Ocultismo nazi: hechos y mitos

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Ocultismo nazi: hechos y mitos

Mensaje por José Luis » Mar Jun 09, 2020 9:53 pm

La literatura académica que aborda de forma más o menos exhaustiva la relación del ocultismo de finales del siglo XIX y principios del XX con el Nacionalsocialismo, ponderando el grado de importancia que pudieron tener destacados ocultistas y sus ideas en el ideario nazi, y señalando y explicando la mitología en torno al tema resulta comparativamente insignificante con la ingente literatura popular, películas y documentales que han recreado, distorsionado e inventado muchas historias de dicha mitología con pretendida base real y/o esotérica. Internet ha multiplicado la expansión de esta especie de fervor colectivo que parece refugiarse en el terreno de lo irracional como una huida de la razón. Yo sentí, en mi primera adolescencia, esta irracional atracción de la mitología ocultista nazi.

Fue allá por 1971-1972 cuando leí por primera vez El Retorno de los Brujos (Barcelona, 1961), un libro de Louis Pauwels y Jacques Bergier que causó sensación en la época y que fue publicado originalmente en francés como Le Matin des Magiciens. Introduction au Réalisme Fantastique (1960). Fue traducido a varios idiomas -al alemán como Aufbruch ins dritte Jahrtausend (1962) y al inglés como The Dawn of Magic (London, 1963) y Morning of the Magicians (New York, 1963)- y vendió millones de ejemplares en todo el mundo. El libro, en su segunda parte, contiene un par de capítulos dedicados al “ocultismo” dentro del mundo nazi, referidos particularmente a una supuesta relación de Hitler y Himmler con creencias y proyectos esotéricos. Habla de las teorías de la Tierra Cóncava y el Mundo Helado, de la Sociedad Thule y la Sociedad del Vril, de Hitler y Himmler y su relación con el esoterismo, de organizaciones ocultas nazis dentro de la SS, y de otros personajes relacionados con los nazis y supuestamente ocultistas. La influencia que tuvo el libro de Pauwels y Bergier en la literatura popular posterior sobre el ocultismo nazi es sólo comparable a la que tuvo el libro igualmente de éxito mundial Chariots of the Gods? del autor suizo Erich von Däniken, publicado en 1968, con respecto a la literatura posterior acerca de los OVNIS y antiguos astronautas, que veremos más adelante no escaparon a la atención de los mitólogos del ocultismo nazi.

En el libro de Pauwesl y Bergier aparecen personajes y organizaciones, muchas veces reales, sobre los que se construyen teorías que son pura ficción; pero este libro fue, sin duda, la obra más influyente en la literatura fantástica posterior relacionada con el mundo nazi y el ocultismo. En aquella época de mi primera adolescencia, el libro de Pauwels y Bergier me atrajo de forma irresistible, o así lo recuerda mi memoria, y sólo años después, cuando comencé a interesarme seriamente por la historia de la IIGM y la Alemania nazi, sólo entonces comprendí que casi todo lo que contaban esas narrativas no era más que pura fabulación. Sin embargo, ese recuerdo de mi adolescencia me ha servido para comprender la tentadora atracción que estos temas suelen ejercer sobre una parte importante de la adolescencia y la juventud de nuestro tiempo (y de muchas personas adultas), del enorme negocio comercial que hay detrás, y de la vasta difusión que tienen en ciertos medios audiovisuales y en la literatura popular. Solamente poniendo en el buscador Google las palabras "Nazi Occult" salen 2.440.000 resultados en 0,57 segundos. No es de extrañar, pues, que no sean infrecuentes las intervenciones en nuestro foro de usuarios comentando o preguntando sobre este tema tan variado y complejo. Estas circunstancias me llevaron a sopesar hace ya tiempo la idea de escribir un artículo sobre el supuesto “ocultismo nazi” (o “esoterismo nazi”) con el fin de establecer las diferencias entre los hechos conocidos, de una parte, y las leyendas y fantasías, de la otra. Como el tema es demasiado variopinto y complejo para tratarlo con cierto rigor en un artículo, decidí finalmente centrarme en la evidencia histórica de algunos de los aspectos centrales del ocultismo en el nazismo y cómo, a partir de aquí, se ha manipulado, o simplemente inventado, para construir teorías y mitos fantásticos, especialmente después del final de la Segunda Guerra Mundial. En su desarrollo está implícito también el propósito de proporcionar la literatura más significativa de la que tengo conocimiento y he consultado.

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Re: Ocultismo nazi: hechos y mitos

Mensaje por José Luis » Mar Jun 09, 2020 10:00 pm

INTRODUCCIÓN

Antes de entrar en materia me gustaría aclarar algunas cuestiones sobre el esoterismo. En primer lugar, hasta más o menos mediados del siglo pasado, el esoterismo, o Tradición Esotérica Occidental en su concepción académica moderna, no tuvo cabida en el mundo universitario hasta bien entrado el siglo XX. Como ha expresado Goodrick-Clarke, su estudio académico es un fenómeno comparativamente reciente, y a principios del presente siglo sólo existían tres cátedras universitarias dedicadas al tema en las universidades de la Sorbonne, Amsterdam y Exeter (1). Entre los académicos del esoterismo no existe un consenso para sentar su definición, aunque sí lo hay sobre las corrientes de pensamiento que se pueden enmarcar dentro del término esoterismo. Estas se remontan a la época helenística de los primeros siglos de nuestra era con el gnosticismo, el hermetismo y el neoplatonismo; al Renacimiento con el resurgir de la magia, la astrología, la alquimia y la Cábala; a la Ilustración con la Rosacruz y la masonería; y a la teosofía y el ocultismo de los siglos XIX-XX con las sociedades secretas y sus ritos ceremoniales. En realidad, el esoterismo está íntimamente relacionado con la religión, la filosofía y, por ende, con la cultura existentes desde el pasado remoto hasta el presente, pero se aleja de ellas en cuanto pretende reflejar una realidad esotérica oculta, sólo revelada a los iniciados.

Ahora bien, y en segundo lugar, algún lector se preguntará ya a estas alturas qué tienen que ver realmente todas estas cosas del esoterismo y del ocultismo con el partido nazi, la ideología nazi y sus líderes más destacados. Pues relativamente poco o relativamente mucho, según se mire y según dónde busquemos. Es sabido que el nazismo no construyó su ideología y su cosmovisión del mundo de la nada, sino de una serie de creencias, doctrinas y teorías, las más de las veces pseudocientíficas, que, en no pocos casos, ya estaban perfiladas en algunas de las corrientes y escuelas ocultistas de finales del siglo XIX y principios del XX en Austria y Alemania. Por ejemplo, algunos de los aspectos centrales de las políticas raciales nazis, incluido los futuros genocidios de la guerra, ya habían sido expuestos en la primera década del siglo XX por un ariosofista vienés conocido como Jörg Lanz von Liebenfels (Adolf Joseph Lanz, 1874–1954), quien abogaba por el exterminio de las razas inferiores, a quienes calificaba de bestias y “Tschandala”, en términos retrospectivamente genocidas, y propugnaba la creación de una nueva raza a partir del material humano de los arios. Propuso la deportación de algunas razas inferiores de Europa a Madagascar, y la creación de granjas de cría (Zuchtklöster) (2). Todo esto, escrito en la década de 1910, vio su materialización durante el Tercer Reich y en la guerra, y no por mera casualidad, pues la obra de Lanz, y especialmente su revista Ostara, fue conocida y leída por Hitler durante su estancia en Viena, y por otros líderes nazis.

Hay una indudable relación entre ciertas corrientes ocultistas y el primer partido nazi y sus líderes en Alemania en 1918-1919. Estas corrientes ocultistas operaban en Austria desde finales del siglo XIX, y su escuela más influyente fue la de los arosiofistas vieneses Guido von List (Guido Karl Anton List, 1848–1919) y el mencionado Lanz, que tuvieron su repercusión más importante en Alemania con la fundación en 1912 de la Reichshammerbund y su rama secreta la Germanenorden. Estas dos organizaciones eran radicalmente antisemitas, y bebían en muchas cuestiones de la Ariosofía, la cual bebía a su vez de la Teosofía de Helena Petrovna Blavatsky. Los ariosofistas combinaban el nacionalismo y el racismo del movimiento völkisch alemán con nociones ocultas procedentes de la teosofía, con el fin de profetizar y vindicar la llegada de una era de un nuevo orden mundial gobernado por Alemania. En sus escritos, expresa Goodrick-Clarke (3), describían una época prehistórica dorada en la que los sabios sacerdotes gnósticos habían enseñado “doctrinas ocultas-racistas” y gobernaban sobre una sociedad superior y racialmente pura. Según ellos, una malvada conspiración de intereses anti-alemanes (autoría de razas no-arias, judíos o incluso la Iglesia primitiva) habían buscado arruinar este mundo germánico ideal emancipando a los inferiores no-alemanes en nombre de un espurio igualitarismo.

