Guderian y la Blitzkrieg

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Re: Guderian y la Blitzkrieg

Mensajepor José Luis » Vie Dic 16, 2016 10:24 am

¡Hola a todos!

Chepicoro escribió:Una pregunta hay algún caso conocido en que un ejército se haya amotinado contra un gobierno legítimamente electo...


La historia universal está llena de ejemplos de golpes de estado a cargo de cúpulas militares con apoyo de elites civiles. Pero por no escapar de Alemania, durante la República de Weimar se produjeron dos golpes de estado, fallidos, a cargo de militares y civiles (uno de ellos protagonizado por el propio Hitler). Y durante el Tercer Reich, si bien ya en guerra, se produjo el golpe de estado, lamentablemente fallido, del 20 de julio de 1944.

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Re: Guderian y la Blitzkrieg

Mensajepor Chepicoro » Vie Dic 16, 2016 12:59 pm

José Luis escribió:¡Hola a todos!

Chepicoro escribió:Una pregunta hay algún caso conocido en que un ejército se haya amotinado contra un gobierno legítimamente electo...


La historia universal está llena de ejemplos de golpes de estado a cargo de cúpulas militares con apoyo de elites civiles. Pero por no escapar de Alemania, durante la República de Weimar se produjeron dos golpes de estado, fallidos, a cargo de militares y civiles (uno de ellos protagonizado por el propio Hitler). Y durante el Tercer Reich, si bien ya en guerra, se produjo el golpe de estado, lamentablemente fallido, del 20 de julio de 1944.

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José Luis

Cambia el sentido de mi pregunta si sólo citas esa primera parte. A lo que me refiero es si existe en el siglo XX algún ejemplo de fuerzas armadas que se amotinan contra un gobierno legítimo, que goza de popularidad entre la gran mayoría de la población y ha tenido 6 años de éxitos a nivel interno y de política exterior.

Hay un mundo de diferencia el amotinarse contra un gobierno impopular o que va de fracaso en fracaso.... Como era el caso de Alemania en 1944... Pero no en 1939.
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Re: Guderian y la Blitzkrieg

Mensajepor José Luis » Sab Dic 17, 2016 6:24 am

¡Hola a todos!

Chepicoro escribió:Cambia el sentido de mi pregunta si sólo citas esa primera parte. A lo que me refiero es si existe en el siglo XX algún ejemplo de fuerzas armadas que se amotinan contra un gobierno legítimo, que goza de popularidad entre la gran mayoría de la población y ha tenido 6 años de éxitos a nivel interno y de política exterior.


Es que tu pregunta tiene una trampa que se llama excepcionalidad. ¿Cuántos casos contiene la historia humana conocida en que la decisión de un político lleva a su país a desencadenar una guerra mundial de consecuencias devastadoras no sólo para el mundo sino para su propio país? Sólo hay dos casos, y en el siglo XX: 1914-1918 y 1939-1945. El segundo caso contiene el agravante de que se conocía el primero. Así que vuelvo a Beck: situaciones excepcionales requieren medidas excepcionales.

Por otra parte, esta deriva no tiene mucho sentido si no la ceñimos al terreno de la responsabilidad irrenunciable de la profesión militar. Porque es aquí, además de la esfera política (copada por un fanático criminal), donde el generalato alemán dimitió de esa responsabilidad al apoyar, por activa o por pasiva, una guerra que el conocimiento profesional objetivo sabía que sería una catástrofe para los intereses generales de la nación. El generalato alemán, una vez purgada su vieja guardia en febrero de 1938, dimitió de esa responsabilidad haciéndose, así, cómplice del régimen nazi (Hitler) en la decisión de ir a la guerra y continuarla hasta su amargo final. El sarcasmo de esta vileza moral, que se puede extender a la sociedad alemana de la época en general, fue que una vez perdida y acabada la guerra con la ruina física y moral de Alemania, el liderazgo militar confirmó su irresponsabilidad echando la culpa de todo lo sucedido a Hitler. Renunció a la experiencia de la estrategia profesional (que advertía contra el desastre de una guerra generalizada) para dejarlo todo al albur de las quimeras de los tecnócratas y del fanatismo criminal de Hitler, al los que se entregó.

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Re: Guderian y la Blitzkrieg

Mensajepor Chepicoro » Dom Dic 25, 2016 6:33 pm

Saludos a todos y felices fiestas.

José Luis

Es que tu pregunta tiene una trampa que se llama excepcionalidad.


Cada situación histórica es única, puede haber semejanzas entre dos situaciones, pero nunca serán completamente iguales y es evidente que a las decisiones que se enfrentaba el alto mando alemán en 1938-1939, fueron únicas en muchos sentidos.

