Mariscal Keitel. Memorias del Jefe del Alto Mando de la Wehrmacht 1938-1945.

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Mariscal Keitel. Memorias del Jefe del Alto Mando de la Wehrmacht 1938-1945.

Mensaje por David L » Jue Nov 05, 2020 6:57 pm

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Mariscal Keitel: Memorias del jefe del Alto Mando de la Wehrmacht. 1938-1945


Editorial : La Esfera de los Libros (15 Enero 2020)
ASIN : B083F151WX
Número de páginas : 266 páginas
Fecha de publicación : 15 Enero 2020
Idioma: : Español

La Esfera de los Libros ha editado en español una parte de las memorias del que fuera mariscal de campo y Jefe del Alto Mando de la Wehrmacht (OKW), Wilhelm Keitel, un personaje clave en el organigrama militar del Tercer Reich. Estos escritos fueron inicialmente publicados en 1961 por el historiador alemán, Walter Görlitz. El libro no sólo incluye los manuscritos realizados por el mariscal en formato memorias, también nos proporciona una parte de su correspondencia enviada a sus familiares y allegados. Estos recuerdos plasmados al papel los llevó a cabo el jefe del OKW durante su estancia en prisión una vez acabada la guerra. Son por tanto unas remembranzas que están expuestas en una situación y en un contexto muy complicado para el autor y, bajo unas condiciones muy difíciles, ya que el mariscal Keitel se encontraba en esos momentos en pleno desarrollo del Juicio de Núremberg que acabaría sentenciándolo a la pena de muerte en la horca.

El libro está dividido en tres partes, una primera en la que el historiador alemán, Walter Görlitz, realiza una breve biografía del protagonista de las memorias; una segunda parte dedicada ya de lleno a lo que fueron en sí las memorias propiamente dichas; y, por último, una tercera parte donde, Walter Görlitz, intenta ofrecer algo de luz sobre las acusaciones llevadas a cabo contra el mariscal durante el juicio de Núremberg.

En cuanto a la biografía de Keitel, es curioso conocer que esa aura de mando prusiano que siempre ha acompañado al mariscal era algo ficticia, los Keitel provenían de una familia hannoveriana de terratenientes de clase media con una marcada tradición antiprusiana, por lo que resulta paradójica esta imagen reflejada por el mariscal. Sin duda otra característica en la personalidad de Keitel fue su extrema corrección, siempre ligada a su formación y puesto desarrollado en la jerarquía militar. Otro hecho muy llamativo es el hecho de que a pesar de ser un oficial de carrera su deseo siempre fue el de dirigir su granja de Helmscherode, de hecho en 1934 llegó a presentar la documentación para dimitir de su puesto y poder dedicarse plenamente a los asuntos de su hacienda familiar. Su fría mirada ocultaba, según Walter Görlitz, una predisposición a mostrar un carácter más bien nervioso, algo conocido entre sus compañeros de carrera. De todas formas, su personalidad comparada con la de su jefe Adolf Hitler no podía ser más diferente, Keitel fue la antítesis de Hitler. En esta primera parte de la obra rápidamente se encuentra el lector con el siempre polémico tema de la obediencia ciega del soldado alemán. Walter Görlitz presenta esta delicada situación en cuanto a Keitel y su relación con Hitler, como la de un oficial que debía por honor no cuestionar las órdenes recibidas por su Jefe de Estado, algo que se hubiese sido apreciado como una deslealtad hacia el mismo, además no se podía poner en duda dichas órdenes sin caer en el deshonor y la traición. Así era como se veía este tema desde la óptica de un oficial alemán en aquellos tiempos.

