Le dernier témoin de Munich- Hubert Masarík

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Le dernier témoin de Munich- Hubert Masarík

Mensajepor David L » Mié Nov 09, 2016 10:02 am

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Le dernier témoin de Munich, de Hubert Masarík.

Páginas: 464 pages
Editor : Noir sur Blanc (12 octobre 2006)
Collection : Essais et documents
Lengua: Francés
ISBN-10: 2882501765
ISBN-13: 978-2882501769


Siempre asociamos el comienzo de la Segunda Guerra Mundial a la invasión nazi de Polonia en septiembre de 1939, pero no podemos olvidarnos del otro gran protagonista de estos periodos de preguerra: Checoslovaquia. En estas memorias escritas por uno de los dos únicos representantes del gobierno checoslovaco en la conferencia de Munich de septiembre de 1938, Sr Hubert Masarík, vamos a realizar un recorrido por la historia de este país de la Europa Central desde el final de la Primera Guerra Mundial hasta la caída del nazismo en 1945, unos años de ilusiones tras renacer como nación-estado tras los acuerdos de Versalles y, por supuesto, unos tiempos de complicada subsistencia ante su delicada posición geoestratégica siempre a expensas de la protección de un gran aliado. Masarík fue un hombre de estado, un funcionario al servicio de su país, un diplomático versado en política internacional donde ocupa puestos importantes y donde puede contemplar en primera línea cómo se desenvuelve la mencionada política internacional donde los intereses son siempre muy fluctúales.

Masarík, gran conocedor de la política interior de su país, nos traslada la compleja gobernabilidad de un nuevo país donde las minorías étnicas no siempre avanzaban al unísono junto al Gobierno Central, pero sin las que tampoco podían gobernar sin desestabilizar la unidad nacional. En 1930 en Checoslovaquia habitaban nada más y nada menos que tres millones y medio de alemanes, lo que suponía el 22’3% de la población total, su número superaba a la de eslovacos, creo que esta cifra es cuanto menos significativa y puede llegar a situarnos en su justo término lo que suponían estos habitantes de habla alemana en este nuevo estado surgido de Versalles. Estos alemanes ocupaban en el Parlamento en Praga 70 escaños de los 300 de los que se componía la cámara checoslovaca, el reto de atraer a la gobernabilidad a esta minoría era todo un reto. A esta tarea tan emocionante se emplearía toda su vida Hubert Masarík, ello le llevaría a desplazarse y trabajar como funcionario checoslovaco a países donde se dieran situaciones similares a las de su país en busca de posibles modelos a seguir. Bélgica sería uno de los escenarios principales donde Masarík podría contemplar la convivencia de comunidades donde las diferencias idiomáticas supusieran un distanciamiento en sus relaciones. A su vez, esta semejanza en cuanto a problemas de cohabitación con Checoslovaquia servia también para analizar el papel de un pequeño país como el de los belgas ante el complejo ajedrez de la política exterior.

Impactantes son los testimonios que se van sucediendo conforme se acercaba el momento del desmembramiento de Checoslovaquia, las presiones de los alemanes de los Sudetes, con Henlein, el líder del movimiento pro-nazi en esta región del norte de Checoslovaquia, con demandas imposibles alentadas desde Berlín, con el sorprendente visto bueno de Londres y la pasividad de París y la atenta mirada del aliado soviético, muy pendiente del devenir de este conflicto sin saber muy bien a qué atenerse. El papel del que fuera Presidente de Checoslovaquia en 1938, el Sr Benes, un político al que Masarík admira pero, y aunque suene contradictorio, incapaz de mantener la unión de la nación en esos delicados momentos. Hay anécdotas muy ilustrativas sobre lo que era Checoslovaquia en aquellos primeros años de existencia nacional, Masarík en un encuentro con el embajador inglés en Praga en 1937 cuenta cómo este último le respondió ante la enrevesada situación interna checoslovaca…..” ¡Qué quiere que yo haga en un país donde todos los responsables checos tienen apellidos alemanes y estos últimos tienen nombres checos!....” Desde luego no se puede ser más claro.

Una vez anexionada Bohemia y Moravia al Reich, separada Eslovaquia y dominada por hombres como Karl Frank, otro líder alemán de los Sudetes y Heydrich la situación se iba a complicar todavía más. ¿Colaboración pasiva o Resistencia? Eterno dilema de los gobernantes de países ocupados y donde la demagogia siempre hace acto de presencia. Masarík retornó desde Bruselas a Praga sabiendo ya de la ocupación, se mantuvo en el gobierno checo siendo la mano derecha de su líder, Sr Elias, fusilado este último durante la guerra y, aunque con prudencia, alentando la Resistencia siempre de una manera mesurada. Las posibilidades de represalias siempre fueron una espada de Damocles para estos gobernantes, hecho que muchas veces conllevó diferencias con el gobierno checo de Londres. Masarík llegó a ser detenido por la Gestapo, torturado y a punto estuvo de ser fusilado, pero al final de la guerra el hecho de haber dirigido la radio checa durante la ocupación le condujo a un juicio por colaboración en 1946, juicio del que salió exonerado ante la evidencia de su comportamiento ejemplar durante toda su vida como funcionario, con mayúsculas, al servicio de Checoslovaquia.


Un saludo.

Fuente imagen: https://www.amazon.fr/dernier-t%C3%A9mo ... +de+Munich
Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra... elegisteis el deshonor y tendréis la guerra.

Winston Churchill a Chamberlain.

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