Evolución del Arte Operacional. Isserson

El impacto de la Gran Guerra en el pensamiento militar. Cambios y evolución en las doctrinas militares. Regulaciones de campaña.

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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Mar Feb 14, 2017 8:12 am

En 1918 la solución para el problema de la ruptura fue de excepcional interés, pues los alemanes y los aliados lo consiguieron tácticamente de dos maneras diferentes. Con ningún otro medio tecnológico de supresión, los alemanes tenían que basarse en la completa fuerza material de su golpe en artillería. Sus densidades artilleras alcanzaron proporciones inmensas. Previamente, en 1914, durante la ofensiva del Marne, se desplegaron aproximadamente 5 baterías alemanas por cada kilómetro de frente. Por contra, a principios de 1918, el número de baterías llegó a 40 por kilómetro de frente. En 1914, cada cañón de campaña cubría 300 metros de frente, mientras que en 1918 la misma cifra fue de una por 7-20 metros. De esta forma, la densidad artillera total se acercó a los 140 cañones por kilómetro de frente. La artillería masiva fue el principal factor sobre el cual basaron los alemanes sus rupturas de 1918.

Los métodos basados en la artillería para la supresión y destrucción determinaron las formas tácticas ofensivas. Las instrucciones de Ludendorff a principios de 1918 declaraban precisamente que toda la ofensiva contra un cinturón fortificado constaba de dos fases. Durante la primera, la infantería debía atacar bajo la cobertura directa de una pantalla de artillería móvil. La pantalla debía tener dos dimensiones: el fuego explosivo de la artillería ligera delante, seguido de artillería pesada con su fuego de alto calibre y alta trayectoria. Se asumió que el obús pesado del día podía alcanzar 5-6 kilómetros de las profundidades, asegurando así una ruptura y destrucción del primer cinturón defensivo.

A continuación venía la segundas fase de la ofensiva, cuando se descentralizaba el combate, y la infantería por sí misa avanzaba con el ataque, pero con una parte de la artillería bajo su control directo. Se reforzaron los escalones de la formación de combate ofensiva. Durante 1915-1916, la formación de combate ofensiva alemana consistía en dos líneas de divisiones, mientras que en 1918 eran 3, 4 o incluso 6 líneas de divisiones. Ludendorff señaló la necesidad de reservas tácticas profundas para parar los contraataques defensivos.

Fue peculiar retener reservas profundas como seguro contra el contraataque, cuando estas reservas podían haber sido mejor empleadas para desarrollar la ruptura y reforzar un golpe en las profundidades. El énfasis de Ludendorff significaba que las tendencias defensivas residuales se habían instalado en la organización de la formación de combate ofensiva. Una vez que fueron asignadas las reservas ofensivas profundas para parar los contraataques defensivos, estas reservas funcionaron realmente de forma defensiva para el ataque, más que como medio para desarrollar y reforzar el ataque. Esta peculiaridad influenció en la totalidad de las tácticas ofensivas alemanas, y tuvo un efecto extraordinario en las posibilidades para el desarrollo de la ruptura.

Al final, esta peculiaridad produjo una situación en la que la ofensiva transitó rápidamente a tácticas defensivas, mientras que, por contra, la defensa transitó a tácticas ofensivas. Debido a que las numerosas reservas defensivas profundas podían precipitarse fácilmente hacia el sector de la ruptura, mientras las reservas ofensivas se estaban agotando rápidamente, la batalla de ruptura principal asumió el carácter de los defensores en la ofensiva contra los atacantes en la defensa. Este fenómeno representó una de las grandes contradicciones procedentes de los despliegues lineales ofensivos. No obstante, la formulación táctica de estos despliegues alemanes obtuvo un alto estado de refinamiento.

De acuerdo con las instrucciones de Ludendorff, los frentes divisionales se ampliaron a 2 kilómetros durante las ofensivas de 1918. Las divisiones fueron desplegadas en 2 escalones con dos regimientos en la primera línea y 1 regimiento en la segunda línea. Este esquema para el despliegue de la formación de combate ofensiva se convirtió en la base para las regulaciones de la mayoría de los ejércitos. La aviación fue ampliamente empleada contra objetivos cercanos, y el avión justificó plenamente su utilidad de campo de batalla atacando las reservas y posiciones artilleras. Sin embargo, la aviación no fue empleada como un elemento operacional independiente para la acción en las profundidades operacionales. En consecuencia, la defensa disfrutó de plena libertad de maniobra en sus propias profundidades.

El empleo alemán de artillería durante las rupturas de 1918 es de gran interés de instrucción. La maestría de la artillería alemana demostró la obtención de una gran destreza. Una combinación de factores, incluyendo el fuego indirecto, precisión de control, flexibilidad de trayectoria y perfecta exactitud matemática hicieron posible un escudo artillero. Este escudo constituyó un muro continuo y móvil de fuego supresor y destructivo en frente de la infantería que avanzaba. Los proyectiles químicos demostraron un alto grado de efectividad. Los resultados prácticos de las ofensivas alemanas de 1918 estuvieron principalmente basados en los grandes logros de organización del fuego de artillería alemán. Basta decir que durante sus rupturas en la primera mitad de 1918, los alemanes lograron conseguir un ritmo desconocido durante las ofensivas de 1916-1917. El ritmo de avance de la ruptura de marzo fue de 5-12 kilómetros por día, mientras que algunos días durante la ruptura de mayo vieron avances de 20 kilómetros.

Además de apoyar grandes índices de avance, la artillería alemana consiguió lograr la plena destrucción física de fortificaciones, instalaciones y tropas defensivas. Sólo sobrevivieron 1.200 soldados de la 157ª División francesa a la ofensiva de mayo. De las 61ª División, sólo sobrevivieron 800 soldados, mientras que sólo salieron dos compañías de la 22ª División de la ofensiva de mayo. Es de importancia vital recordar esta situación en la actualidad, cuando se están introduciendo los tanques en la estructura de la formación de combate. Algunos observadores disminuyen el papel de la artillería, pero sigue siendo más eficiente que cualquier otra fuerza para la completa aniquilación y destrucción de un sistema defensivo fortificado con obstáculos y emplazamientos de hormigón. La fuerte evidencia de esta afirmación procede de las rupturas alemanas durante la primera mitad de 1918. Los logros tácticos alemanes están más allá de toda duda, los alemanes lograron brechas tácticas del cinturón defensivo durante sus primeras operaciones de ruptura de 1918.

