La inteligencia francesa y Alemania 1939-1940

Todo sobre el mundo de los espías durante la Segunda Guerra Mundial

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La inteligencia francesa y Alemania 1939-1940

Mensajepor José Luis » Mar May 01, 2012 9:56 am

¡Hola a todos!

La información que sigue tiene por objeto ofrecer una brevísima introducción sobre la organización del servicio de inteligencia de Francia y, ya con más detalle, presentar cuáles fueron sus apreciaciones sobre las intenciones de la Alemania de Hitler tras el Pacto de Munich. En ambos casos utilizaré como fuente a Peter Jackson, uno de los historiadores que más exhaustivamente ha estudiado este tema en lengua inglesa en los últimos años.

Los servicios de inteligencia de Francia no se establecieron propiamente hasta después de la derrota de Sedán en 1871. Con anterioridad, la información sobre los ejércitos extranjeros corría a cargo de la “ridículamente inadecuada” Section Statistique du Dêpot de la Guerre, un legado del reinado de Luis XIV. Tras el desastre de Sedán se estableció una sección de inteligencia permanente dentro de un recién constituido estado mayor general del ejército, el Deuxiéme Bureau, que a mediados de la década de 1880 contaba con un departamento estadístico, Section des Statistiques et Réconaissances Militaires, encargado del contraespionaje, y una subsección responsable de la inteligencia extranjera, Service de Renseignements (SR), que manejaba una creciente red de agencias en Alemania.

Esta sección de inteligencia fue prácticamente destruida tras los escándalos del affair Dreyfus, pues fue en el departamento estadístico donde se falsificó el documento que condujo a la injusta condena del capitán Dreyfus por espionaje en 1894. Tras el affair Dreyfus se disolvió todo el aparato de contraespionaje francés; simplemente se dejó un pequeño grupo de oficiales para llevar a cabo el trabajo del Deuxième Bureau, bajo el estigma de la incompetencia y con una drástica reducción de fondos. De esta forma, en contraste con el famoso Cabinet Noir (encargado del descifrado) del Ministerio de Exteriores, en vísperas de la IGM el Deuxiéme Bureau era un lugar desmoralizado dentro del EMG francés.

Durante la IGM, el SR recuperó exitosamente el control de la inteligencia secreta. A diferencia de Gran Bretaña, donde el Foreign Office asumió el control de la búsqueda de información secreta, en Francia los responsables para la reunión y análisis de inteligencia de los estados extranjeros corrió a cargo de los Deuxiéme Bureaux del ejército, la marina y, después de 1933, la fuerza aérea.

El más importante de los tres departamentos del servicio de inteligencia francés era el Deuxiéme Bureau del ejército. Estaba dividido en una sección de recogida de inteligencia, Section des Recherches, y una sección de análisis de inteligencia, Section des Armées Etrangères (SAE).

La fuente más prolífica de información sobre la Alemania de Hitler venía dada por los informes del personal del agregado militar francés en Berlín. Los agregados militares franceses en el exterior tenían tres misiones principales: servir como asesores técnicos a la legación diplomática, representar al ejército francés en el exterior, y, el más importante para el EMG, recoger información sobre la situación política, económica y militar del estado al que habían sido destinados. Esta última misión la realizaban en contacto permanente con la Section des Recherches de París, que dirigía la actividad del agregado militar mediante solicitudes diarias de todo tipo de información, desde el equipamiento de unidades individuales hasta el precio de la mantequilla en Berlín. Los informes del servicio de los agregados militares eran la fuente individual más importante de información sobre asuntos estratégicos sobre los estados extranjeros.

Desde agosto de 1932 a noviembre de 1938, el agregado militar francés en Berlín fue el general Gaston Renondeau, un graduado de la École Polytechnique que dominaba el inglés, el japonés y el alemán. Antes de la IGM había pasado cuatro años con el ejército japonés, y durante la guerra estuvo agregado a la misión militar francesa en Londres y luego sirvió en Rusia. En 1920 fue nombrado agregado militar de la embajada francesa en Tokyo, puesto que mantuvo hasta 1929, cuando regresó al EMG.

En Berlín, Renondeau adelantó muy pronto los verdaderos objetivos de la política exterior nazi y, en tal sentido, advirtió a sus superiores de que Hitler estaba dispuesto a hacer la guerra para imponer la hegemonía alemana en Europa.

La otra fuente principal de información para el Deuxiéme Bureau era el SR, encargada de suministrar inteligencia a los EMGs de los tres ejércitos de las fuerzas armadas. Sus principales actividades eran el espionaje, criptoanálisis, fotografías aéreas y escuchas de comunicaciones. No había SR para la fuerza aérea, corriendo a cargo de oficiales de la fuerza aérea francesa agregados a la SR la recogida de inteligencia secreta sobre la Luftwaffe.

En una próxima intervención veremos los análisis de la inteligencia francesa a partir de Munich.

Fuente: Peter Jackson, France and the Nazi Menace. Intelligence and Policy Making, 1933-1939 (Oxford University Press, 2000).

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Re: La inteligencia francesa y Alemania 1939-1940

Mensajepor José Luis » Mar May 01, 2012 11:44 am

¡Hola a todos!

