Efectividad fuego antiáreo japonés en 1941-1945

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Efectividad fuego antiáreo japonés en 1941-1945

Mensaje por Schwerpunkt » Mar Mar 23, 2021 7:47 pm

Introducción
Los resultados del fuego antiaéreo japonés fueron bastante pobres, en especial en la segunda fase de la guerra donde se encontraban a la defensiva. Durante la primera fase de la guerra las escoltas aéreas sirvieron para que los ataques de la fuerza aérea americana sufriera bastantes bajas y quedara desorganizados permitiendo una defensa antiaérea relativamente eficaz. En la segunda fase, los ataques aéreos a las bases de Rabaul en noviembre de 1943 y a Truk en febrero de 1944 fueron tremendamente destructivos para los japoneses pero muy poco costosos para la USAAF a pesar de que Rabaul contaba con 367 cañones antiaéreos. La batalla del Mar de Sibuyan en octubre de 1944 donde se hundió al superacorazado Musashi y fueron dañados varios acorazados y cruceros japoneses siendo derribados apenas 18 aviones norteamericanos de los 259 atacantes. La operación Ten-Go en abril de 1945 donde el superacorazado Yamato, el crucero ligero Yahagi y 4 destructores japoneses fueron hundidos con la pérdida de 3.700 marinos japoneses fue a un coste bajísimo: 10 aviones americanos derribados de los aproximadamente 380 atacantes a pesar de que los buques japoneses estaban erizados de cañones antiaéreos.

De manera similar la ofensiva estratégica de la USAAF contra el Japón sufrió unas bajas considerablemente más reducidas que las sufridas contra el III Reich. Las fuerzas aéreas estadounidense sufrieron más bajas por accidentes, averías y otros motivos que por la oposición del fuego antiaéreo japonés. En pocos meses las ciudades del Japón y su industria fueron reducidas a un montón de cenizas.

¿Por qué fue el fuego antiaéreo japonés tan poco efectivo?

Los próximos días intentaremos analizar el porqué.

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Re: Efectividad fuego antiáreo japonés en 1941-1945

Mensaje por Schwerpunkt » Mié Mar 24, 2021 10:54 am

Los dispositivos antiaéreos del Japón
Hasta finales de 1944 el Ejército Imperial japonés fue lento en desarrollar una estrategia de defensa antiaérea. El primer regimiento antiaéreo se formó en 1924 pero hasta 1939 tan sólo se habían desplegado cuatro regimientos. Esta complacencia provenía de la falta de amenazas serias ya fuera por parte de China o de la URSS, así como la creencia que los cazas eran la mejor defensa. El comienzo de la guerra del Pacífico en diciembre de 1941 condujo a una expansion de la artillería antiaérea de 12.500 hombres en 1939 a 68.500 en 1n 1941. Las unidades de defensa aérea fueron organizadas localmente bajo el Departamento General de Defensa y los distritos militares.
Se establecieron piquetes de pequeños barcos (pesqueros sobre todo) que formaran una pantalla de detección ante la ausencia de radar. Incluso en la última época de la guerra ante las carencias del radar nipón esta línea de vigilancia era importante. Con el progresivo dominio aeronaval americano esta línea comenzó a sufrir bajas y por tanto a ser menos efectiva.
No obstante la realidad es que la red de detección, vigilancia japonesa era muy mediocre. La rudimentaria tecnología japonesa en el campo electrónico (radares, detectores, comunicaciones) empeoraba al haber una pobre integración de todos los dispositivos en un sistema eficaz de detección y vigilancia.(1)

La Marina por su parte contaba con sus propias piezas antiaéreas e incluso unidades independientes del Ejército para defender sus instalaciones y buques.

En 1941 el Japón metropolitano desplegaba 300 cañones antiaéreos. Es tan sólo de manera paulatina y en especial tras la caída de las Marianas en 1944 que el Japón comienza a prepararse de manera más seria para una ofensiva aérea sostenida. En marzo de 1945 ya había 1.250 cañones y para el final de la guerra unos 2.000. Como era de esperar la mayor concentración de cañones pesados estaba alrededor de Tokyo (más de 500) entre ellos 150 cañones navales de 88 mm, 72 de 120 mm y dos de 150 mm.(2) Esto contrasta con el III Reich que para el verano de 1944 tenía ya 10.620 cañones pesados y 6.448 cañones ligeros más eficaces.(3)

Comparando con los alemanes, los japoneses desplegaron pues bastantes menos cañones y de menor alcance. Por si fuera poco el radar japonés era bastante inferior al germano. En realidad los japoneses no lograron beneficiarse de la tecnología alemana sino que se basaron fundamentalmente en tecnología de equipo americano y sobre todo británico capturado. El radar japonés fue básicamente un instrumento de detección pero debido a la imperfección de los datos nunca pudo ser integrado con los sistemas de tiro como los norteamericanos si hicieron.

En cuanto a las defensas antiaéreas navales, la creencia era que el bando que atacaba primero con sus aviones hundiría primero a los portaaviones enemigos. Privados de cobertura aérea sería fácil hundir a los buques capitales enemigos. Puesto que se asumía que las defensas antiaéreas de los portaaviones eran débiles, estos buques tenían que ir escoltados siempre por una serie de cruceros y destructores, los cuales actuarían como defensa antiaérea y barrera y defensa contra los submarinos enemigos. No obstante a medida que progresaba la guerra tanto americanos como japoneses irían incrementando el número de cañones antiaéreos en sus buques. Así pues el acorazado Nevada, un viejo superviviente del Pearl Harbor de un armamento de 8 cañones de 5” (122 mm) pasó a 16, los 4 cañones de 3” (75 mm) fueron sustituidos por 8 monturas cuádruples de 40 mm (o sea 32 bocas de fuego) y sus 8 ametralladoras de .50 reemplazadas por 40 piezas de 20 mm.(4) Lo mismo ocurriría con los buques japoneses aunque como veremos serían dotados con piezas y un control de tiro inferior. Pero la ventaja fundamental era el radar, los buques japoneses al no contar con radares una tanto primitivos hasta 1943 tenían que depender de la observación visual y patrullas aéreas para detectar los ataques aéreos enemigos. La observación visual tenía sus problemas por el poco espacio abarcado y la dependencia de los factores atmosféricos. Un buque americano que detectara un ataque aéreo a 60 millas tenía unos 12 minutos para preparar sus defensas aéreas, un buque japonés que dependiera de la observación visual a 5 ó 6 millas tan sólo tenía un minuto. Si el cielo estaba nuboso y no había patrulla aérea en el aire los buques japoneses podían ser sorprendidos como de hecho ocurrió varias veces. Y finalmente como ya hemos comentado cuando el radar entró en servicio con las unidades japonesas sólo sirvió como instrumento de detección y no como director de tiro.

Notas:
(1) https://www.globalsecurity.org/military ... ry-aaa.htm
(2) https://www.globalsecurity.org/military ... ry-aaa.htm
(3) Westermann, Edward B (2000). Defending Hitler's Reich: German Ground-Based Air Defenses, 1914–1945. The Department of the Air Force (pág. 499)
(4) http://johnsmilitaryhistory.com/Aircraf ... WarII.html

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Re: Efectividad fuego antiáreo japonés en 1941-1945

Mensaje por Schwerpunkt » Jue Mar 25, 2021 10:58 am

El armamento antiáreo japonés
Además de las ametralladoras de 12.7 mm empleadas por la infantería aunque un cierto número fue montado en buques, el grueso de la defensa antiaérea nipona estaría formado por el cañón automático de 25 mm, las piezas de 75 mm y la pieza de 127 mm.

Procedamos a verlas con cierto detalle a continuación:

El cañón automático Tipo 96 de 25 mm: Era una pieza derivada del Hotchkiss francés (una pieza antitanque) y adaptada para el papel antiaéreo. Fue una de las piezas más importantes en el arsenal artillero nipón. Se fabricaron unas 20.000 piezas durante la guerra. En 1935 entró en servicio. Era una pieza muy correcta para los años treinta que quedaría desfasada al poco de comenzar la Guerra del Pacífico. Se sustituyeron algunas piezas mecanizadas por piezas fundidas para disminuir el coste. En 1944 se procedió a instalarla en gran número en los buques capitales para aumentar la potencia antiaérea. El Yamato pasó de contar con 24 piezas de 25 mm a nada menos que 162. El Musashi por su parte pasó a contar con 115 piezas ligeras.

Imagen
Montaje doble de 25 mm capturado en la isla de Guam, 1944.

El arma era mediocre, desaventajada por su baja velocidad de rotación y elevación (incluso en baterías triples motorizadas), excesiva vibración y fogonazo, así como el hecho de que su munición era alimentada por peines extraíbles de 15 proyectiles, que hacían cesar el fuego cada vez que precisaba recargar. Todos estos cargadores debían ser llenados manualmente ya que no se desarrolló equipo de llenado alguno. Era parecido en prestaciones al Oerlikon de 20 mm y muy inferior al 37 ó 40 mm. Su cadencia era incluso menor a pesar de ser un calibre muy inferior. Además la pieza sólo llevaba unas miras simples que eran inefectivas contra objetivos a alta velocidad. Por si fuera poco no tenía protección para sus operadores al carecer de escudo protector. Más tarde ya veremos como esos defectos además introducían dificultades añadidas cuando las piezas iban dirigidas por un equipo de dirección de tiro.

Por si fuera poco gran parte de las monturas dobles o triples de 25 mm montadas en grandes cantidades sobre los buques japoneses para dotarles de capacidad antiaérea adicional no fueron motorizadas. Es decir que no fueron dotadas de servomotores capaces de hacerlas rotar o elevarlas a gran velocidad. Varias fueron las razones para ello, la primera es que sencillamente el Japón no tenía capacidad industrial para fabricar todas las necesarias. La segunda es más prosaica, estos sistemas consumían una gran cantidad de electricidad que tenía que ser generada por las turbinas del buque o bien tener generadores adicionales con el consiguiente consumo de combustible. El resultado es que la mayor parte de los montajes estaban manejados por sistemas de manivelas manuales más lentos.