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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Mar Feb 14, 2017 8:20 am

Sin embargo, en el mismo momento en que la colosal tensión de esfuerzos tácticos y medios de artillería masiva había producido una brecha en las defensas enemigas, los alemanes no tenían nada para atravesar la brecha para terminar el ataque con el desarrollo operacional de la ruptura. La miopía operacional conduce a veces a situaciones en que las acciones se vuelven injustificables porque los resultados exitosos no han sido explotados para la consecución de auténticos objetivos operacionales. En realidad, es inútil romper una puerta si no hay nadie para cruzarla. La estructura de la formación ofensiva alemana no anticipó el requerimiento de escalones para desarrollar la ruptura. Por tanto, los éxitos tácticos fueron incapaces de brindar cualquier tipo de decisión operacional. La decisión mantuvo solamente una dimensión táctica.

Los alemanes lograron el éxito táctico ofensivo mediante fuego de artillería masivo y explotación máxima de sus capacidades tecnológicas. Al mismo tiempo, este éxito extenuó a la infantería alemana. Por contra, los aliados resolvieron el problema de una forma completamente diferente. El camino aliado fue significativamente más fácil y más eficiente porque se basó en una nueva tecnología.

El general alemán [Hans von] Zwehl acuñó la consabida frase, “No fue el genio del mariscal Foch el que nos derrotó, sino el general Tanque”. Estas palabras eran verdaderas hasta el grado de que el tanque jugó sin duda un papel vital en el armamento técnico de la formación de combate ofensiva. Y la situación tuvo lugar bajo condiciones en las que la aplicación de combate del tanque ocurrió en una temprana etapa de su desarrollo, cuando todavía demostraba características técnicas muy deficientes.

En general, el tanque resolvió dos problemas. Primero, derrotó a la bala y negó así el vital factor de potencia de fuego de la resistencia defensiva. Segundo, el tanque combinó movilidad, potencia de fuego y acción de choque, y por tanto fue capaz de llevar la plena fuerza de potencia de combate a las profundidades defensivas. Realmente, la solución de estos problemas determinó la solución al problema de superar un frente de intensiva potencia de fuego.

En 1918, el tanque no se concebía tácticamente como un medio para destruir las profundidades defensivas. Bajo las condiciones de la guerra imperialista, se consideraba principalmente como un medio para defender a la infantería. Pero las características técnicas del tanque -blindaje, potencia de fuego y movilidad- significaban que iba a definir su propio destino táctico. En Cambrai y en las grandes rupturas de 1918 no hubo indicio alguno de que los tanques podrían ser empleados como un grupo de largo alcance contemporáneos. Aun así, los tanques lograron penetrar las profundidades defensivas, incluso si estas profundidades eran pequeñas, pues la penetración dependía de las capacidades de movilidad y campo traviesa. Los tanques rompieron la defensa desde las profundidades e impidieron su restablecimiento desde las profundidades. A una escala táctica este factor fue de importancia capital para el éxito aliado.

Tres importantes circunstancias configuraron el éxito aliado. La primera circunstancia esencial fue un ataque masivo de tanques que brotó de la formación de combate ofensiva anglo-francesa. Este ataque exhibió una tendencia a penetrar inmediatamente las profundidades defensivas. La segunda circunstancia fue el despliegue de la infantería a través de frentes más amplios, un factor que ya se manifestó en la batalla de Cambrai. Como norma, el frente ofensivo de 1918 para una división de infantería aliada era de 2,5-3 e incluso 3,5 kilómetros. Frentes más amplios liberaron a la infantería de las empaquetadas e intolerables densidades que se necesitaban para las normas artilleras previas para la supresión, pero que eran innecesarias para el refuerzo de la acción de choque de la infantería. Por el contrario, los infantes empaquetados densamente en espacios apretados eran incapaces de utilizar su potencia de fuego y tenían que conservarla como capital muerto que era vulnerable a los destructivos fuegos defensivos. Los frentes más amplios de 1918 fueron también una función de la aparición del tanque en las formaciones aliadas, que mejoró la situación, pero que no resolvió el problema de normas apropiadas para un frente ofensivo. No obstante, fue perceptible la evolución de la tendencia a frentes más amplios.

La tercera circunstancia fue el ataque sorpresa sin preparación artillera. Esta circunstancia se llevó a veces a extremos perjudiciales. Entre las razones de las grandes pérdidas de tanques (hasta dos tercios) durante 1918 estaba la expectativa de que los tanques mismos iban a suprimir los medios defensivos que encontraran. Pero de hecho ninguno logró esta tarea. En esta circunstancia, la artillería defensiva mantuvo gran ventaja sobre los tanques atacantes. Por supuesto, el tanque no podía ser considerado como un activo capaz de resistir cualquier arma. Nunca ha existido un activo tal. El adversario más fuerte del tanque es la artillería, y actualmente es la especial artillería antitanque. Así como el ataque de infantería requiere la neutralización preliminar de ametralladoras, el ataque de tanques requiere la neutralización preliminar de sistemas antitanque. Esta comprensión muestra un nuevo y enorme papel para la artillería durante un ataque de tanques, pero en 1918 simplemente no se tuvo en cuenta. Por tanto, las pérdidas de tanques fueron enormes, pero la experiencia fue convincente.

Finalmente, la cuarta circunstancia esencial fue la presencia en la formación de combate ofensiva aliada de un grupo de caballería que seguía detrás de la infantería. Como reserva ofensiva, la misión de este grupo fue desarrollar la ruptura hasta una profundidad más grande, y no reforzar y apoyar el ataque contra el frente. En verdad, esta circunstancia no jugó ningún papel esencial porque la caballería no se pudo insertar apropiadamente en la ruptura. El general Debeney escribió, “Para conseguir éxitos más grandes en 1918, intenté por dos veces traer grandes formaciones de caballería al lugar deseado, pero a pesar de todo su entusiasmo, les llevó tantísimo tiempo superar todos los obstáculos que se perdió la oportunidad de desarrollar el éxito”. Aun así, la caballería fue un factor muy importante -quizás incluso inconsciente- que reveló un intento de buscar una solución operacional al problema de la ruptura.

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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Mar Feb 14, 2017 8:24 am

El 18 de julio de 1918, tuvo lugar en Villers-Cotterets la primera ruptura aliada basada en los nuevos principios para estructurar una formación de combate. Unos 500 tanques participaron en la ofensiva para asegurar un avance de 10 kilómetros en el mismísimo primer día del ataque. Al final del primer día, varios sectores en el frente roto estaban abiertos para el paso del Tercer Cuerpo de Caballería desde su concentración en las profundidades de la formación de combate. El cuerpo de caballería intentó salir del bosque en que estaba oculto, pero sólo consiguió desplegar dos escuadrones desmontados. El éxito táctico claro y fácilmente logrado no fue coronado con ningún resultado operacional.