Aun así no hay un solo ejemplo que pueda recordar o que otros foreros hayan citado, de un ejército que se amotina contra un gobierno legítimo que es muy popular entre la población y que lleva 6 años de éxitos continuos.

Criticar a Guderian o a cualquier otro oficial alemán por no amotinarse en Septiembre de 1939, me parece en primer lugar desproporcionado pues se les pide un estándar que no se espera de ninguna otra fuerza armada en la historia moderna y en segundo lugar ingenuo, porque una organización como un ejército sufre de los mismos males que cualquier otra organización burocrática, es decir, de inercia institucional y dependencia de un orden jerárquico, donde después de haber purgado al alto mando, a la cabeza estaba Hitler.

Si Guderian hubiera podido ver el futuro de como terminarían las cosas en 1945, lo más razonable sería amotinarse, desafortunadamente él como el resto de los oficiales alemanes tenían que decidir con la información disponible en 1939, es mucho más sencillo para nosotros censurarle sabiendo como resultaron las cosas... pero la historia una y otra vez demuestra que de vez en cuando es impredecible, ejemplos abundan.

El siguiente fragmento es parte de las memorias de Manstein "Lost Victories"

"That everyone among us, disquieted by the number of emergencies through which the
Fatherland had passed since 1933, wondered where all this would lead
, I need hardly say. Our thoughts and private conversations at this time were centred on the signs of the gathering storm on the horizon around us. We realized that Hitler was fanatically resolved to dispose of the very last of the territorial problems Germany had inherited through the Treaty of Versailles. We knew that he had begun negotiations with Poland as far back as autumn 1938 to clear up the whole Polish-German frontier question, though what progress, if any, these negotiations had made we were not told. At the same time we were aware of the British guarantee to Poland. And I can safely say that not one of us in the army was so arrogant, thoughtless or shortsighted as not to recognize the deadly seriousness of the warning that guarantee implied. This factor alone - though it was not the only one - convinced our party in Neuhammer that there would in the end be no war. Even if the deployment plan on which we were now engaged went into operation, that still need not, in our opinion, mean war. We had watched Germany's precarious course along the razor's edge to date with close attention and were increasingly amazed at Hitler's incredible luck in attaining - hitherto without recourse to arms - all his overt and covert political aims. The man seemed to have an almost infallible instinct. Success had followed success in a never-ending progression - if one may initially refer to the glittering train of events that ultimately led to our downfall as successes. All those things had been achieved without war. Why, we asked ourselves, should it be different this time ? Look at Czechoslovakia. Though Hitler had drawn up a menacing array of troops against her in 1938, there had still been no war. Yet the old adage about taking the pitcher to the well once too often still echoed in our ears, for the position was now a much trickier one and the game Hitler seemed intent on playing had a more dangerous look about it. There was the British guarantee to contend with this time. But then we recalled Hitler's assertion that he would never be so mad as to unleash a war on two fronts, as the German leaders of 1914 had done. That at least implied that he was a man of reason, even if he had no human feelings left.
Raising that coarse voice of his, he had explicitly assured his military advisers that he was not idiot enough to bungle his way into a world war for the sake of Danzig or the Polish Corridor."


En septiembre de 1939 no era posible que los aliados volvieran a ceder ante las exigencias de Hitler? Si ya lo habían hecho en repetidas ocasiones, porque no esperar el mismo resultado una vez más?? Incluso en 1939 la posición de Alemania con respecto a Francia e Inglaterra había mejorado respecto a 1935, el ejército Checoslovaco ya no existía, Alemania ya no estaba aislada, contaba al menos con Italia y acababa de firmar un acuerdo de no agresión con la URSS, desbaratando los cálculos de todos los gobiernos que consideraban que Alemania y la URSS eran enemigos irreconciliables y el potencial bloqueo naval de los aliados se podía evitar si se comerciaba con el resto del mundo a través del territorio soviético. Si los aliados habían cedido cuando Alemania era más débil y vulnerable porque ahora iban a mostrarse firmes que la posición de Alemania era notablemente más fuerte que antes?

Y si todo era un farol gigantesco por parte de Hitler para forzar concesiones? Pero incluso cuando todo salió mal y los ingleses y franceses cumplieron su palabra de ir a la guerra contra Alemania en caso de que agrediera a Polonia, en verdad se trataba de una guerra de vida o muerte entre los aliados y Alemania? o se trataba de únicamente un esfuerzo para "salvar la cara" como mantenía Hitler.