Por tanto, resulta evidente que el primer partido nazi y sus líderes, Hitler y, sobre todo, Himmler en particular, estuvieron influenciados de alguna forma por algunas de las creencias y teorías formuladas por ciertos personajes importantes del ocultismo austriaco y alemán de las dos primeras décadas del siglo XX. En el mundo académico existe cierto consenso sobre esta influencia real, pero el consenso se debilita a la hora de considerar hasta qué punto fue importante esta influencia, tanto en los años de entreguerras como durante el reinado del Tercer Reich. La mayoría de académicos que han tratado el asunto consideran esta influencia puramente marginal, pero hay quienes afirman que el ocultismo jugó un papel relativamente importante. Esta polémica (4) no tiene mucha importancia en lo que voy a tratar a continuación, pues en lo que están de acuerdo todos los académicos es en la ausencia total de evidencia histórica en la construcción de las fantasías, con pretendida base ocultista, creadas antes, durante y, la mayor parte, después del final de la Segunda Guerra Mundial. Empezaré por analizar un hecho histórico en la existencia de la Sociedad Thule (Thule-Gesellschaft), cuyo fundador y dirigente más destacado, Rudolf von Sebottendorf (Adam Alfred Rudolf Glauer 1875-1945), fue el primero en afirmar públicamente en 1933 que el Partido Nazi era virtualmente una construcción de la Sociedad Thule. Posteriormente, esta sociedad se utilizó como base ocultista para la creación de teorías completamente ficticias.

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Re: Ocultismo nazi: hechos y mitos

Mensaje por José Luis » Mar Jun 09, 2020 10:07 pm

LA SOCIEDAD THULE

La Sociedad Thule se fundó oficialmente en agosto de 1918. Para entender las razones y los objetivos que llevaron a la creación de esta sociedad es necesario previamente examinar brevemente sus antecedentes en la Reichshammerbund y su rama secreta la Germanenorden, de la cual salió la Sociedad Thule.

La Reichshammerbund y la Germanenorden deben sus orígenes y fundación principalmente a la figura de Theodor Fritsch (1852-1933), un periodista alemán que ejerció una inmensa influencia en el antisemitismo de la Alemania Imperial y la República de Weimar, hasta el punto de que muchos historiadores lo consideran el padre del antisemitismo nazi. Y no les debe faltar razón porque a su muerte en 1933, el gobierno nazi le hizo un funeral de estado. Fritsch había denunciado a los judíos como extranjeros raciales, y en 1886 había subrayado en un artículo la “arianidad” y su relación con las tradiciones germánicas bajo un contexto pagano. Quería reorganizar la vida política, intelectual, económica y social de una nación alemana donde los judíos no tuvieran lugar (5). Con el deseo de establecer un amplio y poderoso movimiento antisemita, en enero de 1902 fundó el Hammer, una publicación inicialmente mensual y después quincenal que tres años después contaba con más de tres mil lectores. Estos lectores comenzaron a organizarse en grupos Hammer (Hammer-Gemeinden locales. En una reunión en su casa de Leipzig el 24-25 de mayo de 1912, Fritsch y unos veinte destacados pangermanistas y antisemitas fundaron dos grupos, de manifiesta influencia ariosofista, para adoctrinar a la sociedad alemana: la Reichshammerbund encabezada por Karl August Hellwig, un coronel retirado miembro de la Sociedad List desde 1908, que confederaba a todos los grupos Hammer existentes; y la Germanenorden, una organización secreta liderada por Hermann Pohl.

En la Germanenorden podían afiliarse todos los nacionales, hombres o mujeres, de impecable descendencia germánica. En los formularios de solicitud de entrada se pedían detalles sobre el color del cabello, piel y ojos de los solicitantes. El prototipo ideal era de cabello rubio a rubio oscuro, ojos azules o marrones claros, y piel pálida. También se pedían detalles sobre los ancestros de los solicitantes. La influencia de los ariosofistas se notó principalmente en las ceremonias rituales de la orden, una rara síntesis de inspiración racista, masónica y wagneriana, atribuidas a la ceremonia de la Armanemschaft, tal como llamaba Guido von List a su sacerdocio. Sin embargo, la Armanemschaft prohibió que los hermanos superiores de la Germanenorden fuesen llamados armanen. El boletín oficial de la Germanenorden, Allgemeine Ordens-Nachrichten, presentaba en su portada una esvástica de brazos curvos superpuesta a una cruz. Con el tiempo, en este boletín comenzaron a aparecer anuncios de joyería völkisch, anillos, colgantes y alfileres de corbata que incorporaban algunas runas y la esvástica. Fue a través de la Germanenorden y la Sociedad Thule que la esvástica acabó siendo adoptada por los nazis.

En 1916 se produjo un cisma en la Germanenorden después de que varios miembros de algunas provincias cuestionaran el liderazgo de Hermann Pohl, quien, airado, fundó la Germanenorden Walvater von Heilige Gral (Orden de los Antepasados Germanos del Santo Grial), estableciendo logias en las provincias de Silesia (Breslau), Hamburgo, Berlín y el Osterland, y en 1917 en Baviera (Munich) gracias a los esfuerzos de Rudolf von Sebottendorf, que había ingresado en la orden el año anterior. Sebottendorff convocó a los miembros de la logia en su apartamento de Munich en la Zweigstrasse hasta julio de 1918, y desde entonces en cinco habitaciones con capacidad para 300 invitados alquiladas al hotel Vierjahreszeiten. Como las reuniones fueron adquiriendo cada vez más tintes de naturaleza de derecha política debido a los acontecimientos revolucionarios de la proclamada República Soviética de Baviera, se adoptó el término Sociedad Thule como tapadera de la orden para no llamar la atención de los elementos socialistas y pro-republicanos. Oficialmente, la Sociedad Thule se fundó en agosto de 1918 para “la investigación de la historia alemana y la promoción de la naturaleza (Art) alemana”, así como para la investigación de las Edda, las Sagas, y temas similares (6). No era una sociedad secreta en el sentido oculto o esotérico del término, sino más bien una tapadera de conspiradores políticos que jugaron un papel instrumental en el derrocamiento de la República Soviética de Baviera, y que tras la caída de ésta en mayo de 1919 perdió su razón de ser y se disolvió a mediados de la década de 1920, pese a que Sebottendorff intentara restablecerla, sin éxito, en 1933.

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Re: Ocultismo nazi: hechos y mitos

Mensaje por José Luis » Mar Jun 09, 2020 10:10 pm

Fue precisamente en 1933, pocos meses después de que Hitler fuese nombrado Canciller del Reich, cuando Sebottedorff publicó un libro titulado Bevor Hitler kam: Urkundliches aus der Friihzeit der nationalsozialistischen Bewegung (Antes de que Hitler Llegara: los primeros años del movimiento nazi), en el cual afirmó:

<<
Fueron los miembros de Thule la gente a la que Hitler primero se volvió, y los que primero se aliaron con Hitler. El armamento del venidero Führer consistió, aparte de la propia Sociedad Thule, del Deutscher Arbeiterverein (sic) [debe ser un gazapo por el Deutsche Arbeiterpartei, DAP] fundado en la [Sociedad] Thule por el Hermano Karl Harrer en Munich, y el Deutsch-Sozialistische Partei, encabezado allí por Hans Georg Grassinger, cuyo órgano era el Münchener Beobachter, más tarde Völkischer Beobachter. De estas tres fuentes, Hitler creó el Nationalsozialistische Arbeiterpartei (7).
>>

En realidad, Hitler nunca fue miembro de la Sociedad Thule y ni siquiera hay evidencia histórica de que asistiese como invitado a alguna de sus reuniones. Por la publicación de este libro, Sebottendorff fue desacreditado por las autoridades nazis, que lo internaron brevemente, tras lo cual viajó a Turquía, donde encontró empleo en el Servicio de Inteligencia Alemán en Estambul. Se suicidó el 9 de mayo de 1945.

Sin embargo, el libro de Sebottendorff -que dedicó a la memoria de los siete miembros de la Sociedad Thule que fueron muertos por los Rojos como "rehenes" en Múnich el 30 de Abril de 1919, el día antes de la entrada en la ciudad de las tropas Blancas que apoyaban al gobierno bávaro, entonces temporalmente exiliado en Bamberg-, fue analizado años después por Reginald Henry Phelps (8), concluyendo que las afirmaciones de Sebottendorff tenían cierto fundamento. No es de la misma opinión Julian Strube, quien afirma que “no se puede ver a la Sociedad Thule como un predecesor directo del Partido Nazi. De hecho, como se observó arriba, cuando, en 1933, Sebottendorff afirmó en su libro Bevor Hitler kam que la sociedad había sido central en el desarrollo del nacionalsocialismo, desató la ira del partido y fue brevemente internado en 1934” (9). Estos argumentos no me parecen sólidos, pues difícilmente el partido nazi iba a reconocer en 1933 que debía sus orígenes a la Sociedad Thule, teniendo como tenía a Hitler como el alfa y omega de toda la historia del partido. Tampoco es del todo determinante que Hitler no fuera miembro de Thule, teniendo en cuenta que Hitler permaneció en el ejército hasta marzo de 1920 y que se había unido al DAP a instancias de sus superiores en septiembre de 1919. Sin embargo, el mentor político de Hitler en esa época, Dietrich Eckart (1868-1923), aunque no era miembro de la sociedad, sí había asistido a reuniones de Thule, al igual que Gottfried Feder (1883-1941), que fue también influyente en el pensamiento económico de Hitler y sirvió entre 1933 y 1934 como ministro de Economía; y también asistió como invitado Alfred Rosenberg (1893-1946); mientras que Rudolf Hess (1894-1987) y Hans Frank (1900-1946) sí fueron miembros de Thule por algún tiempo (10). Quizás la influencia de Thule sobre Hitler y la creación del partido no fuese tan importante como afirmó Sebottendorff en su libro, pero es indudable que existió, a mi juicio.