La segunda gran ruptura de tanques aliada tuvo lugar el 8 de agosto en Amiens. Participaron en ella 680 tanques. Las profundidades de la formación de combate ofensiva contenían un cuerpo de caballería, un destacamento de coches blindados y un batallón de bicicletas. A este grupo se le asignó una misión similar a la del Tercer Cuerpo de Caballería en Villers-Cotterets. El primer día de la ofensiva, las fuerzas atacantes avanzaron 12 kilómetros, y en el segundo día, 20 kilómetros. Se abrió una brecha en el frente enemigo, pero, de nuevo, el grupo de caballería no logró penetrarla.

Estas batallas principales sacudieron en general el frente alemán, y resolvieron el problema de la ruptura a escala táctica. Señalaron las verdaderas vías para el desarrollo de las tácticas ofensivas. Pero operacionalmente, siguió sin resolverse el problema de la ruptura, y sigue siendo un gran reto para nuestra época. Un escalón de ruptura construido de forma deficiente no jugó ningún papel importante, porque este escalón no podía insertarse adecuadamente en la ruptura. Además, la composición y movilidad del escalón no logró cumplir los requisitos para el desarrollo de la ruptura. Una idea no es nada en sí misma, especialmente si es vaga. Sólo su formulación táctica y su realización práctica pueden solucionar un problema. Sin embargo, en 1918 los aliados estaban lejos de percatarse de estas condiciones. La época de la Guerra Mundial trajo la evolución de las tácticas ofensivas a esta etapa de desarrollo.

Próximo capítulo: Conclusiones Fundamentales
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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Jue Feb 16, 2017 6:34 am

Conclusiones Fundamentales

Las razones principales del fracaso en todas las empresas ofensivas durante 1914-1918 comienzan a hacerse evidentes. Al analizar estas razones se deberían tener presente en primer lugar las contradicciones de clases de los ejércitos imperialistas en el Frente Occidental. Durante los últimos años de la guerra, estaban al borde de la decadencia y la guerra civil.

En el campo de las formas táctico-operacionales de la ofensiva, la razones del fracaso residen inicialmente (antes de la aparición del tanque) en el hecho de que la neutralización y ataque de la defensa se condujeron solamente a lo largo de la línea de frente del contacto de combate directo. Las profundidades defensivas permanecieron intactas. Cuando estas profundidades fueron penetradas finalmente por una formación de combate ofensiva, ésta era débil, desmoralizada y carente de escalones de refuerzo. Mientras tanto, las reservas profundas defensivas, frescas, libres para maniobrar, y reforzadas por las reservas operacionales en aproximación, pudieron restablecer cada vez la defensa desde las profundidades, asegurando su posterior existencia. Bajo estas circunstancias, cada sector defensivo que era destruido en su borde delantero era restablecido inmediatamente desde sus profundidades.

En gran medida, las acciones de los atacantes se parecían a la lucha de un caballero contra un dragón de múltiples cabezas. Una cabeza cortada era inmediatamente reemplazada por otra, y el dragón sólo podía ser destruido si se le cortaban todas sus cabezas de una vez. Una formación de combate ofensiva era capaz de destruir de una vez solamente las cabezas frontales de la defensa. Cada cabeza cortada era reemplazada por una nueva desde las profundidades, mientras el cuerpo defensivo retrocedía, permaneciendo en su conjunto intacto e inmortal. La situación sólo cambió con la aparición de los tanques para penetrar inmediatamente las profundidades defensivas y privar a las profundidades de su potencia restauradora.

Las batallas principales de Villers-Cotterets y Amiens demostraron que los tanques podían penetrar en las profundidades, pero que estas penetraciones seguían siendo insignificantes. Hubo aquí una solución al problema de la ruptura táctica que determinaría las formas evolutivas de las tácticas ofensivas. Durante 1918, las rupturas de tanques aliadas demostraron nuevas vías para la destrucción de las profundidades defensivas tácticas. El año 1918 solucionó el problema de la neutralización de la potencia de fuego defensiva por dos medios principales: la artillería y los tanques. El tanque mantenía todas las ventajas para realizar esta misión. Para suprimir la defensa, la artillería tenía que perder mucho tiempo y someterse a muchas dificultades, inmensa tensión técnica y gastos colosales. Por contra, el tanque cumplía la misión mientras agotaba sólo el diez por ciento de su potencial general.

Además, debería tenerse en cuenta que la artillería con todo su enorme poder destructivo sólo es capaz de neutralizar. Carece de las capacidades para el ataque. Sin embargo, el tanque combina potencia de fuego, movilidad y acción de choque, todo lo cual se requería para superar las defensas modernas. Desde el punto de vista de la eficiencia económica, el tanque logró resolver el problema de la forma más barata. Según Fuller, “incluso asumiendo pérdidas del 100 por ciento, 2.500 tanques serían más baratos que la preparación artillera de la tercera batalla de Ypres sola”.

Finalmente, el tanque ahorró a la infantería todas las pérdidas increíbles que amenazaban con desangrarla y dejarla no apta para más combates. En 1917, la ocupación de una milla cuadrada en las defensas requirió 8.200 muertos y heridos, mientras que después de julio de 1918 las pérdidas aliadas fueron sólo de 86 soldados para la misma milla cuadrada. Pero se debería ser muy cuidadoso con estas sorprendentes cifras. Una considerable caída de la potencia de combate del ejército alemán, junto con su decadencia moral, tuvo un lugar destacado. No obstante, los hechos atestiguan una tendencia obvia de la creciente importancia de los tanques para determinar el destino de la infantería en el campo de batalla. Es del todo evidente que el tanque se ha convertido en el principal medio de neutralización al resolver en un momento dado la tarea de superar la resistencia de potencia de fuego*.

*Nota del autor: Debe recordarse que nunca ha habido un arma resistente a todos los medios de destrucción defensiva. En realidad, el tanque tiene sus enemigos. En primer lugar, los datos de reciente investigación testifican la invención de un nuevo ultra-proyectil capaz de perforar 20 mm de blindaje. Los resultados hasta el momento siguen siendo científico-experimentales, y naturalmente el tanque seguirá siendo resistente a la bala, el vencedor sobre la bala, por un largo periodo de tiempo.