Porque lo cierto es que aparte del bloqueo, los aliados se sentaron en la frontera con Alemania a ver pasar el tiempo y no tomaron acción ofensiva alguna (la farsa de la ofensiva del Sarre deja a los aliados peor parados), la negativa de bombardear el Ruhr, por temor a represalias de los alemanes o el no querer destruir propiedad privada, el lanzar folletos para explicarles a los alemanes que no debían obedecer a un gobierno criminal, la pobre movilización de los ingleses, que en un periodo de tiempo comparable, solo desplegaron en Francia menos de la mitad de las divisiones que habían movilizado en la PGM... no parecía una guerra, tan es así que nació la expresión "drole de guerre".

Una y otra vez, Hitler demostró que tenía razón en los años previos a la guerra, en contra de las opiniones de gente como Beck, que los aliados iban a ceder y que su combinación de presionar mediante intimidaciones y faroles resultó efectiva.

El ejército alemán estuvo a punto de amotinarse en 1938 durante la crisis con Checoslovaquia, si los aliados hubieran sido más firmes, si hubieran creído o puesto más fe en los mismos alemanes que contactaron al gobierno inglés tal vez todo se hubiera evitado, creo que no se podía esperar que el ejército se amotinara al año siguiente, después de como se resolvió el asunto, con los ingleses dejando abandonados y sin soporte a aquellos alemanes dispuestos a oponerse al gobierno de Hitler.

Coloco diferentes extractos del libro de Gisevius "To the Bitter end" (la edición que utilizo fue publicada por Da Capo Press en 1998), acerca de como se desarrollaron las cosas durante el verano de 1938.

"The first was that everyone who was connected with industry was contented -not only the business men, but the workers and clerical forces, who were receiving high wages. Things were "working out".
My second observation was that no one gave much thought to the growing diplomatic tension. Practical mobilization? Well, what of it? Hitler was merely bluffing. He was too sharp a political intriguer to permit an actual war to start!

Hitler wants peace... Hitler is only threatening... We can smile sadly today at the memory of those assurances that we heard again and again form Goebbels in the hot summer of 1938. The very fact that this was the official propaganda line gave us our great chance for even mention the word "war" was equivalent to treason."

"Let us keep in mind this imponderable factor of public morale while we try to comprehend the grim significance of the dramatic events of the next few months. During those crucial months that preceded his triumph at Munich, Hitler had strayed farther than ever before from the tenor of public opinion. The people no longer understood him. During the twelve years of his reign people often speculated on the possibility of his being insane, but never was it so frequent a topic of conversation as in those days, whenever the are possibility of a war was mentioned. War would be sure proof of his madness -consequently, both possibilities were rejected."

Página 302.

"Kluge had in fact, no more than an inkling of the meaning of certain military measures he had been required to take in line of duty. That points up how skillfully camouflaged these maneuvers were, so that the middle and lower brackets of the officers corps could not be certain what was taking place" Y en esto va incluido Guderian que no tenía forma de saber si todo era un farol de Hitler y buscaba una salida negociada o iba en serio y lo mismo para el caso de la agresión a Polonia un año después.

"Nevertheless, he clung to his conviction that war was inconceivable from an economic or military point of view. above all, he insisted, a war was psychologically unthinkable. If it came to that, he expected popular uprisings and mutinies among the troops. Even more emphatically than Hadler had done, Kluge asserted that we were completely unprepared for war. He ought to know, he said what wide gaps there were in the supplies of arms, munitions, and trained officers."

"I mention this incident only to demonstrate once again the hardly credible fact that in 1938 none of the leading generals wanted war. Indeed -although this sounds even more improbable- most of them did not even believe in the possibility of war."
Página 303.

"But after every diplomatic bout that Hitler had won against the advice of the suspicious generals (the re-establishment of conscription, the re-occupation of the Rhineland, the silent tolerance and then the open recognition of the German Air Force, the anglo-German naval agreement, the annexation of Austria), after each of these "peaceful" achievements, Hitler had dropped a whole series of mysterious hints. What was the present situation? Would there really be a war because of the Sudetenland?"
Página 305.

Si el criterio de Hitler se mostró como correcto en todos estos casos, en contra de la opinión de la mayoría de sus generales, es tan raro que para 1939, la mayor parte de estos hayan confiado en el criterio de Hitler?
Como oponerse y más difícil aún como oponerse de forma organizada ante alguien que hasta ese momento ha demostrado estar en lo correcto una y otra vez?

