencies of intelligence, operational considerations, weapons-system perfomance, and available resources. From their own experience and that of their staffs, senior air commanders knew that attempting to bomb Auschwitz would have diverted resources from vital military, industrial, and even humanitarian targets; might have entailed heavy Allied casualties; would have had vague or ephemeral success; would have posed grave legal and moral questions; and would to some degree have prolonged the war. Target committees, the Joint Chiefs of Staff, the War Department, and senior civilian officials also knew that the air-power assets were finite and imperfect and they acted accordingly, even if some of their justifications were not always highly articulate. The author believes, therefore, that an awareness of operational limits, not ethnic motives, best explains the failure to bomb Auschwitz. Allied leaders made the mistakes that all humans do, but the available evidence suggest that avoidance of death-camp bombing out of prejudice was not one of them. (pp. 203-04)

* "the camps at Auschwitz and Bikernau and especially the buildings containing the gas-chambers and crematoriums,...as well as the sentries around the railings and the watch-towers and the industrial installations should be bombed from the air".

(1) James H. Kitchens III, "The Bombing of Auschwitz Reexamined", en Verne W. Newton, Op. Cit., p. 184.

(2) Según Richard Breitman, U. S. Intelligence and the Nazis, ya citada, pp. 31-32, la "naturaleza asesina" de Belzec fue conocida en Londres ya a principios de abril de 1942 y la de Treblinka a principios de julio de ese mismo año; también The Jewish Chronicle reportó sobre los furgones de gaseo de Chelmno en el verano de 1942. Información sobre Auschwitz-Birkenau llegó a Londres y Washington durante 1942 y 1943, en parte gracias a las interceptaciones británicas y en parte gracias a la resistencia polaca. En noviembre de 1942 los británicos se enteraron, gracias a un mensaje descifrado, que los guardias de Auschwitz precisarían 600 máscaras de gas, y durante ese año fueron capaces, por la misma vía, de seguir la fluctuación de altas-bajas de los internos judíos registrados en Auschwitz así como del número de judíos deportados a Auschwitz. Los informes de la resistencia clandestina polaca sobre las actividades de exterminio en Auschwitz llegaron a Londres en el otoño de 1942, e informes sobre nuevos crematorios llegaron en marzo de 1943. El más famoso de esos informes es el de los fugados Rudolf Vrba y Alfred Wetzler, partes del cual fueron conocidas en Londres y Washington desde mediados de junio de 1944 cuando los judíos de Hungría estaban siendo transportados a Birkenau. Un informe de un agente polaco, cuyo nombre en clave era "Wanda", de octubre de 1943 fue remitido al gobierno polaco en el exilio en enero de 1944 y enviado directamente a los americanos poco después (al agregado militar en marzo de 1944 y al OSS en abril). "Up to September 1942," decía:

468,000 non-registered Jews have been gassed in Oswiecim [Auschwitz]. Between September 1942 and the beginning of June 1943 there arrived approximately 60,000 Jews from Greece . . . about 50,000 Jews from Slovakia and the Protectorate, approximately 60,000 Jews from Holland, Belgium and France, 6,000 from Chrzanow and 5,000 from Kety, Zywiec, Sucha, Slemien and vicinity. Two per cent of these people are alive today . . . Each convoy arriving in Oswiecim is unloaded; men are separated from women, and then packed haphazard, in a mass (mainly women and children) into cars and lorries and taken
to the gas chamber in Brzezinka [Birkenau]. There they [are] suffocated with the most horrible suffering lasting 10-15 minutes, the corpses being . . . cremated . . . At present, three large crematoria have been erected in Brzezinka, for 10,000
people daily, which are ceaselessly cremating bodies and which the neighboring population call “the eternal fire” . . . As from 20.6.1943 mass convoys have been arriving in the Oswiecim camp (Brzezinka), including: one convoy from Nice (870 persons), one convoy with more than 500 persons from Berlin, 800 people from Salonika. Two convoys with 1,600 persons from Brandenburg, one convoy from Sosnowiec, one convoy from Lublin, containing 391 people. These convoys contained 80% Jews and 20% Gypsies from Greece and southern France. Possibly 10% of these people have remained alive in the camp, the remaining 90% were immediately taken to the gas chambers and gassed . . .”


El informe que contenía el relato de Wanda anotaba que los polacos "pedían que se le diera publicidad al informe". Nunca fue hecho público.

De esta forma y a mi juicio, creo que los aliados ya se podían hacer una idea en 1943 del calado y dimensión del genocidio nazi contra los judíos europeos.

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Mensajepor José Luis » Mar Sep 14, 2010 1:13 pm

¡Hola a todos!

José Luis escribió: Independientemente, el 2 de junio de 1944, el presidente del Comité de Rescate de la Agencia Judía, Yitzak Gruenbaum, envió una petición similar a la WRB.


Leyendo un poco más sobre el tema, me encuentro con una cuenta más amplia (e interesante) del caso Gruenbaum. Según Robert N. Rosen*, el 7 de junio de 1944, Gruenbaum se reunió con el cónsul americano de Palestina, L. C. Pinkerton, y le pidió que los americanos: a) advirtieran al gobierno húngaro contra la matanza de judíos; b) bombardearan el trazado ferroviario; y c) "que las fuerzas aéreas americanas recibieran instrucciones para bombardear los campos de la muerte en Polonia". Pinkerton accedió a reportar las dos primeras peticiones, pero no la tercera, sobre la que preguntó a Gruenbaum si bombardear los campos no supondría igualmente la muerte de muchos judíos. Éste le contestó que los judíos que estaban en los campos de la muerte estaban destinados a morir de cualquier forma, y que en la confusión del bombardeo tenían alguna opción de escapar. Pinkerton, horrorizado al parecer ante la indea de matar prisioneros judíos, aconsejó a Gruenbaum que presentara por escrito su sugerencia de bombardear los campos de la muerte.