El proyectil además tenía una potencia explosiva mucho menor que los calibres de 37 mm alemanes o 40 mm americanos lo que no garantizaba el derribo aunque el avión fuera alcanzado por la deflagración.

Imagen
Esquema del proyectil de 25 mm utilizado por los japoneses

La pieza pesada japonesa más utilizada era el Tipo 88 de 75 mm que entró en servicio en 1928. Disparaba un proyectil de 6.6 kg con un velocidad en boca de 720 m/s. Aunque el alcance teórico era de 9.000 m de altura en la práctica su alcance estaba sobre los 7.600 m. Se descubrió que era una excelente pieza anticarro aunque fuera muy voluminosa. Pero como arma antiaérea había quedado ya obsoleta en 1941 que se siguió usando a falta de otra pieza que lo sustituyera mientras americanos, alemanes y británicos adaptaban su parque a piezas mayores y de más alcance. En 1945 se habían producido unas 2.000 piezas. Tal era la necesidad de estas armas en el Japón metropolitano que algunas piezas del Pacífico se transportaron de vuelta al archipiélago nipón.

Ante la necesidad de más alcance se copiaron una serie de piezas de Bofors 75 mm modelo 1929 capturadas en China creándose el Tipo 5 en 75 mm pero con mucho más alcance consiguiéndose un alcance de 10.000 m teóricos y 8.500 m efectivos. Sin embargo tan sólo se fabricarían 65-70 piezas que permanecerían en el Japón metropolitano toda la guerra.

Otra pieza utilizada era el Tipo 3 de 80 mm que era una copia realizada en 1893 de la pieza británica QF de 12 libras diseñada en 1893 y de propósito naval. En la I Guerra Mundial fue utilizada como pieza antiaérea con una cota efectiva de 5.400 m. Para 1941 era claramente una pieza obsoleta pero dado que los japoneses contaban con bastantes y no había nada mejor a mano fue usada durante toda la guerra en monturas navales o terrestres.

El Tipo 99 de 88 mm era una pieza basada en la copia de una serie de piezas navales alemanas de 88 mm capturadas en China en 1937. Dándose cuenta que era una pieza muy superior al 75 ó 80 mm propia se copió y se fabricó bastante para las posibilidades del Japón (unas 1.000 piezas) La inmensa mayoría permanecería en el Japón metropolitano como defensa contra la USAAF.

En cuanto a las piezas más pesadas el Tipo 10 de 127 mm era una pieza dual naval y antiaérea. Poseía un alcance vertical teórico de 10.000 m y práctico de 8.500 m. Se fabricaron en gran cantidad aunque relativamente pocas fueron usadas en modo antiaéreo en el Japón. Era una buena pieza para cotas altas.

El comienzo del bombardeo estratégico sobre el Japón en diciembre de 1943 puso de manifiesto que no se poseía ninguna pieza que pudiera operar a cotas de 10.000 m o más. Dada la premura y urgencia para abordar el proyecto se modificó el tipo 10 de 120 mm aumentando el calibre hasta 150 mm con el consiguiente aumento de potencia de fuego y alcance. El resultado fue la pieza Tipo 5 de 150 mm con una cota efectiva de 16.000 m y teórica de 19.000 m. El tamaño y peso de la pieza (9.2 t) forzaba a usarla sólo desde emplazamientos fijos. Desgraciadamente para los japoneses cuando el proyecto estaba terminado y se podía fabricar, la guerra prácticamente había terminado y las ciudades niponas ya habían sido completamente arrasadas. Tan sólo se construyeron dos piezas.

Imagen
Una de las dos piezas de 150 mm construidas y emplazadas cerca de Tokyo.

Lo que el desglose de piezas pone de manifiesto es que el Japón no disponía de piezas de 37 ó 40 mm como las que contaba Gran Bretaña, Alemania o EE.UU. Este era un calibre fundamental pues la mayoría de derribos conseguidos por la marina eran efectuados por esos calibres alrededor de los 2.000 y 3.000 m, cotas a las que la pieza de 25 mm no llegaba. El 37 mm alemán tenía una cota de 4.200 m, el 40 mm Bofors una de 7.000 m teórica aunque la efectiva era de unos 4.000 m.
Se capturaron algunas piezas de 40 mm en Singapur y las Indias Holandesas en 1942 pero los japoneses fueron incapaces de reproducirlas y fabricarlas.

Imagen
Diagrama con las cotas teóricas alcanzadas por las principales piezas japonesas. Height es la cota teórica en km y Range es el alcance en km. Tengamos en cuenta que las cotas efectivas eran bastante menores que estos valores.

Esta ausencia de piezas para cubrir esas cotas demostró ser una terrible carencia para los navíos y defensas terrestres japonesas. Además el 25 mm como ya hemos comentado no tenía la cadencia de fuego ni el poder destructor de los proyectiles de más calibre. Por si fuera poco la dirección de tiro sería inferior a la norteamericana como veremos a continuación.

Y en la defensa del Japón metropolitano la carencia de piezas pesadas para disparar a cotas altas fue el principal problema.

Notas:
(5) https://en.wikipedia.org/wiki/Type_96_25_mm_AT/AA_Gun
(6) https://en.wikipedia.org/wiki/Type_88_75_mm_AA_gun
(7) https://en.wikipedia.org/wiki/8_cm/40_3 ... _naval_gun
(8) https://en.wikipedia.org/wiki/Type_99_88_mm_AA_gun
(9) https://en.wikipedia.org/wiki/Type_10_120_mm_AA_gun

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Re: Efectividad fuego antiáreo japonés en 1941-1945

Mensaje por Schwerpunkt » Vie Mar 26, 2021 12:21 pm

Proyectiles y espoletas
Los japoneses utilizaban proyectiles parecidos a sus enemigos anglosajones. En términos de prestaciones técnicas eran parecidos aunque parece que a veces la pobre calidad de fabricación de la munición jugó malas pasadas a los japoneses ya fuera inutilizando piezas o causando problemas en la prestación de las mismas.
Las espoletas japonesas empleadas en la munición antiaérea al igual que las utilizadas por sus enemigos eran espoletas de tiempo. Dado que era bastante improbable que se consiguiera un impacto directo se calculaba las coordenadas a las que el proyectil debía detonar. La metralla y fuerza de la explosión es la que se suponía debía derribar o dañar al avión aunque no se consiguiera impacto directo. Se prefijaba la cota (o más bien el tiempo desde el disparo) a la que debían detonar. Lógicamente había que calcular la cota o distancia a la que había que hacer detonar la munición con lo que el cálculo y adquisición del objetivo era fundamental. Las direcciones de tiro japonesas eran en general más lentas y algo más inexactas que las norteamericanas lo que hacía que fuera más complicado para los nipones calcular estos datos fundamentales.

Espoleta de proximidad: Hacia el final de la guerra los británicos y norteamericanos comenzaron a utilizar la espoleta de proximidad (llamada espoleta VT de variable time aunque en realidad el nombre no tiene que ver con el mecanismo) Era una espoleta que funcionaba por radiofrecuencia. La munición contenía un microtransmisor que usa el cuerpo del proyectil como antena y emite una onda continua. Al acercarse el proyectil al objetivo, se crea un patrón de interferencia y se modifica la longitud de onda. Esto causa una pequeña oscilación de la potencia irradiada. Debido al efecto Doppler (cambio de frecuencia en la onda producido por el movimiento relativo de la fuente respecto a su observador) varía la frecuencia y esta señal es enviada y amplificada produciendo la detonación del proyectil.
Esta tecnología causó un efecto revolucionario: se calcula que la artillería antiaérea aumentaba su efectividad entre tres y cuatro veces frente a los proyectiles dotados de espoletas convencionales. Obviamente esta era una ventaja que los japoneses no disfrutaron, teniendo que operar con las viejas espoletas de tiempo según las cotas previamente calculadas.

Logística y producción: El rápido crecimiento en armamento antiaéreo forzó a producciones muy altas de munición y demandaba una logística mayor. Por ejemplo, el 11 de noviembre de 1943 se produjo un raid integrado por 110 aviones nipones contra un grupo de portaaviones americanos que acababan de atacar Rabaul. Durante los 46 minutos que duró el combate, los 3 portaaviones del grupo gastaron 748 proyectiles de 5” (122 mm), 8.747 proyectiles de 40 mm y nada menos que 33.552 proyectiles de 20 mm. En este raid los americanos derribaron 35 aparatos nipones sin sufrir apenas daños.

Los americanos contaban ya con una capacidad logística y productiva capaz de mantener estas demandas tan elevadas pero los japoneses se encontrarían con serias dificultades en este campo. Los oficiales japoneses entrevistados tras la guerra comentaron que los depósitos de municiones de Yokosuka, Kure y Sasebo fueron completamente vaciados al rellenar las santabárbaras de la flota japonesa que se dirigían al comienzo del conflicto. Este no era un problema exclusivamente japonés, los norteamericanos también tenían escasez de munición antiaérea y la Flota británica en el Mediterráneo gastó un tercio de toda su reserva de munición en menos de 48 horas durante la evacuación de Creta. Sin embargo los japoneses con una base industrial menor y una capacidad logística muy reducida pronto sufrieron una escasez de munición mayor. Durante el ataque aéreo a Rabaul en noviembre de 1943 la Marina Imperial Japonesa estaba extremadamente escasa de munición. Como resultado derribó muy pocos aparatos. Los cañones de 25 mm tenían la munición limitada a 10 proyectiles por aparato atacante manteniéndose el fuego hasta que los aviones llegaban a 1.000 m. Esta escasez de munición hizo que para 1944 las cargas de munición en los buques japoneses fueron restringidas a 100 proyectiles para las piezas pesadas y 1.000 proyectiles para las ligeras. Esto equivalía a 17 minutos de fuego rápido para las piezas pesadas y 10 minutos para las piezas ligeras. Las consecuencias para la defensa antiaérea japonesa son obvias.(10)

Tengamos en cuenta que los propios japoneses estimaban que para el intervalo de cotas entre 3.000 y 8.000 m se necesitaban al menos 150 proyectiles de 127 mm para derribar un avión. Para derribar un avión en el intervalo entre 1.000 y 2.000 m se necesitaban al menos 1.500 proyectiles de 25 mm.(11)
Y en la defensa del Japón metropolitano no cabe duda de que la escasez de munición fue una limitación importante aunque no dispongamos de datos. Los propios alemanes en sus informes estimaban el consumo en unos 4.000 proyectiles pesados y 6.500 ligeros para derribar un bombardero británico o americano.(12) Estos stocks de munición sencillamente no estaban a disponibilidad de los japoneses cuya base industrial era mucho menor.