"The same lack of clarity prevailed in regard to the diplomatic negotiations. Hitler distrusted the reports of his "incompetent" diplomats and sent out special emissaries on his own to determine the "true" mood" of the Western Powers. In contrast to the later crises, the German diplomats still held their ground and unanimously warned Hitler not to go too far. Canaris carried his secret reports, all of which were of the same tenor, form Keitel to Ribbentrop, form the chancellery to Braunchitsch or Reader. Wherever we "westerners" sensed a weak spot in the fronde of generals, we at once advanced our expert opinion that this time the British and French would certainly go as far as war.
Páginas 318 y 319.

Since May we had repeatedly advised London that while Hitler talked only of the Sudeten Germans, in reality he was determined to conquer all of Czechoslovakia. In September another such report was conveyed to London. By September 5 the British government must have known definitely what importance was attached to its standing fast. As the crisis approached } its climax, a last emissary flew across the Channel to inform the British of our plans for a coup d´etat. This time even Hadler was informed of the mission.
Página 319.

"Then on the morning of September 15 there came a report which at first we were unable to believe. But to our horror we found that it was true: Chamberlain was flying to Berchtesgaden. We were struck dumb at first, but finally we agreed on our line: that it was merely a tactical gesture. The British must be temporizing in order to "pass the ball" to our generals."
Página 321

"We worked on the assumption that the air of Europe would at last be cleared by this conversations in Berchtesgaden. In all seriousness we imagined that the chief danger for us lay in the possibility that not Chamberlain but Hitler might back down."
Página 322.

"For the first and last time in this life I nearly quarreled with Oster because of his increasing pessimism. When he declared that the Western Powers would yield, I told him he deserved a post in the propaganda ministry. Unfortunately he knew better than I."
Página 324.

"Witzleben insisted that now it was time to take action. He persuaded Hadler to go to see Brauchitsch. After a while Hadler returned to say that he had good news: Brauchitsch was also outraged and would take a part in the Putsch. There upon Witzleben picked up the telephone on Hadler´s desk and called Brauchitsch. He said openly that everything was ready." (listo para ell golpe de estado).
Página 325

"Meanwhile we waited and waited (Gisevius y Witzleben), we could not understand why neither Brauchitsch not Hadler sent a word. The minutes passed into hours of unutterable suspense; and then the sensational report crashed down our heads. The impossible had happened. Chamberlain and Daladier were flying to Munich.
Our revolt was done for.

For a few hours I went on imagining to me that the troops would revolt anyway. But Witzleben soon demonstrated to me that the troops would never revolt against the victorious Fuehrer "

Página 326.

"The dictator, from now on, did not need to care a button about the opposition. Its political weight could mean nothing. The persistent "carpers", "know it all", "westerners" with their bourgeois mentality (aquí hay que incluir a Beck) had been exposed as fools by one of their own sort, the Brimingham plutocrat Chamberlain. Never again would the dictator permit his wavering ministers and generals to interfere with his plans. Overnight the opposition had been reduced form a class which Hitler had to placate, intellectually and politically, to a small group of grumblers"
Página 328.

Lo que quiero decir es que, por suerte y habilidad Hitler resolvió en su favor prácticamente todas las crisis que se le presentaron o el mismo provocó en los años previos a la guerra y que rebelarse contra un gobierno que se percibe como muy exitoso hasta ese momento, me parece tan complicado que no puedo encontrar un sólo ejemplo durante el siglo XX. Al menos una parte del alto mando alemán lo intentó aunque fracasara, pero de ahí a responsabilizarlos por el inicio de la guerra... pues mientras más lo pienso más desproporcionado me parece.
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Re: Guderian y la Blitzkrieg

Mensajepor José Luis » Lun Dic 26, 2016 11:17 am

¡Hola a todos!

Estirar este argumento no tiene mayor trascendencia para el fondo del tema del hilo, cuyo eje es el abandono de la estrategia profesional en pos del aventurismo tecnócrata. Que el liderazgo militar se entregó a Hitler es un hecho cuya importancia trasciende la dimensión espacio-temporal. Te hablé de excepcionalidad; bien, ésta no se reduce a 1938-1939, sino a todo el periodo de la guerra. Por darle la vuelta a tu pregunta yo no recuerdo un solo caso en la historia contemporánea en el que el liderazgo de un ejército haya seguido el fanatismo de un régimen político hasta el amargo final de la guerra. Esos líderes que, en tu opinión, no tenían las cosas (política internacional y respuestas) muy claras en 1938-39 eran los mismos (o casi) que en 1944-45 seguían "trabajando en la dirección del Führer" (Kershaw) pese a que la guerra estaba perdida y conducían a su nación hacia la ruina física y moral. Con un rosario de crímenes inigualados en su conjunto en la historia de las guerras hasta esa época, hombres como Guderian siguieron la estela de fanatismo criminal de su caudillo de forma injustificable. En fin, no creo que tengamos que ponernos a discutir ahora el hecho irrefutable de la complicidad y responsabilidad de la Wehrmacht en la guerra de agresión y los crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra cometidos bajo el régimen nazi. La patraña de la pretendida "honorabilidad de la Wehrmacht" hace mucho tiempo que se desmontó hasta el hartazgo.