Cuatro días más tarde, Gruenbaum entregó su propuesta al ejecutivo de la Agencia Judía en Jerusalén. La propuesta de bombardear los campos de la muerte fue rechazada. "No conocemos la verdad con respecto a toda la situación en Polonia, y parece que seremos incapaces de proponer cualquier cosa con respecto a este asunto", opinó David Ben-Gurion. "Nos está prohibido asumir la responsabilidad de un bombardeo que muy bien pudiera causar la muerte de incluso un judío", observó el Dr. Emil Schmorak, otro miembro del ejecutivo. Un tercer miembro se opuso igualmente al bombardeo "y causar así el asesinato de judíos". Otro miembro más dijo "no podemos...causar la muerte de un simple judío". Ben-Gurion resumió el voto: "La opinión del Comité Ejecutivo de la Agencia Judía es no proponer a los aliados el bombardeo de los sitios en los cuales hay judíos localizados".

Así, afirma Rosen, la Agencia Judía nunca se pronunció a favor del bombardeo y nunca pidió a Roosevelt o al gobierno americano que se bombardeara Auschwitz. Como Chaim Weizmann y Moshe Shertok (jefe del Departamento Político de la Agencia Judía) presentaron un memorándum al gobierno británico el 6 de julio de 1944 sugiriendo el bombardeo de Birkenau y otros lugares, muchos historiadores concluyeron que la agencia debió haber cambiado de idea después del voto del 11 de junio. Rosen dice que puede ser, pero que no existe ningún registro de un voto contrario, y que la Agencia Judía nunca tuvo una oportunidad de ejercer presión sobre el gobierno americano para actuar.

*Robert N. Rosen, Saving the Jews: Franklin D. Roosevelt and the Holocaust (New York: Thunder's Mouth Press, April 2006), pp. 383-384. Estas páginas pertenecen al capítulo 20 (pp. 381-406), que lleva por título "The First Victims Would Be the Jews:" Why FDR Did Not Order the Bombing of Auschwitz.

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Mensajepor Audie Murphy » Mar Sep 14, 2010 10:13 pm

Bombardear el trazado ferroviario no hubiera tenido ningún resultado puesto que los alemanes lo hubieran reparado raudamente, por desgracia no hubiera cambiado nada en esta tragedia.

En cuanto al bombardeo de los edificios, los Aliados atacaron la cárcel de Amiens a petición de la resistencia francesa con un ataque de precisión de aviones Mosquitos. A pesar de ello 102 presos murieron y 74 resultaron heridos. De modo que un ataque masivo con bombardeo a gran altura lanzando una estela de bombas hubiera sido terrorífico.

http://enciclopediaespana.com/Operaci%C3%B3n_Jericho.html

Existen precedentes de ataques aéreos (¿Intencionados o buscando soltar bombas sobre un objetivo de fortuna?) sobre factorias del complejo de Auschwitz III (Monowitz), un subcampo con fábricas que empleaban prisioneros de guerra, judíos y trabajadores forzosos. Donde a pesar de sí contar con refugios, tenemos que hablar de muertos por el fuego amigo

"During a further air raid on 24th August 1944, Dodd and other POWs were in a shelter which was hit by a bomb, killing 38 British POWs and wounding Dodd and others"

http://en.wikipedia.org/wiki/Arthur_Dodd_%28Auschwitz_survivor%29
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Mensajepor wintermute » Mar Sep 14, 2010 11:42 pm

El parlamento británico y el Holocausto.



Entrevista a Anthony Eden
British Foreign Secretary
La entrevista pudo haber sido hecha supongo en los primeros años de las década del 70.

Por favor, leer con atención :

Desde luego que hubo gran evidencia de la persecución de los judíos.
Antes de que empezara la guerra en la Alemania hitleriana y conforme progresaba la guerra empezaban a filtrarse los informes aterradores, al principio era muy difícil valorar su fidelidad, en realidad eran tan horribles que se hacía difícil creer que fueran ciertos.
La evidencia era tan extensa que no se podía por menos que darle crédito, así es que decidimos hacer una declaración común en todas las capitales a la vez dando a conocer la información que obraba en nuestro poder sobre los horrores que se estaban cometiendo, estableciendo muy claramente nuestro aborrecimiento y nuestra determinación que los responsables fueran castigados una vez terminada la guerra.
Tras algunas negociaciones logramos el acuerdo y a finales de 1942 hicimos estas declaraciones en el parlamento que tubo un efecto mucho mas dramático de lo que yo había esperado.
El orador XXX (ininteligible) Fitzroy, que era muy bueno, se levantó y dijo: Que se levanten los que desean expresar sus sentimientos y todo el parlamento se puso de pié.
Luego, Lloyd George vino hacia mi, diciendo: en todos estos años de parlamento nunca he visto nada igual, estaba mas
profundamente impresionado,igual que yo, al menos se podía hacer algo.


Fuente: Ducumental "El mundo en Guerra"
Capítulo denominado "Genocidio"


Tres puntualizaciones

La fecha : Finales de 1942.

El crimen : Exterminio sistemático las en cámaras de gas.
La acción : Una declaración parlamentaria.
En mi opinión no parece guardar coherencia la magnitud del crimen con las medidas tomadas.

En un momento de esta entrevista aparece la crónica del Daily Mail firmada por el corresponsal parlamentario Percy Cater.
Llama la atención, además, el poco espacio dedicado a dicha crónica (aparece entre otras noticias cualquiera).