Sin embargo, y esto es importante para lo que sigue, tiene razón Strube cuando afirma que algunos autores posteriores, como los citados Pauwels y Bergier, manipularon los hechos acerca de la Sociedad Thule, recreándola “como una orden oculta, que inició y controló a figuras clave dentro del Partido Nazi. Sus imaginativos relatos incluyen, por ejemplo, a Karl Haushofer (1869-1946), que nunca fue miembro de la sociedad, ni el “iniciador” de Hitler, ni, en realidad, sus ideas relativas a la geopolítica tuvieron nada que ver con los maestros ocultos del Este” (11).
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Re: Ocultismo nazi: hechos y mitos

Mensaje por José Luis » Mar Jun 09, 2020 10:15 pm

LA SOCIEDAD THULE EN PAUWELS Y BERGIER

En el ya citado Retorno de los Brujos, Pauwels y Bergier se sirven del Adolf Hitler (12) de Konrad Heiden (1901-1966), traducido al francés por Armand Pierhal (Grasset, 1936), para agigantar la influencia de Dietrich Eckardt, al que presentan como miembro de la Sociedad Thule, sobre Hitler, a quien enseña prácticamente todo, y desde una doble vertiente: el de la “doctrina 'secreta'” y el de la “intriga de propaganda”. Llegan a escribir:

<<
Unos seres intermediarios entre el hombre y las inteligencias de Fuera tendrían a disposición de los iniciados un depósito de fuerzas donde abastecerse para devolver a Alemania el imperio del mundo, para hacer de Alemania la nación anunciadora de la superhumanidad venidera, de las mutaciones de la especie humana. Llegará un día en que las legiones se pondrán en marcha para aniquilar todo lo que se opone al destino espiritual de la Tierra, y serán conducidas por hombres infalibles, alimentadas en las mismas fuentes de la energía y guiadas por los Grandes Antiguos. Tales son los mitos contenidos en la doctrina aria de Eckardt y de Rosenberg, y que estos profetas de un socialismo mágico introducen en el alma de médium de Hitler.
>>

La representación de Hitler como una especie de médium no fue algo original de Pauwels y Bergier. Muchos años antes, en 1934, el autor francés René Kopp publicó un artículo en el periódico Le Chariot, declarando que Bonaparte, Mussolini y Hitler eran “maestros” enviados a la tierra por poderes superiores. Cinco años después, Kopp afirmó que las imágenes de Hitler demostraban su posesión por “un fantasma de origen desconocido”. Y ese mismo año, Edouard Saby en su Le tyran nazi et les forces occultes (1939) identificó a Hitler como un médium y un iniciado de una secreta “sociedad Rosacruciana” con conexiones con el Tíbet y el Vehm. Y en la que sin duda fue una de las publicaciones más influyentes de esa época, el Hitler Speaks (1939) de Hermann Rauschning, se habla de Hitler como practicante de magia negra y su posesión por fuerzas malignas. Los relatos de Rauschning, basados en conversaciones completamente ficticias con Hitler, se publicaron en inglés, francés y alemán, estableciendo la imagen “oculta” de Hitler y sirviendo como fuentes clave para autores posteriores (13).

Pauwels y Bergier presentan a Karl Haushoffer (1869-1946) como miembro de Thule, dando al grupo “su verdadero carácter de sociedad secreta de iniciados en contacto con lo invisible, y que ha de convertirse en el centro mágico del nazismo”. Para justificar a Hitler como médium, estos dos autores explican que “El ocultismo enseña que, después de haberse atraído las fuerzas ocultas por medio de un pacto, los miembros del grupo no pueden evocar estas fuerzas más que por mediación de un mago, el cual no puede actuar sin un médium”. Y claro, Haushoffer era el mago, y Hitler el médium (14). Y fue Rudolf Hess, quien había puesto en contacto a Hitler con Haushoffer, quien, según estos dos autores, “En los raros momentos de lucidez que le deja su inexplicable enfermedad, el prisionero Hess, único superviviente del grupo «Thule», declaró formalmente que Haushoffer era el mago, el amo oculto”. Luego, más adelante, escriben Pauwels y Bergier que “Los miembros del grupo 'Thule' estaban destinados al dominio material del mundo, debían ser protegidos contra todos los peligros, y su acción se prolongaría durante millares de años, hasta el próximo diluvio. Se comprometían a darse la muerte con su propia mano si cometían cualquier falta que rompiese el pacto, y a consumar sacrificios humanos”.

Es tal la insensatez de estos comentarios que los propios autores se abstienen de presentarlos como hechos, declarando en cambio que sirven “únicamente para expresar un haz de coincidencias, de cruzamientos, de signos y de presunciones” para explicar “el fenómeno hitleriano”. De hecho, ya Pauwels en el prólogo del libro escribió: "Este libro no es una novela, aunque su intención sea novelesca. No pertenece a la science-fiction, aunque se rocen los mitos que alimentan este género. No es una colección de hechos chocantes, aunque el ángel de lo Chocante se encuentre aquí en su elemento. Tampoco es una contribución científica, el vehículo de una asignatura desconocida, un testimonio, un documental o una moraleja. Es el relato, a ratos legendario y a ratos exacto, de un primer viaje a los dominios apenas explo­rados del conocimiento. Como en los manuscritos de los navegantes del Renacimiento, lo imaginario y lo verdadero, la interpolación aventurera y la visión exacta, se mezclan en él."

¡Y de qué manera! Para ilustrar las fantasías del libro de Pauwels y Bergier, voy a referir una de las que más me ha llamado la atención, para luego desmontarla. Dicen los autores en el capítulo VIII de la Segunda Parte:

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Re: Ocultismo nazi: hechos y mitos

Mensaje por José Luis » Mar Jun 09, 2020 10:18 pm

<<
Estamos en abril de 1942. Alemania vierte todas sus fuerzas en la guerra. Nada, al parecer, es capaz de desviar a los técnicos, a los sabios y a los militares de su tarea inmediata.

Sin embargo, una expedición organizada, con asentimiento de Goering, de Himmler y de Hitler, abandona el Reich con gran sigilo. Forman esta expedición algunos de los mejores especialistas del radar. Bajo la dirección del doctor Heinz Fisher, conocido por sus trabajos sobre los rayos infrarrojos, desembarcan en la isla báltica de Rugen. Van provistos de los aparatos de radar más perfeccionados. Estos aparatos son todavía raros en esta época, y están repartidos en los puntos neurálgicos de la defensa alemana. Pero las observaciones que van a realizarse en la isla de Rugen son consideradas, por el alto Estado Mayor de Marina, como de importancia capital para la ofensiva que Hitler se apresta a desencadenar en todos los frentes.

No bien hubieron llegado, el doctor Fisher apuntó los aparatos al cielo, en un ángulo de cuarenta y nueve grados. Salta a la vista que nada hay que detectar en la dirección elegida. Los otros miembros de la expedición creen que se trata de un ensayo. Ignoran lo que se espera de ellos. Más tarde les será revelado el objeto de la expedición. Desconcertados, comprueban que los aparatos siguen apuntando en la misma dirección durante muchos días. Entonces se les da esta explicación: El Führer tiene buenas razones para creer que la Tierra no es convexa, sino cóncava. No habitamos en el exterior del Globo, sino en su interior. Nuestra posición es comparable a la de las moscas que andan por el interior de una esfera. El objeto de la expedición es demostrar científicamente esta verdad. Gracias a la reflexión de las ondas del radar, que se propagan en línea recta, se obtendrán imágenes de puntos extraordinariamente alejados en el interior de la esfera. El segundo objeto de la expedición es obtener, por reflexión, imágenes de la flota inglesa anclada en Scapaflow.

Martin Gardner relata esta loca aventura de la isla de Rugen en su obra In the Name of Science. El propio doctor Fisher aludiría a ella, después de la guerra. El profesor Gerard S. Kuiper, del Observatorio del Monte Palomar, consagró en 1946 una serie de artículos a la doctrina de la Tierra cóncava que había presidido aquella expedición. Escribía en Popular Astronomy: «En ciertos medios importantes de la Marina y de la Aviación alemanas, creían en la teoría de la Tierra cóncava. Pensaban que les resultaría particularmente útil para señalar la posición de la flota inglesa, y que la curvatura cóncava de la Tierra permitiría observaciones a gran distancia por medio de los rayos infrarrojos, menos curvados que los rayos visibles.» El ingeniero Willy Ley registra los mismos hechos en su estudio de mayo de 1947: Seudociencias en el país nazi.
>>

Todo lo anterior parece una locura y, muy probablemente, es una invención. En primer lugar, Martin Gardner publicó In the Name of Science en 1952, y luego una edición revisada en 1957 con el título Fads and Fallacies in the Name of Science. No sé en el de 1952, pero en el de 1957 no dice nada de esa expedición a la isla de Rügen, y sólo en el capítulo II hace una referencia a la doctrina de la tierra hueca en Alemania de la siguiente manera: "In Germany, Teed's writings provided the basis for a cult that flourished widely in the anti-cultural climate of the Nazi movement. It was known as the Hohlweltlehre, or Hollow Earth Doctrine, first proclaimed by Peter Bender, a German aviator badly wounded in the First World War. Bender corresponded at length with the Koreshans until his death in a Nazi prison camp. His work is still carried on in Germany, chiefly by Karl E. Neupert whose book Geokosmos is the most important textbook of the cult".

La fuente de Gardner para esa referencia es el artículo de Willy Ley, "The Hollow Earth", Galaxy, March, 1956.