Desde la llegada de Hitler al poder, la inteligencia francesa predijo que Alemania desataría otra guerra para la dominación de Europa, advirtiendo al liderazgo político en París que el paso preliminar de la política exterior nazi sería asegurar el control de los recursos naturales de la Europa oriental y los Balcanes. Este control proporcionaría al Tercer Reich las materias primas de las que carecía para sostener una guerra de desgaste prolongada con las potencias occidentales. El coronel Maurice Gauché, jefe de la inteligencia militar francesa, advirtió a Daladier que si dejaba manos libres a Alemania en la Europa oriental sólo se estaría retrasando “un conflicti franco-alemán final”, y que creer lo contrario era desconocer por completo la mentalidad alemana.

En 1938 los servicios de inteligencia franceses habían concluido que Alemania había conseguido una clara superioridad militar sobre Francia, una conclusión que era la culminación de la tendencia a exagerar la fuerza militar alemana, tendencia arraigada en el Deuxiéme Bureau (en adelante DB) desde 1919. El DB del ejército estimó que los alemanes podían movilizar 116 divisiones, pero el tamaño real del ejército alemán era entonces de 72 divisiones. El DB de la fuerza aérea exageró todavía más, estimando que la Luftwaffe disponía de una fuerza de primera línea de 2.760 aviones, de los cuales el 85 por ciento eran de diseño moderno. En realidad, la Luftwaffe sólo disponía de 1.669 aviones de primera línea, de los cuales menos de la mitad eran de diseño moderno.

Sin embargo, los peores errores se cometieron en la estimación de la capacidad de la industria aérea alemana. En agosto de 1938, el DB de la fuerza aérea (y también las inteligencias británica y estadounidense) estimaron que las fábricas alemanas estaban produciendo más de 1.000 aviones mensuales, cuando en realidad sólo estaban fabricando 450 aviones por mes. Así, la inteligencia jugó un papel fundamental en la toma de decisiones durante la crisis de Munich. La superioridad militar alemana, la posición aislada de Checoslovaquia en la Europa centro-oriental, y, sobre todo, la falta de preparación económica y psicológica de Francia para la guerra, todo esto afectó a la decisión del gobierno Daladier de abandonar a Checoslovaquia en septiembre de 1938.

En los meses siguientes al Pacto de Munich hubo una especie de esperanza generalizada por una paz duradera, pero al mismo tiempo la inteligencia francesa indicaba que estaba creciendo la amenaza alemana a la seguridad de Francia. Tanto la SR como el agregado militar francés en Berlín, general Renondeau, informaron que Hitler consideraba el acuerdo de Munich como una derrota e incluso una humillación. Aunque el DB fue incapaz de proporcionar información precisa sobre el próximo movimiento de Hitler, no faltaban pruebas que indicaban que Alemania se estaba preparando para la guerra. Renondeau analizó la intensa campaña de propaganda nazi de principios de noviembre dirigida a combatir la profunda desgana del pueblo alemán ante la perspectiva de otra guerra. Poco después informó a Daladier y al EMG que el ejército alemán había “entrado en una importante nueva fase en su reorganización y desarrollo”, con seis nuevas divisiones en construcción. A finales de noviembre, la SAE concluyó que los alemanes estaban creando dos nuevas divisiones blindadas, dos divisiones mecanizadas ligeras, una división de infantería regular y tres divisiones alpinas.

De forma similar, la inteligencia aérea confirmó que el régimen nazi estaba aumentando el rearme de la Luftwaffe, con siete nuevas fábricas de fuselaje y motores produciendo durante los últimos seis meses, y con una mano de obra en la industria aérea alemana que había superado los 258.000 trabajadores. El DB de la marina no pudo obtener información precisa sobre el “Plan-Z” de la Kriegsmarine, que no se aprobó oficialmente hasta enero de 1939, pero sí adelantó que pronto entrarían en servicio dos nuevos cruceros de batalla, el Gneisenau y el Scharnhorst, y que dos nuevos cruceros y diez submarinos estarían listos para finales de 1939. A mediados de diciembre de 1938, el DB de la marina estimó que “El final de 1938 y los primeros meses de 1939 marcarán un periodo crucial en el renacimiento de la potencia marítima alemana”, y que “todas las señales apuntan a una posterior aceleración de la construcción naval”.

Toda esta información reforzó la convicción de la inteligencia francesa de que el verdadero objetivo de la política nazi era una guerra de conquista y el dominio de Europa, comenzando con la Europa oriental. A finales de noviembre de 1938, el coronel Gauché informó al general Gamelin, jefe del EM de la defensa nacional y comandante en jefe de las fuerzas armadas, de que “información de una fuente excelente” indicaba que la Wehrmacht estaba “trabajando intensamente” para revisar sus esquemas de movilización para la siguiente primavera. En su opinión, el escenario más probable era un movimiento alemán para asegurar el control de las materias primas en Europa oriental y los Balcanes como preludio de un ataque sobre Francia. Gauché hacía hincapié en que la mayoría de las formaciones blindadas y mecanizadas de la Wehrmacht estaban estacionadas en la Alemania oriental, mientras que la actividad en la Alemania occidental permanecía a la defensiva. La inteligencia naval y aérea llegaron a conclusiones similares.