En segundo lugar, el problema con la artillería es diferente. Los resultados de la batalla del 8 de agosto de 1918, cuando se destruyeron 480 tanques de 650, testifican el hecho de que las perspectivas del tanque no son favorables en competición con la artillería. No se puede subestimar esta conclusión. Atestigua la creciente importancia de la artillería, una importancia que no se puede disminuir. Pero la esencia de la cuestión reside en el hecho de que la artillería se enfrenta a retos más difíciles en la actualidad. Durante los ataques de intensivas tropas, la misión de la artillería en la ofensiva fue neutralizar y destruir los sistemas de ametralladoras. Si no se cumplía esta misión, los tanques sostendrían grandes pérdidas, transformando su ataque en nada y paralizando la entera empresa de la batalla profunda
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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Jue Feb 16, 2017 6:41 am

Los ataques de tanques de 1918 no llevaron a ningún resultado operacional. La razón fue que las formaciones de combate ofensivas carecían de escalones para el desarrollo de la ruptura. Con capacidades de movilidad y campo traviesa, estos escalones podrían haber desarrollado el golpe en las profundidades para emerger en un área de maniobra abierta tras el sistema defensivo. Una ruptura táctica se habría transformado entonces en la derrota y destrucción del frente. En 1918, las características técnicas del tanque se correspondían prácticamente con este requerimiento.

Sin embargo, el pensamiento teórico militar conservador estaba lejos de comprender este requisito. Aunque el arte de organizar la ofensiva hubiera proporcionado una adecuada composición de los escalones de ruptura y hubiera asegurado su paso por la brecha, el objetivo final de destruir el frente apenas se habría conseguido. Reservas profundas recién concentradas y maniobrables desde las profundidades defensivas operacionales habrían hecho frente a unidades que acababan de penetrar la brecha. Nunca surgió la cuestión de cómo inmovilizar simultáneamente la entera profundidad operacional y aislar la brecha para evitar allí la concentración de reservas defensivas profundas. Mientras tanto, no se le asignaron a la aviación misiones de acuerdo con sus auténticas posibilidades de 1918.

En suma, la cuestión se redujo a lo siguiente: el combate ofensivo durante la Guerra Mundial fue combatido generalmente a lo largo de una línea de frente de contacto directo, mientras las profundidades defensivas permanecieron intactas. El escalonamiento táctico de la ofensiva sólo sirvió para reforzar y restaurar unidades atacantes. Aunque el tanque cambió esta situación, el escalonamiento profundo aliado para el desarrollo de la ruptura siguió siendo embrionario y no jugó ningún papel esencial. Mientras tanto, la defensa mantuvo plena libertad para la concentración de reservas frescas en sus profundidades operacionales. El rasgo dominante del combate ofensivo durante la Gran Guerra fue que el combate se hizo a lo largo de una simple línea de contacto directo, produciendo lo que equivalía a un combate lineal unidimensional. El escalonamiento profundo de la formación de combate no logró cambiar este fenómeno porque los escalones de ataque profundo sólo recibieron misiones de reforzar la línea de frente de combate.

El análisis del combate lineal a la luz de la evolución de sus formas durante la Guerra Mundial revela los requisitos de nuevos principios del combate ofensivo. Para resolver los problemas que confronta, el combate ofensivo a la luz de la experiencia de guerra debe satisfacer cuatro condiciones básicas.

Primera condición. Son necesarios suficientes medios de neutralización para superar el principal elemento del fuego defensivo, es decir la bala. Equipados con potencia de fuego y potencia de choque, estos medios deben ser suficientemente móviles para penetrar inmediatamente las profundidades defensivas. Y dichos medios deben estar masificados hasta el grado necesario para cumplir la misión en toda la profundidad de un sector dado del frente.

Esta condición nos lleva al problema de la incorporación del tanque en la contemporánea formación de combate ofensiva. En el pasado, se necesitaron unas pérdidas sangrientas para demostrar la imposibilidad de cualquier ataque sin una preparación artillera preliminar. Para evitar innecesarias pérdidas futuras, debemos entender que la ofensiva contemporánea es imposible sin el tipo de arma que pueda resistir y superar la bala. Esta arma debe atacar la bala directamente con potencia de fuego y suficiente peso destructivo para constituir una nueva forma combinada de choque y ataque. El tanque es tal arma.

Segunda condición. Es necesario organizar el combate ofensivo para inmovilizar y neutralizar toda la profundidad defensiva táctica de forma simultánea. Si no se consigue la simultaneidad, se materializarán nuevos centros de resistencia desde las profundidades para reemplazar los sectores defensivos neutralizados. La ofensiva se enfrenta a una línea defensiva que resucita continuamente extrayendo reservas vitales aparentemente ilimitadas. Esta situación provoca el gasto de fuerzas y medios de la ofensiva. Si no se inmoviliza simultáneamente toda la profundidad defensiva, la ruptura se torna imposible. Este hecho es indiscutible y decisivo en las tácticas del combate ofensivo moderno.

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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Jue Feb 16, 2017 6:50 am

Tercera condición. La formación de combate ofensiva debe tener en sus profundidades un escalón operacional capaz de penetrar las profundidades defensivas inmediatamente después de una brecha táctica. Este escalón debe transformar el éxito táctico en resultados operacionales mayores derrotando y destruyendo totalmente la resistencia a escala operacional. Si no hay dicho escalón de ruptura, la simultánea acción de fijación y la penetración táctica de toda la profundidad defensiva pueden producir sólo un saliente de bolsillo en el frente de ruptura. Esta situación sería más favorable para los defensores que para los atacantes. Todo el esfuerzo enorme en fuerzas y medios sería en vano bajo estas circunstancias. Este hecho es indiscutible y decisivo en las operaciones para una ruptura contemporánea. Además, el escalón de ruptura debe tener características tácticas diferentes de las típicas de los escalones de ataque. Los escalones de ruptura deben ser más rápidos. Por supuesto, sólo las unidades moto-mecanizadas y la caballería mecanizada cumplen este requisito.

Cuarta condición. Aun cuando se cumplan las tres primeras condiciones, no tendrán importancia si el sector de la ruptura no se aísla por completo de las profundidades estratégicas y operacionales de la defensa. Sin aislamiento, las profundas reservas del enemigo dispuestas para el combate correrán hacia el sector de la ruptura para recibir al escalón de ruptura que avanza con un nuevo frente de intensiva potencia de fuego. Esta respuesta reduciría el desarrollo de la ruptura a nada, y muy pronto atacantes y defensores se encontrarían con los papeles cambiados. La misión de vital importancia del aislamiento del frente roto corresponde a la aviación de largo alcance. Debe bloquear a las reservas enemigas su acceso al sector roto del frente. Esta aviación debe encontrar y atacar a las reservas enemigas que se aproximan a gran distancia para impedir que alcancen las líneas del frente.