Bien, cabe decir que esa revista, Galaxy, era un magazine de ciencia ficción (el nombre completo de la revista era GALAXY Science Fiction) con un formato similar al del Reader's Digest, que se publicó entre 1950 y 1980. En el ejemplar de marzo de 1956 hay un artículo de Willi Ley titulado The Hollow Earth, pp. 71-81 y se puede descargar en la Red. Habla de la "tierra hueca" pero absolutamente nada de esa supuesta expedición a Rügen en 1942.

También se puede conseguir en la Red el artículo que Kuiper escribió en el Popular Astronomy, vol. 54, pp. 263-287, con el título German Astronomy during the War. Y efectivamente en las páginas 277-278, punto 3 escribe Kuiper (traduzco):

<<<
Uno de los síntomas del deterioro intelectual en la Alemania nazi fue el extendido uso de teorías pseudocientíficas. No sólo se practicaba ampliamente la astrología, incluso en en el CG de Hitler, sino que era popular la teoría del mundo helado, así como la teoría de que el mundo era una cáscara hueca, con la raza humana viviendo dentro (Hohlwelttheorie). Los siguientes ejemplos deben bastar:

a. [aquí hace referencia a un tal Dr. W. Führer (extraño nombre, no creéis?) que, según Kuiper, en 1943 se convirtió en el astrólogo oficial para Himmler y Hitler].

b. [el de nuestro interés por ser la referencia de Pauwels y Bergier]: Ciertos círculos navales alemanes creían en la Hohlwelttheorie. Consideraban provechoso localizar la flota británica porque la curvatura de la tierra no obstruiría la observación. Los rayos visuales no eran adecuados debido a la refracción; pero los rayos infrarrojos tenían menos refracción. En consecuencia, un grupo de unos diez hombres bajo el liderazgo del Dr. Heinz Fisher, un experto en infrarrojos, fue enviado desde Berlín a la isla de Rügen para fotografiar la flota británica con equipo infrarrojo en un ángulo hacia arriba de unos 45º.
>>>

Kuiper no anota la fuente de esa información sobre la supuesta expedición.

Finalmente, la mención a Willy Ley y su "Seudociencias en el país nazi" [la cita correcta es Pseudoscience in Naziland, Astounding Science Fiction 39 (1947), 90-98] es superflua, pues lo único que hace Ley aquí, con respecto al asunto, es una mención al artículo de Kuiper publicado un año antes. Además, Ley dejó Alemania en 1935 con destino Inglaterra-Estados Unidos. Así pues, la supuesta expedición a Rügen en los términos referidos con ese increíble objetivo es una información sin fuente de Kuiper (15).

Si las fantasías inspiradas en Thule pueden parecer asombrosas, entonces las que veramos a continuación surgidas en torno a la Sociedad del VriL (Vril-Gesellschaft) parecerán de otro mundo.
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Re: Ocultismo nazi: hechos y mitos

Mensaje por José Luis » Mar Jun 09, 2020 10:21 pm

LA SOCIEDAD DEL VRIL

Pauwels y Bergier cuentan cómo -a través del doctor Willy Ley, ”uno de los mayores expertos del mundo en materia de cohetes” que “huyó de Alemania en 1933”- descubrieron la Sociedad del Vril en sus investigaciones. Una sociedad, seguían, que se fundaba “literalmente” en una novela del escritor inglés Bulwer Lytton, La Raza que nos suplantará, donde presentaba a unos hombres “cuyo psiquismo está mucho más desarrollado que el nuestro”, que tenían un poder que los asemejaba a los dioses, y vivían ocultos en cavernas en el centro de la Tierra, y que “Pronto saldrán de ellas para reinar sobre nosotros”. Continúan estos autores diciendo que esto era lo que sabía Ley, quien decía además que “los discípulos creían poseer ciertos poderes para cambiar de raza, para igualarse a los hombres ocultos en el fondo de la Tierra”.

A partir de esta “información”, Pauwels y Bergier dicen que continuaron sus investigaciones, descubriendo una comunidad berlinesa que se hacía llamar “La Logia Luminosa” o “Sociedad del Vril”.

¿Y qué era el Vril? Pues, según estos autores, “El Vril es la enorme energía de la cual sólo utilizamos una ínfima parte en la vida ordinaria, el nervio de nuestra divinidad posible. El que llega a ser dueño de un vril se convierte en dueño de sí mismo, de los demás y del mundo”.

La existencia de Willy Ley y de Bulwer Lytton y su novela es lo único real en todo el relato de Pauwels y Bergier.

El alemán Willy Otto Oskar Ley (1906-1969) fue un divulgador científico que había estudiado varias disciplinas científicas en Berlín y Königsberg. Fue diseñador de cohetes y cofundador del primer aeródromo de cohetes del mundo, el Raketenflugplatzes de Berlín, lugar de lanzamiento de un grupo de Berlin-Tegel llamado Vereins für Raumschiffahrt. El Raketenflugplatz de Berlín se abrió el 27 de septiembre de 1930 para el desarrollo y pruebas de cohetes líquidos. En las pruebas realizadas inicialmente los cohetes lanzados no superaban los 100 metros de altitud, aunque más tarde llegaron a alcanzar los 4.000 metros. El 30 de septiembre de 1933 se cerró el aeródromo por problemas financieros. Con la fundación de la una asociación para la navegación espacial, Vereins für Raumschiffahrt, en agosto de 1927 en Breslau, Ley comenzó a trabajar en la asociación, fue el miembro núm. 20, y llegó a ser vicepresidente de la misma en 1930. Durante todo ese tiempo desde 1925, Ley no había dejado de publicar, como periodista y escritor freelance, artículos y novelas de ciencia ficción, llegando a participar como asesor técnico del director de cine Fritz Lang en su película de 1929 Frau mi Mond (Mujer en la Luna).

Cuando en 1934 el Ministerio de Propaganda de Goebbels prohibió la publicación de informes sobre “tecnología de cohetes, coches y aviones de cohetes, incluso en forma de novela”, Ley vio cerrada la forma de ganarse la vida que había llevado desde 1925, por lo que en 1935 consiguió un visado para viajar a Inglaterra, donde había estado con su padre durante la IGM, y de allí emigró a Estados Unidos en 1936, trabajando en distintos empleos relacionados con su formación técnica hasta entrar en la NASA en 1958 (16).

Edward George Earle Lytton Bulwer (1803-1873) fue un aristócrata que hizo carrera como escritor de éxito y como político en el parlamento británico. La Sociedad de la Rosacruz inglesa, fundada en 1867, afirmó la pertenencia de Bulwer Lytton como “Gran Patrón”, lo que hizo que Lytton escribiera a la sociedad quejándose de estar “extremadamente sorprendido” por el uso de tal título, que él jamás había sancionado. Otros grupos esotéricos incluyeron también a Bulwer Lytton como miembro, pero no hay ninguna evidencia histórica que soporte estas afirmaciones. En 1871 publicó The Coming Race, un libro que vio posteriores ediciones con el título de Vril: The Power of the Coming Race. En esta novela, Bulwer Lytton escribe sobre una fuerza poderosa, que llama Vril-ya, que atribuye a una raza de hombres que vivían en el subsuelo terrestre y eran psíquicamente muy superiores a la raza humana. Goodrick-Clarke dice que esta ficción del Vril fue citada por Madame Blavatsky en su Isis Unveiled (1877) como un “nombre de la misteriosa y omnipresente fuerza conocida por el hombre desde los antiguos teúrgos”. Se entendía el Vril como una enorme reserva de energía psíquica que no sólo se encontraba en el mundo, sino también en el organismo humano, pero a la que sólo los iniciados tenían acceso. Algunos ocultistas creían que quien fuera que fuese capaz de controlar esta energía, como la raza subterránea del Vril-ya de la novela de Lytton, podía dominar la naturaleza (17).

La idea de un “nacionalsocialismo esotérico” o “socialismo mágico” acuñada por Pauwels y Bergier y sus referencias a la Sociedad Thule y la Sociedad del Vril, la SS y la Ahnenerbe, la Orden Hermética de la Golden Down y la Sociedad Teosófica, las supuestas conexiones ocultas que los iniciados nazis mantenían con los lamas tibetanos y los reinos esotéricos orientales de Agartha y Shamballah, y, en última instancia, su idea de una “ciencia nazi” como una mezcla de magia irracional y tecnología futurista, todo ello despertó las imaginaciones más calenturientas de autores que publicaron en las décadas de 1960 y 1970 (18).