Saludos
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Mensajepor fermat » Mié Sep 15, 2010 9:45 pm

José Luis escribió:Las respuestas de mis compañeros fermat y Jackson a las posibles acciones abiertas a Roosevelt (o, de manera genérica, a los aliados) para intentar salvar "millones de vidas" del horror nazi vienen a confluir en la típica posibilidad de haber bombardeado Auschwitz, tema que, como ha dicho fermat, ha suscitado no pocos debates populares y académicos desde hace muchos años.


Como he manifestado en mi anterior intervención lo de que los Aliados hubieran podido salvar "millones de vidas" bombardeando Auschwitz, u otros campos, me parece una exageración sin fundamento. Los años en los que se cometiron la gran mayoría de los asesinatos del Holocausto fueron 1942 y 1943. La "tarea" fue llevada a cabo, principalmente, en los campos de la Aktion Reinhardt, en Auschwitz; y, no lo olvidemos, de forma itinerante por los Einsatzgruppen.
Los crímenes de los Einsatzgruppen no se hubieran podido impedir con bombardeos, la única opción era ocupar militarmente las zonas en que actuaban dichos grupos, pero esto último, en 1942 y 1943, con una Alemania aún muy pujante en el plano militar estaba fuera de las posibilidades de los Aliados. En cuanto al bombardeo de los campos, tampoco era posible en esos años. En 1942 con Estados Unidos "recien incorporado" a la alianza y sin más bases en Europa que las del Reino Unido, alcanzar con bombas los campos de exterminio en Polonia estaba fuera del alcance aliado. La situación no era muy distinta en 1943, a pesar del desembarco aliado en Italia. La aviación aliada aún no dominaba ni mucho menos los cielos europeos, con lo que atravesar Europa para ir a bombardear los campos de Polonia se me antoja una misión imposible. Los campos de la Aktion Reinhardt se cerraron en el otoño de 1943, con lo que para 1944 el único campo de exterminio que funcionaba a pleno rendimiento era Auschwitz. Por tanto, en mi opinión, los aliados poco hubieran podido hacer para evitar las muertes de los años 1942 y 1943.
En 1944 la cosa cambió, la aviación aliada se adueñó de los cielos europeos, y se disponía de bases desde las que se podían alcanzar objetivos en Polonia (por ejemplo en Italia). Tanto es así que como ya dije, los aliados bombardearon el complejo industrial de Auschwitz en más de una ocasión. Para entonces, segunda mitad de 1944, estaba en marcha el proceso de exterminio de los judíos húngaros; y aquí, si que creo que algo pudo hacerse. Por tanto, "salvar millones" desde luego que no, pero salvar decenas (o quizás centenas) de miles, puede que si.

José Luis escribió:De las dos vías, es mi opinión que la segunda era la que más probabilidades tenía de conseguir entorpecer la maquinaria criminal nazi, sobre todo si la divulgación de esas atrocidades alcanzaba la sociedad alemana y las de los países satélites o aliados de Alemania. Romper el secreto de los campos de exterminio y dar cuerpo a los rumores que pululaban entre las poblaciones de esos países podría haber puesto en un brete a los dirigentes nazis.


No comparto esta opinión. Las denuncias aliadas hubieran sido tachadas por los nazis de "propaganda enemiga", y a falta de pruebas concluyentes se hubiera dado poco o ningún crédito a tal información.

José Luis escribió:Y si esa amplia y continuada publicidad venía refrendada por la condena contundente e inequívoca de Pío XII, sin duda que el intento tendría todavía más probabilidades de éxito,


Esto es diferente. Aquí ya no se trata de lo que dicen los dirigentes de naciones enemigas; sino de lo que dice una de las más altas autoridades éticas y morales de la sociedad occidental. Por supuesto que su intervención en el sentido que dices, hubiera tenido una importancia crucial. El silencio de Pío XII permanece como uno de los hechos más inexplicables del siglo XX.

José Luis escribió:En el ensayo de Kitchens abajo referenciado, el autor refuta, convincentemente en mi opinión, la creencia de los defensores del bombardeo según la cual el liderazgo aliado poseía suficiente información de inteligencia, y suficientemente exacta, sobre las cinco edificaciones de Auschwitz (que Kitchens describe previamente) para permitir montar el tipo de ataque necesario para destruirlas.


No he tenido oportunidad de leer el ensayo que citas, por tanto no puedo argumentar sobre él. Ahora bien, por centrarnos en lo que mencionas sobre la falta de información de inteligencia precisa, yo creo que dicha falta de información pudo ser uno de los motivos de que no se llevara a cabo el bombardeo; pero no significa que el bombardeo no fuera posible. La información de inteligencia se puede conseguir si existe un interés real en llevar a cabo la misión de que se trate. Los Aliados tenían capacidad de reconocimiento aéreo, y contaban también con inteligencia "sobre el terreno" gracias a los informes de la resistencia polaca. Gracias a ellos pudieron llevar a cabo sus ataques sobre Monowitz. Lo que no se puede esperar es que la información de inteligencia caiga "como llovida del cielo"; pero si hubieran puesto a trabajar a sus redes de información en la linea de un ataque contra Auschwitz, no veo por que no habrían de conseguir toda la información necesaria.

A mi me parece que en este caso lo que prevaleció fue la prioridad asignada a la conducción exitosa de la guerra; ante lo cual, todo lo que supusiera distraer fuerzas de ese objetivo prioritario, quedaba aparcado sin más. Y aquí es donde surje la duda de si fue correcto aplicar esa política de forma tajante, o si se debió de hacer una excepción en el caso de Auschwitz dadas sus peculiares características.