Es evidente que ignorar las cuatro condiciones de arriba rendirá imposible cualquier solución al problema de la ruptura contemporánea a una escala táctico-operacional.

La esencia del problema de las tácticas ofensivas durante la Guerra Mundial reside en el combate lineal a lo largo de una simple línea de contacto directo. Fue necesario transitar al combate profundo para combatir batallas simultáneas para la destrucción simultánea de varias líneas o niveles diferentes en la defensa táctica y operacional. Podemos definir entonces el carácter de las nuevas tácticas como las tácticas de profundidad. Estas tácticas son esencialmente diferentes en principio de las viejas tácticas de la formación de combate lineal. Pero el reto implica más que una nueva base material y nuevos medios tecnológicos para la destrucción de todas las profundidades defensivas. Estos factores comprenden sólo un aspecto del problema más grande. Desde la perspectiva histórica y teórica, la resolución del problema ofensivo era absolutamente imposible sin transición a las nuevas formas tácticas del combate profundo. Durante la época actual, las tácticas profundas [o batalla profunda] comprenden no sólo una posible forma de combate, sino también una forma de combate necesaria e inevitable. Sin tales tácticas, ninguna ruptura puede prometer el éxito.

Así, un análisis de la evolución de las tácticas ofensivas durante la Guerra Mundial descubre los requisitos que determinaron los fundamentos del nuevo combate profundo. Históricamente, Fuller fue el primero en formular la cuestión del combate profundo. En su pronóstico para una ofensiva decisiva en 1919 (la Entente no había contado con la victoria durante 1918), Fuller propuso ataques simultáneos con tanques contra el borde frontal de las defensas y con tanques más rápidos contra las profundidades defensivas tácticas. La noción del grupo de tanques de largo alcance no había sido formulada todavía, pero la propuesta de Fuller encarnaba todos los requisitos tácticos.

Pero estas opiniones teóricas no fueron más allá. Las condiciones de la teoría militar burguesa obligaron a Fuller a rechazar la masificación en favor de una teoría de pequeños ejércitos profesionales, que redefine el problema de la ofensiva en una dimensión muy diferente. Esta teoría refleja el carácter de clase de un sistema imperialista obviamente en conflicto abierto con los auténticos requisitos de la guerra futura. Para Fuller, el combate profundo no es un fenómeno de armas combinadas. Su concepto de combate profundo es absolutamente diferente del nuestro. Para nosotros, el combate profundo es un combate de armas combinadas, mientras que la idea de Fuller “de combinar tanques con infantería equivale a enganchar un tractor a un caballo de tiro”. Una idea así es inaceptable para nosotros. Nunca trataremos a la infantería como un caballo de tiro porque la infantería sigue siendo el factor principal de la contemporánea formación de combate ofensiva.

En la literatura burguesa extranjera no podemos encontrar el mismo concepto de combate profundo que ya está en el fundamento de nuestras tácticas. Las regulaciones militares extranjeras no contienen referencia alguna al combate profundo de acuerdo a nuestra comprensión de la simultánea neutralización de todas las profundidades. A este respecto, nuestras regulaciones de combate son tan avanzadas que constituyen la vanguardia. Gracias a una enorme cantidad de investigación y experimentación teórica de las nuevas formas de combate, sentamos los fundamentos de las tácticas profundas contemporáneas.

Las formas de combate profundo confieren una nueva potencia a la formación de combate para superar y destruir el frente de intensiva potencia de fuego. Estas formas crean una auténtica y fiable base táctica para combatir las operaciones más decisivas para los resultados más decisivos que jamás ha conocido la historia militar. Sobre esta base táctica, las operaciones de maniobra de amplio alcance de nuestro ejército están destinadas a arrojar resultados victoriosos. Las operaciones contra un frente opuesto establecido producirán una ruptura inequívoca y la completa destrucción del frente.

Con la próxima entrega, Conclusiones, se terminará la traducción del libro.
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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Dom Feb 19, 2017 9:30 am

Conclusiones

Como nuevas formas para la aplicación de medios de combate modernos, las tácticas profundas y las operaciones profundas dirigen el ataque contra el frente de potencia de fuego intensiva. Su principal tarea es romper y destruir este frente a través de su entera profundidad. Cualquiera que sea la circunstancia -si se encuentra un frente durante la marcha-maniobra, durante una maniobra de envolvimiento, o durante la inmediata asunción enemiga de la defensiva- superar y destruir cualquier resistencia son las tareas básicas de los medios profundos para derrotar al enemigo. Las propias tareas les dan su razón de ser. Cualquiera que sea la naturaleza de la resistencia, la fuerza penetrante del golpe inherente a las formas profundas de combate es la condición principal y decisiva para superar y aplastar la resistencia.

No obstante, sería un error asumir que por sí mismas las características inherentes a las nuevas formas de combate podrían determinar la capacidad de superar cualquier resistencia o conseguir automáticamente la derrota enemiga bajo cualquier circunstancia. Los medios de combate modernos poseen gran potencial ofensivo e indudable fuerza de penetración. Pero en sí mismos no pueden realizar directamente este potencial y fuerza a menos que se desplieguen y concentren en masa según el principio de obtener superioridad de neutralización en los ejes escogidos. No se puede conseguir ninguna misión ofensiva sin una clara y decisiva superioridad en el eje del principal esfuerzo. Cuanto mayores sean fuerzas y capacidades de potencia de fuego de la defensa -un incremente de estos factores es natural durante el desarrollo histórico del conflicto armado- mayor es el requisito para la consecución de potencia y superioridad en el eje principal.

Nunca antes el destino de las operaciones ofensivas dependió tanto del golpe principal y los grupos de choque. El tratamiento de estos dos factores claves determinará si las operaciones ofensivas son capaces de conseguir gran desarrollo en profundidad o simplemente quedarán empantanadas a lo largo del frente atrincherado. Es singularmente evidente que cualquier operación ofensiva comenzada con fuerzas y medios insuficientes está destinada a estancarse. Toda ofensiva estancada es un paso en la dirección de un frente posicional. Por tanto, cualquier especulación sobre frentes distribuidos, densidades reducidas, y la posibilidad de golpes combinados a lo largo de varios ejes contradice las condiciones del combate moderno. Esas opiniones están erradas a la vista de una evaluación del papel e importancia de los medios de combate moderno. Los medios tecnológicos contemporáneos para el combate incrementan la eficiencia del golpe, esto es imparten una nueva calidad a la penetración del golpe en las profundidades. Sin embargo, estos medios no aseguran la posibilidad de golpes a través de un frente amplio. La referencia a golpes combinados a lo largo de varios ejes es una cuestión de densidades de empleo, y desde la perspectiva histórica, todo el asunto es anacrónico. La conducción de operaciones con grupos separados en varios ejes fue posible durante la época de Moltke. Actualmente, una combinación de semejantes operaciones podría ser inevitable en teatros de guerra aislados en los que los despliegues densos son imposibles. Sin embargo, la consecución de un golpe concentrado en un eje específico es lo más importante en tales teatros. No obstante, en los principales teatros de guerra, los ejércitos serán desplegados probablemente a lo largo de un frente continuo. Una combinación de operaciones separadas podría ser posible durante el transcurso del avance hacia las profundidades.