Lo que trasciende de los tecnócratas, más allá de sus fuegos de artificio (vistosos para ganar batallas pero inútiles para ganar la guerra), es que fueron los que con más ahínco porfiaron en el error cuando el resultado final de la guerra no podía escapar a nadie que mantuviese el sentido de la realidad de las cosas. Manstein y Guderian, por citar los dos tecnócratas por antonomasia del ejército alemán, hicieron oídos sordos a la realidad de la guerra y no quisieron saber nada, pese a que fueron reclamados por los conspiradores en 1943 y 1944, de motines o golpes de estado. Y pese a saber, por mucho que quisieran negarlo, durante y después de la guerra, del reguero criminal que los acompañaba. Eran cómplices de esos crímenes y sabían que los vencedores de la guerra los juzgarían por ello. Tal vez eso explique su fanática lealtad a Hitler hasta justo el final de la guerra (y más allá en el caso de Guderian). Eso y los sobornos de Hitler en forma de ascensos y regalos de propiedades y dinero libre de impuestos, por supuesto.

El generalato de la Wehrmacht, en general, fue responsable de no saber (querer, intentar...) poner fin a la guerra, desembarazóndose de Hitler, para evitar la castástrofe colosal final que sufrió Alemania en 1945. Pero no sólo el generalato, sino también, y en general, el pueblo alemán. No conozco un caso igual en la historia de un suicidio moral colectivo y una catástrofe física tan devastadores. En 1943, 1944 y 1945, in crescendo, los tecnócratas ya no podían recurrir a sus fuegos de artificio para cambiar la situación. Pero lo asombroso, lo más asombroso de todo para mí, fue que nadie en la esfera militar recuperase la estrategia profesional que se había abadonado en 1938 para poner fin a una sangría tan absurda y criminal. Otra vez la ensoñación, sincera o cínica, de la tecnología, esta vez en forma de armas milagrosas, siguió ocupando el trono que por derecho propio correspondía a la estrategia profesional. Y cuando esta fe ciega vaciló, se llenó la nada con las ilusiones de una ansiada ruptura política en la alianza de los enemigos del III Reich. Y así continuó hasta el día de la capitulación, cuando ya no quedaban más espacio ni fuerzas para albergar el fanatismo. Un legado vergonzoso a la posteridad.

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Re: Guderian y la Blitzkrieg

Mensajepor Chepicoro » Lun Dic 26, 2016 8:21 pm

José Luis

el hecho irrefutable de la complicidad y responsabilidad de la Wehrmacht en la guerra de agresión y los crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra cometidos bajo el régimen nazi. La patraña de la pretendida "honorabilidad de la Wehrmacht" hace mucho tiempo que se desmontó hasta el hartazgo.


Creo que la Wehrmacht debe y merece ser criticada como cualquier otra fuerza armada de la historia y por supuesto que fue complice y participe en multitud de crímenes. Pero responsabilizar a Guderian o a todo el alto mando alemán del inicio de la SGM, me parece una barbaridad que para empezar ni en los juicios de Nuremberg se les atribuyó tal responsabilidad.

Aquellos responsables de efectivamente conspirar para lanzar una guerra de agresión fueron juzgados y condenados por ello, Goring, Keitel, Jodl, Reader, Hess... se me escapa alguno?? pero que yo sepa a Guderian o al conjunto de los generales no se les culpó de este delito.

- No tomas en cuenta que no era cuestión de que un solo oficial renunciara o se negara a cumplir sus ordenes, sino que para paralizar al ejército al menos tenían que coordinarse todos o la mayor parte del alto mando, al menos de cuerpo de ejército hacia arriba y actuar más o menos al mismo tiempo.

- No tomas en cuenta que desde el punto de vista de un oficial en 1939 (y no post 1945 como es tu punto de vista) era perfectamente razonable que la crisis con Polonia se resolviera con un nuevo "Munich" y que aun cuando los aliados declararon la guerra a Alemania estos parecían que no iban en serio "drole de guerre".

- No tomas en cuenta que Hitler hasta ese momento parecía que siempre tenía la razón en contra de sus detractores en el ejército.

Y no se trata simplemente de alargar el argumento, ni Gisevius ni Witzleben creían posible que el ejército se amotinara contra un Hitler que en ese momento se percibía como victorioso y personalmente comparto su punto de vista.