La parte dedicada a las memorias propiamente dicha comienzan en esta segunda parte del libro. Numerosos son los temas que se tratan en ella. Esbocemos brevemente algún apunte sobre ellos. Sobre la crisis Blomberg- Fritsch destacar que el primero fue consuegro de Keitel, por lo que su polémico matrimonio, fruto del incidente, le atañó no sólo profesionalmente sino también en el ámbito familiar. Con el caso Fritsch también quedó muy afectado, sin duda acusa de su desgracia a Himmler y a Heydrich, dicho lo cual no parece que le despertaran muchas simpatías ambos dirigentes. Otros personajes como el general Beck tampoco salen muy bien parados en sus escritos, siempre lo consideró un incordio en las relaciones de Hitler y otros mandos importantes, como fue el caso de comandante en jefe del Alto Mando del Ejército (OKH) Von Brauchitsch. Canaris tampoco se salva de sus puyas, en aquellas horas en donde plasma al papel sus recuerdos no le cabía ninguna duda sobre la traición de este mando al Führer. Interesantes son también sus recuerdos sobre los preparativos para ocupar Checoslovaquia y todo lo que rodeó a dicho plan, la entrevista del presidente checoslovaco Sr. Hacha, desarrollada en la propia Alemania en marzo de 1939, es toda una crónica sobre el “estilo político´” al que debería acostumbrarse Keitel a partir de esos momentos. La invasión de Polonia también tuvo su parte amarga en las memorias, el Duce italiano les dejó, según Keitel, tirados ante Gran Bretaña en el caso polaco. En Dunquerque no es muy halagador hacia la actitud de sus compañeros de armas, cree sinceramente que estos no estuvieron a la altura a la hora de aceptar sus responsabilidades en la decisión de detener el avance, una nueva prueba de su fe en Hitler. En cuanto al ataque sobre la URSS, considera el mismo como un operación preventiva fruto de la sapiencia de Hitler, aunque no estuviese de acuerdo con él en la capacidad rusa para enfrentarse a la guerra. Es destacable también la semblanza que lleva a cabo sobre figuras como el mariscal rumano, Antonescu, o el almirante húngaro, Horthy, y el rey Boris de Bulgaría. Y por fin llega el tema que resulta fundamental para el devenir del mariscal Keitel, las famosas órdenes que le llevaron a ser acusado de crímenes de guerra, unas órdenes de las que reniega en su concepción y creación, aunque asume que llevan su firma y que ante la falta de Hitler es a él a quien le correspondía dar cuenta de ellas en el Juicio de Núremberg, y volvemos de nuevo al manido tema de la obediencia ciega, esa línea tan frágil que puede condenar o eximir según el caso. Con Keitel no fue un eximente, su firma en los documentos avalaban su papel en las mismas, aunque él no hubiese sido el inductor, se plegó a las mismas y a su posterior ejecución. Rehúsa su papel en estas órdenes y también parece quejarse de su nula participación en la organización y puesta en marcha del OKW, le resulta paradójico que le responsabilicen en Núremberg sobre esta dirección cuando su opinión es que prácticamente no pudo dar una orden sin el beneplácito de Hitler. Sobre Stalingrado parece ser de los que estaban a favor de evitar el desastre renunciando a la misma ciudad y ordenando a Paulus abrirse paso hacia el oeste, lo que ya no sabemos es si se lo comentó a Hitler….En este punto las primeras memorias del mariscal se interrumpieron, era el 26 de septiembre de 1946, dos días después se dictaminó su sentencia de muerte. Posteriormente recopiló unos folios sobre los últimos días bajo la jefatura de Adolf Hitler en 1945 y los angustiosos momentos finales del Tercer Reich, recuerdos del bunker en los que la opresión por la difícil situación del régimen nazi son patentes en sus escritos. Su actividad frenética por intentar salvar a Hitler y llevarlo a Berchtesgaden para que el gobierno tuviese un mínimo de continuidad y sus visitas al frente de Berlín donde se sintió de nuevo soldado son relatadas con pasión, a pesar de que ya conocía su terrible final en Núremberg.

Para finalizar, Walter Görlitz, describe en este último capítulo todo lo que conllevó a la acusación y a los cargos que se esgrimieron en Núremberg contra Wilhelm Keitel, destacándose en algunos momentos del mismo como “abogado defensor” del mariscal. En cierta manera cuestiona, sin omitir la gravedad de los hechos, la legalidad del juicio, aunque reconoce que los crímenes cometidos por el Tercer Reich obligaron a crear una base legal de facto para juzgar a los responsables. Görlitz se acoge también a los mencionados conceptos, esgrimidos también por el abogado defensor de Keitel, de lealtad, patriotismo y obediencia que conllevaba el formar parte de la oficialidad germana. Keitel, según Görlitz, pagó caro su papel de administrador de los asuntos militares, un trabajo inmenso que mantuvo inmerso a Keitel bajo una presión para la que tal vez no estaba preparado o, simplemente, no podía estarlo debido a la enorme organización a la que representaba. Al final el historiador alemán pone de manifiesto que Keitel aceptó sumisamente su destino, reconoció su culpabilidad basado en parte en su débil respuesta ante las discrepancias con Hitler. El 1 de octubre de 1946, el Tribunal Militar Internacional lo declaró culpable de los cuatro cargos de la acusación: conspiración para librar una guerra de agresión; librar una guerra de agresión; crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.