Al inicio de la guerra, las operaciones en un teatro de acciones militares asumirán el carácter de una avance de la fuerza principal con flancos operacionales rechazados y con grupos de choque en ejes escogidos. Los flancos en los ejes principales señalados deben tener grupos de choque poderosos capaces de superar cualquier resistencia encontrada. De otra forma, la ofensiva degenerará en una serie de golpes desconectados incapaces de resultados importantes. El comandante que quiere asegurar el desarrollo de la profundidad operacional ofensiva en la guerra contemporánea es el comandante que se preocupa principalmente por la consecución de fuerzas y medios superiores para el golpe principal. La composición de estas fuerzas y medios nunca puede considerarse suficiente. Por esta razón en particular, los ejes menores no deberían distraer innecesariamente fuerzas y medios del golpe principal. De otra forma, toda la empresa será demasiado débil para la ofensiva y demasiado fuerte para la defensa. Las fuerzas y medios serán inadecuados para el golpe principal e incapaces de decidir nada importante en los ejes secundarios. Cualquier nueva formación empleada en el eje del golpe principal fomentará la victoria, mientras que cualquier formación empleada en un eje menor debilitará la fuerza conjunta del golpe principal.

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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Dom Feb 19, 2017 9:34 am

Los grupos de choque tienen una larga e instructiva historia. Durante la Guerra Mundial de 1914-1918, experimentaron un cambio radical. En 1914, la agrupación de choque alemana en el Frente Occidental consistía de dos tercios de todas las fuerzas (35 cuerpos y 10 divisiones de caballería) desplegadas contra Francia. El ala derecha de choque envolvente de los alemanes comprendía 37 divisiones de infantería y 6 de caballería que desplegaron a través de un frente de 180 kilómetros con una división de infantería por cada 2,1 kilómetros. Cuanto más fuerte la resistencia, más fuertes y densos se volvieron los grupos de choque. Los años siguientes de la Gran Guerra vieron fuerte crecimiento del número de agrupaciones de choque y sus densidades de concentración. En 1914, fuerzas que incluían 37 divisiones de infantería, 6 de caballería, 1.572 cañones y 180 aviones atacaron a través de un frente de 80 kilómetros. En 1918, las mismas densidades se incrementaron hasta 75 divisiones de infantería, 6.800 cañones y 1.000 aviones. Esta es la historia de la cuestión. Nadie puede asegurar que no se necesitarán semejantes concentraciones colosales en el futuro. Si una combinación de insuficiente fuerza penetrante y nuevos medios ofensivos lleva al estancamiento ofensivo, entonces el curso histórico de los acontecimientos requerirá incluso mayor concentración de fuerzas y medios.

Sin embargo, semejantes concentraciones sólo serían posibles en un enfrentamiento entre frentes inmóviles; la misma concentración sería imposible durante el curso actual de las operaciones ofensivas. Es imposible avanzar continuamente una masa de 75 divisiones de infantería en un frente de 80 kilómetros. La composición de las agrupaciones de choque modernas debe facilitar el movimiento de avance continuo de sus esfuerzos de combate. Esta capacidad tiene una importancia equivalente a la fuerza de penetración del golpe principal, y cada caso necesita la cuidadosa determinación de fuerzas y medios. En algunos casos, los dos factores de fuerza de movilidad y penetración entran en conflicto entre sí. Y no hay fricción evitable para resolver este asunto cardinal. Lo que es evidente es la imposibilidad de avanzar consecuentemente las fuerzas y medios suficientes requeridos para una penetración en una etapa dada dentro del desarrollo de una operación.

Una vez más regresamos al problema del escalonamiento profundo de esfuerzos operacionales para sustentar el golpe desde las profundidades con una afluencia de nuevas fuerzas y medios. La disponibilidad de reservas a gran escala, especialmente tanques y artillería, y el escalonamiento profundo de esfuerzos están en los fundamentos de la estrategia profunda. La fuerza de penetración es el principal factor que determina el potencial de una operación profunda y sus perspectivas para un avance profundo en las profundidades enteras de un teatro de acciones militares. Superar estas profundidades requerirá inevitablemente un esfuerzo enorme.

Es evidente en el ámbito del conflicto armado moderno que una simple operación, incluso una con el resultado más decisivo, no será capaz de conseguir los objetivos del conflicto. Una o dos operaciones no pueden dañar la oposición hasta un grado en el que se vea obligada a detener la lucha. Con todos sus decisivos objetivos, la guerra futura obligará a sus beligerantes a agotar todas sus fuerzas y potencial. El conflicto no se puede resolver con un simple ataque relámpago. Una idea así estaría en contradicción con el carácter entero de la guerra futura. Como dijo el camarada Frunze, “Tan pronto como el asunto se convierta en un grave enfrentamiento, difícilmente terminará en un breve periodo de tiempo tras infligir un golpe demoledor”. Será necesario un golpe tras otro en una serie de etapas de intenso conflicto para obtener el objetivo final de la derrota general del enemigo. Este camino hacia la victoria estará lleno de tensión y problemas inexplorados.

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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Dom Feb 19, 2017 9:41 am

El descubrimiento de todas las complejidades inherentes a las profundidades del titánico conflicto es la complicada tarea de la investigación estratégica. Esta tarea nunca ha sido abordada de forma satisfactoria en el pasado. Actualmente, el problema parece incluso más complicado y masivo. En sus preocupaciones con los infinitos problemas de la guerra futura, Culmann escribió, “la guerra futura debe ser combatida de cualquier forma posible, más que de cualquier forma deseada”. Pero claridad y propósito son incompatibles con esta aproximación. La importancia histórica mundial de cualquier guerra nos impone obligaciones de combatirla de acuerdo con los grandes objetivos de nuestra política. Así, nuestra enseñanza sobre estrategia se enfrenta a la enorme tarea de llevar a cabo una investigación profunda sobre el carácter de la guerra futura.