Audie Murphy escribió:Bombardear el trazado ferroviario no hubiera tenido ningún resultado puesto que los alemanes lo hubieran reparado raudamente, por desgracia no hubiera cambiado nada en esta tragedia.


No es tan sencillo. En 1944 la disponibilidad de materias primas en Alemania era más bien escasa, con lo que las reparaciones no siempre eran posibles, y no siempre eran "de hoy para mañana". Por poner un ejemplo, como preparación al desembarco de Normandía la aviación aliada ejecutó el llamado Plan de Transporte, como resultado del cual el tráfico ferroviario en Francia se redujo a un 38% del que había inicialmente (Fuente: Stephen E. Ambrose, El día D). No digo que el bombardeo de Auschwitz se pueda comparar con una operación de la complejidad del Desembarco de Normandía, y que exija el mismo tipo de preparación; pero si que mediante bombardeos bien dirigidos es posible dificultar, y mucho, los transportes.

Y ya por terminar, estamos hablando de lo que los aliados pudieron o no pudieron hacer con respecto a Auschwitz; y parece que nos olvidamos de que los rusos también eran aliados y que en Julio de 1944 se encontraban a las puertas de Varsovia; a apenas 300 km de Auschwitz. ¿Acaso no se hubieran podido llevar a cabo ataques mucho más contundentes desde territorio controlado por los rusos?
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Audie Murphy
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Los aliados y el Holocausto

Mensajepor Audie Murphy » Mié Sep 15, 2010 10:26 pm

fermat escribió:
Audie Murphy escribió:Bombardear el trazado ferroviario no hubiera tenido ningún resultado puesto que los alemanes lo hubieran reparado raudamente, por desgracia no hubiera cambiado nada en esta tragedia.


No es tan sencillo. En 1944 la disponibilidad de materias primas en Alemania era más bien escasa, con lo que las reparaciones no siempre eran posibles, y no siempre eran "de hoy para mañana". Por poner un ejemplo, como preparación al desembarco de Normandía la aviación aliada ejecutó el llamado Plan de Transporte, como resultado del cual el tráfico ferroviario en Francia se redujo a un 38% del que había inicialmente (Fuente: Stephen E. Ambrose, El día D). No digo que el bombardeo de Auschwitz se pueda comparar con una operación de la complejidad del Desembarco de Normandía, y que exija el mismo tipo de preparación; pero si que mediante bombardeos bien dirigidos es posible dificultar, y mucho, los transportes.

Y ya por terminar, estamos hablando de lo que los aliados pudieron o no pudieron hacer con respecto a Auschwitz; y parece que nos olvidamos de que los rusos también eran aliados y que en Julio de 1944 se encontraban a las puertas de Varsovia; a apenas 300 km de Auschwitz. ¿Acaso no se hubieran podido llevar a cabo ataques mucho más contundentes desde territorio controlado por los rusos?



No se puede extrapolar el resultado de tal campaña de bombardeos, Francia estaba mucho más cerca y tal desgaste del tráfico ferroviario requiría ataques aéreos de continuo todos los días con centenares de aparatos: miles de bombas para para que un pequeño porcentaje atinara en el blanco (aún no era la época de bombas guiadas por satélite o láser) y de continuo para interferir en el curso de las reparaciones.
Además habría que tener en cuenta el papel jugado por los resistentes, voladuras y sabotajes del propio personal ferroviario.
Los rusos pusieron mil y una trabas para aprovisionar Varsovia por aire en su levantamiento, pusieron al principio muchos obstáculos a las misiones de la RAF para bombardear al Tirpitz, llegaron retener a pilotos aliados derribados ...
Encima los propios nazis daban prioridades a las deportaciones de judíos hacia los campos de la muerte, frente a las necesidades bélicas del frente oriental.
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Mensajepor José Luis » Jue Sep 16, 2010 11:31 am

¡Hola a todos!

fermat escribió:
José Luis escribió:En el ensayo de Kitchens abajo referenciado, el autor refuta, convincentemente en mi opinión, la creencia de los defensores del bombardeo según la cual el liderazgo aliado poseía suficiente información de inteligencia, y suficientemente exacta, sobre las cinco edificaciones de Auschwitz (que Kitchens describe previamente) para permitir montar el tipo de ataque necesario para destruirlas.


No he tenido oportunidad de leer el ensayo que citas, por tanto no puedo argumentar sobre él.



Bueno, intentaré resumirlos con la brevedad que me sea posible, aunque forzosamente tendrá que ser en varios mensajes.

Kitchens expone primeramente que desde 1978 en adelante (fecha del artículo de Wyman) nunca se han definido exactamente los objetivos que deberían incluirse en el pretendido bombardeo. El propio Wyman centró su atención en la destrucción de las cuatro cámaras de gas y crematorios de Auschwitz-Birkenau, pero no mencionó la cámara de gas/crematorio de Auschwitz I (“Campo Principal”). Las edificaciones de Birkenau, siendo objetivos relativamente blandos de construcción de ladrillo de una planta o planta y media con grandes partes bajo nivel del suelo, eran sin embargo objetivos muy difíciles debido a sus pequeños perfiles aéreos. La pareja más grande, los crematorios II y III, medía 99 metros de largo por 10 metros de ancho. La dispersión y la proximidad al alojamiento general del campo planteaban todavía mayores problemas. Los cuatro edificios de Birkenau estaban agrupados en dos amplias parejas a lo largo del lado occidental del campo. Unos 750 metros separaban la pareja noroccidental de la más cercana de las dos en la esquina suroccidental. Las cuatro cámaras de gas y crematorios estaban a unos 275 metros del alojamiento del campo. A unos 2,5 kilómetros al sudeste de ellas estaba la cámara de gas/crematorio de Auschwitz I.