Por su especifidad haremos mención a una munición especial antiaérea japonesa: los proyectiles Sanshiki. Se trataba de un proyectil equipado con una espoleta retardada que explotaba a la cota designada. El proyectil estaba lleno de pequeños tubos de acero rellenos de una mezcla incendiaria. Cuando explotaba los tubos de acero eran proyectados en un cono de unos 20º de amplitud para los proyectiles de 460 mm y de 10º para los de 122 mm. Medio segundo más tarde los numerosos tubos se incendiaban durante unos segundos con los propios fragmentos del proyectil incrementando la lluvia de residuos incandescentes. Un proyectil de 460 mm (los calibres mayores del Yamato y Musashi) proyectaba unos 2.846 fragmentos. La máxima cota a la que se podían detonar eran 10.000 m. La distancia máxima efectiva desde la explosión del proyectil podía oscilar entre los 54 m del calibre 127 mm a los 1.000 m del calibre máximo 460 mm.

Imagen
Ilustración japonesa con los conos de fragmentos incandescentes producidos por un proyectil antiaéreo de 460 mm empleados en el Yamato y Musashi.

La primera vez que se utilizaron fue en el cañoneo de Henderson Field en Guadalcanal en octubre de 1942. En el curso de 83 minutos dispararon 973 proyectiles de 15” (360 mm) que destruyeron casi por completo el aeródromo, destruyeron casi todo el combustible almacenado y destruyeron 48 aviones.
En noviembre de 1942 otra fuerza japonesa que intentó bombardear Henderson Field fue interceptada por una fuerza naval de cruceros y destructores de la US Navy. Las primeras salvas de los acorazados Hiei y Kirishima consistieron en proyectiles Sanshiki ya que las tripulaciones no esperaban vérselas con fuerzas navales. Llevó varios minutos cambiar a proyectiles perforantes. Varios proyectiles Sanshiki alcanzaron al crucero USS San Francisco causando menos daños de los que hubieran ocasionado proyectiles perforantes.(13)
Se invirtió mucho esfuerzo en fabricar estos proyectiles pero estos presentaban muchos problemas. Entre otros, la balística de los mismos era diferente de los proyectiles de altos explosivo (HE). Además los proyectiles tenían que explotar más alto que un proyectil HE porque la metralla cae en forma de paraguas cuando es proyectada por el proyectil. Se dieron cartas balísticas especiales y tarjetas para hacer las correcciones necesarias lo que lógicamente complicaba la dirección de tiro.

Para 1944 la munición Sanshiki componía una cantidad apreciable de la munición portada por los acorazados Musashi y Yamato. Era una munición problemática, la onda expansiva de estos gigantescos cañones impedía el fuego de las piezas antiaéreas pequeñas próximas. Además la banda de cobre de los proyectiles estaba pobremente mecanizada y el fuego continuo dañaba el rayado de las ánimas. Se cree que uno de estos proyectiles explotó demasiado pronto e inutilizó uno de los cañones principales del Musashi durante la batalla del Mar de Sibuyan. Se cree que derribó entre dos y cuatro aviones en esta batalla.
Durante la operación Ten-Go (la salida suicida del Yamato hacia Okinawa) éste disparó proyectiles de este tipo aunque no consta que se lograra ningún derribo.

Los proyectiles pretendían desplegar una barrera de fuego contra los aviones atacantes. Los artilleros japoneses consideraban que estos proyectiles eran más efectivos que los normales debido al impresionante cono de fuego creado. Sin embargo la mayoría de los pilotos norteamericanos consideraban que era más un despliegue pirotécnico que un arma antiaérea efectiva. Vistos los pobres resultados, parece que tenían razón.

Notas:
(10) http://pwencycl.kgbudge.com/A/n/Antiaircraft.htm
(11) Effectiveness of Japanese AA fire: US Naval Technical Mission to Japan. Febrero 1946.
(12) Murray, Williamson (1983). Strategy for Defeat: The Luftwaffe 1933–1945. Maxwell AFB: Air University Press.
(13) https://en.wikipedia.org/wiki/San_Shiki ... t_shell%29

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Re: Efectividad fuego antiáreo japonés en 1941-1945

Mensaje por Schwerpunkt » Lun Mar 29, 2021 11:16 am

Dirección de tiro: Sistemas aliados de Preguerra y Evolución durante la guerra
La descripción de una estación directora artillera es un tema complejo que intentaremos simplificar y explicar con muchas imágenes para mejor comprensión de los lectores. Básicamente es una estructura construida que contiene todos los mecanismos ópticos o por otro método para lograr eliminar a distancia un blanco en movimiento.
La estación es ocupada por un oficial u oficiales directores de tiro artillero, quienes mediante los sistemas de alzas directoras, telémetros y otros dispositivos graduaban la distancia del blanco y transmitían esta información a la central de tiro artillero quienes a su vez calculaban el grado de elevación y azimut de las piezas artilleras.

Imagen
Esquema del ángulo de elevación y azimut respecto al observador.

Estos eran cálculos complejos pues a su vez había que tener en cuenta la fuerza y dirección del viento, la humedad, presión atmosférica, el calibre de cada pieza así como el tipo de proyectil utilizado. Ni que decir tiene que hay que tener en cuenta el movimiento del objetivo y del observador. Todas estas variables eran calculadas por unos computadores electromecánicos y la solución de fuego era enviada a las piezas artilleras. Las observaciones eran ópticas basadas en telémetros y corregidas según la deriva del tiro y el movimiento del buque. Los telémetros de gran amplitud (en el Musashi y Yamato podían tener 15 m de ancho) les daban un aspecto distintivo.

La solución de fuego eran las coordenadas de tiro convertidas a elevación o alza de la pieza, ángulo de giro o azimut y enviadas automáticamente a las torres de artillería donde los artilleros ajustaban el cañón a las coordenadas enviadas. A pesar de ser un proceso bastante mecanizado se necesitaba mucho personal. El crucero de batalla HMS Hood tenía una estación transmisora con 27 hombres.

Imagen
Imagen de una estación típica de control de tiro británica naval. En la parte superior la estación de observación. La sala de cálculo se encontraba o bien en el interior del buque o en el caso de una instalación terrestre en un búnker subterráneo para protegerlo. Todos los datos y órdenes se transmitían eléctricamente.

Esta práctica daba un control centralizado sobre las torres de artillería por parte de la estación directora artillera si bien algunas torres con múltiples cañones y piezas importantes individuales podían optar al control individual si los daños del combate dañaban o destruían la transferencia de datos de la estación directora central. Normalmente los cañones se disparaban en salvas predeterminadas y la deriva era analizada por los directores de tiro que normalmente se encontraban elevados sobre las torres artilleras. La deriva era producto de factores balísticos incontrolables y casi imposibles de medir y se corregía mediante la observación de la caída o impacto del proyectil. El cálculo visual tanto del objetivo como de la caída del proyectil era visual y tenía que tener en cuenta el movimiento del buque propio y el contrario, incorporando esos datos al cálculo de la solución de fuego. Era un proceso muy complejo. Y se agravaba en condiciones nocturnas, de niebla, etc. El radar fue el que cambió radicalmente la dinámica ya que permitía calcular datos en ausencia de visibilidad hacia finales de la guerra.(14)

Eran sistemas extremadamente costosos. ¡Los sistemas de dirección de tiro con sus computadoras electromecánicas en el acorazado HMS King George V costaban £ 213.000, o sea el coste de 22 cazas Spitfires ! (15) El sistema Mark 37 norteamericano costaba la friolera de $ 353.000 más $ 32.500 de instalación.(16)

La dirección de tiro antiaérea tenía que resolver un problema parecido pero en el aire en vez de sobre el mar. Con el agravante de que los objetivos se movían a gran velocidad y a bastante más altura que los aeroplanos de la I Guerra Mundial. Para hacernos una idea, un retraso en el disparo de 0.1 segundos daba una desviación de al menos 15 m sobre un avión que volara a 540 km/h en línea recta y una variación en el ángulo de elevación de tan sólo 10 ´de grado podía suponer varios metros de desviación del objetivo teórico. De hecho, algo que se comprobó al poco de comenzar la guerra es que las miras simples era inútiles para aviones que se movieran a 360 km/h o más.

Las direcciones de tiro navales japonesas estaban basadas en las británicas Vickers de los años veinte. Como veremos a continuación los japoneses basaban gran parte de su tecnología en sistemas británicos y en menor medida franceses. En 1930 la Royal Navy comenzó a equipar sus buques con el HACS (High Angle Control System) que era un sistema no taquimétrico que calculaba la solución de fuego y el tiempo de ajuste de las espoletas para destruir el objetivo. Era un sistema donde se estimaban la dirección del avión, velocidad y se combinaba con la distancia y la cota al objetivo -que también había que estimar- Era un sistema bastante imperfecto, la velocidad del avión se estimaba según el modelo del avión, y la dirección se estimaba bastante crudamente alineando el fuselaje observado en la retícula de los binoculares. Estas estimaciones había que corregirlas mediante la recepción de datos del computador lo cual retrasaba la generación de la solución de fuego correcta reduciendo mucho la exactitud del fuego.