Esos líderes que, en tu opinión, no tenían las cosas (política internacional y respuestas) muy claras en 1938-39 eran los mismos (o casi) que en 1944-45 seguían "trabajando en la dirección del Führer"


Primero descontemos a los que se unieron al complot de Julio de 1944. Dependiendo de cada caso en particular puedo estar de acuerdo con tu afirmación, hay gente a todos los niveles que efectivamente siguió a ciegas a Hitler hasta el final, pero había otras razones para seguir peleando de 1943 en adelante (cuando para casi todo el mundo a excepción de tontos, gente mal informada o fanáticos que era evidente que Alemania iba a perder la guerra). Evitar o al menos retrasar que los soviéticos llegaran a Alemania donde con sobradas razones temían que se vengaran de lo que los alemanes habían hecho en la URSS, después ya combatiendo en Prusia Oriental, el permitir que al menos parte de los civiles pudieran escapar es una de las motivaciones de los que pelearon del lado alemán y finalmente que los alemanes esperaban que en el mejor de los casos los soviéticos los tomaran como mano de obra esclava y preferían rendirse a los aliados occidentales, incluso si tenían que combatir para abrirse paso y rendirse ante una unidad aliada.

Por otra parte exigencias como rendición incondicional combinadas con la publicación del plan Morgenthau, beneficiaron enormemente a Goebbels que les presentó a los alemanes que la única alternativa era seguir en la guerra o la destrucción de Alemania.

Todo lo anterior no implica que el liderazgo de la Wehrmacht fuera decayendo moral e intelectualmente y que su horizonte se redujera al problema operacional inmediato. No tenía sentido pelear una guerra que no se podía ganar y solo alargar el sufrimiento para todos, incluidos los alemanes, que tan pocos generales se hayan intentado amotinar cuando quedó claro que la campaña de 1942 había sido un fracaso si que se los critico.

Manstein y Guderian, por citar los dos tecnócratas por antonomasia del ejército alemán, hicieron oídos sordos a la realidad de la guerra y no quisieron saber nada, pese a que fueron reclamados por los conspiradores en 1943 y 1944, de motines o golpes de estado. Y pese a saber, por mucho que quisieran negarlo, durante y después de la guerra, del reguero criminal que los acompañaba. Eran cómplices de esos crímenes y sabían que los vencedores de la guerra los juzgarían por ello. Tal vez eso explique su fanática lealtad a Hitler hasta justo el final de la guerra (y más allá en el caso de Guderian). Eso y los sobornos de Hitler en forma de ascensos y regalos de propiedades y dinero libre de impuestos, por supuesto.


Y aquí si totalmente comparto tu critica.

En 1943, 1944 y 1945, in crescendo, los tecnócratas ya no podían recurrir a sus fuegos de artificio para cambiar la situación. Pero lo asombroso, lo más asombroso de todo para mí, fue que nadie en la esfera militar recuperase la estrategia profesional que se había abadonado en 1938 para poner fin a una sangría tan absurda y criminal.


Lo único estratégicamente correcto para esas fechas en mi opinión era el golpe de estado.

Otra vez la ensoñación, sincera o cínica, de la tecnología, esta vez en forma de armas milagrosas, siguió ocupando el trono que por derecho propio correspondía a la estrategia profesional.


No creo que el alto mando alemán creyera sinceramente en lo de las armas milagrosas, cuestión distinta es como fueron utilizadas por Goebbels para tratar de mantener la moral de soldados y civiles.


José Luis

En realidad mi único punto de desacuerdo en el hilo creo ha sido el responsabilizar a Guderian y compañía de desencadenar la SGM, responsabilidad que pienso que corresponde a Hitler, otros funcionarios nazis y dentro del OKW a Keitel y Jodl, tal vez algunos más, pero de ninguna manera a todo el alto mando.
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Re: Guderian y la Blitzkrieg

Mensajepor José Luis » Mar Dic 27, 2016 12:22 am

¡Hola a todos!

Chepicoro escribió:José Luis

En realidad mi único punto de desacuerdo en el hilo creo ha sido el responsabilizar a Guderian y compañía de desencadenar la SGM, responsabilidad que pienso que corresponde a Hitler, otros funcionarios nazis y dentro del OKW a Keitel y Jodl, tal vez algunos más, pero de ninguna manera a todo el alto mando.


Estimado Chepicoro:

1- No creo haber responsabilizado a Guderian u otro alto comandante de desencadenar la IIGM. Eso fue cosa de Hitler. El asunto, sin embargo, es que Hitler no podría hacerlo sin el beneplácito de sus generales. Y es aquí donde yo he puesto el acento: la responsabilidad del generalato alemán en la guerra desencadenada por Hitler y su política de agresión.