Sin embargo, había desacuerdo sobre la posibilidad de que el régimen nazi arriesgara una guerra europea generalizada en 1939. El sustituto de Renondeau en Berlín, general Henri Didelet, estaba de acuerdo en que el petróleo rumano y los víveres de los Balcanes constituían los principales objetivos de la Ostpolitik alemana. Pero basaba sus cálculos en la creencia de que “Hitler no está loco” y por tanto no comprometería a la Wehrmacht en una guerra general antes de que estuviese preparada. “Todas las señales”, informó en diciembre de 1938, “sitúan esta fecha entre 1940 y 1942”. Al formular esta valoración, Didelet asumió que Hitler (y, en este sentido, sus líderes militares) interpretaría el equilibrio militar bajo la misma perspectiva que muchos líderes militares franceses. Era una asunción errada, pues Hitler consideraba la situación estratégica bajo su propia y única perspectiva, y atribuía una importancia decisiva a la vitalidad de la raza alemana. Las estimaciones de Didelet fueron rechazadas por el DB; en una nota a Gamelin, Gauché subrayó la intensificación de los preparativos militares alemanes de finales de 1938, y sobre todo la actitud impredecible de Hitler, advirtiendo que bajo ninguna circunstancia se podía descartar la posibilidad de una guerra en el año siguiente. Gamelin estaba de acuerdo con Gauché, advirtiendo a Daladier a finales de diciembre que Alemania tenía buenas razones para acelerar el ritmo de los acontecimientos. La más importante de esas razones era “la necesidad de atacar antes de que el rearme francés y británico cierre la brecha” con Alemania.

Fuente: Peter Jackson, “Intelligence and the End of Appeasement”, en Robert Boyce (Ed.), French Foreign and Defence Policy, 1918-1940 (Taylor & Francis e-Library, 2005), pp. 233-259.

Seguiremos en otra ocasión.
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Re: La inteligencia francesa y Alemania 1939-1940

Mensajepor José Luis » Mar May 01, 2012 7:18 pm

¡Hola a todos!

Italia era la otra gran amenaza para la seguridad de Francia. La inteligencia francesa consideraba muy seriamente a Mussolini y sus grandiosas ambiciones para hacer del Mediterráneo un “lago italiano”. Desde mediados de la década de 1930 la inteligencia francesa aceptó cada vez más que la Italia fascista colaboraría con la Alemania nazi en pos de ese objetivo; de hecho, lo consideraba un objetivo inviable sin el apoyo alemán.

La información de intaligencia más valiosa sobre las intenciones italianas procedía de los descifradores franceses. A principios de enero de 1939 Daladier recibió un telegrama descifrado del Ministerio de Exteriores italiano a su embajada de París que esbozaba el plan de Italia para el Mare Nostrum, y según el cual Francia debía renunciar a su status como potencia mediterránea para aplacar a Italia. Las demandas italianas incluían la cesión de Djibouti y gran parte de Tunicia, así como la liquidación de los intereses franceses en el Canal de Suez. En marzo Daladier recibió otro descifrado que ponía todavía más claras las ambiciones italianas: una comunicación a la embajada de París afirmando que el gobierno fascista “no se hacía ilusiones” sobre un acuerdo pacífico sobre sus diferencias con Francia. Italia requería una “solución radical y definitiva” a sus demandas mediterráneas y africanas, que ahora no sólo incluían las concesiones demandadas en enero, sino también las demandas coloniales alemanas. No era posible una solución negociada, aunque se llevarían a cabo conversaciones con Francia y Gran Bretaña “como el preludio necesario de la acción real”. Sin embargo, el descifrado revelaba que el gobierno de Mussolini deseaba evitar un conflicto general.

Las intenciones de Hitler se revelaron con más claridad a principios de 1939. En enero, la red de agencias SR en Alemania anticipó un desafío del Eje a la paz, indicando que que había preparaciones para una Probe Mobilmachung (movilización de prueba). Otra información obtenida de un miembro del “entorno político” de Berlín sugería que el Führer ya había ordenado a la Wehrmacht que estuviera preparada para finales de febrero para “apoyar una acción diplomática que podía causar un conflicto armado”. A mediados de enero, Didelet predijo que el ejército estaría preparado desde principios de marzo “bien para una acción por sorpresa o bien para otra demostración de fuerza que hará tal acción innecesaria”. El objetivo de esta operación no estaba claro, pero Didelet apuntaba al petróleo rumano.