En definitiva no deja de ser un testimonio de una figura capital dentro del organigrama militar del Tercer Reich, un personaje que tal vez merecería una biografía más detallada a la vista de la importancia del mismo. Su relato viene marcado por la cercanía a su ejecución y en unos momentos muy complicados para él, ya que estaba en prisión y en pleno juicio de Núremberg.

Fuente imagen: https://www.amazon.com/-/es/Wilhelm-Kei ... oks&sr=1-1
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Re: Mariscal Keitel. Memorias del Jefe del Alto Mando de la Wehrmacht 1938-1945.

Mensaje por Kleinfeld » Vie Nov 06, 2020 6:19 pm

Gracias por la información.
Quería hacer un comentario, no es por tocar las narices, ni quiero parecer arrogante, pero, ¿no os parece rara la traducción del título?, me ha llamado mucho la atención. No se si es cosa mía, pero me suena rarísimo, creo que lo correcto sería Alto Estado Mayor.

En cualquier caso, gracias.

Un saludo.

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Re: Mariscal Keitel. Memorias del Jefe del Alto Mando de la Wehrmacht 1938-1945.

Mensaje por José Luis » Vie Nov 06, 2020 10:18 pm

¡Hola a todos!
Kleinfeld escribió: .. ¿no os parece rara la traducción del título?, me ha llamado mucho la atención. No se si es cosa mía, pero me suena rarísimo, creo que lo correcto sería Alto Estado Mayor.
La traducción del título es del todo correcta. Oberkommando der Werhmacht (OKW) significa literalmente Alto Mando de las Fuerzas Armadas (Werhmacht), y Keitel fue el Jefe del OKW desde su creación el 4 de febrero de 1938 hasta el final de la guerra.

Si no recuerdo mal, el propio Keitel, en sus memorias, decía que cuando fue nombrado jefe del OKW en realidad y en propiedad el nombramiento era de Jefe del Estado Mayor del OKW, pero esto fue una recreación a posteriori. Lo que pasó es que la idea de Jodl y Keitel era crear un Estado Mayor General de la Wehrmacht que sometiera a su control los tres estados mayores generales de la marina, la aviación y, sobre todo, el ejército. Pero Hitler tenía otra idea de lo que debía ser el OKW, que él mismo iba a dirigir a su antojo y para lo cual escogió precisamente al fiel y dócil Keitel como su jefe. Pero en fin, ésta es otra historia.

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Re: Mariscal Keitel. Memorias del Jefe del Alto Mando de la Wehrmacht 1938-1945.

Mensaje por Kleinfeld » Vie Nov 06, 2020 11:20 pm

Hola Jose Luís, como tú mismo dices, es una traducción literal. Pero como ambos sabemos, los textos no pueden o deben siempre traducirse literalmente, ya que a veces suenan a chino. Nunca traduciríamos Wehrmacht literalmente, o Waffen SS, siempre lo adaptamos.

A mi me sigue sonando raro, para mis oídos espanyoles, a pesar de ser una traducción literal.

Un saludo.

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José Luis
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Re: Mariscal Keitel. Memorias del Jefe del Alto Mando de la Wehrmacht 1938-1945.

Mensaje por José Luis » Sab Nov 07, 2020 1:41 am

¡Hola a todos!

Perdona, Kleinfeld, pero soy incapaz de entender tus argumentos. Vamos a ver, todo aficionado sabe que Wehrmacht fue el término que el gobierno nazi utilizó en 1935 para designar a las “fuerzas armadas”, como antes durante la República de Weimar se había utilizado el término Reichswehr para lo mismo. Y en cuanto a las Waffen-SS su significado literal es “Escuadras Protección Armadas”, concebidas para la guerra, porque en tiempos de paz los hombres de la SS no podían llevar armas. Pero casi nadie traduce estos dos términos (Wehrmacht y WF-SS) porque su significado se da por comprendido debido a su uso generalizado y a las funciones que les eran propias. Igual pasa con OKW.

Ahora bien, traducir OKW por “Alto Estado Mayor”, como tú quieres o prefieres, no tiene ningún sentido y es erróneo. En primer lugar, porque su significado en cualquier acepción del término es simple y llanamente Alto Mando de la Wehrmacht. Y en segundo lugar, porque sus funciones principales no eran las propias de un Alto Estado Mayor (esto es, la planificación estratégica y operacional y sus temas relacionados en cuestiones militares).