La cuestión central de esta investigación concierne al futuro carácter de las operaciones en un teatro de acciones militares. El énfasis caerá en las posibilidades recurrentes de la maniobra hasta la consecución del objetivo final de una guerra. La operación profunda conserva en sus profundidades una maniobra de destrucción que penetra las profundidades del enemigo. ¿Pero puede asegurar esta operación el desarrollo del combate orientado a la maniobra durante un simple avance ofensivo demoledor a través de las enteras profundidades de un teatro de acciones militares? ¿O, en el análisis final, se estancarán las operaciones, como sucedió en 1914-1918? Las formas de combate posicional son espantosas y repugnantes. La gente escapará de ellas como si fuesen una especie de plaga militar.

La guerra futura será y debe ser una guerra de maniobra. Esta afirmación no es un pronóstico ni un deseo no sujetos al cambio. Sin embargo, el dogma sobre el carácter de maniobra de la guerra futura no puede resolver por sí mismo este gran problema; el dogma conduciría más probablemente a una guerra de posiciones. No se puede ignorar la Guerra Mundial de 1914-1918, durante la cual los beligerantes combatieron durante muchos años sobre muchos kilómetros de línea atrincherada. La guerra de trincheras fue una gran y cruel manifestación de las formas de la Guerra Mundial. Este fenómeno no fue accidental. Surgió en un momento particular como la manifestación lógica de toda una serie de factores. Hoy en día, muchos observadores están inclinados a creer que la guerra posicional ha perdido su importancia. Estas opiniones testifican la ausencia de una propia aproximación crítica a una evaluación de las condiciones inherentes al conflicto moderno. Un número de factores, incluyendo la creciente fuerza de los ejércitos contemporáneos, largas fronteras fortificadas, y fuertes capacidades defensivas no pueden evitar la posibilidad de un frente fortificado continuo. Al contrario, estas condiciones predestinan de muchas maneras su aparición. Actualmente, existen todavía los requisitos para la aparición de opuestos frentes fortificados continuos; de hecho, estos requisitos han incrementando aun en número e importancia. Los frentes existirán, y tendrán que ser penetrados.

¿Pero significa esto que el carácter posicional de la guerra futura está predestinado y que la guerra de maniobra es imposible? En lo más mínimo. Al plantear la cuestión de la guerra de maniobra, se comete a menudo un enorme error dialéctico. Si todas las condiciones del combate armado han cambiado, entonces también lo habrán hecho los contenidos de su carácter de maniobra. La esencia de las acciones de maniobra cambia naturalmente junto con las condiciones de combate. Ni un solo fenómenos puede considerarse estático e inmutable en la forma. Actualmente, la capacidad de maniobra es diferente de la que había en 1914. Ahora está determinada por una diferente base material y se aplica contra unos diferentes antecedentes operacionales. Puesto que posiblemente no habrá vastos espacios en los futuros teatros de acciones militares, es imposible ahora basar una consideración de maniobra en la disponibilidad de espacio abierto para la libertad de maniobra en la guerra futura. Este aserto significa que no habrá ningún desarrollo libre de maniobra continua en las formas anteriores a 1914. Sin embargo, bajo las condiciones actuales sería incorrecto considerar nociones de guerra de maniobra y guerra posicional mutuamente excluyentes. El carácter de guerra de maniobra no se puede tratar de la misma manera que una maniobra libre en un espacio libre durante un continuo movimiento envolvente desde el Rin hasta el Marne o desde el Dvina al Vístula. Actualmente, difícilmente sería posible concebir una operación que comience con batallas fronterizas y avance luego para cubrir la distancia enorme de 400-600 kilómetros. Ahora sería necesario combatir y superar la resistencia enemiga a través de toda la profundidad de la ofensiva. En estas circunstancias, el desarrollo de maniobra sería posible durante una operación en el teatro de acciones militares sólo si la resistencia enemiga a través de las profundidades fuese rota y destruida cada vez que apareciera.

Esta resistencia podría constituir a menudo un frente fortificado continuo. No obstante, el combate posicional depende en esencia no de las capacidades del frente fortificado defensivo, puesto que su aparición siempre es posible en cualquier etapa dada del conflicto, e incluso probable desde el mismo comienzo. Más bien, el combate posicional depende básicamente de las capacidades y posibilidades de un golpe ofensivo. Si el golpe ofensivo es capaz de superar siempre cualquier resistencia que encuentre, entonces la operación en general se convertirá en un avance ininterrumpido que asume un carácter de maniobra en un teatro de acciones militares dado. La posibilidad de desarrollo de maniobra durante una operación depende ahora no tanto de la velocidad del golpe como de su fuerza. La fuerza del golpe, que está en la base de las formas de combate profundo, es por tanto el factor fundamental.

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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Dom Feb 19, 2017 9:47 am

Mientras rompe la resistencia en su proceso, la operación profunda empuja sus esfuerzos hacia las profundidades, donde continúa infligiendo golpes decisivos. La operación profunda es capaz de engendrar acciones de maniobra sin precedentes en las guerras anteriores. Las operaciones durante la Guerra Mundial se desplegaron inicialmente como grandes maniobras de envolvimiento seguidas por frentes atrincherados irremediablemente insuperables. En cambio, las operaciones profundas de la guerra contemporánea tendrán como propósito inicial superar la resistencia enemiga a lo largo de una línea, y posteriormente desarrollar amplias acciones de maniobra en las profundidades. Así, en comparación con 1914, el curso del conflicto armado tendría un orden inverso.

No obstante, el curso real de los acontecimientos no será simple. Superar un simple frente opuesto y luego desarrollar acciones de maniobra en las profundidades no puede decidir el resultado del conflicto armado de repente. Los esfuerzos en las profundidades encontrarán pronto nueva resistencia en forma de un contraataque o incluso de un nuevo frente dispuesto en profundidad. Además, el periodo inicial de la guerra ofrecerá seguramente nuevas oportunidades para amplias acciones de maniobra. Este periodo constituirá un prólogo de maniobra al comienzo del conflicto armado. Pero este prólogo no durará mucho. Además, el espacio de maniobra para formaciones rápidas (mecanizadas, de caballería y motorizadas) no será grande. Las acciones de maniobra desde la línea de partida encontrarán pronto un frente desplegado, momento en el cual la velocidad debe ceder a la fuerza. Finalmente, pese al espacio limitado, no se pueden excluir las posibilidades para la maniobra de envolvimiento; estas oportunidades no se pueden rechazar o pasar por alto. Cada una de ellas debe ser explotada plena, segura y decisivamente. El rechazo a comprometerse en operaciones de maniobra envolvente al inicio de la guerra, cuando los despliegues las ofrecen, equivaldría a un desprecio doctrinal para las oportunidades que han preservado las condiciones históricas.