Las señales que estaba recibiendo el DB eran una combinación de desinformación esparcida por el jefe del Abwehr, almirante Canaris, la intensificación del entrenamiento de los reclutas en el ejército alemán, y los preparativos para la ocupación del resto de Checoslovaquia. El historiador Anthony Adamthwaite ha escrito que el DB falló en alertar a los responsables de la toma de decisiones sobre esta amenaza. Peter Jackson dice que esta conclusión debe matizarse. Los servicios de inteligencia se concentraron en un posible movimiento contra los checos desde principios de marzo, y tanto Daladier como Gamelin fueron advertidos de un movimiento inminente exactamente siete días antes de que Praga fuese ocupada. El primer rumor sustancial de los designios alemanes sobre Bohemia y Moravia había llegado desde la embajada francesa (Coulondre) en Berlín en diciembre de 1938. Sin embargo, ninguna evidencia posterior corroboró esta información hasta mediados de febrero, el día 14, cuando el DB advirtió que “la situación probablemente empeorará durante las dos primeras semanas de marzo”. El 5 de marzo el coronel Vivremont avisó a la SR que se había planificado una operación militar contra los checos para el miércoles 15 de marzo. Esta inteligencia se complementó con información similar procedente de la inteligencia británica. Daladier y el Quai d'Orsay fueron advertidos primeramente de la posibilidad de un ataque alemán inminente el 8 de marzo. Tres días después, la inteligencia checa informó al DB que “Nuestros amigos alemanes llegarán el miércoles”. El mismo día la oficina de la SR en Praga remitió un informe detallado sobre la intención de Hitler de ocupar el resto de Checoslovaquia el 15 de marzo. El 13 de marzo Gamelin informó a los miembros del Conseil Supérieur de Guerre que el 15 de marzo sería la date fatadique para los checos, que no resistirían. Así que la ocupación alemana de Praga no fue una sorpresa para los franceses.

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Re: La inteligencia francesa y Alemania 1939-1940

Mensajepor José Luis » Mié May 02, 2012 8:11 am

¡Hola a todos!

A finales de noviembre de 1938, la inteligencia del ejército predijo que en la primavera de 1939 Alemania sería capaz de movilizar un ejército de campaña de 126 divisiones, incluyendo cinco blindadas y cuatro mecanizadas ligeras. En el caso de una guerra larga se esperaba que Alemania podría incrementar su ejército a unas 240 divisiones. En cuanto al ejército italiano se estimó que, tras su movilización, podía desplegar un máximo de 77 divisiones, incluyendo seis motorizadas y dos blindadas, y no podría superar esta cantidad independientemente del tiempo que durara la guerra. En cuanto a sus propias fuerzas, la inteligencia del ejército estimó una fuerza combinada franco-británica, tras su movilización, en sólo 106 divisiones. Se consideraba que los británicos sólo podrían movilizar 6 divisiones durante los primeros seis meses de la guerra, incluyendo un máximo de dos brigadas mecanizadas.

En el aire, la inteligencia francesa presentó un cuadro igualmente desfavorable. A principios de enero de 1939 se calculó que la fuerza aérea alemana de primera línea rondaría en el verano los 3.600 aviones de combate modernos. Los informes de inteligencia estimaron la fuerza aérea italiana de primera línea en 1.440 aviones, incluyendo 860 cazas y bombarderos modernos. El estado mayor aéreo francés calculó que para mediados de 1939 la fuerza de primera línea de la aviación francesa sería de 1.500 aviones de combate, pero subrayó que sólo 530 de estos aviones serían comparables a los aparatos alemanes e italianos más modernos. El DB de la fuerza aérea francesa estimó que la británica RAF tendría unos 1.550 aviones de combate en la primavera de 1939, aunque adelantaba que Chamberlain no estaría dispuesto a comprometer la mayor parte de la RAF en el continente europeo.

La única estimación favorable de la inteligencia francesa venía en el terreno del potencial de guerra. Alemania e Italia carecían de suministros internos de materias primas estratégicas, sobre todo petróleo y hierro. Alemania tampoco tenía las reservas de divisas para poder importar esos recursos del exterior. Cabe subrayar que estos factores no fueron tenidos en cuenta en las valoraciones de la situación estratégica en los meses previos al Pacto de Munich, y que sólo salieron a relucir de forma relevante tras este acuerdo.

En la primavera de 1939, el DB juzgó que el Plan Cuatrienal de Hitler para la autosuficiencia económica había fracasado completamente; el Reich todavía importaba el 65 por ciento de su hierro y el 78 por ciento de su petróleo. El Secrétariat Général du Conseil Supérieur de la Défense Nationale (SGDN) reportó correctamente que las reservas alemanas de oro y divisas estaban exhaustas. De los dos extensos estudios que la inteligencia militar realizó en abril de 1939, la conclusión central en ambos era que Alemania podía ser derrotada si se le negaba el acceso al petróleo de Rumania y el hierro de Escandinavia.

A Italia se la condiseraba, en este terreno de potencial de guerra, todavía más vulnerable. Las valoraciones repetían que la campaña de Etiopía y la intervención en la Guerra Civil Española habían supuesto un terrible desgaste para la economía italiana. Se juzgó que durante la crisis de Munich, el motivo de Mussolini para apoyar a Alemania estaba basado, en primer lugar, en la evidente falta de preparación militar y económica de Italia, y, en segundo lugar, en la creciente oposición al régimen fascista entre el pueblo italiano. Una valoración preparada para Gamelin estimaba que, en caso de guerra, Italia sería “un peso muerto para Alemania”, y que si Italia se veía envuelta en una guerra larga, Mussolini se enfrentaría a una “crisis de régimen”. Durante los siguientes seis meses, la información de inteligencia que fue llegando sólo hizo confirmar esas valoraciones.

Recapitulando, en los meses que siguieron al Pacto de Munich, los responsables políticos franceses recibieron información de inteligencia relativamente precisa sobre las intenciones alemanas e italianas. Las apreciaciones advertían consistentemente de un desafío inminente a la paz, e identificaban correctamente la importancia de Europa oriental para la política alemana. Manteniendo una tendencia de la posguerra de 1918, las valoraciones del DB continuaron sobrevalorando la potencia militar alemana. Sin embargo, estas exageraciones fueron compensadas por una apreciación más sistemática de la vulnerabilidad estratégica del Eje. La carencia de materias primas se veía como una consideración decisiva en las políticas exteriores de Alemania e Italia.