Strube comenta que las ideas de Pauwels y Bergier se propagaron en la literatura popular, con obras de grandes éxitos de ventas, como Le Livre des secrets trahis (1965) de Robert Charroux, y The Spear of Destiny (1973) de Trevor Ravenscroft, con los nazis buscando la Lanza Sagrada y sus “poderes ocultos”. Estas publicaciones provocaron un aluvión de literatura oculta especulativa como el Occult Reich (1974) de J. H. Brenann, y el Satan and Swastika: the Occult and the Nazi Party (1976) de Francis King. Se pueden ver las ideas de “Nazis ocultos” en películas de Hollywood como Raiders of the Lost Ark (1981), Indiana Jones and the Last Crusade (1989), Hellboy (2004), y Captain America (2011), o la película independiente Iron Sky (2012). E ideas similares se reproducen en cómics, discos de música o juegos de vídeos de éxito como Return to Castle Wolfenstein (2001) y su sucesor Wolfenstein (2009) (19).
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Re: Ocultismo nazi: hechos y mitos

Mensaje por José Luis » Mar Jun 09, 2020 10:26 pm

EL NEONAZISMO ESOTÉRICO

Las fantasías ocultistas referidas al nacionalsocialismo trascendieron la literatura popular y fueron adoptadas por círculos neonazis y de extrema derecha después del final de la IIGM. A comienzos de la década de 1950 se reunió en Viena un grupo compuesto por los antiguos miembros austriacos de la SS, Wilhelm Landig (1909–97) y Rudolf Mund (1920–85), y el ingeniero Erich Halik. Conocido como el “Círculo de Viena”, este grupo sentó las bases para el desarrollo de un “neonazismo esotérico” (Goodrick Clarke, 2002). Las primeras publicaciones de la esfera del Círculo de Viena datan de la década de 1950, cuando Halik publicó una serie de artículos en el periódico austriaco Mensch und Schicksal. Mantenía que los avistamientos OVNI que habían causado sensación desde 1947 no eran naves extraterrestres, sino más bien “dispositivos de culto” usados por “la más alta jerarquía del cristianismo gnóstico y, en consecuencia, del paganismo gnóstico anterior” para influenciar en la sociedad. Para reforzar su teoría, Halik se refirió a la “investigación” de Otto Rahn (1904-1939), un escritor alemán de temas ocultistas que fue miembro de la SS y que, supuestamente, estuvo dedicado a investigar los mitos del Santo Grial. Según Rahn, los cátaros medievales eran los herederos de una extinta tradición pagana que se remontaba a los gnósticos y que eran, según Rahn, los guardianes del Santo Grial. Esto le sirvió a Halik para argumentar, más tarde, que los OVNIS no eran otra cosa que aviones secretos alemanes usados por “fuerzas esotéricas” en la SS. Tras la derrota de Alemania en la IIGM, esos “SS cátaros” se retiraron a bases subterráneas bajo los polos y seguían operando todavía bajo su emblema, el “Sol Negro” (20).

Wilhelm Landig incluyó estos temas en su influyente trilogía sobre Thule publicada en 1971 (Götzen gegen Thule), en 1980 (Wolfszeit um Thule), y en 1991 (Rebellen für Thule). Las novelas recreaban a la SS como sucesora de una antigua tradición “herética” que libraba una batalla perenne contra las “fuerzas del mal”, los adherentes del “falso dios Yahveh”. En cambio, en el “bando bueno” se encontraban no sólo los alemanes, sino también árabes, indios, japoneses, chinos, sudamericanos, mongoles y, especialmente, lamas tibetanos. Una generación de autores más jóvenes continuó el trabajo de Landig y sus compañeros a finales de la década de 1980. Según Strube, en esa época la llamada Tempelhofgesellschaft (Sociedad de la Corte del Templo) asumió sus actividades editoriales y organizó varias reuniones. La sociedad estaba dirigida entonces por el antiguo policía Hans-Günter Fröhlich y tenía vínculos estrechos con la red de extrema derecha de habla alemana. Había un intenso intercambio entre la antigua generación del Círculo de Viena y la Tempelhofgesellschaft, girando en torno al símbolo del “Sol Negro” y los supuestos orígenes “babilonios/asirios/sumerios” de ”los alemanes”. En 1991, los autores de la Tempelhofgesellschaft, Norbert Jürgen-Ratthofer y Ralf Ettl publicaron Das Vril-Projekt, otro folleto que elaboraba descabelladamente las narrativas populares de las sociedades Thule y Vril, poniendo un gran énfasis en el aspecto OVNI y manteniendo el origen extraterrestre de “los alemanes” que descendían de una civilización del sistema solar Aldebarán, donde reinaban sobre razas inferiores en un imperio de “Nacionalsocialismo de base teocrática” (21).

Al hablar del Vril, Jürgen-Ratthofer y Ralf Ettl elucubraron sobre las ideas expuestas por Pauwels y Bergier, que comomsabemos se basaban en un informe de Willy Ley sobre una supuesta Sociedad del Vril en Berlín. Goodrick-Clarke dice que investigadores alemanes (22) han establecido recientemente que esa sociedad existió asociada al editor astrológico Wilhelm Becker. Este grupo completamente oscuro llamado “Reichsarbeitsgemeinschaft ‘Das Kommende Deutschland’” (“Grupo de Trabajo Nacional para 'la Alemania venidera'”), publico un breve folleto titulado Vril: Die kosmische Urkraft (1930) (Vril: La Fuerza Primigenia Cósmica) que describía a los atlantes como poseedores de una “tecnología dinamo” espiritual, superior a las nociones mecanicistas de la ciencia moderna. Gracias a la energía del Vril, los egipcios y los aztecas pudieron construir sus pirámides. Un segundo folleto del grupo, Weltdynamismus (1930), rechazaba la tecnología explosiva y hablaba de la liberación de energía libre. En Jürgen-Ratthofer y Ralf Ettl, este grupo de esotéricos de la Atlántida y la energía libre se convirtió en una poderosa agencia de investigación OVNI. En sus desvaríos sobre la Sociedad del Vril, estos dos autores afirman que los sumerios eran una colonia enviada desde Aldebarán a la Tierra hacía 500 millones de años, y que los alemanes compartían con los sumerios la misma ascendencia de Aldebarán (23).
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Re: Ocultismo nazi: hechos y mitos

Mensaje por José Luis » Mar Jun 09, 2020 10:29 pm

LOS OVNIS NAZIS

La oleada de avistamientos OVNIS y su impacto público mundial de finales de la década de 1940 en adelante, en especial a partir de los reportados avistamientos de Kenneth Arnold y el supuesto OVNI estrellado en Roswell (Nuevo México) de 1947, no dejó indiferente al “esoterismo nazi”, que comenzó a elaborar su propia mitología (24). Ya a principios de la década de 1950 comenzó a circular entre ciertos grupos nacionalistas alemanes que los platillos volantes de posguerra eran, en realidad, armas maravillosas alemanas que se habían desarrollado y probado durante el Tercer Reich. Cuando la capitulación alemana en mayo de 1945, esta tecnología fue embarcada supuestamente a lugares seguros como el Ártico, Sudamérica y la Antártida. A finales de la década de 1970 los escritores neonazis comenzaron a afirmar que el “Último Batallón”, una masiva fuerza militar nazi de OVNIS de alta tecnología, se había apoderado de un vasto tramo de la Antártida, y que en cualquier momento esta flota de OVNIS nazis podía salir para liberar al mundo ignorante del yugo de las dos superpotencias y de los males de la democracia y el liberalismo de posguerra. Desde finales de la década de 1990, estos mitos de avanzada tecnología nazi se combinaron con fuentes de energía alternativas y alianzas con una civilización extraterrestre del remoto sistema solar de Aldebarán.

Las raíces de los mitos de los OVNIS nazis están estrechamente relacionadas con el mito de la supervivencia de Hitler y su huida del búnker de Berlín durante los últimos días de la guerra. Así, por ejemplo, un artículo sensacionalista del Chicago Times de 16 de julio de 1945 declaraba que Hitler y Eva Braum habían desembarcado en Argentina y vivían en una hacienda de propiedad alemana en la Patagonia. Esta historia se reimprimió en todos los periódicos importantes americanos y europeos, como The New York Times, el Baltimore Sun, The Times de Londres y Le Monde de París. Es muy probable que la historia surgiese a raíz de la rendición a principios de julio de 1945 del submarino alemán U-530 en el puerto argentino del Mar de la Plata. Varios periódicos de Buenos Aires reportaron previos desembarcos clandestinos en botes de goma a lo largo de la costa. Sin embargo, el 17 de julio el periódico Crítica declaró que Hitler y Eva Braum habían desembarcado del U-530 en la Antártida, observando que el posible lugar de desembarco habría sido Queen Maud Land (la Tierra de la Reina Maud), el destino de una expedición alemana a la Antártida en 1938-39. La rendición de otros submarinos alemanes, como el U-977, sirvió de base para la elaboración de que los submarinos eran parte de un “convoy fantasma” que llevaba a Hitler y otros altos dirigentes nazis a un escondite oculto en la Antártida. A partir de aquí se distorsionó también la historia de la expedición del almirante Richard E. Byrd a la Antártida en 1946-47 como una prueba de la preocupación de los aliados por la existencia de una presencia militar nazi en el continente antártico.

La siguiente etapa de la elaboración del mito de los OVNIS nazis fue la conexión entre los avistamientos de platillos volantes de posguerra y la revelación de que ingenieros alemanes habían trabajado en discos volantes durante el Tercer Reich. En marzo de 1950, el Flugkapitän Rudolf Schriever concedió una entrevista a la revista Der Spiegel contando que había estado buscando soluciones para el despegue vertical mientras trabajaba como piloto jefe en la ciudad checa de Eger (ahora Cheb) en 1942. Declaró que había diseñado una cabina central con cúpula para la tripulación que estaba circundada por un plano circular de paletas de turbina rotativas accionadas por tres motores a chorro montados debajo. El disco tenía un diámetro total de 14,4 metros, y las turbinas podían desarrollar 1.650-1.800 revoluciones por minuto con un empuje de 100 metros por segundo. Calculaba que su disco de 3 toneladas podía alcanzar una velocidad de vuelo de 4.200 km/s con un alcance de 6.000 kilómetros. Dijo que una vez que estuvo disponible el Jet Messerschmitt en 1942, comenzó a desarrollar el proyecto junto con su equipo en los talleres de la BMW en Praga, trabajando en sus diseños hasta el 15 de abril de 1945, huyendo antes de que los rusos entraran en Checoslovaquia. Declaró que, mientras vivía con sus suegros en Bremerhaven-Lehe, habían robado en su taller sus diseños y un modelo de los discos volantes en agosto de 1948, y que estaba convencido de que desde entonces los ingenieros checos habían reconstruido su disco volante para una potencia extranjera.