Otra cosa diferente es cuestionar si realmente el nombre de OKW hacía honor a las funciones que normalmente realizó. Y la respuesta, en mi opinión, es negativa. Porque la función principal de un alto mando de las fuerzas armadas es planificar la estrategia militar de la guerra y coordinar la planificación operacional de sus tres ramas: ejército de tierra, aviación y marina de guerra. Y es evidente que el OKW nunca o casi nunca hizo algo parecido (salvo la planificación de la Operación Weserübung en abril de 1940). Es una de las graves carencias que se le imputan a la Wehrmacht, la ausencia de un Estado Mayor General de la Wehrmacht. Esto es, una institución parecida a la que tuvieron los aliados con su Jefes de Estado Mayor Combinado (Combined Chiefs of Staff). La planificación de las principales campañas de la Wehrmacht corrieron a cargo del OKH, en particular a cargo del Jefe del Estado Mayor General del Ejército, si bien los estados mayores generales de la Luftwaffe y la Kriegsmarine mantuvieron su independencia respecto del EMG del OKH.

Tampoco el OKW representó nada parecido a lo que representó el Oberste Heeresleitung (Mando Supremo del Ejército), en breve OHL, durante la IGM. El OHL tenía su Großer Generalstab (Gran Estado Mayor General), encargado de planificar todas las operaciones militares. El OHL era un auténtico Alto Mando o Mando Supremo, a diferencia del OKW. Éste no fue más que una especie de secretaría de Hitler a cuyo cargo estaba Keitel para dar forma y cursar la directivas del Führer, y luego estaba Jodl y su departamento de operaciones que asesoraban a Hitler en cuestiones militares, y que este último utilizaba muchas veces para confrontar con el EMG del OKH. La única vez que Jodl planificó una operación fue precisamente la citada arriba en abril de 1940.

Dicho todo lo cual, lo de la traducción de OKW como Alto Mando de la Wehrmacht no tiene discusión, mereciera o no mereciera tal nombre.

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Re: Mariscal Keitel. Memorias del Jefe del Alto Mando de la Wehrmacht 1938-1945.

Mensaje por José Luis » Sab Nov 07, 2020 2:36 am

¡Hola a todos!

Es bastante difícil juzgar con cierta objetividad la figura de Keitel por su relación tan estrecha con Hitler desde que lo nombró jefe del OKW en febrero de 1938. Ciertamente, las capacidades de Keitel como militar casaban más con tareas puramente administrativas, para las que parece que estaba bien dotado, pero difícilmente lo capacitaban para ejercer con cierta dignidad el puesto de jefe del OKW. Precisamente por eso lo escogió Hitler para ese puesto, por la debilidad de su carácter, que le llevó a plegarse ante Hitler en todo momento, aun cuando en su fuero interno supiera que en muchas ocasiones debía oponerse. En este sentido, contrasta con el papel y la personalidad de Jodl, un auténtico entusiasta de Hitler que, sin embargo, no se calló ante su jefe cuando creyó que éste estaba equivocado. Esta actitud decente de Jodl le supuso finalmente la marginación de Hitler a partir de 1942. La imagen de Keitel de rodillas, llorando de alegría y abrazado a las piernas de Hitler dando gracias al cielo por salir prácticamente indemne del atentado del 20 de julio de 1944 es difícil de olvidar y dice mucho del personaje. Pero al mismo tiempo, por lo menos en lo que a mí respecta, es un personaje que provoca cierta compasión, pues fue cosa del azar que Blomberg lo pusiera en manos de Hitler. Más le hubiera valido haber dejado a tiempo el ejército y retirarse a su proyecto de granja.

Fuera de su fatídica relación con Hitler y su apoyo formal a todas sus decisiones, incluidas las criminales, Keitel fue un militar completamente intranscendente en el terreno de las operaciones militares y el curso general de la guerra. Se ganó a pulso el desprecio de muchos de sus colegas por su obscena sumisión a Hitler, en un grado que ni siquiera los jefes militares del ejército más devotos de Hitler (Reichenau, Guderian o Jodl, por ejemplo) llegaron a demostrar jamás. Ni siquiera algunos jefes de la WF-SS tan entregados a Hitler, como por ejemplo Sepp Dietrich, mostrarían esa indecorosa sumisión carente de toda dignidad moral. Y a diferencia de Göring, que era un cínico consumado para agradar de cualquier manera a Hitler, Keitel carecía del cinismo y la inteligencia de aquél para darse cuenta con quién estaba tratando. De todos los altos oficiales del entorno cercano de Hitler, Keitel fue probablemente el único que le permaneció fanáticamente fiel hasta el final e incluso después. Eso lo retrata.

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