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Re: La inteligencia francesa y Alemania 1939-1940

Mensajepor José Luis » Mié May 02, 2012 11:42 am

¡Hola a todos!

Al considerar un contrapeso oriental a la potencia militar alemana, el coronel Jean Delmas, agregado militar en Rumania, urgió a Daladier a decidir la siguiente disyuntiva: reconocer el predominio alemán en el este y aceptar las consecuencias, o comenzar a construir una auténtica barrera oriental a la expansión alemana. Pero “aceptar las consecuencias” sería, dijo Delmas, renunciar al status de Francia como gran potencia.

Había discrepancias sobre el rumbo a seguir de la política exterior francesa. Francois-Poncet, embajador en Berlín, aseguraba que Alemania tenía el camino abierto para establecer el predominio político y económico en Europa centro-oriental, y subrayaba la necesidad de revisar la política de seguridad francesa a la luz de las nuevas realidades estratégicas presentadas por el acuerdo de Munich. En París, Pierre-Etienne Flandin, Pierre Laval, Joseph Caillaux y, sobre todo, Bonnet (ministro de Exteriores), abogaban por una política de retirada de Europa oriental, lo que creían facilitaría un acercamiento perdurable entre Francia y Alemania. Esta visión chocaba frontalmente con la tesis del DB, que estimaba que Alemania se volvería contra Francia una vez asegurase el control de Europa oriental y los recursos naturales que necesitaba para una guerra larga.

Frente a esta política de retirada, Alexis Léger, el funcionario permanente de más alto rago en el Ministerio de Exteriores, consideraba el acuerdo de Munich un mal necesario, pero se oponía a cualquier concesión más en Europa oriental. Emile Charveriat, el nuevo director de asuntos políticos y económicos, veía con gran escepticismo la política de Bonnet, advirtiéndole de que Hitler estaba más interesado en la hegemonía europea que en mejorar las relaciones comerciales con Francia. Con términos más enérgicos se expresó Roger Hoppenot, el subdirector a cargo de los asuntos europeos, quien razonó que al perseguir una política de apaciguamiento, Francia sacrificaría toda su posición en el Este a cambio de más promesas de Hitler, promesas cuyo valor ya conocían.

También se dio este debate en el círculo militar. A principios de octubre de 1938, Gamelin aconsejó a Daladier que la situación estratégica en Europa central se había “transformado completamente”; Alemania había asegurado de hecho su dominio en la cuenca del Danubio allanando el camino para su expansión al Mar Negro. Gamelin concluyó diciendo que Francia debía ajustar su política en consecuencia, si bien no recomendó explícitamente que Francia renunciara a sus lazos con la Europa oriental. Defendía una “nueva política militar” dedicada a defender el territorio francés y reforzar las líneas de comunicación con el Imperio, cooperando estrechamente con Gran Bretaña.

Al hilo de este consejo, Daladier pidió a los jefes de los ejércitos que prepararan su propia valoración de la situación estratégica. La más importante de ellas, por oponerse diametralmente a lo aconsejado por Gamelin, vino del jefe del EMG, general Louis Colson. Rechazaba la idea de que Francia se dedicara a su propia defensa territorial y la del Imperio, y que conceder el dominio alemán de la Europa centro-oriental sería permitir al Reich los recursos de los que carecía para resistir un bloqueo económico y sostener una guerra prolongada. La búsqueda de un contrapeso oriental “debe ser un axioma de nuestra política exterior”. Esta opinión, que era el fruto de la importancia concedida a los recursos naturales de Europa oriental en las valoraciones del DB, fue apoyada por Gauché en una importante perspectiva general preparada para Daladier y que circuló por todo el alto mando a finales de diciembre. Gauché razonaba en ella que los éxitos conseguidos por Alemania en 1938 habían sido posibles porque Francia no había enfrentado a Hitler con “la pesadilla de una guerra en dos frentes”. Creía que el dominio alemán en el Este no sólo proporcionaría al Reich los recursos naturales de esta región, sino que también privaría a Francia de una importante reserva humana que podía compensar la notable superioridad demográfica de Alemania. Un bloque de estados orientales unidos frente a la agresión alemana podía proporcionar 110 potenciales divisiones a la coalición anti-alemana. El jefe de la inteligencia aérea, teniente coronel Arnaud de Vitrolles, se oponía igualmente a dar manos libres a Alemania en Europa oriental, juzgando que si Gran Bretaña y Francia no se mantenían firmes en el Este, el Reich “destruiría Polonia, invadiría Rumania, capturaría Ucrania y se convertiría en el indiscutible dueño de Europa y el mundo”.