José Luis escribió:En el ensayo de Kitchens abajo referenciado, el autor refuta, convincentemente en mi opinión, la creencia de los defensores del bombardeo según la cual el liderazgo aliado poseía suficiente información de inteligencia, y suficientemente exacta, sobre las cinco edificaciones de Auschwitz (que Kitchens describe previamente) para permitir montar el tipo de ataque necesario para destruirlas.


Se citan normalmente dos tipos de pruebas por parte de esos defensores: las fotos derivadas del reconocimiento de la USAAF sobre el complejo de I. G. Farben en Monowitz y el informe de los fugados Vrba y Wetzler. Es cierto que aparecieron imágenes de Birkenau en las fotografías aéreas ya en abril de 1944, dice Kitchens, pero el campo de la muerte apareció de forma accidental y fue totalmente secundario al trabajo de los intérpretes, quienes no habían recibido orden alguna de buscar campos de concentración. Además, su equipamiento era primitivo, ninguno de ellos tenía experiencia o guías de interpretación para hacer comprensibles las imágenes; pocos, si había alguno, de ellos tenían acceso a otros tipos de inteligencia o a la campaña aérea general de la 15ª Fuerza Aérea. Dice esto Kitchens citando a otros autores (Dino Brugioni y Robert Poirier), quienes también observaron que durante mayo-agosto de 1944 la aviación estratégica de las Fuerzas Aéreas Aliadas del Mediterráneo (MAAF, en sus siglas en inglés) estuvo concentrada en la campaña del petróleo, lo que significaba que los intérpretes de fotografías se estaban concentrando en conocidas instalaciones petrolíferas como Monowitz y Blechhammer a expensas de otros tipos de objetivos. Durante julio y principios de agosto, la atención de la MAAF cambió a la próxima invasión de la Francia meridional. Bajo esas circunstancias, no es sorprendente que la verdadera naturaleza de Auschwitz pasara inadvertida bajo los estereoscopios de los intérpretes de fotos. En el contexto de la apreciación de inteligencia en general, también debería observarse que no había ningún precedente histórico de instalaciones genocidas como Auschwitz y que antes de finales de 1944, al menos, los aliados carecían de información de inteligencia suficientemente sólida sobre la Solución Final para comprender adecuadamente su espantosa importancia.

No obstante, los defensores del bombardeo mantienen que, combinado con las fotografías aéreas, el informe de Vrba-Wetzler debería haber originado una acción inmediata y decisiva desde Washington o Londres. Pero un análisis cuidadoso, dice Kitchens, revela por qué la cronología y contenidos del informe impidieron que eso sucediera. El 25 de abril de 1944 el informe de Vrba-Wetzler llegó a la clandestinidad judía en Eslovaquia, que intentó enviarlo a Budapest, Suiza, Vaticano y Estanbul. Por razones varias se demoró el texto y un resumen telegráfico no llegó a la WRB en Washington hasta el 24 de junio y a la Oficina de Exteriores británica hasta el 4 de julio. El texto completo de 25 páginas con un resumen de 5 páginas no llegó a Londres hasta el 26 de julio, una fecha demasiado tardía ya para cualquier acción destinada a salvar a los judíos de Hungría.

Incluso después del 26 de julio, el informe Vrba-Wetzler tenía una utilidad mínima para propósitos de inteligencia militar. A pesar de su espantosa revelación sobre Auschwitz, el informe tenía muchas limitaciones para ser usado como inteligencia colateral para analizar el campo como objetivo de bombardeo de precisión. Los fugados no eran observadores entrenados y la descripción de los crematorios de Birkenau (página y media) estaba casi enteramente dedicada a los horrendos detalles de las operaciones más que a datos de objetivos militarmente útiles como diseño estructural de las edificaciones, materiales, cimientos, etc. No se mencionaban los riesgos potenciales de un vuelo a baja altura como cables de alta tensión y torres de transmisión de radio, y sólo de forma vaga se indicaban chimeneas y áreas boscosas. Tampoco se mencionaban cañones de artillería, aunque la propia Birkenau no tenía ninguno. El informe ni siquiera estimaba las dimensiones exteriores de las cámaras de gas y crematorios, ni las situaba de forma segura en el terreno. Los mapas incluidos en el informe contenían al menos un error que podía haber desconcertado a quienes buscaran correlacionar el informe con las fotografías aéreas: el resumen declaraba que el límite nordeste del campo podía distinguirse por las altas chimeneas de los cuatro crematorios, cuando en realidad esas chimeneas estaban situadas al contrario, en el lado occidental del campo. Más aún, (se cita a Foregger) el esbozo de mapa del área de Auschwitz que llegó a la Oficina de Exteriores británica el 22 de agosto era muy impreciso: “Ni el campo Auschwitz II de Birkinau [sic] ni las cámaras de gas y crematorios podían ser localizados en el mapa....”. Finalmente, acaba Kitchens este aspecto de inteligencia, los expertos intérpretes de fotos podrían, con suficiente tiempo y esfuerzo, haber correlacionado las fotografías aéreas con el informe Vrba-Wetzler, pero los propios autores del informe permanecían en Eslovaquia, inaccesibles para proporcionar más detalles o ampliar su informe.