Imagen
El sistema HACS británico con toda la estructura, sala de cálculo, sala de radar, observadores, piezas artilleras, etc. Lo interesante de esta imagen es que puede ser aplicable por entero a una instalación naval o terrestre. Muestra las mediciones actuales y como el computador lo convertía en mediciones futuras según el movimiento, velocidad, etc para dar la solución de fuego.

A partir de 1937 la Royal Navy introdujo sistemas giroscópicos (GRUB o Gyro Rate Unit Box) pues el computador HACS no podía realizar cambios de altitud. El GRUB calculaba la altura o cota del objetivo, la dirección y la velocidad aparente durante un breve espacio de tiempo, tenía en cuenta el tiempo de carga de los cañones predecía la posición del avión en un breve intervalo llevando estos datos al HACS para que calculara la solución de fuego correcta. De esta manera el GRUB convirtió al HACS en un sistema de dirección de tiro taquimétrico. No obstante a pesar de la mejora, estos sistemas aunque efectivos contra aviones volando a cotas altas tenían sus limitaciones contra aviones en picado a gran velocidad y especialmente aviones que realizaran cambios bruscos de rumbo. Finalmente se integrarían las lecturas de radar en el sistema lo que permitió mejorar el desempeño del sistema.(17)

Imagen
Esquema de un giroscopio
Imagen
Una estación directora de fuego para cañones antiaéreos británicos en el HMS King George V. La caja suspendida junto a la cabeza del marino del centro es la unidad giroscópica. Aunque en pequeño se distinguen dos telémetros y un marino con binoculares.

Como veremos a continuación tanto británicos como norteamericanos mejoraron sus sistemas considerablemente durante la guerra. Los japoneses como veremos más tarde se quedaron anclados en los sistemas de los años veinte y treinta. Se realizaron intentos de mejorar los sistemas copiando sistemas británicos capturados y con algo de invención propia pero lo cierto es que la inmensa mayoría de esos prototipos no llegaron a ser operacionales antes del final de la guerra.

El Predictor Kerrison fue un aparato diseñado a finales de los años 30 en Gran Bretaña para operar los cañones Bofors de 40 mm. El Predictor resolvía el problema haciendo todos los cálculos mediante un complejo sistema de engranajes. Se ponían los valores de la velocidad del viento, la balística del cañón (calibre, tipo de proyectil, etc) ángulo al objetivo en azimut, altitud y una velocidad estimada del avión objetivo. Estos valores se alimentaban mediante unos diales que movían los engranajes que proporcionaban la solución de fuego que era transmitida mediante unos servomotores hidraulicos a los engranajes de elevación y rotación del cañón Bofors sin necesidad de intervención manual. Los artilleros simplemente mantenían el cañón cargado y los apuntadores apuntaban el Predictor, montado sobre un gran trípode, al objetivo. Los proyectiles no llevaban espoletas de tiempo sino que detonaban por contacto.
El Predictor era muy efectivo contra aviones que volaran en línea recta y en particular contra aviones en picado. Sin embargo era muy complejo, incluyendo 1.000 piezas de precisión y pesaba 230 kg a pesar de estar fabricado en aluminio para reducir peso. Dadas las demandas de la RAF para aleaciones ligeras, el Predictor era demasiado complicado para ser fabricado en gran cantidad.
Además y a pesar de sus virtudes tenía sus fallos. El principal problema era que el Sistema requería un generador eléctrico bastante grande para dirigir el cañón, incrementando la carga logística. La preparación del sistema era una tarea compleja y tediosa. Finalmente fueron usados casi exclusivamente en emplazamientos estáticos utilizando las unidades de campaña las miras originales o las simples miras Stiffkey-Stick que fueron introducidas a finales de 1943.(18)

El Predictor compuesto Nº 7 antiaéreo, también diseñado por Kerrison era similar de varias formas. Fue inicialmente diseñado para el cañón naval de 6 libras (57 mm) que se utilizaría como antiaéreo a altitudes intermedias (1.800 a 4.300 m). Fue readaptado más tarde para ser usado con 40 mm Bofors.

El Mark 33 era el director de fuego standard de la US Navy y se comenzó a instalar en 1934. A pesar de todo no se le juzgó una solución satisfactoria y al poco de se comenzó a desarrolla el sistema Mark 37 en 1936. El Mark 33 al principio se guiaba sólo por observaciones ópticas, se logró dotarlo de mediciones de radar durante la guerra. Aunque se pretendía retirarlo la urgente necesidad de directores de fuego durante la guerra hizo que se siguiera fabricando durante una buena parte de la misma y que coexistiera con su sucesor más avanzado.

Imagen
Imagen: el equipo de un director de tiro (en este caso un Mark 37) sin la estructura blindada que los protege. Se aprecia el gran tamaño del telémetro.

El Mark 37 norteamericano fue un modelo de predicción de objetivos en movimiento taquimétrico que proveía la solución de fuego desarrollado hacia 1936. Se pretendía sustituir al Mark 33 que se juzgaba demasiado lento. El computador electromecánico (el Mark 1) pesaba más de 1.400 kg y se encontraba en una estancia en las profundidades del buque para protegerlo al máximo del daño en combate. Este computador se encontraba unido por cables eléctricos a las monturas de artillería y al director de fuego Mark 37. La propia estación directora Mark 37 se encontraba sobre la superestructura para darle el máximo alcance visual y de radar.

Imagen
El computador Mark 1

El director de fuego estaba equipado con telémetros ópticos y cálculo de distancia por radar. La estructura podía rotar sobre una especie de barbeta. Utilizando los telémetros, el director podía producir una serie de datos que se denominaban línea de vista (LOS) que eran transmitidos eléctricamente al computador Mark 1. El LOS presentaba los datos del objetivo en función de altitud, distancia y azimut actual. Adicionalmente se enviaban datos de los giroscopios que medían la inclinación y balanceo del buque y datos correspondientes a la velocidad del buque mientras los anemómetros proporcionaban la velocidad y dirección del viento.
En la sala de cálculo un equipo atendía las operaciones del computador Mark 1 que tenía 1.2 m de alto. Este personal era el que tenía que entrar delos datos de velocidad media de salida de los proyectiles antes de disparar. La velocidad dependía del proyectil utilizado, el propelente, temperatura, peso y el número de proyectiles disparados por los cañones hasta la fecha.

Imagen
Imagen: esquema y conexiones del Mark 37, computador Mark 1 y torre artillera. Se advierten los extremos del telémetro que le dan el aspecto de unas pequeñas "orejas" a la estructura.

Con todos estos datos el Mark 1 computaba los ángulos (elevación y azimut) de la posición futura del objetivo añadiendo correcciones para la gravedad, viento, el efecto Magnus de un proyectil giratorio y el paralelaje. El efecto Magnus es el fenómeno físico por el cual la rotación de un objeto afecta a la trayectoria del mismo a través de un fluido. Un objeto en rotación crea un flujo rotacional a su alrededor. El error de error de paralaje se produce cuando se utiliza un visor que no está montado en el mismo eje que el objetivo Es decir, el visor no previsualiza la propia imagen que le ofrece el objetivo. Todos estos datos se añadían a los datos de LOS para dar la solución de fuego (LOF o Line of Fire) que se enviaba eléctricamente a los servomotores de las torres de artillería para apuntar los cañones.

Fue en el rol antiaéreo donde hicieron su mayor contribución y de hecho permanecieron en servicio hasta 1969, nada menos que treinta años cuando la gran velocidad de los aviones a reacción hizo imposible al computador reaccionar con la suficiente velocidad para producir soluciones de fuego exactas.(19)

Imagen
Imagen: la fotografía muestra el Mark 37 sin mostrar la antena de radar hacia 1941. Este fue el director de fuego para piezas de 5” (122 mm) de uso dual (naval y antiaéreo) para numerosos acorazados, destructores y algunos cruceros ligeros norteamericanos. Contaba con seis escotillas de observación y tres aperturas para telescopios.

Notas:
(14) https://en.wikipedia.org/wiki/Fire-cont ... rld_War_II
(15) Bromley, Allan G. (January 1984). "British Mechanical Gunnery Computers Of World War II" Technical Report 223. University of Sydney
(16) Fotos proporcionadas por la US Navy en http://www.ibiblio.org/hyperwar/USN/GSBO/GSBO-10.html
(17) https://military.wikia.org/wiki/Gyro_rate_unit(17)
(18) https://en.wikipedia.org/wiki/Kerrison_Predictor
(19) https://en.wikipedia.org/wiki/Ship_gun_ ... rk_37_GFCS

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Re: Efectividad fuego antiáreo japonés en 1941-1945

Mensaje por Schwerpunkt » Mar Mar 30, 2021 10:42 am

Sistemas de dirección de tiro japoneses: Limitaciones
El sistema de dirección de tiro antiaéreo japonés standard, el Tipo 91 había sido desarrollado a finales de los años 20 y para 1930 comenzó a instalarse en los buques de la Marina Imperial. Era un sistema basado en el Vickers británico para ángulos elevados aunque podía ser usado para tiro tenso. Era un sistema engorroso que necesitaba 11 hombres y pesaba 3 toneladas. Tenía además un problema añadido y es que el telémetro estaba separado del director del sistema con lo que era muy complicado para el director y el operador del telémetro estar en el mismo objetivo. En comparación con los sistemas americanos era más engorroso y menos flexible además de necesitar más personal. A pesar de sus deficiencias fue un sistema que estuvo operativo en numerosos buques japoneses hasta el final de la guerra y fue sustituido a medida que la industria japonesa era capaz de producir el Tipo 94, más avanzado.

Imagen
Imagen con el Tipo 94 que fue usado en prácticamente todos los buques capitales japoneses. Se aprecia claramente las protuberancias del telémetro y diversas escotillas.