En última instancia prevaleció entre los militares la oposición a una dégagement à l'est. Cuando finalizaba el año, Gamelin había recuperado su nervio y cambió de actitud hacia Europa oriental. A principios de diciembre informó a Daladier de que era en interés de Francia el unir a Polonia, Rumania, Yugoslavia y Turquía en un bloque oriental que podía recibir apoyo material de la Unión Soviética. En una emotiva nota escrita a Daladier pocas semanas después, Gamelin declaraba que “el destino de la civilización humana, el de todas las potencias democráticas” dependía de la determinación francesa para resistir el Drang nach Osten. Durante la última semana de diciembre, el EMG del ejército produjo el primero de una serie de estudios sobre la construcción de un frente anti-alemán en Europa oriental. Fue en este punto que la Unión Soviética comenzó a jugar un papel esencial en la planificación estratégica francesa por vez primera en el periodo de entreguerras. En su perspectiva de la situación en el Este, Gauché aconsejó a Daladier y Gamelin que, de hecho, la esperanza de Polonia y Rumania de resistir una amenaza militar alemana sólo tenía fundamento si decidían aceptar, y se les garantizaba la recepción, la única fuente de ayuda inmediata y eficaz disponible en la región: la ayudas soviética, aunque sólo se limitase a un apoyo aéreo y material.

Por tanto, desde un punto de vista militar, el apuntalamiento estratégico para una política de resistencia a una posterior agresión alemana tuvo lugar durante el primer trimestre de 1939. Pero la llave para el curso futuro de la política francesa no estaba en Bonnet ni en el EMG, sino en Daladier. En 1938-1939 el gobierno francés estaba dividido en cuanto a la política exterior. Durante la crisis checa, una pequeña pero voluble facción antimunichois, compuesta por George Mandel, Paul Reynaud y Jean Zay, se había opuesto a los defensores del apaciguamiento encabezados por Bonnet, y que incluían a Anatole de Monzie, Charles Pomaret y Paul Marchandeau. Un tercer grupo clave había apoyado la política de concesiones con profundas reservas, e incluía, entre otros, al vice-primer ministro Camille Chautemps, Guy La Chambre y César Campinchi. Los miembros de este último grupo eran todos radicales moderados estrechamente aliados con Daladier. Así que la configuración de este gobierno permitía a Daladier ejercer el control decisivo sobre la política exterior en 1938-1939. Aunque Bonnet tenía una considerable autonomía en el manejo diario de la diplomacia francesa, no podía desafiar a Daladier sobre las diferencias en política general. Sin embargo, Bonnet permaneció en el Quai d'Orsay porque la base de su poder dentro del ala conservadora de los radicales impedía que Daladier lo sustituyera. Pero todas las decisiones importantes en política exterior de 1939 fueron tomadas por Daladier, y fueron tomadas a pesar, más que de acuerdo, de las opiniones de su ministro de Exteriores.

Daladier, que había advertido a los británicos de las peligrosas consecuencias de una política de concesiones a Alemania en el Este, había acudido a Munich más por necesidad que por elección. “El acuerdo de Munich es realmente un pequeño respiro. Hitler encontrará un pretexto para un conflicto armado antes de que pierda su superioridad militar”, confesó el premier francés a Jacques Kayser, vicepresidente del Partido Radical y fiel colaborador suyo. Esta opinión fue confirmada más tarde por Louis Aubert, historiador académico, antiguo miembro de la delegación francesa en Ginebra y confidente de Daladier. Aubert, siguiendo la opinión del DB, advirtió que “era una ilusión la idea de que Alemania quedaría permanentemente satisfecha si se le daba una mano libre en el Este...Para Alemania el Este es sólo un medio para adquirir los recursos que le permitirán volverse contra Francia”. Aunque reconocía que Francia no podía actuar sin el apoyo británico, argumentaba en contra de renunciar a los acuerdos existentes. La “ambición hegemónica” de Hitler provocaría finalmente la intervención británica, lo que llevaría a los estados de Europa oriental a formar un frente anti-alemán.

La certeza de la política francesa sobre la grave amenaza que un dominio alemán del Este representaría para la seguridad de Francia, por una parte, y que cualquier desafío a Alemania requería del apoyo británico, por la otra, condujo a una politique d'attente. Al mismo tiempo se intensificaron los preparativos para la guerra, aumentando notablemente el alcance y ritmo del rearme tras Munich. Además de los 16.000 millones de francos presupuestados para la renovación de las fuerzas armadas para 1938, se destinaron otros 25.000 millones de francos para el rearme en 1939. Los fondos garantizados al ministerio del aire para el rearme casi se cuadruplicaron desde 6.640 millones en 1938 a 23.900 millones de francos en 1939. Consciente del rearme aéreo alemán, Daladier echó a un lado las protestas del ministro de Finanzas, Paul Reynaud, y apoyó una propuesta para comprar 1.000 aviones a Estados Unidos a través del Comité Permanent de la Défense Nationale (CPDN) en diciembre. Este fenomenal incremento en el gasto de defensa a principios de 1939 revela hasta qué punto el gobierno Daladier ya había abandonado la política de apaciguamiento.

Continuaremos.
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Re: La inteligencia francesa y Alemania 1939-1940

Mensajepor José Luis » Jue May 03, 2012 9:52 am

¡Hola a todos!