2- Cuando Estados Unidos acusó y llevó a los tribunales a von Leeb y otros altos comandantes en lo que se conoce popularmente como The High Command Trial u oficialmente como The United States of America vs. Wilhelm von Leeb, et al, el tribunal halló a los acusados no culpables del cargo núm. 1 (crímenes contra la paz), declarando que eso correspondía a los políticos que tomaron esas decisiones, etc. Y estoy de acuerdo. Ahora bien, una cosa es no ser culpable de un delito (crímenes contra la paz, en este caso), y otra diferente es ser el medio indispensable para cometer ese delito, y la Wehrmacht fue ese instrumento. Aquí hay una responsabilidad militar que va al fondo de lo que discutimos en este hilo. Me explico.

Cuando puse el ejemplo del estudio de von Schlieffen que contenía la violación territorial de Bélgica y Holanda para la hipotética campaña contra Francia (el estudio creo recordar que era de 1905), Schlieffen estaba tomando una decisión que traería consecuencias políticas y militares graves, aunque él pareció desdeñarlas. Al fin y al cabo era un memorando o un estudio; vamos, un plan. Pero de estar activo Schlieffen en 1914, sin duda seguiría su plan, como lo siguió Moltke el Joven en el aspecto de la violación de territorios belgas y holandeses. Bien, el punto en este asunto es que se está renunciando a la gran estrategia en aras de una incierta victoria en el campo operacional. Lo que se desdeñaba ahí era la terrible consecuencia estratégica que suponía la entrada de Gran Bretaña en la guerra como reacción a la vulneración del territorio holandés. Este es el punto central. Las operaciones militares traen consecuencias que trascienden la propia campaña que las gobierna. No ver más allá de esto fue el primer gran error de los tecnócratas bajo Hitler. El segundo fue el enorme desiquilibrio que gobernó sus fines y medios.

La responsabilidad del liderazgo militar alemán en toda esta terrible pesadilla de Hitler y el nazismo comenzó desde el primer día en que Hitler fue nombrado canciller del Reich. Si alguna vez la Wehrmacht (entonces Reichswehr) tuvo independencia y autonomía, los años de preguerra (1933-1938) del Tercer Reich fueron testigos del tránsito de la autonomía a la dependencia, primero, y a la sumisión, después, a Hitler. Pero quiero subrayar que esa transición fue completamente voluntaria; en otras palabras, no fue impuesta por Hitler. Ni el juramento de lealtad ni el adoctrinamiento ideológico del ejército, por citar dos ejemplos, fueron impuestos por Hitler, sino por propia iniciativa de Blomberg. La indignidad fue tan lenta y gradual que tengo mis serias dudas de que los conspiradores del verano de 1938 se atrevieran a dar el golpe contra Hitler de no mediar el Pacto de Munich. Yo creo que respiraron aliviados, especialmente Halder.

En fin, un placer debatir contigo, Chepicoro.

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maxtor
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Re: Guderian y la Blitzkrieg

Mensajepor maxtor » Vie Dic 30, 2016 9:09 pm

Saludos a todos.

La mañana del sábado 31 de agosto de 1946, el general Alfred Jodl se dirigió a los jueces del Proceso de Nuremberg y a la posteridad, Jodl sabía que iba a ser ahorcado y el antiguo jefe del Estado Mayor del OKW destinó sus observaciones a los venideros historiadores en la misma medida que a los miembros del Tribunal Militar Internacional. En nombre del Alto Mando Alemán, Jodl expuso su caso aduciendo que se habían visto: “enfrentados a la tarea imposible de dirigir una guerra que no habían querido, bajo un comandante en jefe que no confiaba en ellos, y en el que ellos solo confiaban dentro de ciertos límites; con métodos que, a manudo contradecían sus principios de liderazgo y sus opiniones ya contrastadas; con tropas y fuerzas de policía que no quedaban plenamente bajo su mando; y con un servicio de inteligencia que, en parte, trabajaba para el enemigo. Y todo esto con la absoluta y clara convicción de que esa guerra decidiría la vida y la muerte de nuestra amada patria. No estaban al servicio de poderes diabólicos ni de un criminal, sino de su pueblo y su patria”.