Los japoneses utilizaban el sistema de control de tiro dual naval y antiaéreo Tipo 94 que compartía muchos parecidos con el norteamericano Mark 37 aunque empleando más personal. Era un sistema diseñado hacia 1934 inicialmente como director de tiro naval pero capaz de dirigir tiro antiaéreo bastante bueno aunque necesitaba de más personal que su equivalente americano. Era un sistema taquimétrico, que trabajaba en coordenadas polares y capaz de dar soluciones de fuego con tan sólo una tolerancia de 12 minutos de arco.(20)

Imagen
Ilustración que muestra los diales para introducir los datos (alcance, velocidad, diversos ángulos, tiempos de espoletas, correcciones, etc) del computador Tipo 94.

Algunos de Los abundantes cañones de 25 mm fueron equipados con un equipo de dirección de tiro, el Tipo 95, de corto alcance. Es importante señalar que sólo algunas baterías fueron equipadas con esta estación de control de tiro y que otras muchas simplemente disparaban al albur con miras simples. La capacidad industrial del Japón no daba para equipar a todas. El Tipo 95 era un mecanismo bastante simplificado y copiado de la mira Le Prieur francesa de los años veinte. Se instalaban normalmente con los montajes triples de la pieza. Utilizaban el sistema “velocidad y trayectoria” que explicaremos a continuación y podía trabajar contra aviones que no fueran a gran velocidad. Como los aviones iban ya a velocidades de 600 km/h y más fue necesario dotarlas de unas miras especiales ópticas en el telescopio del oficial del control de tiro que permitiera “seguir” a aparatos volando a velocidades superiores. Hay que comprender que esto no era en absoluto un control de fuego remoto. Básicamente se computaba la posición probable futura del objetivo y se enviaban esas coordenadas mediante diales o cerca de la montura artillera para que los artilleros apuntaran. Gran parte del cálculo se basaba en simplificaciones como la velocidad constante del objetivo, el mismo no maniobrando fuera de una línea recta, sin maniobras bruscas, etc, pues estos computadores rudimentarios eran incapaces de este tipo de seguimiento. El movimiento de los cañones era realizado por los artilleros. O sea al final el control del fuego era local.

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Mecanismo de la mira Le Prieur: Como anécdota Le Prieur fue un militar-inventor prolífico francés que además de inventar la mira que lleva su nombre, inventó un sistema de cohetes para derribar los globos de observación alemanes durante la I Guerra Mundial y el primer regulador de respiración para equipos de inmersión. ¡Fue el primer francés en ganar el cinturón negro de judo y en lanzarse desde un planeador en el Japón de 1909! Todo un personaje...

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La imagen muestra varios de los directores de tiro en el Yamato. Se puede apreciar como algunas monturas triples de 25 mm se encontraban protegidas por un escudo para evitar el rebufo motivado por las masivas torres artilleras del buque. Otras, las más alejadas podían estar al descubierto.

Aunque el mecanismo de la mira Le Prieur fuera un tanto rudimentario, los aliados tampoco contaban con miras que no fueran simples para el abundante 20 mm. El Mark 14 utilizado por la US Navy sólo se empezó a usar a finales de 1942 y ni siquiera fue universal durante mucho tiempo. La Royal Navy usó algunos sistemas Mark 14 que le llegaron vía el programa Préstamo y Arriendo pero muchos siguieron sin sistema de dirección de tiro. El 20 mm alemán tampoco tenía mecanismos de cálculo, los italianos utilizaban uno parecido a Le Prieur. Vemos que no era un problema exclusivo de los japoneses.

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Esta ilustración muestra la posición de los 4 directores de tiro 95 sobre el portaaviones Shokaku. Había dos situadas a cada banda del buque, una protegida y otra descubierta. El esquema muestra los montajes triples de 25 mm que dirigían.

Otra desventaja sufrida por los japoneses es que no tenían las sofisticadas miras giroscópicas americanas. En 1944-45 los americanos ya tenían una dirección de tiro parcialmente ayudada por radar que obviamente los japoneses nunca tuvieron.

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Esta imagen muestra varios de los directores de tiro sobre el acorazado Yamato. En 1944 se colocaron un gran número de monturas de 25 mm en los buques capitales japoneses para aumentar la defensa frente a la aviación americana. Los colores muestran los directores de fuego (en la parte de arriba de la estructura) mientras que las flechas y colores muestran los montajes antiaéreos que dirigían.

Tras el desastre de Midway la Marina Imperial Japonesa decidió que su Sistema de dirección de control de fuego Tipo 94 era inadecuado para las nuevas realidades de combate incluso con algunas mejoras, así que se comenzó a trabajar en un nuevo sistema (el Tipo 3) hacia 1943. Al igual que el Tipo 94 tenía su telémetro con el director y tenía que instalarse de manera que tanto el oficial de control como el observador observaran el mismo objetivo. El desarrollo muy rápido y muchas de las características del Sistema hacen pensar que el Tipo 3 se inspiró en sistemas británicos como el FKC, detalles del cual fueron capturados en Singapur. El sistema FKC (Fuze Keeping Clock) era una versión simplificada utilizada para destructores británicos y de la Commonwealth en 1938 y que a partir de 1941 fueron equipados con radar. Al igual que los sistemas británicos, el Tipo 3 funcionaba como un plano en movimiento, tratándose al objetivo como si volara a una altura constante. Por eso, a diferencia del Tipo 94 que utilizaba coordenadas polares, el Tipo 3 utilizaba coordenadas rectangulares. Y al igual que los sistemas británicos incluía una trama o gráfico de altura para que el operador estimara la altura de los aviones por medio de una serie de puntos observados. A diferencia de los sistemas británicos, el director estaba suficientemente estabilizado (por sistemas de compensación vertical y transversal, no giroscópicos) así que se esperaba que diera datos exactos. El Tipo 3 no fue nunca completado aunque la fabricación del prototipo estaba bien avanzada cuando terminó la guerra.(21)

Como podemos ver los japoneses terminaron la guerra con prácticamente los mismos sistemas directores de fuego con los que empezaron aparte de pequeñas mejoras puntuales. No fueron capaces de reproducir la revolución tecnológica que realizaron británicos y especialmente norteamericanos en términos de computación e integración de otros sistemas (en especial radar)

Haremos una pequeña digresión sobre el radar por su importancia. Los anglosajones no sólo desarrollaron radares mucho más precisos y de mayor potencia sino que fueron capaces de integrarlos en sus sistemas de dirección de tiro. Para no hacer esta exposición demasiado larga y técnica resumiremos las siguientes características:

- Los radares japoneses a principios de 1945 y a pesar de algunas ideas muy originales estaban al nivel de los radares angloamericanos de finales de 1942 en términos de alcance, precisión y capacidad.
- Los radares japoneses se utilizaron como instrumentos de detección y en muy contados casos pudieron aportar datos a sus estaciones de control de tiro pero sin ningún tipo de integración. Los datos se tenían que poner manualmente.
- Gracias a su mayor exactitud los norteamericanos fueron capaces de integrar las lecturas de radar en sus estaciones de dirección de tiro. Se comenzó con el tiro naval pero a finales de 1944 el sistema estaba integrado en los sistemas de tiro antiaéreo.
- En parte con asistencia norteamericana los británicos hicieron una transición similar integrando sus radares en la dirección de tiro consiguiendo mucha más precisión.

Los primeros radares japoneses adolecían de poco alcance, poca precisión y además debido a lo rudimentario de la electrónica japonesa eran proclives a dar falsas señales o ser poco fiables en condiciones atmosféricas adversas. Los comandantes navales japoneses los veían con cierta desconfianza no por la ruptura tecnológica que suponía si no por lo impreciso de las primeras detecciones. Los radares nipones fueron inicialmente copias de los radares británicos capturados en Singapur con un poco de desarrollo autóctono. El desastre sufrido en Midway convenció a los mandos que era necesario su implementación y desarrollo para evitar ser tomados por sorpresa y que el enemigo gozara de inteligencia inicial. Otra serie de batallas convenció al alto mando japonés que el radar era imprescindible. En particular en un área en el que los japoneses se sentían invencibles como era el combate naval nocturno. Pese a su entrenamiento quedó claro que el radar americano era imbatible en combate nocturno y otorgaba una terrible ventaja. A finales de 1942 un acorazado japonés, el Kirishima, fue acribillado por uno americano, el Washington, que disparó a placer con su tiro dirigido por radar en las proximidades de Guadalcanal sin que su contrario pudiera reaccionar.

A pesar de la indudable mejora técnica experimentada por los radares japoneses estos nunca tuvieron ni de lejos la precisión disfrutada por sus contrincantes. A finales de 1943 los radares japoneses instalados en buques capitales tenían un alcance de 20-30 km pero con un error de +/- 500 m y con un error de un grado en azimut podía significar no detectar el objetivo por un kilómetro. Con ayuda técnica alemana, se lograron en 1944 unos prototipos que ya sólo tenían un error de +/- 50 m, lo cual era 10 veces mejor que los anteriores y más o menos en línea con la precisión de los radares norteamericanos de 1942-43. Ahora bien, no se logró nunca la integración de esas lecturas en los sistemas de control de fuego. Si que se podían introducir de forma manual -y eso sólo con los últimos modelos de radar disponibles- lo que hacía que fuera un proceso muy engorroso y poco fiable. Por tanto, podemos decir que el control de tiro japonés tanto naval como antiaéreo nunca fue asistido por radar en el sentido que lo entenderían sus enemigos anglosajones.(22)

Notas:
(20) Japanese Antiaircraft Fire Control: Intelligence Targets (Conjunto de informes técnicos sobre las capacidades bélicas japonesas en todos los campos). U.S. Naval Technical Mission to Japan. Enero 1946.
(21) https://weaponsandwarfare.com/2017/10/3 ... -late-war/
(22) https://forum.warthunder.com/index.php? ... l-systems/

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motorsalva
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Re: Efectividad fuego antiáreo japonés en 1941-1945

Mensaje por motorsalva » Mar Mar 30, 2021 9:10 pm

Salud!

