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Belzec: le premier centre de mise a mort-Robert Kuwalek

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Belzec: le premier centre de mise a mort-Robert Kuwalek

Mensaje por David L » Mar Jul 10, 2018 9:56 am

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Belzec: le premier centre de mise à mort, de Robert Kuwalek.

Broché: 360 pages
Editeur : Calmann-Lévy (16 octobre 2013)
Collection : Cal-levy - Mémorial de la shoah
Langue : Français
ISBN-10: 2702144314
ISBN-13: 978-270214431

A finales de 1941 Heinrich Himmler ordena la construcción del que sería el primer gran campo de exterminio en territorio polaco, este “centro especial” sería denominado campo de Belzec y estaría situado muy cerca de la ciudad de Lublin, poco después del inicio de sus obras la maquinaria de muerte estaría lista para su macabro uso en marzo de 1942. En tan solo unos meses de uso, este campo fue destruido a principios de 1943, entre 400.000 y 600.000 personas serían asesinadas la mayoría en cámaras de gas preparadas para tal labor. Este campo no es tan conocido como Auschwitz, Treblinka o Madjanek, de hecho sus dimensiones son bastante más reducidas, además el hecho de que fuese “operativo” en un tiempo relativamente corto y que posteriormente fuese destruido, debido a la falta de espacio para seguir depositando los cadáveres, han dejado en el olvido este centro de muerte. En castellano es difícil encontrar material sobre el mismo, de ahí que este trabajo escrito por el historiador polaco Robert Kuwalek, actualmente profesor de historia en la universidad de Lublin y a su vez director del Memorial de Belzec , tenga un valor añadido para todos aquellos interesados en la historia de la Shoah.

Aclarar que este libro es una versión francesa, no he podido encontrar una traducción inglesa, pero no por ello me ha desanimado a dejar constancia de él, si esta reseña sirve para incentivar el conocimiento de este tan “desconocido” campo me daría más que satisfecho. El libro consta de poco más de trescientas páginas, de ellas casi cien son de unas interesantísimas notas que ofrecen un valor añadido a la misma y unos anexos donde se recogen testimonios de víctimas y verdugos del campo.

La estructura de la obra me ha resultado simplemente brillante, no siempre resulta fácil exponer los hechos sin caer en cierto desorden, no es el caso, hay una concatenación de capítulos donde se analiza en detalla cada aspecto de su funcionamiento abarcando todos los aspectos posibles, tanto logísticos como humanos. Un buen inicio es clave para poder situar en su justa medida el contexto social y temporal del momento, de ahí que la prolífica explicación de la situación de la población judía en el Gobierno General en los alrededores de los años 1941-1942 son determinantes para “comprender” cómo y por qué se decidió la construcción y puesta en marcha de este campo de exterminio. Los aspectos logísticos, me refiero principalmente a la elección de un lugar determinado para el levantamiento de un centro como Belzec, no deja nada al azar, sin duda el emplazamiento ferroviario al costado mismo del campo fue fundamental para decidir su construcción y facilitar la llegada de las víctimas. El campo fue dividido en dos partes, el campo I o inferior cubría de norte a oeste y servía como recepción de los recién llegados, el campo II era el lugar donde se hallaban las cámaras de gas y en donde se efectuaban las labores de exterminio. Los comandantes de Belzec fueron inicialmente Christian Wirth, este permaneció en el mismo desde sus inicios hasta agosto de 1942. Este antiguo oficial de la policía judicial le prevenía una fama de policía enérgico y escrupuloso al máximo con el orden y el cumplimiento de las normas, de hecho entre sus funciones como agente de seguridad estaban las de detectar e investigar los casos de corrupción dentro del mismo cuerpo policial. Todo un halcón y miembro del partido NSDAP prácticamente desde sus inicios. Su paso por el campo y su comportamiento brutal e inhumano dejó su triste huella en Belzec, Robert Kuwalek nos desnuda a este siniestro personaje que tano daño hizo durante su paso por el campo de exterminio. Su sustituto hasta la destrucción del mismo sería Gottlieb Hering, otro pérfido personaje que continuó la labor iniciada por Wirth. Aparte de todo el proceso desde la llegada de los vagones de tren y su posterior selección y eliminación física de los llegados al campo, siempre dura de leer pero necesaria para averiguar cómo fueron capaces de organizar tan “eficazmente” unos centros de muerte, me ha resultado muy interesante el papel de los guardias ucranianos . Las SS organizarían un destacamento de guardias formados a Trawniki( un campo de formación de guardias creado en septiembre de 1941) exclusivamente para su utilización en Belzec, sería Odilo Globocnik quien ordenaría la creación de un SS-Ausbildungslager en Trawniki en la cual tendrían prioridad antiguos soldados prisioneros del Ejército Rojo que aceptaron servir bajo las órdenes germanas. Este destacamento que la administración alemana denominaría SS-Wachmannschaften debería asegurar el control de la mano de obra de los detenidos judíos y complementar los escasos efectivos SS de los que disponía Globocnik en el distrito de Lublin. Estos colaboradores participarían en todo el proceso de la Aktion Reinhardt iniciada en marzo de 1942 y que tendría como destino final el asesinato de los judíos del Gobierno General en los campos de Belzec, Sobibor y Treblinka. Ellos fueron fundamentales para el engranaje asesino de la maquinaria nazi. Sus relaciones internas y también su convivencia con la población local de Belzec son realmente interesantes, ellos suponían el escalón más bajo entre los verdugos, pero su papel resultó totalmente efectivo consiguiendo prebendas con las que obtener una vida “mejor” fuera del campo.

Muy instructivo ha resultado también el capítulo dedicado a descubrir por qué este centro de exterminio quedó después de la guerra en un cierto olvido a pesar de su importancia. Tal vez Auschwitz o Madjanek eclipsaron el papel de este campo. Triste es también recordar cómo una vez que acabó la guerra el pillaje del oro de las víctimas enterradas supuso una profanación de sus tumbas en busca del preciado metal. La inmundicia humana mostró su cara una vez más en este desagradable aspecto de la Shoah.

En definitiva, un trabajo sublime, con gran detalle explicativo y con el que se intenta sacar del olvido a uno de los campos más mortíferos de Polonia. Un recuerdo a sus víctimas siempre presente.
Fuente imagen: https://www.amazon.fr/Belzec-Premier-ce ... rds=belzec
Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra... elegisteis el deshonor y tendréis la guerra.

Winston Churchill a Chamberlain.

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