Así que, recapitula Kitchens, la inteligencia militarmente útil disponible por los aliados sobre Auschwitz llegó tarde y era mucho menos sólida de lo que Wyman sugiere. Los intérpretes de fotografías no podían haber estado interesados razonablemente en el campo antes de ser alertados sobre ello, y dicha alerta no se pudo producir antes de la recepción del resumen del informe Vrba-Wetzler el 4 de julio de 1944. Incluso bajo condiciones utópicas, con una inmediata apreciación de la vulnerabilidad de Auschwitz desde el aire y una decidida determinación a atacar, se habría necesitado otras dos o tres semanas para notificar a la Unidad de Inteligencia Central en Inglaterra, para recuperar las fotografías, estudiarlas y relacionarlas con cualquier otro dato existente. Por supuesto, una comparación con el texto completo de Vrba-Wetzler no podía haber comenzado antes de mediados de julio. Luego para llevar a cabo el reconocimiento aéreo, a baja altitud, que se ordenaría para verificar y refinar los objetivos, se necesitaría una semana o más dependiendo del tiempo, disponibilidad de tripulaciones y aviación de reconocimiento aéreo fotográfico, bajas y fracasos. De este modo, incluso con la mejor voluntad y bajo condiciones óptimas, no es razonable pensar que una información de inteligencia suficiente para valorar adecuadamente las instalaciones de Auschwitz-Birkenau como objetivos pudiera haber estado disponible antes de entre principios-mediados de agosto de 1944. El siguiente paso, planificación y entrenamiento para, y ejecución de, una exigente operación de combate con fuerzas a mano en el Mediterráneo, hubiera consumido un mínimo de una semana; el traslado de unidades especialmente cualificadas al teatro para el ataque habría llevado más tiempo. Como comparación, el espectacular ataque con Mosquitos de 18 de febrero de 1944 sobre la prisión de Amiens -un objetivo infinitamente mejor conocido, más sencillo y cercano que Auschwitz- había llevado aproximadamente tres semanas desde la recepción de la solicitud de la resistencia francesa para ejecutarlo; el mal tiempo sólo demoró la misión por un día.

A partir de aquí, Kitchens se pone a analizar los problemas presentados a un bombardeo de precisión. Cuando tenga un poco más de tiempo, seguiré resumiendo sus argumentos.

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Mensajepor fermat » Vie Sep 17, 2010 7:20 am

Audie Murphy escribió:No se puede extrapolar el resultado de tal campaña de bombardeos, Francia estaba mucho más cerca y tal desgaste del tráfico ferroviario requiría ataques aéreos de continuo todos los días con centenares de aparatos


Estoy de acuerdo, como ya lo dije en mi intervención anterior. Ahora bien estarás tu de acuerdo conmigo en que paralizar el tráfico ferroviario entre el interior de un país tan grande como Francia, y toda la costa del Canal de la Mancha (y así se hizo para no dar pistas a los alemanes sobre el punto en que tendría lugar el desembarco); es una tarea mucho más ingente que interrumpir la comunicación entre dos puntos muy concretos, en este caso Hungría y Auschwitz. En este último caso el esfuerzo requerido en medios, personal y tiempo hubiera sido muchísimo menor. Lo único que quería resaltar es que las interrupciones al tráfico ferroviario son posibles de obtener, disponiendo de medios proporcionales a los resultados que se espera obtener, nada más; y que no es posible reparar sin más los daños causados por los ataques sin que se noten apenas sus efectos (esto de ser cierto echaría por tierra toda la doctrina del bombardeo estratégico).
Pensemos simplemente en lo siguiente. Supongamos que los aliados hubieran conseguido con sus bombardeos, que solo hubieran circulado entre Hungría y Auschwitz, tres cuartas partes de los trenes que en realidad circularon. No parece un objetivo extremadamente ambicioso. En tal caso, en lugar de los aproximadamente 400.000 judíos húngaros que se deportaron, solo se hubieran deportado 300.000. Es decir 100.000 judíos se habrían salvado... No está mal.

Audie Murphy escribió:Además habría que tener en cuenta el papel jugado por los resistentes, voladuras y sabotajes del propio personal ferroviario.


En el caso de Francia la prporción fue de 5 a 1. Es decir los bombardeos conseguían destruir 5 veces más material que las acciones de la resistencia. Pero en todo caso, también había resistencia en Polonia; con que en esto ambas situaciones estaban igualadas.

Audie Murphy escribió:Los rusos pusieron mil y una trabas para aprovisionar Varsovia por aire en su levantamiento, pusieron al principio muchos obstáculos a las misiones de la RAF para bombardear al Tirpitz, llegaron retener a pilotos aliados derribados ...


Efectivamente. Estoy de acuerdo con lo que dices. Pero fíjate que eso significa, precisamente, que no se aprovecharon todos los recursos de que se disponía; y no que fuera inútil cualquier esfuerzo que se emprendiese.

José Luis escribió:fermat escribió:José Luis escribió:En el ensayo de Kitchens abajo referenciado, el autor refuta, convincentemente en mi opinión, la creencia de los defensores del bombardeo según la cual el liderazgo aliado poseía suficiente información de inteligencia, y suficientemente exacta, sobre las cinco edificaciones de Auschwitz (que Kitchens describe previamente) para permitir montar el tipo de ataque necesario para destruirlas. No he tenido oportunidad de leer el ensayo que citas, por tanto no puedo argumentar sobre él. Bueno, intentaré resumirlos con la brevedad que me sea posible, aunque forzosamente tendrá que ser en varios mensajes.


José Luis, muchas gracias por poner a disposición de todos los foristas el ensayoo de Kitchens. Lo leeré con la atención que sin duda merece.
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Mensajepor Audie Murphy » Vie Sep 17, 2010 11:50 am

fermat escribió:Lo único que quería resaltar es que las interrupciones al tráfico ferroviario son posibles de obtener, disponiendo de medios proporcionales a los resultados que se espera obtener, nada más; y que no es posible reparar sin más los daños causados por los ataques sin que se noten apenas sus efectos (esto de ser cierto echaría por tierra toda la doctrina del bombardeo estratégico).