Muchas gracias Schwerpunkt por empezar este tema tan interesante. Estos posts son espectaculares.
Realmente me resulta fascinante aprender este tipo de temas tan poco tratados y tan importantes.
Schwerpunkt, no sé si has llegado al final de este tema con tus exposiciones, pero por mi parte espero con gran interés más aportes tuyos sobre este tema.

Otra cosa, se me acaba de venir a la cabeza una cuestión. Como todos sabemos, no había mucha colaboración entre el Ejército Imperial y la Marina Imperial. ¿Ambas armas dieron la misma importancia a este tema de la dirección de tiro antiaéreo y a la implementación de mejoras tanto en ellas como en las propias piezas antiaéreas? Supongo, y esto es una disquisición mía, que quizás la Marina Imperial estaría más interesada en estos temas que el Ejército Imperial, pues creo que era un arma un poco más abierta a los avances tecnológicos y de doctrina militar en general...
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Re: Efectividad fuego antiáreo japonés en 1941-1945

Mensaje por Schwerpunkt » Mié Mar 31, 2021 9:50 am

¡Saludos a tod@s !

Gracias por tus alabanzas, Motorsalva. Me quedan un par de bloques temáticos antes de terminar con el tema.
motorsalva escribió:
Mar Mar 30, 2021 9:10 pm
Otra cosa, se me acaba de venir a la cabeza una cuestión. Como todos sabemos, no había mucha colaboración entre el Ejército Imperial y la Marina Imperial. ¿Ambas armas dieron la misma importancia a este tema de la dirección de tiro antiaéreo y a la implementación de mejoras tanto en ellas como en las propias piezas antiaéreas? Supongo, y esto es una disquisición mía, que quizás la Marina Imperial estaría más interesada en estos temas que el Ejército Imperial, pues creo que era un arma un poco más abierta a los avances tecnológicos y de doctrina militar en general...
Esta es una cuestión interesante: de hecho la había tratado tangencialmente en el capítulo dedicado a la ofensiva aérea americana contra el Japón. Intentaré rehacer la redacción para tratar un poco más en profundidad la cuestión. Y adelantándome a la respuesta, si que es cierto que la Marina Imperial le dedicó más atención sobre todo porque era la que llevaba el peso de la contienda en el Pacífico. A pesar de todo no se llegaron a conseguir resultados mucho mejores por una serie de cuestiones que luego comentaré.

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Re: Efectividad fuego antiáreo japonés en 1941-1945

Mensaje por Schwerpunkt » Mié Mar 31, 2021 7:20 pm

Tácticas empleadas por los japoneses: deterioro de la situación
Tras Midway, el almirante Yamamoto emitió nuevas órdenes para los buques bajo ataque aéreo. El buque de la flota más cercano a los aviones atacantes debía de emitir señales de humo específicas y disparar sus cañones hacia el enemigo para dirigir a los cazas japoneses. El humo se usaría para no romper bajo ningún concepto el silencio de radio y se complementaría con señales visuales, banderas, etc. Se listaban las maneras para detectar al enemigo mediante aviones de exploración, observadores, radar y los mecanismos ópticos de las estaciones de tiro.

Las reglas de fuego claramente emulaban los fuego de barrera británicos por parte de las baterías principales y secundarias. Las piezas ligeras debían ser usadas sobre todo contra los torpederos enemigos y aviones en picado.

Los cañones se consideraban inefectivos por debajo de una elevación de 35º debido a la inestabilidad de las monturas. El campo de fuego para los cañones antiaéreos se dividía en la zona lejana, zona central y zona cercana. La zona central era el cuadrante de elevación de 30º a 55º. Se restringía el fuego a la zona central donde se consideraba dadas las limitaciones de cota y alcance que el efecto de fuego sería el óptimo.
La inexactitud de la dirección japonesa en cursos o trayectorias que se salieran de estos sectores se tomaba en cuenta con lo cual se concentraba el fuego en estos sectores disparando los cañones a máxima cadencia.
Una de las cuestiones fundamentales para la estimación correcta de la cota y velocidad de los aviones atacantes era la detección temprana por radar. Si se detectaba a tiempo a la fuerza enemiga era posible activar estos directores electromecánicos a tiempo y calcular los parámetros o coordenadas con cierta exactitud dada la limitación de los arcos o conos efectivos de fuego de los cañones de alta velocidad japoneses. Dado el atraso o ausencia de los radares nipones tanto en buques como en bases como Rabaul, Truk, Kure, etc, en términos de alcance, exactitud frente a los norteamericanos podemos imaginar el hándicap que suponía esto para la defensa japonesa.

Las instrucciones japonesas de 1944 incluían el fuego antiaéreo: el fuego de barrera debía de ser usado contra aviones en picado y en cota baja. Eso era muy parecida a la doctrina británica de la época y sugiere que los japoneses no esperaban poder usar fuego preciso más que contra aviones volando a cotas altas. Los buques escoltando a portaaviones debían de concentrarse en defender a los portaaviones. Se esperaba que estas tácticas provocaran bajas y sobre todo que desorganizaran a los atacantes. La desorganización era un objetivo importante ya que se asumía que unos aviones atacando desordenadamente no eran tan peligrosos como una fuerza organizada.

La realidad en combate es que en ausencia de radares efectivos, cazas y si eran sorprendidos, los japoneses no podían realizar una resistencia eficaz. La batalla del Mar de Bismark en marzo de 1943 fue un desastre para los nipones que perdieron varios barcos. La razón primordial no fue el ataque casi a ras de agua -lo que paradójicamente hubiera ayudado a los antiaéreos japoneses- sino a que al atacar desde varios sitios a la vez la defensa japonesa fue confundida y desbordada.

Imagen
Ataque de bombarderos medios americanos contra un mercante japonés. El ataque se realizó a la altura de los mástiles de los buques enemigos.

En febrero de 1944 una serie de incursiones de aviones americanos infringió un desastre aún mayor en la gran base de la laguna de Truk. A pesar de que la isla contaba con muchos cazas japoneses, la inferioridad tecnológica de los aviones y de las tripulaciones hizo que en la primera incursión se derribaran 30 aparatos nipones y 40 más fueran destruidos sobre tierra. Todo ello al coste de tan sólo 4 aviones americanos. Durante dos días la aviación machacó Truk sin compasión y con muy pocas bajas (del total de 1.250 salidas sólo fueron derribados 25 aviones, unos 20 por la artillería antiaérea) La base estaba dotada de 40 piezas pesadas antiaéreas y bastantes más ligeras pero todo indica que el tiro estuvo mal dirigido y además limitado por la escasa munición disponible. Parte del éxito estriba en el hecho de que no se contara con un radar, pues el equipo de radar que iba a ser instalado fue hundido por un submarino americano cuando era transportado hacia Truk. El resultado fueron 200.000 t de buques de guerra y mercantes hundidos y la neutralización de una de las mayores bases japonesas.(24)

Imagen
Operación Hailstone: la laguna de Truk bajo el bombardeo americano. Los buques japoneses intentan zigzaguear desesperadamente.

Las batallas aeronavales de 1944 -batalla del Mar de Filipinas y del Golfo de Leyte- mostraron una vez más lo ineficaz del fuego antiaéreo japonés a la luz de las bajas sufridas y pocos aviones derribados.

Una evaluación de la US Navy sobre el fuego AA japonés a mediados de 1944 estimaba que los cañones medios se usaban en modo barrera más que en fuego dirigido. La mayoría de aviones eran dañados por el autocañón 25 mm japonés. Esto contrastaba con la experiencia americana donde los cañones de 122 mm eran más letales que los ligeros. Una serie de documentos japoneses capturados daban las distancias a las que abrir fuego con los siguientes calibres: 9.000 m para los 120 mm, 7.000 m para los 75 mm, 6.000 m para los 80 mm , 2.500 m para los 25 mm y 2.000 m para las ametralladoras de 13 mm. Estos eran alcances teóricamente posibles excepto el de la ametralladora de 13 mm que era más del doble del alcance adoptado por los aliados. Esto parece indicar que los japoneses se basaban en la mira de trayectoria y velocidad (como la mira Le Prieur de 25 mm con su director de tiro) en un grado poco realista. Al mismo tiempo estos documentos subrayaban la necesidad de conservar munición y por tanto limitar el número de proyectiles disparados a un objetivo. Se limitaba el número de proyectiles en seis para el 120 mm, diez para el 80 mm y quince para el 25 mm. Las armas automáticas no deberían disparar a aparatos enemigos que se retiraran (política también seguida por los aliados) Estas limitaciones tan severas en el uso de munición reflejan problemas de producción antes incluso de que el Japón sufriera la ofensiva aérea americana. Estas cifras son bastante menores de los mínimos estipulados para los cañones norteamericanos.(25)

Tengamos en cuenta que los propios norteamericanos estimaban en 2.700 disparos de 40 mm los necesarios para derribar un avión enemigo en 1942 y unos 2.200 en 1945. Las cifras son indicativas del enorme consumo de munición necesario para una defensa antiaérea exitosa.(26) Los japoneses aunque sin disponer de apenas estadísticas opinaban igualmente que era necesaria mucha munición para defenderse en condiciones.
Ya hemos comentado los intentos de mejorar las estaciones directoras de tiro japonesas pero en general los sistemas siguieron siendo los mismos durante toda la guerra.

En cuanto a los proyectiles se intentaron algunas mejoras muy puntuales en los proyectiles existentes pero apenas se produjo ningún progreso que valga la pena mencionar. Los famosos proyectiles Sanshiki fueron un fracaso pese al esfuerzo que se invirtió en su fabricación. Se diseñaron unos cohetes antiaéreos de unos 127 mm dirigidos por los mismos directores de fuego que los 25 mm (el Tipo 95) Se instalaron en los acorazados híbridos Ise, Hyuga y algunos portaaviones como el Zuikaku. Disparaban un proyectil con material incendiario y shrapnel parecido al Sanshiki. Fueron utilizados durante la Batalla del Golfo de Leyte en octubre de 1944 aunque no se registraron derribos. Los japoneses los valoraban como armas disuasorias y como una manera de incrementar la potencia de fuego antiaérea a poco coste. Recordemos que la Royal Navy también introdujo cohetes antiaéreos en 1940 que serían cancelados poco después ante la evidencia de su casi nula eficacia.