La cosa no paró ahí. Un informe posterior aseguraba que el disco volante de Schriever se había construido realmente y que había abandonado el hangar para un vuelo de prueba en abril de 1945, pero que un ligero fallo técnico y un aviso de un ataque aéreo habían pospuesto el vuelo indefinidamente. En medio de una revuelta checa el 9 de mayo de 1945, Schriever y sus colegas destruyeron el disco y escaparon hacia un bosque de Baviera en la zona americana.

A principios de 1953, la Compañía A. V. Roe de Canadá anunció su desarrollo de un avión a chorro circular con una velocidad de 2.414 km/h. El ingeniero alemán Georg Klein, antiguo comisionado especial en el Ministerio de Armamento y Municiones de Albert Speer, declaró que esos diseños eran corrientes ya en el Tercer Reich. Identificó al menos dos clases de de discos volantes alemanes: el primero se desarrolló en Breslau por Richard Miethe, un ingeniero de cohetes, y era un disco no rotante de 42 metros de diámetro. El disco fue capturado por los soviéticos, y Miethe huyó a Estados Unidos vía Francia, donde se unió a la Compañía A. V. Roe. El otro modelo era de Rudolf Schriever y Klaus Habermohl, construido en Praga. De forma asombrosa, Klein dijo que había presenciado el primer test de vuelo de este disco el 14 de febrero de 1945, cuando el aparato alcanzó una altitud de 12.400 metros en 3 minutos, desarrollando una velocidad máxima de 2.200 km/h en vuelo horizontal. Historias parecidas se repitieron en libros posteriores en distintas variantes (25).

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Re: Ocultismo nazi: hechos y mitos

Mensaje por José Luis » Mar Jun 09, 2020 10:31 pm

Durante la década de 1970, el ya mencionado Wilhelm Landig y Ernst Zündel, ambos editores y autores neonazis, mezclaron todas las historias, indicios y sugerencias en un poderoso y elaborado mito de resurgimiento nazi. En novelas y obras de no-ficción describieron cómo se había conseguido establecer bases secretas en el Ártico y la Antártida durante el Tercer Reich. Allí se habían establecido enormes fábricas subterránea para la construcción de platillos volantes para continuar las hostilidades en el caso de que Alemania perdiese la guerra en Europa. En esos lugares remotos e inhóspitos vivían oficiales y soldados de la SS y la Luftwaffe, trabajando bajo una estricta disciplina, mientras que sus platillos cada vez más avanzados volaban de forma encubierta por todo el mundo. “La naturaleza temerosa del Tercer Reich y la carga de su derrota se desvían de este modo en una visión de ciencia ficción sobre la superioridad técnica y racial alemana a medida que los enormes platillos se elevan sobre las brillantes nieves blancas de un Shangri-La helado”, sentencia Goodrick-Clarke.

De Landig ya hemos hablado al tratar anteriormente el tema de la Sociedad del Vril. Zündel (1939-2017) era un editor y panfletista alemán conocido como negacionista del Holocausto. Condenado y encarcelado varias veces en Canadá, Estados Unidos y Alemania, vivió en Canadá desde 1958 a 2000 (26). Zündel creó su propia editorial, Samisdat Publications, en Toronto para publicar The Auschwitz Lie (1974), una traducción del famoso ensayo de Thies Christophersen sobre la negación del Holocausto publicado en Alemania en 1973. El libro de Zündel fue un éxito de ventas y tuvo una gran acogida entre los grupos antisionistas y de extrema derecha, con más de 100.000 copias vendidas en cinco idiomas por el verano de 1979.

Con las ideas del movimiento “New Age” de renovación espiritual, fantasía y ocultismo que siguieron a la crisis económica de 1973-74 por el alza de los precios del petróleo, las publicaciones de libros de Erich von Däniken, Robert Charroux, Raymond Drake y otros autores sobre dioses, antiguos astronautas y platillos volantes alcanzaron enormes ventas mundiales en varios idiomas. Todo esta excitación editorial fue aprovechada por Zündel para explotar su revisionismo neonazi con los mitos de la supervivencia de Hitler y los OVNIS y bases secretas nazis en la Antártida, hasta llegar al punto de afirmar que los nazis tenían un origen o guía extraterrestre. De ello salió la publicación de su UFOs: Unbekanntes Flugobjekt? Letzte Geheimwaffe des Dritten Reiches (1974), en colaboración con Willibald Mattern, un emigrado alemán que vivía en Santiago de Chile. Se repetía la historia de los submarinos alemanes U-530 y U-977 que habían transportado a Hitler y otros altos dirigentes nazis desde Noruega a bases permanentes de OVNIS en la Antártida. En 1978 y 1979 publicaría Secret Nazi Polar Expeditions y Hitler am Südpol?, respectivamente, donde se fabula con la expedición alemana de 1938-39 a la Antártida como origen de las bases secretas de OVNIS nazis.

Durante la década de 1980 las editoriales neonazis Hugin-Gesellschaft y Teut-Verlag de Wetter publicaron nuevas recreaciones de los mitos sobre las armas milagrosas y los OVNIS nazis y sus bases secretas en la Antártida. Así la trilogía Geheime Wunderwaffen (Armas milagrosas secretas) de D. H. Haarmann fabuló sobre los conocidos tópicos de la expedición alemana, el “convoy fantasma”, la Operación Highjump, el empleo inútil de armas atómicas contra los nazis de la Antártida, y otros desvaríos.

Las fantasías sobre Aldebarán fueron desarrolladas a mediados de la década de 1990 por un destacado teórico de la conspiración, el alemán Jan van Helsing (Jan Udo Holey, nacido en Dinkelsbühl en 1967). En su Unternehmen Aldebaran (Operación Aldebarán) de 1997 describe la historia de una familia de Baviera, los Feistle, abducida por extraterrestres. Bajo regresión hipnótica, Karin y Rainer Feistle, describen su encuentro con el comandante de un OVNI que les muestra una enorme “granja de embriones” para la cría de una “nueva raza” que asegurará el futuro de la humanidad. A partir de estos detalles, Jan van Helsing comienza a fantasear sobre la historia humana. Así, los colonos de Aldebarán habrían llegado a la Tierra hace 735.000 años para criar “esclavos” para tareas domésticas, pero estos inferiores se rebelaron y se mezclaron con otras razas. Cuando los viajeros de Aldebarán volvieron a la Tierra muchísimo tiempo después, vieron que los esclavos de razas mixtas habían causado guerras, revoluciones y levantamientos políticos. Fue entonces cuando decidieron criar la raza de la Tierra por medio de los alemanes, que eran sus parientes más cercanos, y con tal fin ayudaron a los alemanes a desarrollar una tecnología avanzada durante la década de 1930.

Llena de simbolismo, la mitología de los OVNIS nazis lleva aparejada siempre la idea de los alemanes como raza superior. Inicialmente, entre 1950 y 1970, se centró principalmente en el mito de la supervivencia nazi, la destreza técnica alemana y la construcción de armas milagrosas y bases secretas en la Antártida y Sudamérica. Estas fábulas sirvieron de consuelo por la derrota nazi en la guerra y la división de Alemania de posguerra, al tiempo que prometían un milenio nazi revanchista. En 1970-85 los OVNIS son vehículos para un futurista culto ario con los mitos del Sol Negro de Landig y Zündel. En la década de 1990, Miguel Serrano, Norbert Jürgen-Ratthofer, Ralf Ettl y Jan van Helsing enmarcan los OVNIS nazis bajo una nueva ariosofía de orígenes arios semidivinos, relacionándolos con las teorías de la conspiración y las creencia de la New Age.
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Re: Ocultismo nazi: hechos y mitos

Mensaje por José Luis » Mar Jun 09, 2020 10:34 pm

CONCLUSIÓNES

En este artículo, largo pero corto, he intentado exponer los hechos históricos conocidos y los mitos que se han construido en torno a ellos. Entre los primeros están la existencia de corrientes del ocultismo alemán, tal como se refirió al esoterismo a partir de mediados del siglo XIX, que seguían las ideas de los austriacos Guido von List y Jörg Lanz von Liebenfels, los principales exponentes de la Ariosofía, quienes a su vez adoptaron algunas de las ideas de Madame Blavatsky, cofundadora de la Sociedad Teosófica en Nueva York en 1875. Me he referido a la Reichshammerbund y su rama secreta la Germanenorden, dos organizaciones radicalmente antisemitas que mezclaron el argumentario del racismo del nacionalismo völkisch y las creencias de una raza superior aria de la Teosofía y la Ariosafía. Por último, he hablado de la Sociedad Thule, cuyo fundador reclamó en 1933 la virtual construcción del primer partido nazi. A partir de estos hechos, los académicos que han abordado el tema han tratado de consensuar la indudable relación de estas corrientes ocultistas y sus organizaciones y dirigentes sobre el Partido Nazi y sus principales líderes. Discrepan, en cambio, sobre la importancia de esta influencia en el devenir del partido nazi, su ideología, líderes y gobierno. A mi juicio, la influencia no es desdeñable, si bien no en el ámbito de la realidad política del partido nazi de entreguerras y durante el Tercer Reich, sí en algunos rasgos, simbólicos y no simbólicos, de la SS y Himmler, en quien la influencia fue poderosa en el ámbito de su vida privada. También pudo ser importante en la formación de ciertos ámbitos de la ideología personal de Hitler, quien, no obstante, ridiculizó públicamente esas creencias ocultistas. Las evidencias de esta influencia son innegables, aunque nunca a nivel estatal. De hecho, el gobierno nazi calificó de “sectas hostiles al estado” a los grupos y corrientes ocultistas, como la Teosofía, la Ariosofía, la Rosacruz, etc. En julio de 1937 las autoridades nazis disolvieron todas las logias de la masonería, los círculos teosóficos y grupos relacionados, prohibiendo las publicaciones y actividades ocultistas y espiritualistas (27).