Audie Murphy escribió:Además habría que tener en cuenta el papel jugado por los resistentes, voladuras y sabotajes del propio personal ferroviario.


En el caso de Francia la prporción fue de 5 a 1. Es decir los bombardeos conseguían destruir 5 veces más material que las acciones de la resistencia. Pero en todo caso, también había resistencia en Polonia; con que en esto ambas situaciones estaban igualadas.


-Los Aliados consiguieron mejores resultados con aparatos de caza actuando de bombarderos a baja cota que operando con bombarderos medios y pesados, también destruyeron muchas locomotoras en ametrallamientos rasantes. Por radio de acción tenemos que descartarlos para esta acción en Polonia

-La ineficiencia de la RAF y USAAF en varias ocasiones para destruir industrias vitales en Francia ocasionó que se le encargara a la Resistencia el sabotaje de las fábricas, con mucho mejor resultado como ocurrió con factorias de Renault

-Te has olvidado del gran problema del antisemitismo en Polonia, existente incluso en grupos de resistentes polacos como demostró Roman Frister narrando sus vivencias en "La gorra o el precio de la vida" (evadido de los nazis junto a sus compañeros, los resistentes que los acogieron los asesinaron a todos en un bosque de modo que Roman hubo de volver a la "seguridad" de las alambradas nazis).
Por ejemplo en Jedwabne unos 300 judíos fueron asesinados en un progromo en julio de 1941
http://en.wikipedia.org/wiki/Jedwabne_pogrom
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Mensajepor José Luis » Vie Sep 17, 2010 9:33 pm

¡Hola a todos!

Aun suponiendo una inteligencia adecuada sobre Auschwitz I y Birkenau, su naturaleza y situación presentarían todavía obstáculos insuperables para un bombardeo de precisión. Uno de los mayores venía dado por la distancia. El complejo de Auschwitz se encontraba a unas 620 millas (aprox. 990 km) de las bases de los bombardeos pesados de la 15ª FA alrededor de Foggia y a unas 525 millas (unos 840 km) del aeródromo de la isla de Vis (Adriático), que estuvo operacional a partir del 2 de mayo de 1944. Así que Auschwitz apenas estaba dentro del alcance teórico de los bombarderos medios B-25, los caza-bombarderos P-38 con tanque de combustible externo, y los bombarderos ligeros Mosquitos D. H. 98. No obstante, la simple distancia estaba inseparablemente entrelazada con factores de terreno, tácticas, vientos y tiempo, carga útil de bombas, defensas aéreas y comportamiento de las tripulaciones. Desde Albania a Suiza, los Alpes y los Cárpatos presentaban tremendos obstáculos a la penetración de Europa central desde bases italianas. Para atacar Auschwitz a través de una ruta directa fuera de Italia meridional o Vis, sería preciso cruzar los Alpes dálmatos, que superaban los cinco mil pies, y las montañas Tatras de Eslovaquia-Eslovenia, también por encima de los cinco mil pies. Volando fuertemente escoltados en formación por encima de los picos más altos, los bombarderos pesados no tenían dificultad con las montañas, pero un ataque a baja altitud de los bombarderos medios o ligeros o de los caza-bombarderos habría sido mucho más difícil. Para evitar ser detectados por las defensas aéreas alemanas, habría sido necesario mantener el silencio total de radio y volar a una muy baja altitud. Una aproximación a media altitud al objetivo, baja altitud para soltar las bombas, y alta altitud para regresar a base, o una aproximación a baja altitud al objetivo, etc. (lo que hoy día se denomina en inglés una misión med-lo-hi o lo-lo-hi), también habría exigido una aproximación en zigzag a través de los traicioneros valles repleta de riesgos de navegación y cambios en la velocidad y dirección del viento. Una aproximación así incrementaría el consumo de combustible, descartaría estrechas formaciones de caja para el combate defensivo y fatigaría a las tripulaciones. La larga distancia requeriría combustible extra, y éste sólo se podía conseguir a expensas de la capacidad de carga de bombas y, en consecuencia, se necesitarían más aviones.

La isla de Vis presentaba serias limitaciones. La pista de aterrizaje de este aeródromo tenía 3.000 pies y era un punto de apoyo primitivo, precario y clandestino creado como terreno de aterrizaje avanzado para apoyo cercano de cazas y suministro de los partisanos yugoslavos. Sólo tenía una pista y 18 zonas firmes (no sé muy bien cómo traducir en este contexto “hardstands”); combustible, mantenimiento, apoyo terrestre y defensas aéreas eran mínimos. Es decir, era un aeródromo precario en todos los sentidos, y un simple accidente en despegues o aterrizajes hubiera supuesto el bloqueo y cierre al resto de aviones.

En cuanto a las defensas aéreas alemanas, Kitchens dice que han recibido poca atención en este debate. No había cañones antiaéreos en Auschwitz I y Birkenau, pero 79 cañones pesados defendían el complejo Farben en Monowitz (a 4,5 millas de distancia), armamento cuyo fuego difícilmente podrían haber evitado los bombarderos pesados sobre Birkenau. Incluso el fuego de las armas automáticas de los guardias podría ser eficaz contra atacantes a bajo vuelo, especialmente P-38s y Mosquitos. Las defensas de caza de la Luftwaffe en los Balcanes no eran tan fuertes como en Alemania, pero las estaciones-Y y al menos tres radares directamente frente a Bari, Italia, proporcionaban al cuartel general del Jagdfliegerfuhrer de los Balcanes en Belgrado una amplia inteligencia electrónica. Directamente localizado bajo cualquier ataque de bombarderos dirigido hacia el norte, el Jagdfliegerfuhrer Balcanes a mediados de 1944 podía haber llamado a un mínimo de 30 cazas Bf109G de II./JG51, III./JG77 y II./JG301 para intercepción. Otros 25 Bf109G del 101 Grupo de Caza Húngaro tenían base en Veszprem, al norte del Lago Balaton y directamente bajo la aproximación a Auschwitz.