Es interesante analizar los interrogatorios a oficiales japoneses después de la guerra así como la manera en que se intentó la mejora de los sistemas antiaéreos. Gran parte de los oficiales se declararon satisfechos con la artillería antiaérea propia a despecho de los pobres resultados y la realidad objetiva. La segunda observación es que hubo muy poco análisis real sobre estadísticas, tácticas, etc. Se hicieron bastantes estudios teóricos que no fueron acompañados por resultados reales en combate. Apenas se conservan estadísticas de combates reales con los derribos obtenidos, el gasto de munición, la táctica realizada, etc. En ausencia de datos reales parece que los japoneses se entregaron a un voluntarismo en forma de llenar sus buques de piezas artilleras sin un análisis de si eran eficaces o no. Los proyectiles incendiarios y Sanshiki entran en ese terreno de confundir deseos con realidades. No se hicieron prácticamente ensayos sobre la eficacia de esa munición. Por si fuera poco gran parte de las cifras de derribos reportados no tenían relación con la realidad. No cabe duda que esa política de falsear la realidad tuvo terribles resultados para adoptar una defensa antiaérea eficaz.

Notas:
(24) https://www.history.navy.mil/about-us/l ... 026-3.html (H-026-3: Operation Hailstone—Carrier Raid on Truk Island, 17–18 February 1944)
(25) https://weaponsandwarfare.com/2017/10/3 ... -late-war/
(26)http://pwencycl.kgbudge.com/A/n/Antiaircraft.htm

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Re: Efectividad fuego antiáreo japonés en 1941-1945

Mensaje por Schwerpunkt » Sab Abr 03, 2021 11:38 pm

El bombardeo estratégico del Japón
Las defensas antiaéreas del Japón en vísperas del ataque

El inicio de la ofensiva estratégica aérea norteamericana en junio de 1944 se produce desde China con las primeras incursiones de B-29 (Operación Matterhorn). Sin embargo las tremendas dificultades logísticas hacen que las incursiones sean realizadas por sólo un puñado de aviones. Se sufren bastantes bajas por accidentes además de algunos problemas técnicos ya que es el primer desempeño del B-29 en la guerra. Hay que destacar que los derribos por cazas y artillería antiaérea japonesa fueron muy bajos. La operación es un fracaso y los daños causados muy pequeños debido a una combinación de mal tiempo, problemas logísticos y problemas técnicos con los B-29.

En noviembre de 1944 se reanuda la ofensiva desde las Marianas con muchos más aparatos y sin las dificultades logísticas sufridas en China y se produce en el instante en que la Marina Imperial japonesa ha sido prácticamente destruida. Los pocos buques supervivientes se camuflan en diversos puertos intentando protegerse de la amenaza de la USAAF.

La defensa aérea del Japón estaba constituida por varios grupos de cazas y unidades de artillería antiaérea (equipadas mayoritariamente por el cañón Tipo 88 de 75 mm junto a un puñado de 120 mm) agrupados en brigadas de defensa aérea. La defensa se veía suplementada por puestos de observación visuales militares y civiles así como estaciones de radar bastante rudimentarias. Estas unidades terrestres estaban mandadas por el Ejército. Adicionalmente la Marina contaba con una línea de alerta en forma de buques auxiliares y pesqueros equipados con equipos de radio de largo alcance entre 950 y 1.000 km al este y sureste del Japón. Las unidades de defensa se encontraban concentradas entre las zonas clasificadas de vital importancia se encotraban Tokyo, Yokohama y Kawasaki en el distrito miltar Este; Nagoya, Osaka y Kobe en el distrito militar Central; y los centros industriales de Yawata y Kokura en el norte de Kyushu (distrito militar Oeste).

Al igual que con las fuerzas terrestres, el mando aéreo y la estructura de control era bastante complicada. La fuerza aérea japonesa no era un servicio independiente. Tanto el Ejército como la Marina tenían sus propios servicios aéreos y las fuerzas carecían de un mando orgánico. Los sentais o grupos de cazas se encontraban bajo el mando del control operacional del Ejército en los distritos militares respectivos. Sin embargo administrativamente estas unidades estaban subordinadas tanto al Inspección General de la Aviación del Ejército que controlaba el entrenamiento de combate de las tripulaciones como a la Oficina Principal del Ejército del Aire que era responsable de todos los aspectos técnicos de la Fuerza Aérea del Ejército (incluyendo producción aeronáutica, test de nuevos aparatos, distribución de aparatos a las unidades de combate y de piezas de repuesto).(27)

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Nota al cuadro: Las zonas defensivas en el verano de 1944 y los grupos de caza asignados a su defensa. Los japoneses distinguían entre los grupos aéreos de la Marina Imperial (Kōkūtai) y los del Ejército Imperial (Sentai) El término Sentai se utilizaba también en la Marina Imperial pero como unidad era mayor que la unidad del Ejército. Ambos equivalían aproximadamente a un grupo aéreo occidental con 25-35 aviones cada uno.

Desde luego la división en la cadena de mando fue una constante durante toda la guerra del Pacífico. Tanto la Marina como el Ejército mantenían un enfrentamiento patológico. ¡Baste decir que los sistemas eléctricos de uno y otro en armas equivalentes eran a veces de voltajes diferentes ! Aunque teóricamente el Mando de la Defensa del Japón metropolitano estuviera bajo el comando del general y príncipe Naruhiko Higashikuni desde el verano de 1941, en realidad no tenía mando directo sobre las unidades terrestres del territorio que respondían a sus distritos militares correspondientes. La Marina Imperial tenía una cadena de mando completamente diferente. Como resultado las funciones del Mando de Defensa se limitaron a la mera coordinación entre el Cuartel General Imperial (el mando supremo militar) y los distritos militares. En agosto de 1943 se alcanzó un acuerdo por el cual la defensa del Japón metropolitano quedara en manos del Ejército a excepción de algunos distritos y bases navales de importancia.(28) Las piezas antiaéreas podían depender del Ejército (aproximadamente 2/3) y de la Marina el resto. La concentración del mando de la Marina y el Ejército en uno sólo el 15 de abril de 1945 fue más un gesto simbólico que real: para esas fechas las fuerzas aéreas habían quedado diezmadas y la artillería antiaérea sufría una gran escasez de munición.

Estas brigadas y sus elementos quedaron conformadas como divisiones antiaéreas en 1945 como veremos a continuación:
Las divisiones antiaéreas japonesas eran en realidad una serie de agrupaciones más de índole administrativa que operativas. En total agrupaban unos 19 regimientos y diversos batallones independientes de artillería y ametralladoras antiaéreas.(29)

1 División Antiaérea: Formada el 19 de noviembre en Tokyo como Brigada de Defensa Aérea del Este. Renombrada Comando del Este de Artillería Antiaérea el 1 de junio de 1944. Renombrada 1 División Antiaérea el 26 de diciembre de 1944.
Era la más importante con 9 regimientos de artillería antiárea, 7 batallones de artillería antiaérea y diversas unidades de reflectores, dirigibles y de otro tipo.

2 División Antiaérea: Formada el 22 de agosto de 1944 en Nagoya como Unidad Artillera Antiaérea de Nagoya. Renombrada como 2 División Antiaérea el 6 de mayo de 1945.
Estaba formada por 2 regimientos de artillería antiaérea, 4 batallones de artillería antiaérea y diversas unidades de reflectores y otras.

3 División Antiaérea: Formada el 19 de noviembre de 1941 en Osaka como Brigada Central de Defensa Aérea. Renombrada Comando de Artillería Antiaérea el 1 de junio de 1944. Renombrada 3 División Antiaérea el 6 de mayo de 1945.
Estaba formada por 3 regimientos de artillería antiaérea, 4 batallones de artillería antiaérea y 1 batallón de ametralladoras antiaéreas.

4 División Antiaérea: Formada el 19 de noviembre de 1941 en Ogura como Brigada de Defensa Aérea Oeste. Renombrada Comando de Artillería Antiaérea Oeste el 1 de junio de 1944. Renombrada 4 División Antiaérea el 6 de mayo de 1945.
Estaba formada por 5 regimientos de artillería antiaérea, 5 batallones de artillería antiaérea y diversas unidades de reflectores, globos y ametralladoras.

Debido a la pobreza industrial del Japón fue imposible la construcción en gran cantidad de refugios sólidos de hormigón armado. Los pocos construidos fueron casi enteramente para mandos militares o activos importantes como comunicaciones, etc. Los civiles tendrían que apañarse con refugios someros o excavados apresuradamente.

El inicio de la ofensiva aérea: carencias de la defensa japonesa
Apenas se inició la defensa por parte de los cazas japoneses quedó de manifiesto la impotencia contra el B-29. Para empezar la mayoría de los aviones nipones no podían trepar a la altura donde volaban los B-29, eran lentos, el armamento era muy insuficiente y la mayoría de pilotos eran novatos. Por si fuera poco dado lo precario de la electrónica y comunicaciones japonesas era muy complicado guiar a los cazas hasta las formaciones de bombarderos en número suficiente. Apenas se producían derribos de bombarderos americanos. Con la entrada en operación de cazas de escolta en abril de 1945 la intervención aérea japonesa queda prácticamente abortada con centenares de aviones derribados a cambio de muy pocos aviones americanos. Así por ejemplo, en la operación de B-29 contra Yokohama el 29 de mayo, 101 P-51 escoltaron a los 517 B-29. Se encontrarían con 150 Zeros que intentaron sin éxito atacar a la imponente fuerza. En la tremenda melée ocasionada se perdieron 26 aviones japoneses y 25 probables frente a tan sólo 3 P-51. Y ni siquiera pudieron evitar la casi total destrucción de la ciudad, tan sólo 5 B-29 se perdieron en la operación. A partir de ese momento no se produciría la intervención de los cazas japoneses más que en casos de absoluta necesidad y teniendo cuidado de no enfrentarse a los temibles cazas de escolta norteamericanos. De hecho a partir de junio de 1945 los B-29 volarían ya prácticamente sin escolta ante la falta de amenaza.