El problema esencial sigue siendo que más pronto o más tarde -en las circunstancias modernas será más pronto- una maniobra envolvente encontrará todavía una resistencia frontal que debe ser rota y aplastada para conservar la posibilidad de maniobra continua. Se puede asumir la siguiente secuencia de sucesos en el teatro de acciones militares: acciones de maniobra para la invasión durante el periodo inicial de la guerra; la superación de la resistencia; el desarrollo de maniobra en las profundidades; y la confrontación de nueva resistencia en las profundidades. El último requerirá una vez más superar la resistencia, y un nuevo ciclo de las citadas acciones se repetirá en las profundidades. Estas acciones se repetirán hasta la consecución del objetivo final. Por supuesto, las formaciones disfrutarán de algún modo de varias oportunidades de maniobra en cada fase de la operación. Sin embargo, el curso de los sucesos a escala operacional en el teatro de acciones militares será conforme generalmente a la lógica interna que gobierna el desarrollo de esos sucesos en las profundidades. Y es en este desarrollo de la operación en profundidad que se debe percibir el carácter de maniobra de la guerra contemporánea. La capacidad de maniobra contemporánea es relativamente dependiente de un frente existente. Esta afirmación captura la diferencia esencial entre la capacidad de maniobra contemporánea y del pasado. La maniobra contemporánea no tiene lugar en la vanguardia del frente defensivo (como fue el caso en tiempo y espacio durante la Guerra Mundial), sino detrás del frente y en sus profundidades.

De esta forma, se levanta el velo para revelar los potenciales contornos del desarrollo de las operaciones en la guerra futura. Es evidente que estas operaciones impartirán un nuevo carácter de maniobra a la ofensiva orientada exclusivamente sobre la base de la fuerza penetrante del golpe profundo. Pero se debería tener presente que las formas de combate no demostrarán desarrollo lineal durante una guerra grande y prolongada. Como un cruel choque entre dos fuerzas, la guerra da pie inevitablemente a nuevas condiciones y nuevas formas. Los ejércitos imperialistas entraron en la Gran Guerra de acuerdo con las tácticas de combate lineal y acabaron el conflicto de acuerdo con las tácticas del combate de grupo. Aun así, los imperialistas no lograron encontrar caminos para hacer la guerra que requerían las condiciones de 1918. La batalla contemporánea y la operación contemporánea estarán basadas probablemente en profundas formas de combate en una u otra encarnación.

Pero se debe ser suficientemente previsor durante una guerra para percibir todas sus nuevas condiciones, y cuando las circunstancias lo justifiquen, asumir con valentía un curso para el posterior desarrollo e incluso alteración de las formas apropiadas de la guerra. Una cosa es clara: Actualmente, las formas de combate profundo y operación profunda concuerdan con la lógica de la historia; por tanto, son necesarias e inevitables. El análisis de la mayoría de las operaciones fracasadas de guerras pasadas demuestra que los errores más graves de los comandantes no proceden de una ignorancia de los asuntos militares. Más bien, los errores más graves proceden de la falta de familiaridad con el desarrollo histórico general del arte militar. El resultado ha sido aplicaciones de desfasadas formas y métodos para el combate armado. Las formas operacionales lineales están ahora obsoletas, y cualquier intento de revivirlas bajo las cambiadas circunstancias históricas será un grave error.

FIN.
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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor maxtor » Mié Mar 29, 2017 10:24 am

Saludos cordiales Jose Luis.

En primer lugar reiterar mi admiración por el trabajo de traducción, no sólo por el esfuerzo - ya considerable - sino por la calidad de la misma y porque creo que en este foro llena un hueco de información sobre un tema de teoría militar soviética que casi no disponemos de libros en castellano, o como máximo breves introducciones en libros de temática más general.

Tras leer atentamente la traducción se me ha planteado la duda sobre la naturaleza autónoma del pensamiento militar soviético o si el mismo tuvo influencias claras de otros pensadores militares occidentales. El historiador David Glantz señala en su libro Choque de Titanes que dicha doctrina es casi propia soviética o autónoma aunque reconoce que los acuerdos germano-soviéticos de colaboración militar en la década de los años 20 fueron una puerta de entrada a determinadas influencias occidentales. Me gustaría preguntarte si crees que dicha influencia fue notable o mínima?.
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Re: Evolución del Arte Operacional. Isserson

Mensajepor José Luis » Mié Mar 29, 2017 7:19 pm

¡Hola a todos!

¡Qué tal, maxtor! Verás, no hay ninguna doctrina militar ajena a las influencias externas, ya del pasado, ya de la actualidad. La soviética no fue una excepción. Ahora bien, a diferencia de los teóricos militares alemanes, británicos, franceses, norteamericanos, italianos, etc., que basaron sus principios doctrinales principalmente en las lecciones extraídas de la Gran Guerra de 1914-1918 -que fue una guerra mayormente de posiciones-, los teóricos militares soviéticos se basaron principalmente en su Guerra Civil y en su guerra contra Polonia, que fueron mayormente guerras de movimiento. Sin embargo, el planteamiento doctrinal general entre soviéticos y alemanes fue el mismo (cómo librarse de la guerra de trincheras y cómo convertir cualquier ruptura táctica en una ruptura operacional). Las soluciones a las que llegaron fueron parecidas, si bien los soviéticos concedieron más importancia que los alemanes al entramado económico y logístico exigido por los grandes retos operacionales (campañas), concibiendo además la guerra futura como una guerra prolongada, de desgaste, algo que los alemanes rechazaron de plano, quizá porque sabían que una guerra de esa naturaleza no la podían ganar militarmente. En cuanto a la pregunta de quién se benefició más de la colaboración económica y militar sostenida entre el Reichswehr y el Ejército Rojo desde finales de la década de 1920 a principios de 1933, mi respuesta es que ambos consiguieron más o menos lo que buscaban: los alemanes la capacidad de probar sus tanques y aviones en Rusia (burlando así las prohibiciones del Tratado de Paz de Versalles al respecto), entrenar a sus tripulaciones y probar sus principios doctrinales; los soviéticos aprovechando la experiencia y habilidad tácticas militares de los alemanes, pasando la factura al Reichstag.

Saludos cordiales
JL
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