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Granaderos- Kurt Meyer

Publicado: Lun Sep 11, 2017 5:57 pm
por David L
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Granaderos, de Kurt "Panzer" Meyer.

Nº de páginas: 496 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: SALAMINA EDICIONES
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788494288470
Año: 2016

Una vez más la editorial Platea (rebautizada actualmente como Salamina) nos ofrece una de esas joyas que todo buen aficionado a la Segunda Guerra Mundial debería leer imperativamente, este trabajo no es otro que las memorias de Kurt Meyer…pero… ¿Quién fue este soldado alemán que tantas buenas emociones nos va a provocar la lectura de sus vivencias en la Segunda Guerra Mundial? Brevemente realizaremos un esbozo de su vida: Meyer nació en la Baja Sajonia en 1910, se incorporó a la policía en 1929 y un año más tarde se afilió al NSDAP, posteriormente una vez iniciada la guerra formó parte del contingente de tropas que invadieron Polonia, a partir de este momento comenzó su meteórica carrera iniciándose en el mando de una compañía de motocicletas en la 1ª División SS Leibstandarte SS Adolf Hitler para continuar comandando un batallón de reconocimiento ligado siempre a las mencionadas motocicletas y, sucesivamente, capitanear un regimiento de granaderos hasta llegar a su máximo apogeo con el mando de la 12 SS División Panzer de las SS Hitlerjugend durante la campaña de Normandía en 1944. Participa en todos los frentes europeos: Polonia, frente occidental, los Balcanes, Grecia, Rusia, hasta que finalmente acaba preso en 1944 en Bélgica durante la retirada alemana. Como podemos observar no hubo frente de guerra donde no estuviese nuestro protagonista. Sus condecoraciones hablan por sí mismas: Cruz de Hierro de Segunda Clase, Cruz de Hierro de Primera Clase, Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro, Cruz Alemana en Oro, Cruz de Caballero con Hojas de Roble. Sin duda uno de los soldados alemanes más condecorados de la Segunda Guerra Mundial. Una trayectoria militar impresionante.

El espacio temporal donde se mueven estas memorias abarca desde su participación en la campaña polaca en 1939, hasta su final como prisionero de los Aliados y su consiguiente juicio y prisión acusado de crímenes de guerra en 1944-45. Son casi 500 páginas de acción pura y dura, la presentación del libro sigue la línea de Salamina, buen material cartográfico y un no menos excelente fotográfico.

Meyer fue un soldado de las Waffen SS, y todos sabemos la fama que precedió a estas unidades, su comportamiento en el campo de batalla fue en la mayoría de las ocasiones un quebradero de cabeza para las unidades soviéticas y Aliadas; su papel en el frente ruso, por mencionar un caso evidente, no lo vamos a descubrir ahora, tampoco podemos obviar la dureza con la que se emplearon a la hora de imponerse por las armas, desgraciadamente muchas poblaciones del Frente del Este padecieron sus durísimos métodos. Meyer participó de lleno en esta unidad y, estos es muy importante resaltarlo, tuvo como gran objetivo al redactar estas memorias limpiar la imagen distorsionada, según su opinión, de unas Waffen SS que se mostraron exclusivamente como soldados en el campo de batalla y no como una facción político-militar envuelta en las masacres más deshonrosas. El final de la guerra condenó severamente a los miembros de las Waffen SS, no sólo a nivel jurídico, sino también ante la propia sociedad alemana, ésta los trató prácticamente como apestados. Meyer encabezó, como había hecho durante su trayectoria militar, la defensa de dicha unidad. Estas memorias fueron su contribución más valiosa.

¿Qué nos encontramos en ellas? Pues las vivencias de un soldado que siempre estuvo al pie del cañón, donde la camaradería representaba la espina dorsal de esta comunidad, una actitud en el campo de batalla donde la velocidad era la máxima expresión, ¡adelante adelante!! Avanzar parecía ser el objetivo a seguir sin dilación. Esta misma rapidez pudo costarle en más de una ocasión muy caro a Kurt Meyer, son numerosas las ocasiones en las que nuestro protagonista queda copado entre tropas enemigas, hubo situaciones donde salió con vida de autentico milagro. Sin duda su paso por el frente del Este fue lo que más marcó a Kurt Meyer…”no habíamos aprendido a temer al enemigo, pero ciertamente comenzábamos a sentir respeto por los espacios infinitos”….no se puede expresar mejor en una frase lo que representaba el inmenso espació de Rusia para las cada vez más mermadas tropas germanas. Había que pensar en ruso, decía Meyer. Son trepidantes las narraciones, pero hay una evidencia que no es ajena al autor, a pesar de la rapidez en el avance la logística comenzaba a fallar siendo las dificultades para mantener este avance cada vez más obvias. En noviembre de 1941 Meyer habla ya de luchar simplemente para salvar sus vidas.