Aunque la línea de barcos y los observadores de las islas Bonin detectaran las incursiones americanas entre hora y hora y media antes de que llegaran al Japón no podía detectar su curso con exactitud. La falta de fiabilidad de los radares japoneses es la que en última instancia limitaba el tiempo de reacción de los japoneses. No había nada parecido a la línea Kammhuber alemana que tantas bajas había ocasionado a la RAF y a la USAAF en Europa.

Como además de la primitiva red de detección el número de piezas antiaéreas era mucho menor, el Flak japonés fue bastante menos efectivo que el flak alemán durante la ofensiva aérea estratégica americana entre 1944-1945. Tan sólo se derribaron unos 54 por esta causa.

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Un B-29 bombardeando Osaka.

Desde noviembre de 1944 los japoneses informaban confidencialmente al Alto Mando que los B-29 volaban entre 9.300 a 9.600 m de altura fuera del alcance de la mayoría de las piezas de 80 mm que tenían un alcance de 5.400 m (y teórico de 7.000 m) Tan sólo las piezas de 120 mm podían llegar a ese alcance pero había muy pocas. Por si fuera poco en condiciones nocturnas o poca visibilidad ni siquiera se podía dirigir el tiro contra aviones que bombardeaban con radar con independencia del tiempo atmosférico.

El AAF perdió un total de 414 B-29s en combate contra el Japón. De ellos unos 74 cayeron frente a los cazas japoneses, 54 por el flak y 19 al empleo de flak y cazas al mismo tiempo. La diferencia fueron aviones perdidos por otras razones operativas. La ineficacia del flak japonés y la pobre electronica fue la que en última instancia llevó a cambiar las tácticas de bombardeo americanas de alta cota por el día a bombardear de noche desde cotas bajas.

A diferencia de la campaña contra el III Reich donde las decisiones estuvieron motivadas por la tremenda oposición germana y las bajas sufridas, la decisión vino por los pobres resultados del bombardeo no por las pérdidas de aviones. A partir de ahí los B-29 atacarían de noche y a poca altura. Se sufrirían incluso bajas inferiores: 39 aviones en 1.199 salidas (3.2%) por la noche en comparación con 37 bombarderos perdidos en 814 salidas (4.3%) en misiones de día a gran altura. Al mismo tiempo la efectividad del bombardeo aumentó mucho con el empleo de bombas incendiarias.

El número de B-29 derribados por el flak y cazas japoneses fue cayendo continuamente tras haber llegado al máximo en enero de 1945 con 1.06% de las salidas. Tokyo fue el objetivo más bombardeado (4.300 de 26.000 salidas) y el más defendido de todo el Japón. Sus defensas derribaron 25 de los 54 B-29 derribados. Como era de esperar las bajas fueron mucho menores contra los objetivos secundarios en los que apenas había defensas. Así pues los ataques contra ciudades secundarias sólo perdieron el 0.1% de los aviones enviados.(30)

Ni siquiera el cambio de táctica efectuado por los B-29 bombardeando desde cotas bajas supuso un alivio en la situación.

Así el gran ataque contra Tokyo del 10 de marzo de 1945 que destruyó un gran área de la ciudad e infringió al menos 90.000 muertos fue conseguido con muy pocas bajas. La 1 División Antiaérea con unos 780 cañones defendía el área circundante constituyendo el área más defendida del Japón junto con numerosos aviones. Los 334 B-29 enviados a la misión no fueron detectados hasta demasiado tarde, los radares japoneses esperaban que aparecieran a mucha altura y no a las cotas bajas a las que se produjo. Como consecuencia no se derribó ni un solo B-29 por efecto de los cazas y la artillería antiaérea que disparó al tun tun sin un control efectivo de la cota a la que se producía el ataque sólo derribó 12 aparatos a pesar del volumen de fuego realizado.
De igual manera el 13 de marzo un ataque realizado por 158 bombarderos procedentes de portaaviones escoltados por 163 cazas atacó la gran base naval de Kure. Aunque era uno de los objetivos más defendidos de todo el Japón con gran cantidad de artillería antiaérea -y los buques atacados disparando al unísono- tan sólo 13 aviones americanos fueron derribados.

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La tremenda destrucción en Tokyo en el ataque de marzo. En rojo las zonas completamente destruidas.

Por si fuera poco la caída de la industria bélica nipona empezaba a imponer terribles limitaciones en el suministro de munición que por otra parte había sido escaso. En mayo de 1945 la producción de munición antiaérea fue sólo el 60% de la de abril.(31)

En esos seis meses entre febrero y julio todo el Japón urbano quedó prácticamente destruido y su potencial industrial deshecho.

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Kobe bajo una lluvia de bombas en junio de 1945.

Como resultado para el verano de 1945 las pérdidas eran mínimas y el general Le May, responsable de la ofensiva estratégica aérea proclamaba que “era más seguro volar una misión de combate sobre el Japón que volar una misión de entrenamiento de B-29 en los Estados Unidos.”(32)

Notas:
(27) Leszek A. Wieliczko: Japanese Fighters in Defense of the Homeland, 1941–1944. Vol. I. Kagero, Poland
(28) Steven Zaloga: Defense of Japan 1945. Osprey Publishing 2010.
(29) U.S. Army, General Staff, G-2 Historical Section, Far East Command], Reports of General MacArthur. 2 volumes, each of 2 parts. Tokyo, 1966. Reimpreso en 1994 por la Dirección de Historia Militar, U.S. Army, Washington. Parte 2, pág. 627. MADEJ, Victor W. Japanese Armed Forces Order of Battle 1937 – 1945. Volumen II. Allentown (PA): Valor Publishing, 1981
(30) https://www.globalsecurity.org/military ... ry-aaa.htm
(31) Alvin D. Coox: Air War Against Japan. (Pág. 411 en Case Studies in Air Superiority) Center for Air Force History 1994.
(32) Idem (pág. 426)

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Re: Efectividad fuego antiáreo japonés en 1941-1945

Mensaje por Schwerpunkt » Lun Abr 05, 2021 12:58 pm

Consecuencias
Las consecuencias de la falta de efectividad del fuego antiáreo japonés son evidentes. Con la pérdida del dominio aéreo en 1943 la principal baza de la defensa japonesa que era la protección de cazas desapareció. A partir de aproximadamente noviembre de 1943 la Flota japonesa y sus bases aeronavales serían machacadas sin piedad y sin poder efectuar una protección efectiva. Y desde finales de 1944 el Japón sería sometido a un bombardeo devastador en condiciones de casi total indefensión. En última instancia el Japón fue derrotado por la combinación de una ofensiva aérea y submarina contra la que no tenía una defensa sólida.

Es interesante efectuar la comparativa con sus aliados alemanes. Aunque a partir de finales de 1942 se batieron en una terrible inferioridad aérea fueron capaces de defender con bastante eficacia su espacio aéreo. Incluso en las condiciones de terrible inferioridad de 1944 el Flak alemán siguió siendo un adversario terrible. Así por ejemplo durante el asalto a Cherburgo un masivo ataque aéreo aliado por parte de 557 cazas y cazabombarderos y 396 bombarderos medios el 22 de junio de 1944 sufrió un total de 36 aviones derribados y nada menos que 132 aviones dañados.(33) Durante la campaña de Normandía los alemanes derribaron unos 4.100 aviones, en su mayoría por el Flak, dada su terrible inferioridad aérea. Y en la larguísima campaña aérea estratégica contra el III Reich los aliados sufrieron miles de derribos (casi 22.000 bombarderos durante toda la guerra) que forzaron a varios cambios en tácticas y estrategia ante la constatación que no se podía mantener esa tasa de bajas.

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Los japoneses no disponían de un excelente antiaéreo a cotas bajas como 37 mm alemán y además frecuentemente motorizado. El alcance era casi el doble que el 25 mm japonés, mayor precisión, el proyectil era mucho más destructivo y tenía prácticamente la misma cadencia de fuego que el 25 mm japonés a pesar de ser este de menor calibre.

Por el contrario la flota Imperial japonesa fue destruida a un módico precio de bajas aéreas y el Japón destruido en poco más de seis meses a un coste infinitamente menor que el sufrido en Europa.


Resumen de las razones de esta inefectividad
Podemos resumir las razones en las siguientes:

- Inferioridad tecnológica de las piezas artilleras y los sistemas de control de tiro. En general eran sistemas de mediados o finales de los años treinta que no fueron adecuados a las nuevas realidades de la guerra aérea.
- Escasez de munición
- Falta de radares eficaces e integración de los mismos en los sistemas de detección y control de tiro.
- Falta de coordinación entre Armada y Ejército

La raíz última de todas las razones anteriores fue la inferioridad técnica e industrial del Japón. Gran parte de la tecnología utilizada eran sistemas occidentales copiados en los años treinta pero no había una base técnica especialmente de personal y recursos para mejorar esta tecnología una vez comenzó el conflicto. Sin base industrial suficiente para efectuar mejoras en los sistemas bélicos utilizados y sustituirlos rápidamente los japoneses quedaron condenados a combatir con esencialmente el mismo armamento con el que habían comenzado la guerra en 1941 mientras sus adversarios realizaban una revolución tecnológica en todos los campos. La falta de comprensión de las implicaciones de la tecnología en una contienda industrial hizo el resto. Por si fuera poco la absoluta descoordinación entre Marina y Ejército Imperial redujo todavía más si cabe el posible desarrollo tecnológico al desarrollar sistemas en paralelo en vez de aprovechar los escasos recursos.

Notas:
(33) Steven J. Zaloga: Cherbourg 1944. The first Allied victory in Normandy. (Pág. 49-51) Osprey Publishing.

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