Una vez en el área del objetivo, los atacantes enfrentarían un complejo disperso y desalentador consistente en cinco edificaciones ampliamente separadas (cuatro en Birkenau y una distanciada a cerca de dos kilómetros en Auschwitz I) que tendrían que ser identificadas y atacadas sin tiempo que perder y sin error en el lanzamiento. Al hacer esos ataques, el tiempo también jugaría su parte. La atmósfera sobre el terreno montañoso de los Balcanes sería mucho más turbulenta que sobre el mar o la llanura de la Europa noroccidental. Un bombardeo de precisión preciso (valga la redundancia) habría de requerir una visibilidad perfecta, pero sobre la Polonia meridional tal condición meteorológica era inusual y su predicción problemática. ¿Cómo, entonces, han propuesto los defensores del bombardeo atacar el complejo de Auschwitz?

Una propuesta de ataque a gran altitud con bombarderos pesados cuatrimotores de la 15ª FA con base alrededor de Foggia puede descartarse inmediatamente. Es cierto, sigue Kitchens, que algunos de esos aviones podían ser desviados de las formaciones que atacaban la planta de Monowitz durante agosto de 1944, o podían ser enviados a un ataque dedicado. Sin embargo, los B-17 y B-24 volaban (velocidad de crucero) a 180/190 millas por hora y estaban diseñados para bombardear desde 15.000 a 30.000 pies. Desgraciadamente, en el lanzamiento de bombas desde tales alturas para impactar edificaciones escogidas era completamente imposible eliminar el riesgo de los daños colaterales, un hecho que el USSBS (Strategic Bombing Survey) había dejado claro como el cristal, al igual que un número incontable de otras fuentes. Por ejemplo, el 15 de abril de 1945 el 467º Grupo de Bombardeo de la 8ª Fuerza Aérea consiguió el bombardeo más preciso de la fuerza aérea en la guerra. Al atacar una batería de artillería costera en Francia -un ataque de precisión no diferente al de las cámaras de gas y crematorios- los B-24 del 467º consiguieron poner el 50 por ciento de sus bombas dentro de un radio de 500 pies alrededor de los cañones. Esto se logró solamente con una larga experiencia, una altitud de lanzamiento de 15.000 pies, tiempo casi perfecto y sin resistencia. Si esto fue lo mejor que podían hacer los bombarderos pesados, ¿qué habría hecho un bombardeo estándar a los internos de los campos de concentración?

Mañana sigo con la estimación de Kitchens sobre las bajas a causa de daños colaterales.

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Los aliados y el Holocausto

Mensajepor mont » Sab Sep 18, 2010 12:25 am

fermat escribió: ¿Hubiera valido la plena un retraso de algunas semanas en el final de la guerra a cambio de un ataque decisivo sobre Auschwitz?


Hola fernat. por lo que tengo entendido las fábricas de la muerte estaban difuninadas y escondidas en el paisaje , segun he leido a raiz y en este foro , su mayor arma era el secretismo , ocultismo , engaño para las victimas , perros, perros guardianes con sus fusiles , alambradas y poco más.
A mi lo que se me viene al asunto , es que no serían los bombardeos la única y exclusiva táctica para su destrucción , sin extrapolar similitudes con las operaciones para acabar con las fábricas de agua pesada en las que se organizaron grupos individuales especiales , y entre las fábricas de la muerte en tal magnitud - y en el corazón del enemigo- habría otros sistemas, retrasando la guerra o no , para poner fin.
Es decir , si nos ceñimos a tratar como que sólo consideraron bombardeos para su destrucción pero por su dificultad procedieron segun el dicho a " apaga y vamonos" sin estimar ninguna acción mas - preferente ó no , decisiva ó no , deslegitimariamos su actuación. y acabarla lo más rápidamente pudo ser uno de sus métodos.
Última edición por mont el Sab Sep 18, 2010 4:01 am, editado 1 vez en total.

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Los aliados y el Holocausto

Mensajepor wintermute » Sab Sep 18, 2010 2:57 am

WAR DEPARTMENT
OFFICE OF THE ASSISTANT SECRETARY
WASHINGTON D.C

4 July 1944


Mr. Jhon W. Pohle
Executive Director
War Refugee Board
Treasury Department
Washington 25 D.C.



Dear Mr. Pohle:


I refer to your letter of June 29, inclosing a
cable from your representative in Bern, Switzerland,
proposing that certain sections of railway line between
Hungary and Poland be bombed to interrupt the transporta-
tion of Jews from Hungary.


The War Department is of the opinion that the sug-
gested air operation is impracticable. It could be executed

only by the diversion of considerable air support
essential to the sucess of our forces now engaged in
decisive operations and it would not amount to a practical

project.

The War Department fully appreciates the humanitarian
motives which prompted the suggested operation but for the
reasons stated aboved the operation suggested does not appear
justified.


Sincerely,



Jhon J. Mc. Cloy



En cuatro palabras : se condena a 400.000 judíos húngaros a las cámaras de gas porque no habían aviones disponibles.
En otro momento publico el original del documento y otros que pude encontrar de los asuntos aquí tratados.

Saludos
ImagenImagen


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