Es manifiesto también que en la guerra además de tus habilidades personales y las de tus mandos la suerte es algo muy a tener en cuenta. Meyer fue afortunado, fue herido en pocas ocasiones y sobrevivió a situaciones donde la muerte campaba a su alrededor. Critico con los Aliados, no sólo por su planteamiento táctico, sino también por la acusación de crímenes de guerra, parece dejar claro que no podían ser acusados “solamente” los alemanes de haber realizado ejecuciones indiscriminadas. Su temperamento también es motivo de alguna anécdota como la que protagoniza el 17 de julio de 1944 en el frente de Normandía con el mariscal Rommel, ese día el zorro del desierto le solicitó a Meyer una evaluación de la situación y éste le instó a que le proporcionara apoyo aéreo y a su vez se quejó de la impotencia que este hecho le producía, Rommel estalló en cólera y le respondió… ¿a quién crees que le estás diciendo esto? ¿Crees que me muevo por la región con los ojos cerrados?.....Meyer se dio cuenta rápidamente que había puesto el dedo en la llaga, de nuevo ese carácter impetuoso le había jugado una mala pasada. Él siempre pensaba a lo grande y en primera línea, hay un ejemplo una vez más que indica su personalidad y su buen hacer militar como cuando critica al II Cuerpo canadiense en Normandía y el uso de los blindados por parte de éste. Él creía equivocado que el comandante no estuviese con los elementos más avanzados de sus tropas atacantes, no se podía dirigir una guerra de carros de combate desde una mesa de mapas. Genio y figura una vez más. Los partisanos fueron también otra de sus grandes preocupaciones, su desprecio a esa manera de hacer la guerra es una constante durante todo el libro. No esperaba otra cosa de un militar tan comprometido, pero cierra filas en torno a Hitler tras el atentado sufrido por este último el 20 de julio de 1944. Me imagino que no entraba en su mente el dar un golpe de estado en medio de la guerra.

Si durante todo su relato la intensidad con la que describe todas las acciones donde participó tienen a uno atrapado en su lectura, el tramo final donde se cuenta todo lo por lo que tuvo que pasar durante su juicio por crímenes de guerra y su posterior condena a muerte, pena rebajada a cadena perpetua, no desmerecen al resto del libro. Impresionante su actitud durante su cautiverio, su enorme personalidad frente al jurado. Hay otra anécdota muy buena mencionada en las memorias del que fuera fiscal de la acusación teniente coronel B.J.S MacDonald; este recuerda como en una vista donde se iba a sentar un testigo- Alfred Hazel antiguo soldado de granaderos panzer- para declarar contra Meyer, una vez que estuvo ya sentado junto al famoso comandante de las Waffen SS éste le atravesó literalmente con la mirada hasta el punto de que Hazel comenzó a titubear y a desdecirse de lo testificado anteriormente, el terror en la cara de este pobre soldado sorprendió a MacDonald, la personalidad de Kurt Meyer volvió hacer acto de presencia. No sería la última.

Estos ejemplos son un breve apunte sobre la personalidad de Meyer, carácter que queda claramente impreso en estas memorias donde la acción campa por doquier, el ritmo es trepidante, no son las memorias de un mariscal de altos vuelos, son las de un soldado que llegar por méritos propios hasta la cumbre. Son casi 500 páginas de relato apasionante, de esos libros que dejan huella tras su lectura. De lo que estoy plenamente convencido es de que si decidís leerlas no os van a defraudar, seguramente será uno de los mejores libros que habréis leído de la Segunda Guerra Mundial.


Fuente imagen: https://www.casadellibro.com/libro-gran ... 70/2993769