La mayoría del Alto Mando Alemán, no quería una guerra con Francia y GB en 1939, aunque no les importó luchar contra Polonia, lo que inevitablemente conducía al mismo resultado, dadas las garantías británicas a ese país en abril de 1939, y fue un error grave de Hitler que asumió todo su generalato, aunque entrar en dicha cuestión creo que sería otro debate ajeno al hilo que versa en especial en los últimos post en la responsabilidad o no del AMA o en su responsabilidad “moral” por el desencadenamiento (nótese que por desencadenamiento entiendo un hito de acontecimientos no únicos ni especiales o más importantes que otros que sí llevaron en un hilo causal al inicio de la guerra, y donde en uno de esos hitos está sin duda el Generalato alemán y su actitud de no ya mirar hacia otro lado o de un falso cumplimiento del deber sino de su egoísmo y ambición personal en general) de la guerra.

Los métodos que los oficiales alemanes permitieron utilizar y en otros casos utilizaron abiertamente, en el frente del Este, fueron mucho peores que lo que puede deducirse de las palabras de Jodl, y esos oficiales estaban, casi universalmente, implicados en monstruosas violaciones de todos los cánones de las reglas de la guerra, escrito y no escritas. Los generales alemanes miraron hacia otro lado, como buena parte de la sociedad alemana, cuando en 1933 empezó el desfile hacia los campos de encierro o de concentración como más adelante se llamarían, y ellos por su posición sí tenían mayor información clara y objetiva de qué pasaba allí, posteriormente, dichos generales estuvieron al tanto de que la guerra en el este había de ser una guerra de exterminio y no un enfrentamiento militar convencional. Las órdenes verbales y a veces escritas, no dejaron lugar a ninguna duda. Los generales alemanes estuvieron al servicio de un Estado criminal y de un auténtico criminal, así como también del Volk y la patria.

Las razones por las que muchos oficiales profesionales, supuestamente dignos, sirvieron a los nazis con tanta eficiencia y aparente entusiasmo fueron muchas y complicadas. Sus padres y abuelos habían fusilado sin misericordia a los francotiradores franceses en la guerra franco-prusiana y habían maltratado a civiles belgas y franceses en la Gran Guerra, por lo que la tradicional nobleza prusiana fue siempre más un mito que otra cosa. El juramento que hacían a Hitler no podía excusarlos. Entre sus motivos estaban la ambición personal, la complicidad criminal, un genuino patriotismo, la falta de alternativas, el orgullo profesional, así como la lealtad a sus hombres y al ambiente castrense en general.

Está claro que la decisión de oponerse a lo que te rodea tiene consecuencias, en algunos casos es más difícil que en otros, pero a los generales alemanes como máximo eran destituidos o reasignados al retiro forzoso o retirados unos meses pero no se les fusilaba, de la misma forma que no se fusilaba a nadie por negarse a ejecutar a un judío, los generales alemanes solo se jugaban el puesto, no su vida, si se enfrentaban al sistema o a Hitler, y en otros casos, pasaron del retiro forzoso al activo como le sucedió a Rundstedt tres veces. Así que puede que “sólo obedecieran órdenes”, pero no lo hacían por un temor fundado a perder la vida (salvo en casos claros de conspiración para matar a Hitler, claro está). Hacer lo correcto nunca es fácil.

Al igual que los acusados de Núremberg intentaron cargar todas las culpas de los crímenes de guerra del Estado nazi sobre Hitler, una serie de libros escritos por generales alemanes en las décadas de 1950 y 1960 buscaban atribuir en exclusiva la derrota militar a él y sus acólitos Keitel y Jodl. Victorias frustradas era el título de la autobiografía de Manstein, obra que ha sido justamente condenada por “arrogante” y “auto-exculpatorio” (Max Egremont, Literary Review, 5/2002, p. 4). Por mucho que los generales alemanes hablen de su deber y su honor tras el conflicto, solo un pequeño número de ellos intentó acabar con Hitler con una bomba de 1 kilo. La inmensa mayoría sirvió con notable lealtad a Hitler, e individualmente la mayoría tenía buenas razones para seguir luchando hasta el final: Manstein ordenó las masacres de civiles, judíos y prisioneros de guerra; Rundsted formaba parte del Tribunal de Honor; Guderian aceptó dinero y una atractiva propiedad en Polonia, y así sucesivamente. El pueblo alemán llamaba a los funcionarios del partido nazi “pavos reales dorados”, pero ninguno de ellos llevaba tanto oro a cuestas como los generales de la Wehrmacht.

En su mayoría, los generales alemanes eran corruptos, moralmente viles, oportunistas y distaban mucho de ser galantes caballeros armados sin ideología, como les gustaba retratarse posteriormente.

Saludos desde Benidorm.

Fuente: Andrews Robert, "La Tormenta de la guerra. Nueva Historia de la Segunda Guerra Mundial".
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