El compromiso continental británico (garantías a Polonia y otros países), que la inteligencia francesa trabajó en sus informes a los británicos enfatizando la amenaza alemana contra el Oeste y rebajando la del Este, abrió el camino para el final del apaciguamiento. El cambio de la política exterior británica brindó a los franceses la oportunidad de apurar sus planes para establecer un frente oriental. El 9 de febrero de 1939, Daladier dijo a la Comisión de Defensa del Senado que si se podía inducir a Polonia y Yugoslavia para que hicieran causa común contra Alemania, y si se les suministraba con ayuda de la URSS, entonces Francia no tendría porqué temer “la sombra de una guerra en Europa”. Por tanto, unir a esos países en un frente contra Alemania era el “objetivo primordial” de la diplomacia francesa. Francia no dudó en unirse a Gran Bretaña para garantizar la independencia polaca a finales de marzo. Gamelin estableció que los dos temas fundamentales de la estrategia francesa eran la importancia de las materias primas para el potencial militar alemán e italiano, y la importante contribución que la población de Europa oriental podía prestar a una coalición de los aliados.

A principios de abril, el DB recibió un flujo de rumores de unos ataques inminentes alemanes contra Polonia y Rumania. Los rumores culminaron dos días después de la captura italiana de Albania, cuando el coronel von Vivremont reportó que Italia y Alemania estaban coordinando planes para un ataque sobre Polonia y un movimiento contra Tunicia. Las hostilidades comenzarían el 20 de abril con bombardeos simultáneos sobre Londres y París. Según el resumen que el DB hizo de este informe, la guerra era ahora del todo inevitable. La información de von Vivremont no era fiable. El OKW sólo recibió la directiva de Hitler ordenando los preparativos de una operación contra Polonia el 3 de abril, y se pasó los dos meses siguientes planificando el “Caso Blanco”. No había planes para bombardear Londres y París. Pero el DB se tomó esos informes muy en serio.

El cambio de actitud del gobierno francés con respecto a la crisis checa se notó sustancialmente en la primavera de 1939, cuando se adoptaron medidas que estuvieron ausentes en 1938. Ahora se pusieron en alerta las fronteras franco-alemana y franco-italiana, y se llamó a filas a la primera clase de reservistas, los disponsibles. El Comité Permanent de la Défense Nationale (CPDN) se reunió el 9 de abril y decidió que Francia atacaría duramente a Italia en el comienzo de una guerra con el Eje. También decidió llevar a cabo conversaciones militares con los soviéticos con el objetivo de forjar una alianza tripartita entre Francia, Gran Bretaña y la Unión Soviética. En las semanas siguientes, Francia tomó la iniciativa diplomática en Europa oriental. Daladier presionó personalmente y en un grado sin precedentes a Chamberlain y consiguió producir una garantía conjunta franco-británica para Rumania el 13 de abril.

En el terreno económico también se notó el cambio y determinación de la política francesa. En septiembre de 1939 la producción francesa ya superaba a la alemana en tanques y aviones de caza, al tiempo que se recuperaba en otros terrenos. Por ejemplo, durante el primer trimestre de 1939 la producción de industrias claves como las del carbón, productos químicos, acero y textil se incrementó en un 20 por ciento. Y la situación financiera era mucho mejor. El capital que había huido de Francia durante la etapa del Frente Popular retornó a finales de 1938 y principios de 1939. El abuso del gobierno francés de decretos para revisar la semana de 40 horas y su dura respuesta a la agitación laboral provocada en noviembre impresionaron a los capitalistas franceses. Entre noviembre de 1938 y agosto de 1939 retornaron al Banco de Francia 26.000 millones de francos. Cuando la guerra estalló en septiembre, las reservas francesas de oro y divisas eran más del doble de las existentes en julio de 1914.

Lamentablemente este cambio de rumbo en la política exterior franco-británica no se materializó en la consecución de uno de sus objetivos que era central para los estrategas militares (y para el gobierno francés y parte del gobierno británico): la triple alianza contra Alemania. Para este tema véase viewtopic.php?f=59&t=9438

Para acabar quiero proporcionar la siguiente información. El coronel Lahousen Elder von Vivremont fue, después de la primavera de 1938, una de las tres joyas de la corono de la inteligencia francesa. Había sido el segundo al cargo de la inteligencia secreta austriaca y era un decidido anti-nzai. Su nombre en clave era “MAD”. Las otras dos eran un agente sin identificar a quien el DB llamaba “L”, y Han-Thilo Schmidt (Cruz de Hierro en la IGM), que era hermano del general Rudolph Schmidt, en esas fechas al mando de la 1. Panzer Division. Hans-Thilo servía en la oficina de cifrado del ejército alemán, y en noviembre de 1931 había pasado a la SR un manual de instrucciones de la máquina Enigma. Vale la pena detenerse un poco en este asunto.

El material de Hans-Thilo se envió a la Sección D (Section du Chiffre, que era la sección de “investigación por medios técnicos” más importante de la SR, y que estaba al mando del entonces comandante Gustave Bertrand) y al coronel Etienne Bazéries, un personaje legendario en los anales del descifrado francés. Pero en esas fechas los criptoanalistas franceses se mantenían orientados hacia la lingüistica y la Sección D no tenía los suficientes matemáticos para tratar de resolver el complejo problema de Enigma. En diciembre Bertrand envió copias de los documentos pasados por Hans-Thilo a la Escuela de Códigos y Cifrado del gobierno británico a través del jefe del SIS en París, comandante Wilfred (Biffy) Dunderdale. Los británicos tampoco lograron descifrar las claves. Pero Bertrand también pasó personalmente el material a la sección de inteligencia de señales del EMG del ejército polaco, la Biuro Szyfrów bajo la dirección del mayor Gwido Langer. Los polacos tuvieron más paciencia que los franceses y británicos, y Bertrand continuó pasando más información procedente de Hans-Thilo entre 1932 y 1938 hasta que un brillante y joven matemático polaco llamado Marian Rejewski fue capaz de resolver el problema del descifrado de Enigma durante la “drôle de guerre”.