Y luego están los mitos y las leyendas creados a partir de la manipulación de los hechos, cuando no de su invención, de los cuales no he citado sino unos cuantos, los más llamativos en mi opinión. Es curioso observar cómo estos mitos han calado más profundamente en sectores de la extrema derecha política y de los grupos neonazis, especialmente en Austria y Alemania. En esto parece haber un patrón de continuidad entre los sectores de extrema derecha y nacionalismo vökisch de finales de la IGM, como una especie de refugio ante la terrible derrota de Alemania, y los nazis, la extrema derecha y los neonazis después de la catastrófica derrota alemana en la IIGM. Pero sobre todo, en tiempos de grandes crisis sociales parece demasiado fácil y evidente la huida de la Razón.
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Re: Ocultismo nazi: hechos y mitos

Mensaje por José Luis » Mar Jun 09, 2020 10:39 pm

NOTAS

(1) Nicholas Goodrick-Clarke, The Western Esoteric Traditions. A Historical Introduction (New York: Oxford University Press, 2008), p. 1.

(2) David Luhrssen, Hammer of the Gods. The Thule Society and the Birth of Nazism (Potomac Books, 2012), pp. 41-42.

(3) Nicholas Goodrick-Clarke, The Occult Roots of Nazism. The Ariosophists of Austria and Germany 1890–1935 (1985) p. 2, resultado editorial de  la tesis doctoral presentada por Goodrick-Clarke en 1982. El libro vería posteriores ediciones, de las cuales la última, en lo que yo sé, es la publicada por Tauris en 2004 y que lleva por título The Occult Roots of Nazism: Secret Aryan Cults and Their Influence on Nazi Ideology. Hay una edición en español titulada Las Oscuras Raíces del Nazismo (Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 2005) y otra en portugués titulada Raízes Ocultistas do Nazismo. Cultos secretos arianos e sua influência na ideologia nazi: os Ariósofos da Áustria e da Alemanha, 1890-1935 (Terramar, 2002).

(4) La última de la que yo tengo noticia se suscitó a raíz de la publicación del controvertido libro del historiador estadounidense Dr. Eric Kurlander, titulado Hitler's Monsters. A Supernatural History of the Third Reich (New Haven&London: Yale University Press, 2017). El historiador alemán Dr. Julian Jakob Strube realizó una reseña crítica del libro de Kurlander [Book Reviews/Correspondences 5 (2017) 113-139], y una crítica muy acerada salió también de la historiadora sueca Eva Kingsepp [Scholarship as Simulacrum. The Case of Hitler's Monsters, en Aries: Journal for the Study of Western Esotericism, Vol. 19, no 2 (2019) 265-281] sobre la dudosa metodología de Kurlander en el uso de las fuentes. Kurlander respondió a estas reseñas con su A Response to the Review of Hitler’s Monsters: A Supernatural History of the Third Reich, en Aries, Vol. 20, no 1 (2020) 137-141.

(5) Goodrick-Clarke, 1985, p. 24. Salvo anotación en contra, sigo la cuenta de esta fuente.

(6) Julian J. Strube (2015), Nazism and the Occult, en Christopher Partridge (Ed.), The Occult World (New York: Routledge, 2015), p. 342.

(7) Goodrick-Clarke, 1985, p. 146.

(8) Reginald Henry Phelps, Before Hitler Came. Thule Society and Germanen Orden, Journal of Modern History, Vol. 35, No. 3 (Sep., 1963), pp. 245-261.

(9) Julian Strube, 2015, p. 342.

(10) Frank Jacob, Die Thule-Gesellschaft (2010); véase también Frank Jacob (2011), Nazi Leadership and the Thule Society.Journal of History for the Public (2011) 8, pp 51-58.

(11) Ibid.

(12) Konrad Heiden, Adolf Hitler. Das Zeitalter der Verantwortungslosigkeit. Eine BiographiePublic (Zurich: Europa Verlag 1936). Es el primer volumen de la biografía; el segundo sería publicado en 1937.

(13) Julian Strube, 2015, p. 337.

(14) Todas las citas del libro de Pauwels y Bergier son de la página 130 en adelante de la edición española citada al inicio de este artículo.

(15) Todo este asunto, del que hago copy/paste aquí, ya lo escribí hace poco más de un año en http://www.forosegundaguerra.com/viewto ... 67&t=21268

(16) https://de.wikipedia.org/wiki/Willy_Ley

(17) Nicholas Goodrick-Clarke, Black Sun. Aryan Cults, Esoteric Nazism and the Politics of Identity (New York&London: New York University Press, 2002), p. 113.

(18) Strube, 2015, p.

(19) Ibid, 338.

(20) Ibid

(21) Ibid, 338-39

(22) Se refiere a Peter Bahn y Heiner Gehring, Der Vril-Mythos: Eine geheimnisvolle Energieform in Esoterik, Technik und Therapie (Düsseldorf: Omega-Verlag, 1997). Este libro ha visto una nueva edición con el título de Der Vril Mythos. Geheimnisvolle Urkraft, Raumkraft & Lebensenergie (Düsseldorf: Omega-Verlag, 2018). Este nuevo título hace referencia a la misteriosa fuerza en cómo se denominó el Vril: Urkraft, Raumkraft & Lebensenergie (Fuerza primigenia, fuerza espacial y fuerza vital, respectivamente).

(23) Goodrick-Clarke, 2002, p. 166.

(24) Goodrick-Clarke, 2002, p. 153. La información de este apartado sigue la cuenta de este autor, salvo anotación en contra.

(25) Se pueden leer en Goodrick-Clarke, 2002, a partir de la p. 155.

(26) Véase más en https://en.wikipedia.org/wiki/Ernst_Z%C3%BCndel

(27) Strube, 2015, p. 344.

FIN
"Dioses, no me juzguéis como un dios
sino como un hombre
a quien ha destrozado el mar" (Plegaria fenicia)

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Juan M. Parada C.
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Re: Ocultismo nazi: hechos y mitos

Mensaje por Juan M. Parada C. » Jue Jun 11, 2020 9:41 pm

Toda una gran disertación, en la extensión de la palabra, nos ha brindado el amigo José Luis. No cabe duda, para zanjar de una vez con tal tema que demanda muchos hitos difíciles de demostrar, que es bueno ver lo real con lo fantástico y así tomar las debidas conclusiones sobre este tópico. Es decir, tomar en cuenta lo que en realidad sucedió y no seguir con los mitos que se derivaron después.

Saludos y bendiciones a granel para todos.
"¡Ay,señor! Tú sabes lo ocupado que tendré que estar hoy.Si acaso te olvido por un instante,tu no te olvides de mi". Sir Jacob Astley antes de la batalla de Edge Hill el 23 de octubre del año de nuestro señor de 1642

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Re: Ocultismo nazi: hechos y mitos

Mensaje por 27Pulqui » Jue Jun 18, 2020 3:05 am

Muy interesante aporte, aclara el origen de tantos mitos sobre el ocultismo nazi.
En cuanto al párrafo:
José Luis escribió:
Mar Jun 09, 2020 10:29 pm
Las raíces de los mitos de los OVNIS nazis están estrechamente relacionadas con el mito de la supervivencia de Hitler y su huida del búnker de Berlín durante los últimos días de la guerra. Así, por ejemplo, un artículo sensacionalista del Chicago Times de 16 de julio de 1945 declaraba que Hitler y Eva Braum habían desembarcado en Argentina y vivían en una hacienda de propiedad alemana en la Patagonia. Esta historia se reimprimió en todos los periódicos importantes americanos y europeos, como The New York Times, el Baltimore Sun, The Times de Londres y Le Monde de París. Es muy probable que la historia surgiese a raíz de la rendición a principios de julio de 1945 del submarino alemán U-530 en el puerto argentino del Mar de la Plata. Varios periódicos de Buenos Aires reportaron previos desembarcos clandestinos en botes de goma a lo largo de la costa. Sin embargo, el 17 de julio el periódico Crítica declaró que Hitler y Eva Braum habían desembarcado del U-530 en la Antártida, observando que el posible lugar de desembarco habría sido Queen Maud Land (la Tierra de la Reina Maud), el destino de una expedición alemana a la Antártida en 1938-39. La rendición de otros submarinos alemanes, como el U-977, sirvió de base para la elaboración de que los submarinos eran parte de un “convoy fantasma” que llevaba a Hitler y otros altos dirigentes nazis a un escondite oculto en la Antártida. A partir de aquí se distorsionó también la historia de la expedición del almirante Richard E. Byrd a la Antártida en 1946-47 como una prueba de la preocupación de los aliados por la existencia de una presencia militar nazi en el continente antártico
Según Ronald Newton en The "Nazi Menace" in Argentina 1931-1947 (*), la versión de la huida de los principales jerarcas del nazismo incluido Hitler comenzó con una operación de inteligencia del Reino Unido para desmoralizar la resistencia alemana, si en el final de la guerra sus líderes escapaban no tenía sentido el combate.
Para Ignacio Klich la oposición al gobierno militar argentino lanzó la información falsa para reforzar la imagen de un gobierno pro-Eje. Me resulta sugestiva la nota de Crítica de principios del 17 de julio, pues el diario para entonces militaba en la oposición, en ambiente donde el avance de los aliados auguraba la caída del gobierno militar y Perón, su principal figura aunque no presidente. Por otra parte Crítica tenía cierto tono sensacionalista, no ha de extrañar la Antártida. Me gustaría buscar la edición en la hemeroteca de la Biblioteca Nacional, una tarea que dejaré pendiente.