Hans-Thilo Schmidt fue designado por el DB como fuente “HE”, como Asché y algunas veces como Fuente Z. A Hans-Thilo lo había “colocado” su hermano Rudolph en la Forschungsamt, el órgano de inteligencia de señales creado por Göring en el Ministerio del Aire. Durante 19 encuentros clandestinos con Hans-Thilo entre 1931 y 1939, la SR obtuvo información de la creación de las divisiones panzer, los progresos de los criptoanalistas alemanes para descifrar el tráfico diplomático francés, y adelantos de varios golpes de Hitler. Aunque su mayor contribución, sin duda, fue con la máquina de cifrado Enigma. Hans-Thilo fue delatado al Abwehr por Rudolph Lemoine, el agente de enlace y reclutamiento más importante de la SR durante la década de 1930. Su verdadero nombre era Rudolf Stallmann (Berlín, 1871), hijo de un rico joyero que se había casado con una francesa en 1918, adoptando desde entonces su apellido para trasladarse a Francia y convertirse en ciudadano francés. Comenzó a trabajar para el DB con el nombre en clave de “REX”. En una visita que hizo a Colonia en marzo de 1938 fue arrestado por la Gestapo, pero posteriormente liberado. Tras la derrota de Francia en 1940 y en contra de los consejos de los funcionarios franceses para que escapara a Inglaterra, Lemoine permaneció oculto en Francia, pero fue finalmente arrestado, realizando una confesión completa en París el 17 de marzo de 1943. Murió en agosto de 1946. Esta confesión condujo a la detención de Hans-Thilo en abril de 1943, y murió en extrañas circunstancias (no se conocen exactamente las causas) a mediados de septiembre de 1943, siendo el cadáver identificado por su hermano el Generaloberst Rudolph Schmidt (para los datos básicos de estas dos biografías véase Jefferson Adams, Historical Dictionary of German Intelligence. The Scarecrow Press, 2009).

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Re: La inteligencia francesa y Alemania 1939-1940

Mensajepor danigarxia » Jue May 17, 2012 3:14 am

Hola Jose Luis, Aprovecho Este Hilo para hacer una pregunta,
el 27 De abril Hitler había planeado realizar el ataque a Francia entre el 1 y el 7 de mayo. pero se aplaza
y el 8 de mayo llega a Hitler información de que a los Hombres de la marina holandesa se les han retirado todos los permisos
y se les ha obligado incorporarse a sus puestos y cuerpos respectivos.
Ademas en ciertas ciudades comienzan a evacuar-
así que el ataque fue descubierto por centésima vez.
La pregunta es: ¿ Quizás la inteligencia Francesa tuvo algo que ver ahí y como lo hacia para descubrir el plan tantas veces.?
Ademas como hizo Hitler para que la invasión del 10 de mayo no fuera Descubierta.
Saludos
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Re: La inteligencia francesa y Alemania 1939-1940

Mensajepor José Luis » Jue May 17, 2012 9:05 am

¡Hola a todos!

En lo que a la inteligencia francesa respecta, el DB del ejército tenía varios informes que indicaban que las intenciones de los alemanes eran montar un ataque a través de Las Ardenas. Los servicios de inteligencia belgas y suizos también habían llegado a una conclusión similar en cuanto al probable centro de gravedad del ataque alemán. El 1 de mayo de 1940, el agregado militar francés en Berna reportó: "El ejército alemán atacará entre el 8 y 10 de mayo a lo largo de todo el frente, incluyendo la Línea Maginot. Punto del principal esfuerzo: Sedán". (Véase Frieser, The Blitzkrieg Legend, pp. 141-142).

De todas formas, estos informes de inteligencia hay que considerarlos con reservas, pues me imagino que habría muchos otros informes corroborando lo que esperaba el Alto Mando (Gamelin), esto es un ataque con el centro de gravedad en Bélgica, a cargo del GE "B". Retrospectivamente, es fácil poner el énfasis en unos u otros informes de inteligencia según convenga al interesado.

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Re: La inteligencia francesa y Alemania 1939-1940

Mensajepor danigarxia » Mar May 22, 2012 2:21 am

Gracias José Luis
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Re: La inteligencia francesa y Alemania 1939-1940

Mensajepor Pierre Le Gloan » Mar May 22, 2012 12:04 pm

Bonjour,

Merci M. Jose Luis, magnífico trabajo el suyo.

À bientôt
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Re: La inteligencia francesa y Alemania 1939-1940

Mensajepor Audie Murphy » Sab Mar 25, 2017 8:39 pm

documental sobre Hans-Thilo Schmidt titulado "Nuestro espía en casa de Hitler"
http://www.rtve.es/alacarta/videos/documaster/

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