Supongo varias fuentes en simultáneo cada cual con su objetivo se encargaron de divulgar la fuga de Hitler con refugio en Argentina. Todavía hoy algún que otro oportunista recicla el falso escape de Hitler a un lugar de la Patagonia y el cardumen de submarinos con el tesoro nazi. No sabía de la conexión con la Antártida y los ovnis nazis.

Aprovecho la digresión para confesar, al igual que José Luis en mi adolescencia fui un entusiasta de la literatura sensacionalista, no sé cuando perdí los libros de Erich von Däniken, tal vez en alguna mudanza o se los llevaron los ovnis...

(*) La edición argentina se titula El cuarto lado del triángulo
La historia tergiversada no es historia inofensiva. Es peligrosa.
Eric Hobsbawm

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José Luis
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Re: Ocultismo nazi: hechos y mitos

Mensaje por José Luis » Jue Jun 18, 2020 8:43 am

¡Hola a todos!
27Pulqui escribió: Según Ronald Newton en The "Nazi Menace" in Argentina 1931-1947 (*), la versión de la huida de los principales jerarcas del nazismo incluido Hitler comenzó con una operación de inteligencia del Reino Unido para desmoralizar la resistencia alemana, si en el final de la guerra sus líderes escapaban no tenía sentido el combate.
Para Ignacio Klich la oposición al gobierno militar argentino lanzó la información falsa para reforzar la imagen de un gobierno pro-Eje. Me resulta sugestiva la nota de Crítica de principios del 17 de julio, pues el diario para entonces militaba en la oposición, en ambiente donde el avance de los aliados auguraba la caída del gobierno militar y Perón, su principal figura aunque no presidente. Por otra parte Crítica tenía cierto tono sensacionalista, no ha de extrañar la Antártida.
Encantado de leerte por aquí, 27Pulqui!

Verás, la creencia relativamente popular de la inmediata posguerra sobre el escape de Hitler tenía cierta lógica, al igual que las noticias y rumores que especulaban sobre los paraderos de Hitler. ¿Por qué? Porque los detalles de la muerte de Hitler no se conocieron hasta 1947, 1968 con ciertas discrepancias, y 1992 definitivamente. Luego volverá a esto.

El primero en mentir sobre la muerte de Hitler fue el propio Dönitz, quien el 1 de mayo anunció por radio al pueblo alemán que el Führer había muerto en acción ese mismo día “al frente de sus tropas en Berlín”. Entonces, el 1 de mayo de 1945 sólo unas contadas personas del entorno cercano a Hitler sabían que éste había muerto el día anterior, pero no combatiendo al frente de sus tropas, sino suicidándose junto a su esposa Eva Braun. Evidentemente, Dönitz manipuló la muerte de Hitler para no hundir aún más la dañada moral de las tropas alemanas.

El 9 de junio, prácticamente un mes después de la capitulación alemana, el mariscal Zhukov contribuyó, de forma consciente o inconsciente, a sembrar las sospechas sobre el final de Hitler. En una rueda de prensa declaró que no habían podido identificar el cadáver de Hitler entre los restos humanos hallados en el búnker y en sus inmediaciones, que las circunstancias eran “muy misteriosas” y que Hitler podía haber escapado de Berlín “en el último momento”. Las declaraciones de Zhukov dieron pie a las posteriores declaraciones del general Eisenhower, quien expresó sus dudas sobre la muerte de Hitler en una conferencia en París el 16 de junio de 1945. Y un mes después, el 16 de julio en la Conferencia de Potsdam, Stalin mintió a Truman al decirle que pensaba que Hitler estaba vivo en España o Argentina. En ese mismo mes, el diario ruso Izvestia publicó un malicioso informe según el cual Hitler y Eva Braun estaban ocultos en un castillo de Westfalia en la zona de ocupación británica.

Ante estas declaraciones de máximos dirigentes militares y políticos (y es sobre ellas donde hay que buscar los orígenes que dieron pie a las noticias sensacionalistas reportadas por los periódicos citados en mi artículo, como Crítica, sobre el supuesto escape de Hitler) y las especulaciones que se montaron al respecto, el servicio de inteligencia británico (a través de su División de Inteligencia en Alemania, abreviada ID CCG Berlin) encargó al mayor Hugh Trevor-Roper en septiembre de 1945 que llevara a cabo una investigación oficial, conocida como Operation Nursery, sobre el destino final de Hitler. La investigación concluyó en 1947 con la publicación del libro titulado The Last Days of Hitler. Pero esto ocurrió dos años después de que se publicaran todas las declaraciones que hemos visto. Y aun más. En septiembre de 1945 se realizó una declaración oficial soviética en la que se decía que no se había encontrado rastro alguno de Hitler y Eva Braun, que existían “pruebas irrefutables” de que un pequeño avión había despegado de Tiergarten en la madrugada del 30 de abril en dirección a Hamburgo, y que se sabía que llevaba a bordo a tres hombres y una mujer. Y también se sabía, continuaba la declaración, que un submarino había partido de Hamburgo antes de la llegada de las fuerzas británicas, y que a bordo también iban una mujer y otros misteriosos personajes.

Se desataron las especulaciones, rumores y demás noticias sensacionalistas sobre el escape de Hitler, circulando por todo el mundo. En Alemania, una encuesta llevada a cabo en Berlín en abril de 1946 mostraba que sólo apenas el 10 por ciento de la población creía que Hitler había muerto.

En The Last Days of Hitler (1947), Trevor-Roper apuntaba las causas de esta pandemia sensacionalista:

Throughout the summer and autumn of 1945 many resourceful journalists had been pursuing phantoms of Hitler with energy and enthusiasm, and the pleasant lakes of the Swiss frontier and the romantic Tyrolean Alps and the comfortable resorts of Upper Austria were frequently visited by devoted investigators whose scrupulous consciences forbade them to ignore even the most inconsiderable clue. In the course of these researches many engaging theories were propounded; but as winter drew near, and personal excursions became less attractive the consensus of opinion began to allow that Hitler had really remained in Berlin, and the mystery of his fate was one that could best be solved not by strenuous travel in an inclement season, but by ingenious meditation in well-heated saloon bars.

En 1968 el periodista ruso Lev Bezymenski publicó un libro titulado The Death of Adolf Hitler: Unknown Documents from the Soviet Archives, en el que se admitía por primera vez que las tropas soviéticas habían hallado los restos del cadáver de Hitler el 3 de mayo de 1945 en un cráter producido por una bomba en el jardín de la Cancillería. Que se había realizado una autopsia el 8 de mayo en Berlín, cuyos resultados mostraban que Hitler se había suicidado ingiriendo veneno, y que su cuerpo, junto con los de Eva Braun, Goebbels y su familia, fueron incinerados y sus cenizas arrojadas al viento. Pero la cuenta de Bezymenski contenía unos cuantos errores que corrigieron otros autores. Por ejemplo, el suicidio mediante veneno y un disparo en la cabeza fue ofrecido por James O'Donnell en su libro The Berlin Bunker (1979). Sin embargo, no fue hasta 1995 que se ofreció la cuenta definitiva (hasta el momento) sobre la muerte de Hitler cuando los periodistas Ada Petrova y Peter Watson publicaron su libro The Death of Hitler: The Final Words from Russia's Secret Archives.

Bueno, me he extendido un poco para introducir algunos de los elementos que contribuyeron al montaje de las distintas teorías sobre un supuesto escape de Hitler, creencias que partieron originalmente de cierta lógica de las circunstancias de la época sobre el destino final de Hitler, y las contrapartidas que desmontaron esas teorías mediante la publicación de los libros de Trevor-Roper y autores posteriores.

Ahora bien, una cosa es entender las razones de origen para el montaje de esas creencias y teorías -que fueron alimentadas por el desconocimiento o la malicia de las declaraciones de militares y políticos en 1945 sobre el final de Hitler, y sostenidas después por puras razones comerciales-, y otra muy diferente es el montaje de las fantásticas teorías, fábulas o simplemente invenciones interesadas que ligan, de una u otra forma, un supuesto escape de Hitler con el “convoy fantasma” de submarinos nazis, los “platillos volantes nazis” y la Antártida, el Ártico, la Patagonia, el Tibet, etcétera. Temas ligados a su vez con el supuesto ocultismo nazi del Tercer Reich y demás cuentos. En estos últimos montajes, además de haber intereses comerciales como en los otros, hay también motivos fundamentalmente políticos e ideológicos (de extrema derecha y neonazis) de quienes se han mostrado a sí mismos, con sus publicaciones, admiradores y seguidores de Hitler y el Tercer Reich, de la supuesta superioridad racial aria y del odio a los judíos.

Para la información recogida arriba me he servido del libro de James Hayward, Myths & Legends of the Second World War (The History Press, 2003), del capítulo 7, titulado “Hitler Myths”, que ofrece una cuenta bastante razonable y fiable sobre el mito del escape de Hitler. Sobre esta cuenta he resumido lo que me ha parecido más interesante.

Saludos cordiales
JL
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